Capítulo 3: De peleas y errores.

- Hermione… ¿Puedes quedarte quieta un segundo? Me mareas – repitió por milésima vez Juliet a su amiga quién llevaba largo rato dando vueltas de aquí para allá en su habitación. Dumbledure les había asignado una habitación junto a otras dos chicas que también cursaban sexto quienes, gracias a Merlín, habían tenido que salir temprano sin darles tiempo de preguntarles nada.

-¿Es que no entiendes? – Preguntó histérica - Sabes perfectamente que no puedo controlar mi aspecto por mucho tiempo… ¡Y menos si comúnmente soy pelirr…!

-¡Sh! – interrumpió la castaña acercando su dedo índice sobre los labios elegantemente – No quieres que nos descubran ¿O sí? – La joven negó – Bien, entonces tendrás que hacer el mayor esfuerzo posible.

-Para ti es fácil, no tienes problemas con nada, no tienes que cambiar de nombre, no tienes que evitar que tu padre y tus abuelos te descubran…- comenzó a enumerar.

-Ya entendí tu punto, pero si estás nerviosa no es mi problema, estoy tratando hace más de media hora de no acecinarte, porque, por si no te diste cuenta, ambas estamos aquí, y créeme, no es fácil ver a mi padrino aquí estando con cuanta falda ande por ahí– dijo ya harta de la situación y al instante se arrepintió al ver a su amiga cambiar su color de pelo de negro a pelirrojo furioso -. Tranquila, amiga, relájate, todo va a estar bien…- intentó apaciguar.

-Juro que a cualquiera zorra que se le tire la dejo sin cabeza y…

-¡Alto ahí amiga! Créeme que a mí me encantaría hacerlo, pero no podemos, no somos nadie.

-¡Soy su hija! ¡Y tú su ahijada! – rebatió.

-Todavía no nacimos... – replicó.

- ¡Odio esto! – declaró Hermione – Y todo por culpa del egocéntrico, estúpido, idiota…

-Celoso, guapísimo, enternecedor, quién derrite a cualquier chica…- sonrió Julie.

-Sí, si, además de tierno, y ese cuerpo de infarto…

- Y luego dices que no te gusta – se largó a reír la castaña.

-Yo… no… a mi no…

- A mi no me vengas con ese cuento, soy tu mejor amiga prácticamente desde que tenemos memoria, y nos contamos todo… Además las palabras que yo dije salieron de tu boca, yo solo las cité – alegó a lo que la joven se sonrojó notoriamente – ¡Te espero abajo para ir desayunar! - y, riendo al ver la cara de su mejor amiga, salió del cuarto para bajar a la sala común.

-¿En qué momento habrán salido esas palabras de mis labios? – susurró la joven. Sin encontrar respuesta bajó a la sala común para ir con su amiga, no sin antes volver a ser pelinegra de ojos grises, preguntándose como haría para no cambiar su aspecto.

***En la sala común***

-Hola James… - sonrió seductoramente una rubia ojos claros a un azabache - ¿Qué te parece si salimos esta noche? – preguntó provocativamente.

-Creo que te equivocaste de persona… - sonrió James S. de forma seductora – Mi nombre es Dylan, Dylan Ross, soy nuevo aquí en Hogwarts…

- Wauw, lo siento, es que tienes un increíble parecido a James Potter…- se sorprendió la joven examinándolo sin dejar de sonreír incitadoramente inclinándose peligrosamente sobre el asiento donde se encontraba sentado el joven – Aunque ahora que me fijo, tú tienes pecas… Pero… Supongo que la propuesta sigue en pié… ¿Aceptas?

- Creo que… - estaba a punto de aceptar pero lo reconsideró al ver a su "hermana" bajar de las escaleras que conducían al cuarto de chicas que, al verlo en esa posición tan comprometedora, abrió los ojos al máximo enviándole una indirecta que no entendió y, para cuando se dio cuenta, era demasiado tarde. Nimphadora había bajado de las escaleras y al ver la escena no pudo más que volverse, nuevamente, pelirroja. Su amiga agradeció a Merlín por su suerte, no había nadie más que el pelinegro, la rubia, su mejor amiga y ella.

-¡Maldita bruja arrastrada! ¡DEJA YA MISMO LO QUE ME PERTENECE! – gritó furiosa la pelirroja, acto seguido la separó bruscamente del joven.

- ¿Y tu quién te crees que eres para decir eso? – inquirió claramente molesta la rubia.

-Por favor, vete… - pidió "Dylan", al ver a Nimphadora furiosa, sabía claramente lo que significaba eso.

-Pero…- intentó replicar.

-Vete – ordenó el joven, la muchacha visiblemente enojada se retiró de la sala común.

- ¿Es verdad lo que dijiste? – interrogó.

- No sé de qué me hablas – se desentendió.

- ¿Enserio crees que voy a creerte? – cuestionó.

-Solo lo hice porque es muy mayor para ti, además de que podría ser tu madre.

- Por si no te diste cuenta… Tu padre le lleva 20 años a tu madre - alegó James S.

- Esa tipa te lleva más del doble…

- Ya deja de inventar escusas – pidió.

-No son escusas – contradijo.

- Se perfectamente que tu amas esas historias de amor – ella se tensó, casi nadie sabía eso de ella, solo sus dos mejores amigas y sus padres, pero luego de eso nadie ¿Cómo era posible de que él supiera eso?

-¿Qué… qué haces? – inquirió al notar que el joven se había acercado peligrosamente.

- Lo que hace años queremos…- el joven se acercó a ella con intensiones de besarla, pero ella fue más rápida y lo desmayó.

- ¿Qué hiciste Dora? – preguntó la castaña corriendo hacia donde se encontraba James arrodillándose para corroborar que estuviera bien.

-Yo… No iba a dejar que me besara – objeto.

- Pero… No entiendo – declaró confusa. La joven pelirroja se masajeó las sienes.

- No hay nada que entender…

- ¿Qué no hay nada que entender? ¡SE ESTABAN POR BESAR Y LO DESMAYAS! – chilló, definitivamente su amiga estaba loca.

- Él no me quiere, no seré una más de sus zorras…

- ¿Acaso lo has intentado? ¿Le has preguntado qué es lo que realmente siente? – Inquirió – Pero claro, piensas que solo te quiere como a cualquiera y ni siquiera lo intentas...

- Tú no…

- No digas nada, que tu tengas miedo no es una escusa.

- Yo no quiero salir lastimada – se sentó sobre el sillón en el que anteriormente el joven había estado sentado - ¿Y si soy una zorra más? No quiero eso. - Su amiga se arrodilló frente a ella y le tomó las manos.

- Nunca lo sabrás si no lo intentas… Puede que tengan que enfrentar miles de cosas, pero sin importar lo que pase se que estaré ahí para ayudarte a levantar cuando te caigas – ambas se abrazaron.- ¿Qué harás ahora?

- Le borraré la memoria – sentenció, su amiga cambio totalmente su expresión-

- No lo hagas.

- Juliet… Necesito esto, no estoy lista, no aún, por favor – suplicó.

- No estoy de acuerdo… - negó la joven poniéndose de pié.

- No te pido que lo hagas tú, lo haré yo…

-Bien, porque sabes perfectamente que no te ayudaré – declaró-. No quiero borrarle la memoria, no me parece justo, además el es mi amigo…

- Yo también lo soy – declaró.

- No me hagas elegir… - bajo su mirada.

- No lo haré… Solo te pido que hagas como si esto un hubiera pasado… Modificaré su memoria, creerá que yo lo insulté por ser un mujeriego, que trató de besarme y yo lo desmayé.

- ¿Y la rubia?

- Creerá que le dijo que se fuera al verme tan enojada por ser un mujeriego – respondió y, al ver que su amiga no estaba muy convencida prosiguió: -. Tu solo tendrás que despertarlo y decirle que yo lo desmayé, no tendrías que mentir.

- No estoy de acuerdo… - suspiró – Per lo haré, pero si recuerda algo le diré la verdad.

- Sí, sí… Y yo le diré todo. Solo será un segundo – Inspiró profundamente concentrándose, Juliet instintivamente miró hacia el lado opuesto a donde se encontraba el joven, no estaba de acuerdo con esto, le daba mala espina. Nimphadora apuntó su varita hacia James S. y susurro: - Obliviate- Luego de unos momentos Juliet por fin volvió a mirar a su amigo, quien yacía desmayado en el suelo -. Ya está, ahora solo tienes que despertarlo.

- ¿Tengo otra opción? – preguntó la pelirroja y al ver que su amiga negó solo se limito a respirar profundo y susurrar: - Enervate…

James S. poco a poco fue recobrando el sentido, al principio se sentía desorientado, pero luego comenzó a recordad cosas… A Dora gritándole que era un inmaduro mujeriego, el diciéndole a aquella chica rubia que se fuera… Qué la había estado a punto de besar cuando… ¿Qué le había pasado?

-¿Qué pasó? – preguntó sentándose cuando repentinamente se mareo y sintió como unos brazos delicados lo sostenía.

- Tranquilo… Despacio… Bien, siéntate… - con cuidado la castaña ayudó al joven a sentarse en un sillón -. ¿Te encuentras bien?

- Yo… - estaba demasiado confundido como para contestar, la joven con un movimiento de varita hizo aparecer un vaso con agua.

-Ten… - se lo ofreció – Bébelo… - el joven tomó el vaso y le dio un trago -. ¿Recuerdas algo?

- Una rubia, Nim… Hermione gritándome, la quise besar y… No recuerdo nada – Juliet frunció su entrecejo, más no dijo nada.

- Te desmayé… Me quisiste besar… No soy otra de tus zorras baratas, jamás lo seré – aclaró.

- Tú nunca serás como ellas…

- Ya dejemos esto aquí ¿Si? No tengo ganas de escuchar tus pretextos – se fue caminando hacia la entrada de la sala común al mismo tiempo que el pelinegro se levantaba y la seguía

- ¡Qué no! ¡No soy como tú piensas! – ambos salieron por el retrato discutiendo. La joven de ojos grises decidió quedarse y se dejó caer sobre uno de los sillones de la sala común. Se sobó las sienes, demasiado era ocultarle cosas a su amigo y mucho menos quería estar en una de esas discusiones, odiaba hacerlo, no podía elegir a ninguno de los dos, lo sabía…Gracias a Merlín nadie había escuchado ni visto eso gracias al desayuno en el cual los presentarían frente a todo Hogwarts así que decidió bajar.

- Se puede saber ¿Porqué lo hiciste? – interrogó una voz que ella conocía a la perfección y que la heló por completo haciéndola cerrar sus ojos. Lentamente se giró para comprobar que no se había equivocado.

- Regulus… - susurró tan bajo que solo el joven, que estaba a unos pasos, pudo oírlo y a duras penas.

- ¿Y bien? Estoy esperando una respuesta – parecía impaciente y muy, muy enojado.

- Y-yo… - tartamudeo.

- Sigo esperando… - se estaba cabreando y eso no era una buena señal-

- Lo siento – dijo al fin agachando su cabeza y mirándose atentamente los pies como si fueran extremadamente interesantes, era incapaz de sostenerle la mirada.

- No es a mí a quién deberías estar pidiéndole perdón… Por si no te diste cuenta él confía en ti ¿Y así es como le pagas?

- ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué engañara a tu hermana?

- Podrías haber dicho la verdad – objetó.

- Si escuchaste todo creo que tendrías que saber que no estoy de acuerdo con lo que hizo tu hermana…

- Lo sé, pero eso no quita que no lo hayas querido evitar.

- Sabes perfectamente que estoy entre la espada y la pared…

- Yo también… Y sin embargo no me quedo callado– argumentó.

- ¡Tú no sabes nada! – la castaña ya estaba furiosa y contenía lagrimas que en cualquier momento estaban por salir, se sentía realmente culpable, y de hecho, todo eso no la ayudaba en nada a sentirse menos culpable, todo lo contrario.

- ¡Por Merlín! ¡Dices que no sé nada cuando son mi hermana y mi mejor amigo! – ya estaba harto de esa discusión

- ¡Por si no te diste cuenta también son mis amigos! – le recordó, sabía que no era un argumento válido pero lo tenía que intentar.

- No es una escusa, a ambos los quiero mucho y sin embargo ¡Digo lo que pienso! - atacó

- Pues en eso tienes razón, es lo único que haces dices cosas sin medir las consecuencias – contraatacó Juliet.

- ¡ERES UNA…!

- ¡SOY LA ÚNICA PERSONA QUE TE DICE LAS VERDADES SIN IMPORTAR NADA! – Gritó sin importarle nada – No creas que eres al único que te importan ambos, porque a mí sí me importan… Y si no dije nada es porque no quiero perder su amistad… Cuando llegue el momento de afrontar las consecuencias de mis decisiones lo aré, no me da buena espina esto… Y sé que Ja... Dylan jamás me lo perdonará… Pero no me acobardaré… - declaró sacando su valentía – Sin importar nada, lo que hice, fue para que ninguno de los dos sufra… No quiero que tu hermana tenga miedo por ser una de sus "zorras de turno", se que no lo es… – aclaró a sabiendas de lo que iba a decir el pelinegro – Pero mientras ella no se sienta segura la apoyar a pesar de que no esté de acuerdo con ella… - respiró profundamente y sin mediar ninguna palabra dejó la sala común junto con el joven.

***En el Gran Comedor***

-¿Sabes Sirius? Creo que ya encontramos otros dos tortolitos… - comentó Remus al susodicho mirando como dos adolescentes discutían igual que lo hacían James y Lily, "Dylan y ¨Penélope".

- Con que ahí está esa chica que me gritó… ¿Quién se cree para faltarle respeto al hermoso, perfecto y sexy Sirius Black? – alegó haciendo una "pose seductora" hacia una chica de quinto de Ravenclaw.

- Sí, sí, sí… T-tienes mucha razón Canuto – afirmó Peter tartamudeando.

- Lo sé, lo sé.

- Sabes, a veces creo que eres un poco egocéntrico… Y luego me doy cuenta que no eres un poco – todos los merodeadores, excepto Sirius, largaron una estruendosa carcajada.

- JA-JA que gracioso.

- Tienes que admitirlo amigo, tiene razón – sonrió James.

- Pero así me adoran Cornamenta, así me adoran – sonrió seductoramente de lado mirando a una chica, también de quinto año, pero esta vez de Hufflepuff. Las carcajadas de los Merodeadores y de todo el comedor callaron cuando escucharon la voz de Dumbledure.

- Su atención por favor… -comenzó con su usual tranquilidad - Como todos saben, hoy comienzan las clases luego de unas hermosas vacaciones de Navidad que, probablemente para algunos, fueron relativamente cortas – por todo el comedor se escucharon a varias personas estando totalmente de acuerdo con lo dicho por el profesor-. Sin embargo creo que a varios, mejor dicho a todos, los alumnos les sorprende mi discurso… - esperó paciente a que todos los alumnos recobraran el silencio luego de los acostumbrados cuchicheos- Como decía, les ha de sorprender mi discurso, verán, hemos recibido visitas inesperadas de nuevos alumnos… Como bien saben, no recibimos a nadie en Hogwarts a no ser que entren en primer año, pero este es un caso… Especial creo yo que sería la palabra… Verán… - comenzó a explicar al ver que nadie entendía – Los nuevos alumnos son los sobrinos de nuestra queridísima Profesora McGonagall, aquí presente… – el anciano señaló a la bruja a quién se había encargado de informarle de los acontecimientos, claro que era la única que lo sabía – Y, también, unos sobrinos lejanos míos… - todo el mundo se sorprendió ante lo dicho, una cosa era unos sobrinos de una profesora de Hogwarts… ¿Pero del mismísimo Albus Dumbledure? – Ahora, por favor… ¿Serían tan amables de pasar al frente y presentarse?

James S., Regulus II, Nimphadora II y Juliet se levantaron y caminaron hacia donde se encontraba el Profesor Dumbledure esperándolos con una sonrisa que trasmitía paz. Todos en el GC cuchicheaban acerca de los "nuevos alumnos" cosa que incomodó bastante a los cuatro, pero siguieron caminando sin dar la más mínima señal de que esto ocurriera, después de todo, eran unos orgullosos Gryffindor's.

-Bueno, ya que están aquí ¿Quién empezará presentándose? – interrogó el aciano a los jóvenes dejándolo a su elección.

- ¡Yo al último! – pidió la Nimphadora.

-¿Porqué? – preguntaron los dos jóvenes.

- ¿Porque yo lo pedí? – preguntó sarcástica la joven.

- Bien ¿Quién va primero? – preguntó su amiga, ambos jóvenes la miraron dando a entender que ellos no serían y, al ver la mirada del oji-gris decidió comenzar ellas.

-¡Hombres! – bufaron ambas chicas.

- Bueno, ya que estos no quieren presentarse supongo que lo aré yo… – la joven sonrió dejando a la vista su enorme y bonita sonrisa. Era castaña, con unos increíbles ojos grises que, al contrario de ser fríos eran contradictoriamente cálidos. Era muy hermosa… Bellísima, lo que provocó muchos suspiros de los jóvenes presentes y el disgusto de uno en especial –. Mi nombre es Juliet Clearwater…

- Cof-cof Cassiopea Cof-cof – "tosió" el oji-gris.

- Como "tosió" el joven aquí presente… - evitó mirarlo a los ojos - Juliet Cassiopea Clearwater… Pero el que me diga así… Espero que le guste estar en la enfermería ¿O quizás prefieren San Mungo? – Sonrió, todo el GC rió por el carácter de la joven, aunque con un poco de miedo -. Cómo decía… Tengo 16 años, por lo cual cursaré sexto año... Soy orgullosamente… - dejó a todos en suspenso para luego continuar – ¡Gryffindor! – Todos los pertenecientes a esa casa aplaudieron fuertemente en honor a la joven –Probablemente se estarán preguntando sobrina de quién soy ¿Verdad? Pues… ¿Lo digo o no? – Cuestionó mirando a uno de los pelinegros el cual asintió, se lo debía, después de todo había pasado primero – Bueno, soy sobrina de Albus Dumbledure.

Todos la miraron, era increíble que esa muchacha fuera la sobrina, aunque era lejana era sobrina al fin, de Albus Dumbledure. Esta noticia impresionó a varios, pero sobre todo al sector masculino, varios esperaban… Y rogaban a Merlín, que el Director no fuera celoso.

-Bueno, eso es todo por mí, ahora ¿Quién sigue? – preguntó.

Los dos pelinegro se miraron, pero al final, luego de varias discusiones, pasó al frente un joven extremadamente hermoso, flaco pero bastante musculoso, de ojos grises y pelo negro…

-Hola damas y caballeros… – el joven puso una sonrisa extremadamente seductora dirigida a todas las chicas que se encontraban presente, sonrisa que hizo recordar a todos a Sirius Black y, además, a su hermano, Regulus Black– Aquí llegó el magnífico, inigualablemente sex…

-Querrás decir egocéntrico, petulante, idiota, mujeriego – interrumpió Juliet enumerando sus defectos.

- Mira M…Clearwater – se corrigió rápidamente y, para su suerte, nadie los escuchó -, mejor no hables.

- Disculpa pero tú no eres nadie para ordenarme. Además….

- Cállate si no quieres que hable de más – interrumpió el pelinegro a lo que la joven empalideció casi imperceptiblemente, casi…

-No… Tu… No…

- Sabes perfectamente que no tengo paciencia… Cómo decía, soy el perfecto e inigualable Ronald Fred Ross, tengo 17 años, soy orgullosamente Gryffindor… - a lo cual todos los alumnos de dicha casa volvieron a aplaudir mientras que los Slytherin's hacían muecas de asco – Cursaré séptimo año… Estoy disponible para todas las chicas… - sonrió con descaro a todas las chicas a lo que su hermana y la castaña solo bufaron – Cómo sea, soy sobrino de Minnie… La Profesora McGonagall – añadió al ver que nadie le entendía.

- Pero, dadas las circunstancias lo adecuado es que me llame por cómo debería ser, estamos en la escuela – solicitó en tono severo.

- De acuerdo… Profe Minnie – sonrió con su mejor cara de niño bueno – Ahora sí, ya me voy, pero no me extrañen mucho… Volveré en un rato – dicho esto hizo una enorme reverencia como despedida, lo cual hizo a todo el mundo recordar nuevamente a los hermanos Black.

Dejó paso a un joven pelinegro, ojos marrones y gafas con un increíble parecido a James Potter, excepto que este tenía unas cuantas pecas en la nariz y las mejillas.

-¡Hola Hogwarts! Es hora de que presenten al espectacular…

-Muje… - estaba por empezar Nimphadora pero decidió callarse luego de que su amiga le diera un codazo y susurrara las palabras "no hagas nada, ya tuvo suficiente".

- ¿Decías? – preguntó coquetamente, la joven se estaba mordiéndose la lengua para no soltarla.

- No decía nada, sigue por favor – pidió la castaña, no quería que su amiga cometiera un grave error.

- Claro lindura… - ella rodó los ojos, ambos jóvenes eran muy buenos amigos, como hermanos, por lo cual odiaba quedar entre la metamorfamaga y él… - Cómo decía… Soy el increíble Dylan Forge Clearwater, cómo seguramente sabrán mi hermana es la hermosísima Juliet y, que quede claro… Si le hacen daño… Mueren – sonrió de forma bromista, pero al mismo tiempo lo decía enserio -. Cómo sabrán, soy sobrino de mi querido Tío Dumby…

-¡Dylan! – regaño su "hermana".

- Oh, vamos, es mi tío ¿Verdad tío? – preguntó poniendo su mejor cara de niño bueno.

-Pues, mi querido Dylan… Por más que quisiera hacerlo, lamentablemente, no creo que la Profesora McGonagall aquí presente y mucho menos mis colegas esté de acuerdo – sonrió divertido por la situación.

- Sí, sí, cierto… Cómo sea, tengo diecisiete años, cursaré séptimo junto con mi mejor amigo Ron, y soy, aplaudan fuerte ¿He? – Se interrumpió - ¡Gryffindor! – nuevamente la casa estalló en aplausos -. Bien, bien, y cómo decía, salgo con la hermosísima chica que se presentará a continuación…

-¡QUÉ NO SALGO CONTIGO! ¡Y NO SOY TU NOVIA!- gritó la joven cambiando su cabello a rojo furioso, cosa que sorprendió a la mayoría de las personas presentes.

- Herms… - susurró su amiga dirigiendo su mirada al GC, al ver cómo había reaccionado frente de todos su cabelló cambio a rojo, nuevamente, pero a un rojo más parecido al rosado por la vergüenza.

- Lo… lo siento…

- Por cierto, algún día lo serás, todas caen a mis pies- la metamorfamaga decidió no decir nada más y quedarse callada, no quería pasar vergüenza nuevamente. Aunque, a penas pudiera, le iba a decir unas cuantas cosas.

- Bueno, ahora los dejo con la hermosa, perfecta y sexy de MI chica, por lo cual NADIE SE PUEDE FIJAR EN ELLA – aclaró mirando amenazadoramente a todos los muchachos que se encontraban en el GC.

- Tú… - respiró profundamente para tranquilizarse antes de proseguir con una sonrisa: - Tienes razón… - el joven se ilusionó al escuchar esta frase de sus labios – Soy hermosa, perfecta y sexy… Pero NO soy tu chica – declaró resaltando el "no".

- Caerás, ya verás – declaró.

- Si supieras – murmuró Julie, cosa que, gracias a Merlín el joven no alcanzó a oír.

- Si me disculpas, me presentaré… – mordió nuevamente su lengua para no soltar la cantidad de cosas que tenía que decirle, el joven se inclinó en un gesto teatral dándole paso a la joven – Hola a todos, mi nombre es Penélope Hermione Ross, soy hermana del idiota de Ronald…

- Yo también te quiero hermanita… - alegó un tanto divertido, aunque aún no podía perdonarla del todo por su trampa.

- Sabes que te adoro, sigo, mi tía es Minnie, como todos saben… Mi mejor amiga es Juliet Clearwater a quién quiero como una hermana…

- Corrección… – añadió Juliet yendo donde su amiga y abrazándola – Somos y nos queremos como hermanas – dicho esto sonrió y volvió donde su "hermano".

- Exacto, como decía, somos inseparables, también cursaré sexto año y… ¿Cómo no? Soy Gryffindor – todo aplaudieron por cuarta vez estaban contentos, después de todo no todos los días se tenían en su casa a los sobrinos de Albus Dumbledure y Minerva McGonagall… - Creo que eso es todo por mí…

- Creo que deberías explicar tu, ya sabes… - se señaló el cabello.

-¡Rayos!

- Es lo mejor – alegó su hermano.

- De acuerdo… - aceptó y mirando al GC suspiró para luego hablar: - Cómo podrán darse cuenta puedo... Mejor mírenlo ustedes… – acto seguido cambió su color de cabello de rojo a amarillo, para luego pasar al pelinegro y luego volver al pelirrojo – Pues, soy metamorfamaga… - sonrió con cara de inocencia – Puedo cambiar mi aspecto a mi gusto – explicó al ver la cara de confusión de los nacidos de muggle's -. Y… Creo que eso es todo por mí…

- Bueno, ya que los conocieron…- comenzó a hablar Dumbledure- Quiero que quede claro que ninguno de ellos recibirá favoritismos, serán unos estudiantes más, simplemente fueron trasladados aquí por cuestiones que no vendrán al caso. Por ende, quiero que les den la bienvenida a Hogwarts como a cualquier otro alumno nuevo y que les den un caluroso aplauso – acto seguido todos aplaudieron, mientras que los cuatro jóvenes pensaban que lo peor ya había pasado, aunque no sabían que esto, recién comenzaba…


Hola!

Aquí estamos nosotras de nuevo. Espero que les haya gustado el capítulo.

N/A 1: Cambiamos el apellido de Nimphadora y Regulus de White a Ross, por el simple hecho de que los Ross son la familia materna de la Profesora McGonagall, es por eso que lo pusimos. Ross es el apellido de sus abuelos maternos, quienes no aceptaron el matrimonio de su madre y su padre ya que el joven con quién se casó era un muggle y, su madre, pertenecía a una familia pura de magos. Esta información la extraje de esta página: .

Cómo siempre, cualquier duda sobre lo que sea lo dejan por comentarios y ya sea Pame o yo - soy Juli- lo responderemos. Nos gustaría que nos dijeran que les parece.

Un beso...

PyJPotter