Capítulo 7: La muerte está a la vuelta de la esquina.
Querido señor Potter:
Dado el internamiento de sus padres en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, debido a la contracción de viruela de dragón y bajo su pedido, se procede en esta carta a informarle del estado de los mismos. Lamentablemente tenemos la desdicha de informarle que Dorea y Charlus Potter fallecieron ayer debido a su, ya aludida, enfermedad. Debido a que usted es mayor de edad y que es su descendiente más cercano será quien decida que se harán con los restos. Para esto deberá enviar una carta a dicha institución en cuanto sea posible.
Se despide con el más sentido pésame.
Miriam Strout.
Directora de la división de Virus Mágicos, Segunda Planta.
Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.
James releía y releía esa hoja toda borroneada debido a sus lágrimas… Hacía tan solo unas horas se encontraba en la sala común con sus amigos cuando llegó una carta Leyó las líneas escritas con una caligrafía pulcra y en el mismo momento en que llegó a la palabra "lamentablemente" sintió una pequeña punzada en el estomago, se obligó a sí mismo a seguir leyendo… Llegó a las palabras a las cuales más temía… "Dorea y Charlus Potter fallecieron ayer debido a…." Sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse, como no le llegaba el alma al cuerpo. Sentía un vacío en su pecho, muy grande. Extrañaría horrores a su padre, jugar con él a Quidditch, platicarle sobre el colegio, sus amigos, preguntarle sobre cómo hacer para conquistar a su pelirroja, y su madre… Su madre, sabía que añoraría sus comidas, sus preguntas, sus insistencias, sus concejos, sus retos, todo… Ya extrañaba todo en ambos, y todo por una maldita enfermedad… ¿Por qué ellos? ¿Por qué?
***Horas antes***
Regulus, James S., Lily y Los Merodeadores se dirigían a la Sala Común de Gryffindor después de una exhaustiva clase doble de pociones con Slytherin.
-Valientes de corazón – murmuró James cabreado, desde la cita de Juliet y Nimphadora su odio hacia los Slytherin's había aumentado.
Entraron a la sala común y para sorpresa de los jóvenes del futuro ni Julie ni Dora se encontraban allí. Lo que "Dylan" más odiaba era que aún faltaban dos días para que acabara su castigo de limpiar la Sala Común a medianoche, lo cual era, verdaderamente, agotador. Pero, indudablemente, no tan agotador como tener que soportar los insultos de su pelirroja. A pesar de amarla era difícil estar con alguien que te insulta mientras recogen las envolturas de Grageas de todos los sabores.
-¿Sabes? Odio tener el nombre Regulus – dijo Regulus II después de irse al rincón más apartado, donde ninguno de sus… futuros familiares pudiera escucharlos.
- Y yo ahora estoy enojado con mi padre por ponerle Severus a Al.
Ambos chicos callaron al ver entrar a dos chicas por la apertura del cuadro de la Dama Gorda. Una era castaña y la otra pelirroja, a las cuales se les veía igual, o más, cansadas que a ellos.
-Odio a esa Bones ¡No deja de fastidiar! – había gritado desesperada Juliet.
- Oh, ahora comprendo a tía Herm's, esa Brown... No es de buena familia – alegó Nimphadora.
- Mal día ¿Eh? – preguntó Reg acercándose a su hermana y a Julie.
- Si, lo peor es que tengo un… ¿Presentimiento? No sé Ron, la verdad es que me siento demacrada – alegó la pelirroja.
- Siéntate princesa ¿Qué clase de presentimiento? ¿Tal vez uno como si se te olvidara algo importante?
- Si, eso mismo ¿Porqué? ¿Tú también lo sientes? – preguntó Nimphadora.
-Y no solo él, yo también – dijo acercándose James S.
- ¿Y a ti quién te preguntó? – respondió irritada Nimphadora.
- Cálmate, el solo hizo un comentario – le defendió Julie acercándose a su amiga, antes de que "Dylan" pudiera responder -. Y, aunque no lo crean, siento lo mismo.
- ¿Tal vez porque los cuatro son familia? – sugirió Lily.
- ¿Y eso? – preguntó Sirius señalando una lechuza parda que se encontraba en la ventana.
- Es una lechuza Black, por si no las conoces – respondió Regulus II groseramente.
- Óyeme Ronald… Te me calmas y no le hablas así a Sirius – espetó furiosa Nimphadora.
- Cálmate, si no se lo digo ahora no se lo podré decir jamás – susurró solo para ella su hermano.
- Si Ross, sé que es una lechuza. Pero me refería… ¿Para quién es? – preguntó sin intenciones de pararse.
- Bien ¿Qué les parece si el que se para la lee primero? – dijo flojamente James.
- Oh, por dios, son increíbles – alegó Nimphadora dirigiéndose a la ventana. Después de quitarle la nota a la lechuza, quién partió rápidamente, abrió la carta. A medida que leía su piel pasaba a ser más y más pálida, casi como un fantasma, el pelinegro decidió intervenir, no tenía buena leche de la carta y, mucho menos del estado en que se encontraba su pelirroja.
- Hermione ¿Qué pasa? ¿Qué dice la carta?
La chica no respondió, el joven se paró decididamente y retiró la carta de las manos de la joven. Al igual que con la metamorfamaga, al leer la carta se notó claramente como se volvía más y más pálido, al terminar de hacerlo sin rechistar se la entregó a James. Todos se acercaron a leer la nota…
Querido señor Potter:
Dado el internamiento de sus padres en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, debido a la contracción de viruela de dragón y bajo su pedido, se procede en esta carta a informarle del estado de los mismos. Lamentablemente tenemos la desdicha de informarle que Dorea y Charlus Potter fallecieron ayer debido a su, ya aludida, enfermedad. Debido a que usted es mayor de edad y que es su descendiente más cercano será quien decida que se harán con los restos. Para esto deberá enviar una carta a dicha institución en cuanto sea posible.
Se despide con el más sentido pésame.
Miriam Strout.
Directora de la división de Virus Mágicos, Segunda Planta.
Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.
Todos los presentes se encontraban demasiado conmocionados como para hablar. Nimphadora sollozaba en el hombro de James S. quién, inconscientemente acariciaba tiernamente su cabello.
-Papá C-Charlus y ma-mamá Do-Dorea – susurraba entrecortadamente Sirius Black. Para él, desde que James se había convertido en su mejor amigo, su hermano y los padres de este lo acogieron como uno más de la familia los adoraba como si fueran sus propios padres. No podía ni quería creer, siempre los veía tan fuertes, con una sonrisa preparada para recibirlos.
-No… No puede ser cierto – dijo con la mirada perdida James.
- Co-Cornamenta, de verdad, lo lamento – Remus se había quedado sin palabras.
- ¿Cómo se me fue a olvidar Julie? – preguntó Regulus II en voz muy queda.
- No solo fuiste tú, fuimos todos. No cargues con la culpa, nadie la tiene. No hay nada que hacer, más que consolar a James – sentenció Juliet, veía preocupada a su amiga quién seguía sollozando.
- Pott…. James, lo lamento de verdad – expresó Lily Evans, le dolía ver en ese aspecto al pelinegro, siempre lo había visto con una enorme sonrisa, haciendo bromas, o riendo, pero ya no más
- ¿Cómo no recordarlo? No pude ser tan mala bisnieta – se culpaba entre sollozos y con la voz muy baja Nimphadora.
- No lo eres, es solo que con tantas cosas uno se olvida – la consoló el oji-marrón quién, aún, seguía abrazándola. Él sabía que también era, en parte, su culpa, pero todos tenían muchas cosas en la cabeza.
Hubo unos momentos de silencios, demasiado tristes hasta que la metamorfamaga decidió interferir, un poco más calmada.
-James ¿Qué vas a hacer? ¿Quieres que le diga McGonagall que nos deje ir a verlos? – ofreció.
-Yo… Si pudieras te lo agradecería – respondió demasiado triste, incluso para llorar.
- Vamos Ron, acompáñame por favor.
- Claro princesa – contestó el joven, no quería llorar frente a tantas personas, era cierto, jamás había conocido a sus bisabuelos, ni siquiera en esa época… Pero aún así dolía enterarse de su muerte, y más aún de las probabilidades de ir a su funeral.
Salieron en silencio, mientras Nimphadora sollozaba más lento y Regulus II dejaba escapar algunas lágrimas traviesas que secó rápidamente.
-No puedo creer que lo haya olvidado – suspiró luego de un momento la pelirroja.
- No es tu culpa princesa, a mi también se me olvido. Creo que es porque siempre estuvimos con Arthur y Molly o con Narcissa.
-Es la primera vez que no los llamas abuelos. Pero eso no importa, en realidad no lo son.
-Pero es como si lo fueran, no te sientas mal por esto, como todas las demás cosas los superaremos… juntos. Cómo la familia que somos – alegó abrasando a su hermana.
Antes de llegar al despacho de McGonagall se toparon con un inconveniente… Regulus Black I-
-Hola Ross… Y Ross pequeña ¿Qué hacen por aquí tan solos? – sonrió maliciosamente el joven. Y era cierto, donde antes había muchos estudiantes ya no se encontraba ninguno – Mira Ross, estuve pensando…
- Valla milagro – alegó altaneramente Nimphadora, cómo todo Black… ¿O Potter?
- No, no… Tú no estás en condiciones de insultarme Ross, estuve pensando que tu hermano me debe una… Por haber arruinado mi cita, y me las cobraré, claramente tendrá que ser contigo.
- Sobre mi cadáver – Reg abrazó protectoramente a su hermana.
-Me encantaría… - sonrió socarronamente – Pero no. Malfoy… Zabinni, a él.
De repente dos personas con los rostros encapuchados agarraron por la espalda al pelinegro y lo pegaron a la pared pero, al contrario de cómo debería sentirse Nimphadora, se sintió feliz… Porque tendría con quien desquitar su tristeza, enojo, enfado, furia… Muy despacio, sin que lo notaran, agarró su varita fuertemente.
-Déjame pasar Black, no quiero hacerte daño… Y ustedes, par de víboras ponzoñosas, dejen a mi hermano en paz.
- Me temo que no estás para hacer nada más que suplicar, mira Ross, nosotros estamos en el poder, si no entérate mañana en "El Profeta", si es, claro, que puedes despertar mañana.
- Ahh…- bostezó la chica y, con toda la tranquilidad, murmuró… - Expelliarmus, Petrificus Totalus, Demaius – Black salió volando, Malfoy quedó petrificado y Zabinni desmayado.
- ¿Sabes? Siempre te tengo miedo cuando te pones de ese humor – comentó sacudiéndose su hermano.
- Esperaba que me dieran más lucha… En fin, vámonos con McGonagall.
Ambos chicos apuraron el paso, para no tener que chocar con más imprevistos y, para su suerte, no paso nada más. Abrieron con cuidado la puerta del despacho de McGonagall y comprobaron que se encontraba allí revisando unos papeles, que bien podrían ser los TIMOS de los de quinto año.
-Profesora, pasó algo malo… Quería solicitarle, o más bien implorarle, que nos dejara marchar a San Mungo – pidió luego de aclararse la voz para obtener la atención de la profesora.
- ¿Y cuál es el accidente? – inquirió McGonagall con severidad.
- Los padres de James murieron – respondió entrecortadamente Regulus II. La profesora McGonagall cambió su cara de severidad a una de incredulidad.
-¿Cómo?
- Enviaron una carta desde el hospital informando que ayer habían fallecido, al parecer la viruela de dragón fue fatal.
- Yo… ¿Cuantos viajarán? – preguntó enternecida la profesora.
-Lunático, Cornamenta, Canuto, Lily, Julie, James, Regulus y yo – informó la joven.
- Ocho personas… - murmuró meditándolo por unos minutos, que, a los chicos parecieron una eternidad -. Bien, pero solo por el motivo… Preséntense aquí en media hora, les arreglaré el translador.
Los Black's salieron del despacho y, luego de darle la noticia a Los Merodeadores, Lily, Juliet, Y James S. se dispusieron a irse.
-Ah, Minnie nos dijo que Peter no puede ir –dijo burlonamente Regulus II al ver que este también preparaba sus cosas.
- ¿Pero por qué no? El también es mi amigo – alegó James visiblemente molesto.
- Créeme James, mejor no presionar. Date de santos que nos deja acompañarte – le abrazó Nimphadora.
- Tienes razón, adiós Colagusano. Nos veremos en un par de días, se despidió apagadamente el pelinegro el cual apenas si podía llorar.
- ¿Qué decidiste hacer con ellos? – interrogó su nieto.
-¿Porqué el si viene? – preguntó el pelinegro, aún no terminaba de aceptar a "Dylan".
-Es mi hermano –declaró Juliet intentando salvarlo, sabía bien que también le dolía…
-Además no la dejaré ir sola- Julie bufó-. Mira, pongamos una tregua por ahora ¿Si?
-Bien… Pienso cremarlos, ellos me dijeron antes de entrar en Hogwarts que querían que esparciera sus cenizas el día y el lugar en donde Voldemort fuera derrotado, pero, aunque no creo que eso suceda conservaré sus cenizas.
-No pierdas las esperanzas, hay que tener fe – dijo la castaña abrazándolo también.
Luego de esa conversación todos fueron al despacho de McGonagall…
-Chicos, deben de saber que el Profesor Dumbledure no se encuentra aquí por cuestiones que no vienen al caso pero que se ha enterado de lo sucedido y… Señor Potter, lamento muchísimo su perdida, los Señores Potter no merecían esto… Mis más sentidas condolencias – expresó McGonagall.
-Gracias Profesora – intentó sonreír el aludido, pero solo logró hacer una mueca.
-Bien, quiero que tomen el libro, pero antes… Podrían venir un segundo Señoritas Ross y Clearwater.
Las tres se encaminaron a un costado de la habitación para tener mayor privacidad. Luego de unos minutos vieron como ambas asentían con la cabeza y volvían donde los Merodeadores, sus respectivos "hermanos" y Lily.
-Bien, espero verlos pronto, si necesitan algo o pasa algo quiero que me informen inmediatamente, estamos en tiempos oscuros…
Dicho estos todos tomaron un libro de transformaciones para transportarse al hospital. San Mungo era, para ser un hospital, bastante cálido decorado. Había una recepción con sillas de madera para los que esperan a ser atendidos, generalmente produciendo ruidos muy extraños. En la mesa de Información se encontraba una bruja regordeta atendiendo a los visitantes, y detrás de ella había un cartel que rezaba…
ACCIDENTES PROVOCADOS POR ARTEFACTOS
Explosiones de calderos, detonaciones de varitas, accidentes de escoba, etc.
Planta baja
HERIDAS PROVOCADAS POR CRIATURAS
Mordeduras, picaduras, quemaduras, espinas clavadas, etc.
Primera planta
VIRUS MÁGICOS
Enfermedades contagiosas, como viruela de dragón, mal evanescente, escrofungulosis, etc.
Segunda planta
ENVENENAMIENTOS PROVOCADOS POR POCIONES Y PLANTAS
Sarpullidos, regurgitaciones, risas incontrolables, etc.
Tercera planta
DAÑOS PROVOCADOS POR HECHIZOS
Embrujos irreversibles, maleficios, encantamientos mal realizados, etc.
Cuarta planta
SALÓN DE TÉ PARA VISITAS / TIENDA DE REGALOS
Quinta planta
SI NO ESTÁ SEGURO DE ADÓNDE DEBE DIRIGIRSE, NO PUEDE HABLAR CORRECTAMENTE O NO RECUERDA A QUÉ HA VENIDO, NUESTRA BRUJA RECEPCIONISTA SE ENCARGARÁ DE ORIENTARLO
- Nosotros te esperamos James – dijo Lily mientras todos asentían con la cabeza y se iban a la sala de espera.
- ¡No! Espera Canuto, ven conmigo, después de todo también son… eran tus padres – alegó el pelinegro con tristeza.
- Gracias Cornamenta – respondió Canuto con un sollozo perruno.
La sala de espera era, extrañamente, acogedora, sus paredes eran color rosa pastel y las cortinas blancas;
La sala de espera era, extrañamente, acogedora, sus paredes eran de color rosa pastel y las cortinas blancas; tenían revistas como Corazón de Bruja o el diario El Profeta. Esperaron lo que les pareció una eternidad a que sus amigos salieran, pero aún así no dijeron nada. No tenían derecho, después de cierto tiempo salieron James y Sirius con cara de haber llorado a mares.
-Yo consuelo a mi padrino, tú ve con tu abuelo – dijo Julie lo suficientemente bajo como para que solo Nimphadora la oyera, esta asintió con la cabeza.
La metamorfamaga se dirigió hacia su abuelo sin muchos ánimos pero lo abrazó como si no hubiera mañana. Aunque sentía un gran cariño por Arthur Weasley no era lo mismo que abrazar a su verdadero abuelo. Y, la verdad, era que vaya que lo necesitaba pese a tener a sus padres, suerte que no corrieron su madre ni su padrino, quería tener a alguien como lo tenía Dominique, a un abuelo de verdad. James abrazó con la misma fuerza a esa niña que despertaba en él un cariño, que ni siquiera se comparaba con el que tenía por sus amigos y, apenas, se comparaba el de Lily, pero que no era amor si no algo más… Pero no sabía explicar con exactitud qué.
-Los cremaremos en unos instantes, ya saben, con magia todo es más rápido – informó claramente a Lily la cual simplemente asintió.
Unos minutos después todos pasaban a una habitación en el segundo piso. Parecía ser la sala funeraria propia de San Mungo, todo estaba adornado de color negro, más no dejaba de ser elegante. La luz era de un blanco resplandeciente y había una lapida del tamaño de una caja pequeña que tenía una cruz incrustaba y rezaba…
Charlus y Dorea Potter. Descansen en paz.
Todo pasó demasiado rápido, pero así era mejor. Dos medimagos dejaron, a través de fuego demoníaco, los cuerpos demacrados de los Señores Potter hecho ceniza, con sumo cuidado los metieron en la lápida, sellándola por arte de magia para evitar accidentes, y se la entregaron a James.
-James, hay que irnos. Si quieres podemos quedarnos un día en tu casa, Minnie dijo que podríamos estar fuera dos días – sugirió Nimphadora con voz apagada.
- Sí, vamos ¿Saben aparecer? – preguntó el joven sin ánimos.
-Sí – contestaron todos.
- Pero que sea un aparecimiento en conjunto, ya que nosotros no sabemos dónde vives – alegó Lily señalando a James S. Juliet, Nimphadora y Regulus II para luego hacerlo consigo misma.
- Y yo le avisaré a Andy, quería mucho a mamá Dorea – señaló Sirius.
- ¿Andy? ¿Andrómeda Black? – preguntó casi sin voz Nimphadora.
- Sí… ¿Porqué? – inquirió desconfiado.
- Yo te acompaño – declaró la niña tomando la mano de Sirius, acto seguido ambos desaparecieron.
- De acuerdo, vamos – declaró James tomando la mano de Lily quién, por primera vez, no le gritó nada, para luego tomar la de Remus, quién tomó la de Julie la cual tomó la de James S. para que luego este agarrara de Regulus II. Este último miraba desconfiado donde se había ido su hermana. Un momento después todos los presentes sintieron como sus estómagos se encogían, sensación que no les gustaba nada, para luego llegar divisar la casa del Gryffindor. La mansión Potter era un completo desastre y apenas la vieron supieron la respuesta a la pregunta que surgía en su cabeza… Los mortífagos habían atacado la vivienda.
***Mientras tanto con Sirius y Nimphadora***
Nimphadora se encontraba frente a una casa de aspecto acogedor junto a Sirius Black el cual, sin proponérselo seguía tomado de la mano de la niña… No era que estuviera enamorado de ella, pero vaya que sentía algo especial con respecto a ella. Tocaron dos veces la puerta antes de que la abriera una mujer pulcra cuya apariencia física era, al punto de vista de Nimphadora, extremadamente parecida a la de Bellatrix Lestrange, a quien conocía por fotos, solo que esta era de cabellos castaños. Esta traía en brazos a una metamorfamaga de cinco años.
-¡Sirius! Querido… Pasa, pasa por favor… ¡Ted! Tenemos visitas.
- Mi nombre es Andrómeda, Andrómeda Tonks, pero para los conocidos Andy o Andrómeda ¿Y tú eres…?
- Andy, ella es Hermione Penélope Ross, es sobrina de la Profesora McGonagall y una amiga mía, este año se cambió a Hogwarts.
- Pero puede llamarme por cualquiera de los dos nombres.
-Un gusto, siéntanse como en su casa….
Ambos chicos pasaron al interior de la sala que tenía unos hermosos sillones negros de piel con una mesa de cristal en el centro, pero, de la nada, empezó a vibrar la bolsa de Nimphadora la cual, inconscientemente sacó un pedazo de cristal que siempre, incluso el día que habían llegado a ese tiempo, tenía… Era un cristal que permitía ver a la otra persona que tuviera su gemelo, en él vio claramente a alguien que no esperaba, Juliet.
-¿Qué es eso? – preguntó Sirius.
- Un espejo gemelo, mi padrino me lo regaló. Ahora, si me permites, es una llamada privada.
Se separó del joven y fue hasta un sillón separado, recordaba que su madre le había regalado el otro a Julie, pero no esperaba que esta lo tuviera allí.
-Nimph, pasó algo horrible. La casa de los padres de James fue atacada por mortífagos, nos olvidamos por completo de ese detalle ¡Voldemort está vivo! – Decía Juliet en voz tan queda que Nimphadora se tuvo que acercar más al cristal para escuchar – Vengan pronto, lo más pronto posible.
-Bien, me voy, acabo de ver a tía Tonks de bebé, y tengo que avisarle a Andrómeda. Hay que irnos al colegio lo más pronto posible, después de decirle nos apareceremos en Hogsmeade.
Justo en el momento en que guardaba el espejo Andrómeda Tonks apareció.
-Mira cielo – dijo dirigiéndose a la metamorfamaga mayor – ella es Nimphadora.
- ¡No me llames Nimphadora! – gritó la niña cambiando su cabello a color rojo.
- Oh cielo, no exageres. Prefiere que la llamen Tonks – aclaró la mujer-. Ted viene en unos instantes pero… ¿Ustedes que hacen aquí? ¿No tendrían que estar en Hogwarts? – preguntó mirando seriamente a Sirius.
- Mire señora Tonks, venimos a avisarles que Charlus y Dorea Potter han muerto, debido a la viruela de dragón. Quisimos decirle ya que… ¡Señora Tonks! – gritó Nimphadora al ver que Andrómeda amenazaba con desmayarse.
- Oh, Ted esto es terrible – dijo a un hombre castaño que acababa de llegar -. Pero… ¿Hay algo que podamos hacer por James?
- Bueno… Hay algo Andy ¿Crees que podrías darnos asilo por una noche? – preguntó Sirius hablando por primera vez desde las presentaciones, no le gustaba importunar a su prima -. Mañana volveremos a Hogwarts.
- Em… Sirius, tengo malas noticias…. La casa de James fue atacada, por mortífagos.
- ¿Qué? – preguntaron todos alarmados.
- ÉL, lunático, Lily, Juliet, Dylan y mi hermano están bien… Juliet acaba de avisarme.
- ¡Dios mío! Sirius ve por ellos, ahora mismo.
- Enseguida, pero tú te quedas aquí –alegó mirando a "Hermione".
- Pero…
- Eres menor de edad y es peligroso… Juliet estará bien.
Dicho esto desapareció con la ya conocida sensación de encogimiento. Al llegar se sintió desvanecer, y no tenía nada que ver con la aparición. Vio como la casa de los que durante tantos años había sido su hogar estaba totalmente en ruinas, no lo podía creer, si él se encontraba así no quería ni imaginar cómo se encontraba su amigo…
-James … - comenzó a decir casi sin voz al ver a su amigo llorando junto a Lily Evans que lo consolaba, en cualquier otro momento el hubiera estado saltando de alegría por ambos, pero dadas las circunstancias lo destrozó más – Hermano, Andy está dispuesta a darnos asilo esta noche.
- Bien… - alegó cuando recobró un poco la postura – Mañana nos apareceremos en Hogsmeade.
Todos se tomaron, nuevamente de las manos, desapareciendo y apareciendo en la acogedora casa de Tonks.
Querido señor Potter:
Dado el internamiento de sus padres en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, debido a la contracción de viruela de dragón y bajo su pedido, se procede en esta carta a informarle del estado de los mismos. Lamentablemente tenemos la desdicha de informarle que Dorea y Charlus Potter fallecieron ayer debido a su, ya aludida, enfermedad. Debido a que usted es mayor de edad y que es su descendiente más cercano será quien decida que se harán con los restos. Para esto deberá enviar una carta a dicha institución en cuanto sea posible.
Se despide con el más sentido pésame.
Miriam Strout.
Directora de la división de Virus Mágicos, Segunda Planta.
Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.
James releía y releía esa hoja toda borroneada debido a sus lágrimas… Hacía tan solo unas horas se encontraba en la sala común con sus amigos cuando llegó una carta Leyó las líneas escritas con una caligrafía pulcra y en el mismo momento en que llegó a la palabra "lamentablemente" sintió una pequeña punzada en el estomago, se obligó a sí mismo a seguir leyendo… Llegó a las palabras a las cuales más temía… "Dorea y Charlus Potter fallecieron ayer debido a…." Sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse, como no le llegaba el alma al cuerpo. Sentía un vacío en su pecho, muy grande. Extrañaría horrores a su padre, jugar con él a Quidditch, platicarle sobre el colegio, sus amigos, preguntarle sobre cómo hacer para conquistar a su pelirroja, y su madre… Su madre, sabía que añoraría sus comidas, sus preguntas, sus insistencias, sus concejos, sus retos, todo… Ya extrañaba todo en ambos, y todo por una maldita enfermedad… ¿Por qué ellos? ¿Por qué?
Ahora se encontraba en la habitación que Andrómeda le había asignado. Ella había pensado que él necesitaría una sola para él, por lo cual había decidido que Sirius y Remus dormirían en una habitación juntos, Lily,"Hermione" y Juliet en otra y él solo. Era muy tarde, pero no podía dejar de leer esa carta, en pensar en sus padres, en todo… Se quería morir… Nunca antes había pensado realmente en morirse como hasta ahora, bueno, sí pero nunca a tal extremo de desear que lo mataran para así dejar de sentir ese dolor. Pero, no, no se iba a morir y mucho menos a matar. Sus padres habían dado todo por él, no les pagaría así, seguiría con su vida y lucharía por lo que quería. En ese momento recordó lo que alguna vez le había dicho su padre…
Se encontraba en su casa, era Navidad, había decidido pasa allí esas semanas con sus padres junto a Remus y Sirius, Peter no había ido ya que su madre había vuelto a enfermar, aún no entendía la facilidad de esta para hacerlo, últimamente eso era muy normal. Remus y Sirius habían ido a dar una vuelta por el Londres muggle, pero él había decidido no ir. Estaba en su habitación, aún no creía como su pelirroja lo había insultado por defenderla… (1)
- ¡DEJADLO EN PAZ! –gritó Lily, que ahora también enarbolaba su varita. James y Sirius la miraron con cautela.
- Venga, Evans, no me obligues a echarte un maleficio –protestó James con seriedad.
- ¡Pues retírale la maldición!
- Ya está –dijo mientras Snape se ponía trabajosamente en pie -. Has tenido suerte de que Evans estuviera aquí, Quejicus…
- ¡No necesito la ayuda de una asquerosa sangre sucia como ella!
Lily parpadeó y, fríamente, dijo:
- Vale, la próxima vez no me meteré donde no me llaman. Y por cierto –añadió-, yo que tú me lavaría los calzoncillos, Quejicus.
- ¡Pídele disculpas a Evans! –le gritó James a Snape, apuntándolo amenazadoramente con la varita.
- No quiero que lo obligues a pedirme disculpas –le gritó Lily a James-. Tú eres tan detestable como él.
- ¿Qué? –Gritó James-. ¡Yo jamás te llamaría… eso que tú sabes!
- Siempre estás desordenándote el pelo porque crees que queda bien que parezca que acabas de bajarte de la escoba, vas presumiendo por ahí con esa estúpida snitch, te pavoneas y echas maleficios a la gente por cualquier tontería… Me sorprende que tu escoba pueda levantarte del suelo, con lo que debe de pesar tu enorme cabeza. ¡Me das ASCO! –exclamó, y dio media vuelta y se marchó de allí a buen paso.
- ¡Evans! –Le gritó James-. ¡Eh, EVANS!
Pero Lily no miró hacia atrás.
- ¿Qué mosca le ha picado? –dijo James intentando en vano fingir que era una pregunta hecha al azar, y que en realidad no le importaba.
- Leyendo entre líneas, yo diría que te encuentra un poco creído, amigo mío –apuntó Sirius.
- Vale –aceptó James con gesto de fastidio-. Vale… -Entonces se produjo otro destello y Snape volvió a colgar por los pies en el aire-. ¿Quién quiere ver cómo le quito los calzoncillos a Snape?
Estaba por sonreír cuando su padre entró en su cuarto provocando que se asustara visiblemente.
-Lo siento, hijo ¿Te encuentras bien? – indagó. Charlus Potter, era un hombre un poco más bajo que el, un tanto barrigón de cabello pelinegro con algunas canas debido a su edad… Tenía unos ojos azules y usaba lentes, era una muy buena persona, sí, tenía dinero, y mucho, pero jamás se jactó de él, eso era lo que su hijo más admiraba de él, era una excelente persona. Tanto él como su madre.
-Sí, perfectamente… – intentó sonreír lo más creíble que pudo pero su padre sabía de antemano, el lo sabía también, y por una simple razón…: - ¿Mamá verdad?
- Sí cariño, tu madre… Pero no solo por ella, yo también te he notado últimamente raro… Ni siquiera quisiste ir con Remus y Sirius a Londres… ¿Qué te pasa?
- Yo… ¿De verdad tengo que decirlo?
-Tu madre tiene una teoría… ¿Será tal vez una chica?- y al ver que su primogénito cambiaba notablemente sus facciones, supo que había dado en el clavo – Pues parece que así es, cuéntame ¿Cómo es?
- Es hermosa, perfecta, es la mejor en todo el curso pero también es divertida, aunque si la se enoja tiene un carácter de los mil demonios… Cuando la veo caminar parece como si el tiempo a mí alrededor se detuviera, y sus ojos… Tiene unos ojos color verde esmeralda totalmente hermosos, estoy seguro de que jamás he visto otros ojos como los de ella y su cabello... Parece sedoso, tiene un brillo único…
- A que adivino… ¿Es pelirroja? – interrumpió.
- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó y su padre comenzó a carcajearse a lo que él solo arrugo el entrecejo – ¿De qué te ríes?
- Hijo, no me estoy riendo de ti… Es simplemente de una vieja "maldición" de la que me contó tu abuelo…
- ¿Cuál? – preguntó el oji-marrón, realmente estaba interesado.
-Primero cuéntame que pasó….
- De acuerdo – suspiró, sabía que su padre no diría nada hasta que le contara, le contó todo, hasta lo que hizo luego que se fuera -… y me odia.
- ¿No crees que tendrías que dejar de ser mujeriego para que te vea tal cual eres?
- Es lo mismo que me dice lunático, pero si amas a una persona lo haces tal cual eres… - replicó su padre estaba por atajarle el comentario pero él fue más rápido, para disgusto de su padre- ¿Y cuál era la "maldición de los Potter's?
- Pues, déjame recordarlo…- no le gustaba que su hijo le cambiara de tema abruptamente, pero lo dejó pasar, ya luego hablarían- Ya lo recuerdo…Para todo Potter hay tres cosas que jamás les faltará, ser igual físicamente a su padre, pero con los ojos de su madre; tener amigos que jamás te fallaran y, por último pero no menor importante... Se enamorarán de una pelirroja con carácter…
-Entonces… ¿Tú crees que alguna vez me lleve el apunte Lily?
- Bien, tu madre…digamos que ella tiene más tacto para esto del amor… - su hijo le envió una cara que claramente decía "¿No? ¿Enserio?" – Bueno, ella tiene muchísimo más tacto, pero mi concejo, no solo para el amor, si no para la vida… Si quieres algo lucha por ello, no te detengas por nada mientras que sea lo correcto y, sobre todo, nunca te olvides de quienes te aman, porque son esas personas por las que realmente vale la pena vivir, por ellas y por tus sueños.
Esas palabras le habían quedado grabadas… "Si quiere algo lucha por ello, no te detengas por nada mientras que sea lo correcto y, sobre todo, nunca te olvides de quienes te aman, porque son esas personas por las que realmente vale la pena vivir, por ellas y por tus sueños." Y desde ahora eso es lo que haría, lucharía por las cosas que él quería, si sus padres habían muerto había sido por algo… No iba a quedarse ahí malgastando su vida… Sí, sus padres habían muerto… Pero él había madurado…
*** Al día siguiente***
Todos estaban un poco apagados por el día anterior, había sido uno de los más duros para todos. Pero cada quién lo llevaba como podía, todos estaban callados, a penas si habían probado su desayuno…
-Creo que es hora de irnos – sentenció James parándose de donde se encontraba sentado.
- James, sabes que pueden quedarse todo el tiempo del mundo… No son ninguna molestia…
- Andy, gracias… Pero tenemos que volver al colegio…
- De acuerdo – suspiró, no le gustaba que se fueran en estas condiciones pero, ante todo, estaba el estudio y no dejaría que no terminaran el colegio. Si algo había prometido a Dorea y Charlus era que, pasara lo que pasara, su hijo y sus amigos terminarían Hogwarts - ¿Dónde se aparecerán?
-Hogsmeade – respondieron todos a la vez.
*** En Hogsmeade***
-¿Qué rayos…? – comenzó a preguntar Juliet pero no alcanzó a responder ya que Regulus II la empujó hacía un costado. Donde segundos antes se encontraba ella pasó rozando un rayo verde.
Gritos, confusión, hombres y mujeres corriendo y luchando, niños gritando. Solo significaba una cosa… Mortífagos.
La muerte, estaba a la vuelta de la esquina.
Hola!
Aquí de nuevo. Esperamos que les haya gustado el capítulo, sabemos que es un poco triste y deja con intriga, pero teníamos que escribir sobre las fuerzas, no todo será un lecho de rosas. Cómo lo dice el título "La muerte está a la vuelta de la esquina". Queríamos avisarles que, a partir de ahora, ya no podremos actualizar tan seguido ya que ambas hemos comenzado, nuevamente, las clases. Para ser sincera Pame las ha comenzado recientemente y yo -Juli- las había iniciado hace bastante -ella es de México y yo de Argentina, por lo cual tenemos diferentes "ciclos" de estudios-, pero ahora no podremos estar tan conectadas como antes ya que ahora no solo una estará ocupada sino que nos tengan paciencia. Igualmente intentaremos hacer lo más rápido que podamos.
Por otra parte, si tienen ganas y tiempo, nos gustaría que pasen por nuestros fics, los que escribimos por separado a ver que les parecen, si se fijan en el perfil de este se encuentran los links de nuestros perfiles y de nuestras respectivas historias, nos gustaría saber su comentario.
N/A 1: el recuerdo es parte de uno de las memorias de Snape del libro de J.K., si no me equivoco es del quinto libro, lo saqué de por ahí, así que no se hasta que parte es lo que realmente escribió, pero estoy segura que la mayoría es de ella.
Un beso...
