Había pasado semana y media desde que Juana había salido con Francis. Estaba saliendo de la última clase cuando reconoció esa aura, soltó un suspiro, como si hubiese estado conteniendo la respiración todo ese tiempo. El se acercó a pasos lentos (por lo menos así lo sintió ella), mientras el aura brillaba más, hasta que el llegó a ella.

-Hola Jeanne- dijo el-Lamento no haberte visto antes, pero hubo una serie de eventos que me lo impidieron, además, no tenía tu número de teléfono-.

-Hola-le respondió-no te preocupes ¿Quieres ir a algún lugar tranquilo?, esta vez yo invito-añadió con una sonrisa aunque por dentro estaba un poco enojada "¿Por qué?" se preguntó "no es nada de mi".

Esta vez fueron a un café distinto, donde tampoco había mucha gente para seguir conversando.

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Salían siempre que tenían tiempo, divagando sobre cosas. Juana prefería una vida solitaria y simple, Francis, no tanto. Los mejores momentos para el era cuando la hacía reír, el veía su aura iluminarse, en esos momentos ella ocupaba todos sus pensamientos.

-Tu aura brilla más cuando ríes-dijo sin pensar

-¿puedes ver mi aura?-respondió la inmortal

-¿Sabes que es el aura?-le respondió

-Pues si, y de hecho la tuya es roja, pero en este momento tiene una ligera variación de colores-

Era cierto, se sentía estúpido y avergonzado, por decirle acerca de su aura y su risa, sorprendido y estupefacto porque ella supiera que es el aura, y más porque pudiera verla además de Apenado de sus emociones, porque eso significaba que ella había visto como su aura se volvía más clara cuando se encontraban, aunque el notaba lo mismo en la de ella. Todo esto paso por su mente en un segundo.

-¿y cómo fue que aprendiste a ver el aura?-pregunto por fin a Juana

-pues-ella no sabía que responder-cuando era niña veía colores alrededor de las personas, crecí y lo investigue. Me di cuenta de cómo funcionaba y ahora tengo cierto control sobre eso- eso era verdad, también ella había aprendido a ocultarla pero creyó que no sería necesario con el. Después ella le pregunto a el y le dio una respuesta similar.

Al llegar a su departamento esa noche, Juana sopeso la reciente información y la había puesto a pensar en algo. Hasta ese momento no había pensado en cómo alguien reaccionaria ante la idea de que una persona fuera inmortal. Además de que en algún momento el podría morir y ella sufriría, "solo es un amigo, no debo preocuparme por eso" pensó, porque en ese momento no admitiría que le dolería en lo más hondo del alma, porque en ese momento no admitiría que se había enamorado. Dejó de pensar en eso y fue a dormir pensando en esos ojos azules que la cautivaban y ese olor a hojas quemadas

Francis estaba pensando algo parecido, pero parecía más optimista. El admitía que se había enamorado. Tal vez, si se comprometían podría decirle la verdad y podría volverla inmortal también. Pero para esto primero tenía que ser su novio. Seria sencillo, una cena y un paseo por el jardín, pero no sabía que su plan contaba con un pequeño desperfecto…

A/N:Se que la parte del final es pura cursilería pero no pude evitarlo. Si pregunta por qué hojas quemadas, debe releer los libros. Por favor hágame saber su opinión y gracias por leer.

Gracias IOU1882,tal vez hubiera tardado una semana más en actualizar de no ser por usted