Ella pensaba recibirlo en el aeropuerto, pero consideró que iba a estar atestado de fanáticas, por lo tanto le mando un texto, pensó que en el café cerca de su departamento sería una Buena idea, hasta que vio un cartel que vio un cartel un nuevo museo sobre la guerra de los cien años. De pronto en su corazón, apareció la nostalgia, recordó a sus compañeros, las personas que le creyeron, esas voces que escucho cuando era una adolescente, y toda la responsabilidad que había tenido sobre ella.

Había una oportunidad de ver cómo era que la Francia actual la visualizaba. No es que antes un hubiese visto cosas así, pensaba regularmente en ello, pero ese día algo la impulso a ir. Que Francis la alcanzara si quería. El texto que escribió decía "Estaré en el nuevo museo sobre la guerra de los cien años". Después reviso la dirección de dicho museo y tomo un taxi.

No era un edificio muy grande, pero se veía imponente. Compro la entrada, pero no pidió el recorrido. Revisó cada pintura, cada dato, cada biografía, conoció a muchas de esas personas, y algunas estaban faltantes ¡Oh! Cuantos nombres faltaban, los demás hombres que habían dado su vida en esa guerra y no eran recordados .Llego al retrato de una mujer joven, con armadura, piel morena, con su bandera y su espada. En la leyenda se leía "Jeanne D'Arc, Pucelle d'Orléans".*

Era ella de acuerdo a los ojos de mundo.

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Le costo un rato salir del aeropuerto y otro tanto despistando a los medios. Prendió el teléfono y reviso texto de Jeanne. ¿Un museo? Bueno. Buscó la dirección, más bien, el cartel con la dirección y tomo su carro para ir allí. Compró la entrada paso al interior. Empezó a revisar las salas sin prestar mucha atención hasta que llego a una con más retratos. En el fondo se encontraba una mujer contemplando un cuadro. Cuando se acercó se dio cuenta que era Juana. Parecía absorta en el retrato y noto su presencia. Se acercó por atrás y el abrazo susurrándole al oído "no sabes cuánto te he extrañado". Esta se sobresaltó se dio la vuelta y grito "¡Francis¡", seguido de un beso. Cuanto había extrañado eso.

-¿De quién es retrato?-Pregunto Saint-Germain y Juana decidió que le tenía que decir en algún momento. ¿Por qué no ese?

-Ella es Juana de Arco- y añadió-…Francis, ella soy yo. Soy Juana de Arco y soy inmortal-

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A/N: Un poco de suspenso y drama no hace daño…

*Juana de Arco,La dama de Orleans

Gracias por leer!