Capítulo 5: La cita. Parte I.
-Juro que la mato… Juro que la mato… ¡CREÍ QUE ERA MI AMIGA! – Gritó James S. luego de ingresar a su cuarto dando una patada a su propio baúl - ¿Y qué hace? Le consigue una cita con Quejicus…
- Totalmente de acuerdo…- alegó el pelinegro furioso.
Luego de que Juliet hubiera dicho el nombre de la cita de Nimphadora se había desatado un gran caos… Todos los jugadores que se encontraban en el equipo de Quidditch se habían puesto a balbucear cosas sin sentido, como… "tiene que ser broma", "¿Una Gryffindor y un Slytherin?" y cosas por el estilo. James, Remus, Sirius y Regulus II junto con Nimphadora comenzaban a reclamarle a la castaña, "¿Cómo pudiste?", "Es Quejicus", "¿Porqué lo hiciste?", "¿En qué estabas pensando?, entre otras frases. Mientras todo esto pasaba James S. seguía en shock, miraba a Julie –quién se encontraba discutiendo con los merodeadores y Regulus – en la espera de que comenzara a carcajearse y a decirle que era una broma, pero, luego de varios minutos, segundos u horas que le parecieron eternos se dio cuenta de que no era ninguna broma. Su cara se tornó completamente roja y, rápidamente, se dirigió a su cuarto como alma que lleva el diablo. ¿Por qué diablos ella había hecho eso? ¿Acaso no era ella la que siempre le animaba a que no se diera por vencido? Eran los pensamientos del joven. Su mejor lo había seguido a una distancia prudente, evitando hablar con él, sabía que era de pocas pulgas y que, a la mínima cosa que sucediera, explotaría. Y así es como habían llegado ambos hasta allí, James S. gritando a los cuatro vientos, enojado, mientras que Regulus II furioso, aunque no al extremo que su amigo.
-¿CON QUEJICUS? ¡ESE PELO GRACIENTO DE NARIZ GANCHUDA! ¿Y YO QUÉ? ¡PERO CLARO! A la señorita no le importa un hipogrifo lo que a mí me pase ¿Verdad? - cuestionó a la nada.
- ¿Con que crees que no me importa? – preguntó realmente herida una recién llegada Juliet. Ninguno de los presente la había escuchado ingresar a la habitación con semejante griterío.
-¡PUES ASÍ PARECE! – gritó el pelinegro -. Vienes, dices que estas de mi lado "hermanita" y le consigues una cita con un feo, estúpido y engreído Slytherin… - pero inmediatamente se arrepintió de haberlo dicho. Los ojos grises de la joven demostraban su furia.
- Por si no te diste cuenta tú hermano y él mío están en Slytherin… Mis padres, ambos estuvieron en Slytherin y déjame decirte que la mayoría de mis primos están en esa casa, así que no sigas hablando así de ellos… En este tiempo puede ser que los Slytherin's no sean buenos, pero no por eso significa que no puedan cambiar.
-Yo…
-Además, me debe varias, y sabes perfectamente de que jamás se enamoraría de él… - reprochó la joven, poco a poco a James S. se iba calmando y recobrando el sentido de las cosas. Su pelirroja nunca iba a enamorarse del pelo-grasiento ese, no tenía tan mal gusto.
-Tienes razón, lo siento… Pero es que no puedo imaginarme a Dora con nadie más… - se resignó, jamás podría hacerlo, no al menos si no le daba una oportunidad primero.
- No te preocupes, aunque tengo una pregunta para ti… ¿Es cierto que saldrás con Brown?
- ¿Qué? ¡No! Me lo pidió, pero no acepté. Es una cualquiera.
-Zorra importante querrás decir – alegó su "hermana".
- Aunque bien que… -comenzó a decir Regulus pensando en las bien formadas curvas de la chica.
-Por si no lo notaste no me interesa saber de tus conquistas con zorras baratas – comentó Juliet, claramente celosa, con una sonrisa irónica.
- Oh, lo siento… – comenzó a decir con un tono fingido Regulus.
- Cómo sea… – interrumpió la castaña ignorando olímpicamente al muchacho, no tenía ganas de escuchar al "estúpido, inepto, arrogante" del hermano de su mejor a amiga – Quizás si sale con Snape se dé cuenta de otras cosas… - sonrío con suficiencia.
- ¿De qué estás hablando? – preguntó curioso su "hermano".
- ¿De verdad piensas que te lo diré? – Inquirió con un tono que claramente decía "Ni lo pienses" – Tendrás que averiguarlo por ti mismo.
- Pero eres mi amiga… - le reprochó.
- Al igual que Dora – le recordó la joven.
- Diantres, tienes razón pero… ¿Sabes? Aceptaré la propuesta de Brown, después de todo yo también tengo derecho a divertirme – alegó a lo que la castaña empalideció.
- ¿Qué? No… No… Tu… No… - murmuraba palabras incoherentes.
- Te lo agradezco en el alma hermanita…- dicho esto la besó sonoramente en la mejilla y se retiró dejando a la joven balbuceando cosas incomprensibles.
- ¿Qué diablos hice? – se preguntó a si misma tapándose las manos en la cara como gesto de resignación.
- ¿Sabes? Me pregunto lo mismo desde aquel día… - Juliet inmediatamente captó la indirecta y lo fulminó con la mirada.
- Si quieres reprocharme ya sabes a donde está la puerta – dijo fríamente.
- Oh, disculpa… ¿He ofendido a la señorita perfecta? – preguntó sarcásticamente.
- Primero y principal nunca dije que fuera perfecta… Al menos no realmente… – aclaró, el joven sabía que ella había dicho que era perfecta junto con su hermana, claro que la mayoría de las veces pensó que estaba jugando, aunque otras… Se lo había tomado bastante enserio – Segundo ¿Qué habrías hecho tu? ¿Eh?
- Habría… - se quedó callado, no sabía que habría hecho, ni siquiera tenía el valor de decirle a su propia hermana que lo sabía y menos a su mejor amigo. Pero aún así se quedaba callado, Juliet lo hacía por una buena razón… ¿Pero y él?
- No sabes lo que habrías hecho, asique no entiendo porqué me juzgas… Te expliqué mis razones y todo…
- No sé si es…
- ¡Ya basta! Estoy cansada de tus reclamos… "Por si no te diste cuenta él confía en ti ¿Y así es como le pagas?" – Citó- ¿De verdad piensas eso de mí? – El pelinegro notó la tristeza de sus ojos e inmediatamente sintió un vacio en el pecho al verla así.
- Yo… - el pelinegro no sabía qué hacer, por un lado estaba enojado con ella por hacerle eso a su mejor amigo… Pero por el otro sabía que, a pesar de todo, quería lo mejor para ambos. Además de la pregunta que le había hecho… ¿De verdad pensaba eso él?
- ¿Sabes? Déjalo – los ojos de la joven, que a veces podían expresar millones de cosas, se tornaron fríos y su cara se tornó una máscara de indiferencia digna de los Malfoy's-. Con permiso… - acto seguido se dirigió con elegancia hacia el otro lado de la habitación, donde se encontraba la puerta, pues, a toda la conversación, Regulus había quedado a espaldas de la entrada del cuarto y Juliet enfrentada al muchacho. Pero cuando pasó por el lado de Regulus, este la tomó de la mano, la hizo girar y ambos quedaron frente a frente.
- Sabes que no pienso eso de ti – sentenció el joven.
- Pues no parece – sentenció y él pudo jurar que por una milésima de segundo sus ojos habían dejado de ser fríos.
- Sabes perfectamente que jamás pensaría eso de ti, te conozco como a la palma de mi mano – replicó -. Al igual que tu a mi… Es más, creo eres que la única persona que me conoce realmente.
- Creía que te conocía – sentenció y antes de que el joven pudiera reprocharle continuó:-. La gente cambia… Tú lo hiciste, yo lo hice asique te pido por favor que no me juzgues… Creíamos habernos conocido realmente, pero no fue así… - por unos momentos su "máscara" desapareció, pero luego de estas palabras volvió, se deshizo del agarre del joven y, nuevamente, se dirigió hacia la puerta. Cuando Juliet estaba por cruzar el umbral de la puerta el joven decidió hablar.
- ¿Qué sabes si cambié? Ya ni me hablas… - él necesitaba saber porqué la joven creía que había cambiado… Bueno, sí, el había cambiado y bastante pero no, al menos en lo que él pensaba, en su forma de ser, su pensamiento -. Además que vas a salir con un mugroso, estúpido y ególatra Slytherin… - argumentó Regulus. Cuando se enteró, en medio del griterío y los reclamos por haber conseguido una salida para su hermana con Snape, que la joven saldría con aquél joven a Hogsmeade había sido demasiado y no pudo evitar que sus celos salieran a flote. Y justo en el preciso momento, hablando de cómo habían cambiado lo recordó.
- Disculpa, pero tú saldrás con Bones y no te digo nada… No me vengas con eso de que es Slytherin porque no puedes decir nada, sí, cometerá errores, pero aún no los ha hecho – la castaña le había dejado con la palabras en la boca, no pudo responder… La joven continúo:- ¿Yo no te hablo? – Preguntó- Tú fuiste quién comenzaste a ignorarme, no yo a ti. Cada quién fue por su lado y así estamos… - dicho esto la joven salió del cuarto.
El joven se sentó en su cama. Era cierto, lo sabía, cada quién había ido por su lado. Luego de que comenzara Hogwarts se habían separado, cada quién tenía nuevos amigos y se habían dejado poco a poco de lado… Hasta que ni siquiera se hablaban más de lo necesario. Dejaron de contarse cosas y su amistad ya no fue lo mismo, ni siquiera sabía en qué momento se había roto…
- ¿En qué momento cambiamos tanto? – se preguntó Regulus.
***El fin de semana siguiente***
- ¿Sabes? Hay veces que odio a mi hermana… Y este es uno de ellos – sentenció "Dylan" hacia los Merodeadores y su mejor amigo. Todos se encontraban desayunando
- ¿Y eso es porque…? – dejó la frase inconclusa Sirius Black.
- Porque, claramente, es su culpa que MI chica haya salido con el peli-grasiento de Quejicus – dijo enfadado el joven, aún no perdonaba de todo a la chica… Aunque realmente él no podía decir nada, había invitado a Trisha Brown a salir.
- ¿Tú chica? – preguntó un extrañado Peter.
- Si MÍA y de nadie más – sentenció, ya de sí era insoportable para el joven tener que convivir con quién causó la muerte de sus abuelos aquí presentes, que ni decir tener que aguantar sus preguntas, para él, totalmente estúpidas.
- Lo siento, pero esta vez estoy totalmente de acuerdo con Colagusano… - declaró James – Ella no es tu chica… Y aunque te moleste de sobremanera no significa que puedas mandarla… Es libre para hacer lo que quiera, cuando quiera – sentenció.
- El burro hablando de orejas… - murmuró James S. en un tono muy audible, claramente a propósito.
-¿Qué quieres decir? – inquirió su "clon" arrugando el entrecejo.
- Lo que quiere decir, mi queridísimo Cornamenta, es que estás hablando de algo que tú mismo haces – explicó Sirius arrogantemente.
- ¡Oye! – declaró claramente ofendido el aludido.
- Sabes que tiene razón amigo, aunque no lo quieras admitir.
- Pero es que Evans me ama… No hay nada que pueda hacer para evitarlo, todas quieren conmigo – el pelinegro estaba tan concentrado en su conversación que no se dio cuenta de las señas que sus amigos le hacían – Y ella… Por supuesto que no será la excepción… Soy único… - terminó con una sonrisa marca Merodeador.
- Sí, amigo, único… Y, claramente, estúpido… - declaró el joven pecoso. A lo que Sirius y Regulus II reían a más no poder.
- Mira "amigo", tú no tienes derecho a decir que yo soy estúpido… - comenzó claramente fastidiado.
- Puede ser, pero él lo dice y cuánta razón tiene… - inquirió una voz, el joven lentamente se dio vuelta para confirmar sus sospechas.
- Pelirroja…
- Evans para ti Potter.
- Yo... Y-yo – tartamudeó.
- Yo, yo ¿Acaso es lo único que sabes decir? – Preguntó y prosiguió con una sonrisa– Y para tú información, te lo repetiré nuevamente… - cambió su cara a una fulminante que no auguraba nada bueno - ¡NO SOY UNA MÁS DE TUS ZORRAS! – dicho esto salió como alma la lleva el diablo del GC sin siquiera desayunar.
- Lo siento por ti James, pero esta vez Dylan tiene razón… - alegó Lunático.
- No ayudas Lunático – alegó y se retiro del hacia su dormitorio.
- Lo siento pero creo que ya me retiro… - sonrió "Ronald" seductoramente a varias chicas – Tanta belleza necesita cuidados para quedar más sexy de lo que soy… Aunque con tanta perfección no sé con qué podría ser mejor de lo que ya soy…
- Eso ni tú te lo crees Ronald… Todos aquí ya saben quién es el mejor… ¿Verdad preciosura? – guiño un ojo.
- Sí, sí, lo que tú digas… - le ignoró.
- Re… Ronald, mejor vámonos ¿Si? – James S. puso una mano en el hombro de su mejor amigo sacándolo de allí, él sabía que el joven era de muy pocas pulgas… Y si ya de por sí un solo Black era escandaloso… Mejor ni pensar dos discutiendo.
*** En Hogsmeade***
Los Merodeadores junto con James S. y Regulus II se encontraban en el "Salón de té de Madame Tupie" cada uno con sus respectivas parejas, razón por la cual habían aceptado –aunque a regañadientes- ir a allí, excepto James y Peter. Cuándo en un momento la puerta se abrió, por ella entraron Severus Snape y "Penélope Ross".
-Ey, Clearwater… Mira quién está allí… - murmuró James a "Dylan" con la clara intención de cobrarle lo de esa mañana. Cosa que consiguió con mucho éxito, señal de ello fue que, perceptiblemente, el joven se puso rígido y apretó su vaso con tal fuerza que sus nudillos se tornaron blancos.
- Ron… - musitó claramente enojado y, cuando el joven lo miró en señal de atención le indicó el lugar donde se encontraba la pelirroja. Acto seguido conjuró una pluma y comenzó a garabatear rápidamente.
- ¿Qué hacen aquí? Juro que en cualquier momento lo mato.
- Madame Rosmerta – llamó a la joven - ¿Podría entregar esto a aquella mesa… - señaló donde se encontraba SU pelirroja – junto con una cerveza de mantequilla? De mi parte, claro está.
- Cómo desee jovencito.
Ambos amigos vieron como la joven enviaba una molesta mirada al pelinegro pecoso para luego intercambiar unas palabras con su acompañante y salir del lugar.
-No puedo creer esto…
- ¿Qué es lo que no puedes creer bombón? – preguntó "sensualmente" Trisha.
- Nada, nada… - sinceramente no entendía como había podido invitar a salir a alguien tan… hueca. Bueno, la mayoría de las chicas con quién salía tenían muy buena figura, pero nada de "cerebro", por así decirlo. Ninguna se comparaba con su pelirroja, de hecho cualquiera a su lado parecía insignificante. Definitivamente su cita le estaba parecido totalmente aburrida.
***Más tarde***
Todos habían decidido ir a dar una vuelta… Ambos James estaban apartados de los demás hablando de sus respectivas pelirrojas.
-La verdadera diferencia entre nosotros James… – decía su nieto a James Potter – Es que yo ya he besado a mi pelirroja.
- Eso ni tú te lo crees Ross – declaró James un tanto divertido.
- Te lo juro, verás… fue así…
El joven comenzó a recordar aquél maravilloso día…
Ambos se encontraban en su casa… Recordó perfectamente como la joven pelirroja veía las nubes. Él se acercó a la chica cuidadosamente.
- Hola Dora – saludó a su, entonces, mejor amiga.
- Hola James – respondió con fingido ánimo.
- ¿Qué tienes? Te noto extraña… - se preocupó el chico.
- Yo no… - pero al ver que no iba a poder engañarlo decidió decirle la verdad: - Me siento extraña.
Recordó perfectamente cómo se sentía en ese momento, extraño… muy extraño. Y, sin pensarlo hizo lo que su corazón le gritaba que hiciera… la besó sin importarle nada. Fue corto, pero se sintió en las nubes.
-¡¿QUÉ TE PASA IDIOTA?!- gritó la niña cuando se separaron –ESTE ES EL FIN DE NUESTRA AMISTAD… JAMÁS ME VUELVAS A HABLAR EN TU VIDA.
Luego de terminar de contarle su historia –omitiendo algunos detalles, claro está – su abuelo habló.
-¿Y entonces porque sigues insistiendo?
-Porque luego la oí decir que jamás olvidaría ese beso, me decidí a conquistarla… Y no pienso detenerme hasta que me dé una oportunidad.
- Pues, lamento desilusionarte… Pero al parecer no serás el único que bese a Penélope-
-¿De qué hablas? – inquirió James S.
Para toda respuesta el otro pelinegro señaló a una, ahora, rubia tirada en la nieve con sus mejillas claramente sonrojadas con un joven de cabellos y ojos negros -igualmente sonrojado- encima de ella, quién se iba acercando hacia la muchacha peligrosamente.
-Antes muerto… - susurró lleno de furia para luego gritar a todo pulmón:- Hey Ross, quieren sobrepasarse con Hermione.
Nota de autora:
Aqui les subimos un capitulo mas, esperando que les guste y nos comenten mucho :D ¿Cómo creen que que reaccionara James S.? ¿Y Regulus II? ¿Creen que se desatara una lucha? Jaja esperamos sus comentarios, y actualizaremos a mas tardar en una semana.
Un beso...
PyJPotter
