Capítulo 8: Hermanas de sangre.
***En el capítulo anterior…***
-¿Qué rayos…? – comenzó a preguntar Juliet pero no alcanzó a responder ya que Regulus II la empujó hacía un costado. Donde segundos antes se encontraba ella pasó rozando un rayo verde.
Gritos, confusión, hombres y mujeres corriendo y luchando, niños gritando. Solo significaba una cosa… Mortífagos.
La muerte, estaba a la vuelta de la esquina.
Ambos James tomaron la mano de sus respectivas pelirrojas…
-¡CORRAN! – gritaron ambos, acto seguido los merodeadores, Regulus II, Nimphadora, Juliet y James S. se dirigieron lo más rápido posible hacia un callejón oscuro para ponerse a salvo. Todos llegaron agitados y con la respiración entrecortada.
- ¿Están…todos…bien? – preguntó Sirius entrecortadamente mirando a cada uno de ellos, todos asintieron con la cabeza incapaces de hablar.
- Mortífagos… - susurró Lily, su cara reflejaba miedo, terror. James apretó su mano en señal de apoyo la cual, extrañamente, la joven no la había soltado.
- Hay que irnos lo antes posible de acá – sentenció Remus.
- ¿Y los niños? – preguntó Nimphadora inquieta.
- No podemos dejarlos… - alegó la castaña.
- Ellos… Tenemos que ayudar – sentenció Lily luego de recomponerse, sí, tenía miedo. Pero no dejaría que eso le impidiera ayudar a los demás.
- De acuerdo, pero ustedes se van de aquí ya mismo – alegó "Dylan" señalando a las tres jóvenes.
- Ni lo sueñes – decretaron las pelirroja y la metamorfamaga.
- Odio decirlo pero Ross tiene razón. Ustedes se irán de aquí.
- Soy mayor de edad, y si quiero me quedaré – sentenció la pelirroja.
- ¿Es que no entiendes Evans? – preguntó sacado de quicio James, el nunca era así y Lily jamás lo había visto de esa manera. No supo si era por la muerte de sus padres o por la situación pero la joven, por primera vez en esos siete años lo veía… diferente, mucho más maduro-. Esto no es por quererme hacer el valiente, mucho menos para presumir… – se revolvió el cabello inquieto – Hay gente en peligro, niños. Les estamos pidiendo que se vayan porque es mucho riesgo… Si ustedes están aquí lo primero que haríamos sería protegerlas… Y no ayudaríamos porque intentaríamos defenderlas.
- Entiéndanos, queremos ayudar y…
- Ya basta Hermione, no queremos que nada les suceda, por favor…. -suplicó
- No, ni lo sueñen. No nos pidan eso porque no lo haremos – alegó la, ahora, pelirroja evitando su mirada.
- Mírame… - la tomó de la barbilla, ambas miradas se cruzaron, verde con marrón – Necesitamos que no estén aquí, no queremos ponerlas en peligro…
- Yo… - Dora bajó la mirada, sabía que si seguía mirándolo a los ojos sucumbiría, pero no lo haría.
- Dora, no quiero que te quedes – dijo soltando su barbilla y revolviéndose el cabello como, momentos antes, había hecho James.
Pero fue demasiado tarde, Nimphadora junto a Lily y Julie salieron corriendo hacia donde se encontraban un puñado de niños, que estaban llorando en medio del tumulto. Eran aproximadamente diez u quince niños de cinco a nueve años y un pequeño de dos años, en sus caras se veían el miedo, el terror, las jóvenes se acercaron e intentaron calmarlos. Los Merodeadores que estaban allí, James S. y Regulus las siguieron para que nada malo les pasara y formaron, alrededor de los niños y ellas, un círculo para protegerlos de los mortífagos, si no podían evitar que se quedaran, al menos las ayudarían a proteger a los pequeños.
-Todo va a estar bien cielo – dijo maternalmente a una niña de cabellos rubios que lloraba desesperadamente - ¿Dónde está tu padre?
La niña señaló a un hombre que estaba siendo arrastrado por un par de mortífagos que reían macabramente, la pelirroja secó con su pulgar las lágrimas que escurrían por la cara de la rubia.
-Todo estará bien, tranquila.
- Chicos, escúchenme… – pidió dulcemente la castaña para no asustarlos, al menos no más de lo que ya estaban – No les aremos daño, pero necesito que nos sigan, queremos protegerlos… - alegó mirando para todos lados para encontrar un lugar donde poder quedarse hasta que encontraran un lugar mejor, "cualquiera menos en medio de aquí" pensó y clavó sus ojos en un lugar, alejado, lo suficientemente para poder protegerlos durante un rato. "Bingo" – Escuchen, necesito que todos tomen sus manos, por favor… Quiero que se dividan en tres grupos de… - la joven contó rápidamente a los niños, eran trece, "si los dividimos entre las tres uno quedaría solo, bien, tendré uno más…" – Lily, Herms, quiero que ambas tomen a cuatro niños cada una, yo llevaré cinco, sin peros.
Ambas jóvenes decidieron no rechistar, la primera porque sabía que solo lograría retrasar más el poner a los pequeños a salvo, y la segunda porque conocía esa mirada en su mejor amiga… Si algo tenía claro, era que no podría hacerla cambiar de parecer, era demasiada testaruda, después de todo era, a pesar de todo, una Malfoy, y eso no cambiaría.
-Quiero que corran lo más rápido que puedan hacia allí – alegó señalando un callejón lo bastante alejado de todo el lío ese, no tenía muy buena pinta y estaba medio oscuro, pero, por lo menos, estarían más protegidos -, necesito que pase lo que pase corran hacia allí ¿Sí? – los niños asintieron, realmente tenían miedo… Pero increíblemente transmitía paz, Nimphadora aún no entendía como, por momentos podía dejar que sus ojos reflejaran sus sentimientos y, por otros, quedaba totalmente enmascarada, indiferente. Había hasta veces que no podía, ni siquiera ella, que era su mejor amiga, entenderla. Pero negó con la cabeza sacando esos pensamientos, ahora necesitaba concentrarse para poder sacar a todos esos niños de allí. "Tienes que ponerlos a salvó" pensó, "y cuando más rápido mejor".
- Ven aquí cariño – susurró la castaña dulcemente alzando a uno de los niños, este no debía de tener más de dos o tres años, era castaño y sus ojos eran un hermoso color gris -. Todo estará bien.
- ¡Chicos! Necesitamos que nos respalden para llevar a los niños allí – gritó entre todo ese jaleo Lily a los Merodeadores, "Ron" y "Dylan" señalando su próximo destino -. Luego sabremos donde dejarlos, además podremos protegerlos mejor. A la cuenta de tres…
- Uno… - Lily y Nimphadora hicieron que todos los niños se tomaran de las manos, quedando en medio de su "grupo" para poder llegar lo más rápido posible – Dos… - Juliet hizo lo mismo que ambas pelirrojas solo que esta tenía, además de los cuatro niños, al bebé – Tres…
Los pequeños y las tres muchachas corrían lo más rápido que les permitían sus cuerpos hasta el callejón con los Merodeadores, James S. y Regulus II protegiéndolos. A penas estuvieron todos en el callejón pusieron hechizos protectores, no querían que los niños sufrieran ningún tipo de daño en algún descuido.
-¿Están todos bien? – preguntó Sirius.
- Si, eso creo… ¿Niños… se encuentran bien? – inquirió Nimphadora dulcemente tomando al pequeño que cargaba, hasta hacia unos instantes Juliet debido a que esta se encontraba cansada, no porque tuviera un mal estado físico, sino porque, no solamente tuvo que correr y ayudar a cuatro niños, también tuvo que llevar al pequeño. Lo que hizo que James S. la viera con infinita dulzura… "Es perfecta, tan linda, tan tierna, tan... ¡Ya! ¡Concéntrate James! Ahora tienes cosas más importantes que hacer. Tienes que sacarlas a ellas y a los niños de aquí". Se reprochó mentalmente el joven pecoso.
- Nos iremos ¿Sí? Tenemos que ayudar – dijo Remus.
- Y ustedes se quedarán aquí– sentenció Regulus II.
- ¡Ja! Ya quisieras – objetó Juliet.
- Te quedarás aquí, quieras o no – alegó, nuevamente, el joven.
- ¿Y crees que puedes mandarme? – Inquirió.
- Sabes que sí puedo lo aré.
- Ya quisiera verte detenerme…
- Julie… - alertó "Dylan".
- Sabes que perfectamente podría hacerlo.
– Tú y yo no somos nada.
- Tienes razón – los ojos del joven se tornaron fríos, estaba conteniendo su furia, y no sabría cuanto más podría resistirlo -. Pero debes cuidar a los niños.
Todos los jóvenes sabían que esas simples palabras harían que, no solo Juliet, sino las tres, se quedaran. Jamás dejarían a esos niños con tal de protegerlos.
- Y ahora si me permiten…- salió altivamente y orgulloso de allí con una sonrisa.
- Prométeme que te cuidaras hermanita ¿Sí? – dijo James a Juliet dando media vuelta y abrazándola, sabía que iba a necesitar a alguien que la calmase luego de su "derrota"… Y su mejor amiga no iba a ser de mucha ayuda ya que se encontraba, igual, o más enfurecida que ella – No te pongas así. Me prometes que te cuidarás ¿De acuerdo?
- Si no me queda otra… - susurró a regañadientes, odiaba no poder hacer nada… Simplemente era demasiado… testaruda. Dylan besó la frente de la joven cariñosamente para luego separarse un poco de ella y tomarle la barbilla – Solo queremos protegerte.
- Si no me queda otra… - el joven la soltó.
- Tú también cuídate Ross. No hagan nada estúpido.
- Sí, sí, lo que digas Clearwater – dijo cortante. El joven sacudió la cabeza con resignación, simplemente no la entendía.
Lily asintió sin decir nada y comenzó a revisar que ninguno de los pequeños estuviera herido.
-Algunos tenían raspones y algunas lastimaduras, pero nada demasiado grave gracias a Merlín.
- De acuerdo ¿Qué haremos ahora? – inquirió la otra pelirroja.
- No sé, no podemos dejarlos aquí… - alegó Julie. Las tres jóvenes se quedaron pensando que podían hacer. Por un lado querían ayudar, no podían dejar a los Merodeadores, "Dylan" y "Ronald" solos, pero por el trío no querían dejar solos a los niños, ni tampoco lo harían, al menos no hasta dejarlos con alguien en quien confiaran…
- ¡Eso es! – Sonrió – Se donde dejar a los niños, Lily, tu encárgate de avisarle a los chicos que los llevaremos a un lugar seguro.
Ambas jóvenes vieron salir corriendo como alma la lleva el diablo a la pelirroja.
-¿A dónde los llevaremos? – preguntó Julie.
- Con Aberforth, a Cabeza de Puerco – explicó Dora, conocía al anciano porque ni su padre ni su madre lo dejaban de lado, nunca -. Todo estará bien, - prometió – vámonos niños.
Ambas jóvenes atravesaron cuidadosamente los callejones con un atajo que solo ellas conocían junto con los pequeños. Cada tanto se detenían en algún lugar más o menos seguro para comprobar que nadie los siguiera… "Al fin" suspiraron ambas cuando vieron la entrada. Encima de la puerta había una señal de madera estropeada con la cabeza de un jabalí salvaje que goteaba sangre sobre tela blanca alrededor. Nimphadora pensó que, en su época, la taberna era mucho mejor, incluso competía con las Tres Escobas. Entraron y, como esta previó, no había absolutamente nadie. La barra en esa Cabeza de Puerco era pequeña y extremadamente sucia, el suelo estaba cubierto de serrín, las ventanas casi opacas y el suelo nada visible bajo la suciedad. Había una gaveta de madera antigua detrás de la barra que servía como registro del dinero en efectivo, y el cuarto entero olía fuertemente a cabras. Incluso los trapos detrás de la barra parecen sucios. Se acercaron a esta para ver si alcanzaban a ver al hermano de Dumbledure, quien era dueño de esa taberna. Dio la impresión de que todos los niños estaban muy asustados, y no era para menos con esas fachadas.
-¿Qué quieren? – preguntó una voz gruñona saliendo desde un costado de la habitación haciendo que los más pequeños dieran un pequeño brinco mientras que las jóvenes solo bufaron aliviadas, el pequeño castaño se abrazó a las piernas de Juliet escondiéndose. Ambas lo vieron. Poseía ojos azules como los de su hermano Albus, y, al igual que él, usaba gafas. De cabello largo y gris al igual que su barba, de contextura alta y delgada y daba aspecto de ser cascarrabias.
- Sabemos que eres Aberforth, Aberforth Dumbledure, el hermano del Director Dumbledure…- el anciano levantó las cejas en señal de incredulidad, después de todo ¿Cómo podrían ellas saber que aquel señor era su hermano? Mejor dicho, alguien tan joven - Y queremos, mejor dicho, le rogamos que nos deje resguardar a estos niños en la habitación de arriba. Hogsmeade está siendo atacado por Mortífagos en este momento – explicó la pelirroja muy rápido.
- ¿Cómo sabes eso sobre mí?
- Eso no importa en este momento. O lo hace o le hecho un maleficio – amenazó Juliet. Estaba un poco fastidiada ya que su amiga estaba pareciendo una dulzura en el momento menos indicada.
- ¡Juliet! – regaño su amiga.
- ¿Y bien? – preguntó ignorando olímpicamente a la joven.
- De acuerdo… – aceptó luego de unos momentos – Pero solo porque si no me echarán un maleficio y, créanme, no quiero que salgan lastimadas – alegó Aberforth intentando ocultar su lado amable.
Subió a los niños, muy a regañadientes, a la sala de arriba del local y, luego de que les aseguraran que nada malo pasaría, salieron del cuarto.
-Gracias – Nimphadora abrazó al anciano para la sorpresa de este.
Ambas salieron a toda prisa con sus varitas en mano. La situación no había mejorado mucho, Lily y James estaban espalda contra espalda lanzando hechizos a diestra y siniestra; Sirius estaba con Remus, al igual que James y Regulus II. Julie y Dora salieron corriendo hacia los dos últimos.
-Hermanito, si no te importa, me robo a "Dylan" – acto seguido Nimphadora tomó la mano de James y lo llevó hasta el otro lado, donde un mortífago arrastrando a una mujer.
- No puedo creer que hasta estos momentos aceptes que te agarre la mano – dijo James S.
- Yo no puedo creer que en estas circunstancias sigas siendo un idiota inmaduro – replicó la joven soltando la mano del aludido.
- Bien – respondió con pesadumbre, pero antes de que pudiera decir algo más…
- ¡Sectusempra! – gritó una voz extrañamente familiar dirigiéndose a James S.
- ¡Protego! – gritó Nimphadora.
- Crucio – gritaron dirigiéndose esta vez a la metamorfamaga, la cual no tuvo tiempo de reaccionar…
- ¡Ah…! – gritaba retorciéndose en el suelo.
- ¡Dora! ¡Dora! ¡Por favor, déjala! – rogaba el pelinegro agachándose a la altura de la torturada. Se sentía mal… Realmente mal, sabía que si fuera por él, él estaría, sin lugar a dudas en su lugar. La mujer encapuchada que estaba torturándola estaba sonriendo, pudo distinguir que su cabello era castaño y rizado. La mujer se quitó la máscara para disfrutar de los ruegos del chico… Bellatrix Lestrange.
- ¿El bebito quiere que suelte a su novia? – preguntó con voz aniñada para luego soltar una carcajada.
- Por favor – suplicó -. Déjala, házmelo a mí, no a ella – rogaba "Dylan", estaba furioso, pero en esa mujer estaba el que Nimphadora dejara de sufrir.
Juliet y Regulus observaban de reojo la escena, se sentían… vulnerables. Muy vulnerables. Ninguno de los dos quería ver a Dora sufrir pero, en ese momento, estaban bastante ocupados con dos mortífagos que habían logrado amordazar a Remus.
-Te lo dije Ross, la chica pagaría – alegó con voz burlona uno de los mortífagos pero, sin embargo no se quitó la máscara.
- ¡Asqueroso Black! ¡Deja en paz a mi hermanita! – Decía mientras le lanzaba hechizos, pero entonces recordó que lo más importante en ese momento eran su hermana y que no le pasara nada a ninguno de los de ese tiempo – Desmaius Máximo.
Habían gritado Juliet y Regulus a la vez junto a James que había visto la cara de su amigo… Esa que solo hacía cuando recordaba algo… ese hechizo era más potente que el Desmaius normal, hacía que todas las personas que estuvieran en frente se desmayaran con un máximo de cinco minutos. Ese había sido la invención de su amigo y suya. Nimphadora dejó de quejarse, pero cayó inconsciente al suelo.
-Potter, llévate a Evans, y a Lupin, Black lleva a Hermione - decía débilmente James S. - ¡Bueno! ¡¿Qué demonios esperan?!
James Potter desamarró sencillamente a Remus y se lo llevó junto con Lily, quién se veía seriamente débil. Sirius corrió donde Nimphadora cargándola en sus brazos. Los cuatro chicos y Nimphadora en brazos de Sirius corrieron a Honeydukes, lo más seguro para entrar, donde se encontraba el pasaje secreto. Los mortífagos despertaron, pero esta vez más preparados los chicos del futuro se pusieron en posición de combate clásico y, cuando creían, o más bien sabían que no tendrían opción ocurrió algo inesperado… Albus Dumbledure junto a la profesora McGonagall llegaron por el camino donde se iba a Hogwarts, por el otro camino llegaron, a la vez, una oleada de aurores. Se escucharon muchísimos ¡Crack's! y todos los mortífagos habían desaparecido sin excepción.
-Profesor…– llamó James S. acercándose a Dumbledure – Acabo de dejar a Hermione con Sirius, James, Lily y Remus, ya se fueron.
- Bien ¿Algún herido? – preguntó con voz preocupada el anciano.
- Dora, Bellatrix Lestrange usó la maldición Cruciatus – informó Juliet demasiado preocupada.
- Minerva, por favor, llévese a los jóvenes al castillo – pidió el profesor Dumbledure.
- También dejamos a un grupo de niños con el Señor Aberforth – recordó Julie.
- ¿Con Aberforth? – inquirió sin comprender el anciano - ¿Y él los dejó así como así?
- Si… Bueno… lo amenacé con hechizarlo – bajo la cabeza avergonzada -. Pero era la única forma de que lo hiciera. No íbamos a dejar a esos niños solo. Pero tampoco nos íbamos a quedar de brazos cruzados… Aunque creo que hubiera sido lo mejor – añadió casi inaudiblemente.
- Bien, deben volver al castillo Minerva…
Todo el trayecto hacia el castillo lo hicieron en silencio, muy preocupados por la salud de Nimphadora. Al entrar al castillo se dirigieron, por primera vez, sin rechistar a la enfermería con Madame Profey junto a la profesora McGonagall, quién también se encontraba sumida en sus pensamientos. Cuando Julie vio a Nimphadora el alma se le cayó al suelo. Su amiga estaba en un estado deplorable, llena de moretones que aún sangraban, tenía vendada la cabeza y estaba sumamente pálida, a su lado estaba Sirius, que le tomaba la mano transmitiéndole fuerzas. James estaba profundamente dormido en la cama de al lado y Lily lo observaba sentada al pie de la cama donde se encontraba Remus quién, por el contrario, observaba la ventana con aspecto demacrada, como cuando se acercaba la luna llena.
- Va a mejorar cierto – alegó rápidamente James S. poniéndose a su lado.
- Pues… No lo sé – respondió Madame Profey.
- ¿Cómo que no lo sabe? – preguntó el hermano de la joven totalmente enfurecido.
- Cómo verá se encuentra muy débil, tiene serías lastimaduras y me temo que se encuentra bastante grave – comenzó a explicar la enfermera -. El cruciatus que recibió fue muy fuerte, dejó heridas internas…
- ¿Hay alguna solución? – inquirió Sirius realmente preocupado, no sabía explicarlo, pero la quería, y mucho.
- Me temo que la única manera de hacerlo es mediante una transfusión de sangre…
- Usted lo puede hacer ¿Verdad? – "Dylan" se encontraba más inquieto a medida que la mujer hablaba.
- Yo mismo podría ser el donante – se ofreció su hermano, primero que nada estaba ella.
- No, no podrías – sentenció, inesperadamente, Juliet. Sus facciones se habían tornados llenos de culpabilidad.
- Sí, sí podría, soy su hermano…
- Eso no quiere decir que tengas la misma sangre.
- ¿De qué estás hablando? – la joven sonrió tristemente, si tan solo no hubiera… tenía que alejar esos pensamientos de su cabeza, tenía que explicar todo.
- Cuando teníamos diez años habíamos decidido ir al lago… Ella, Dom y yo.
- ¿Quién es Dom? – preguntó Lily.
- Una amiga de Francia, Dominique, prácticamente son las mejores amigas desde pequeñas – explicó James S. esbozando lo que quería ser una sonrisa, pero que solo llegó a ser una mueca -. Odian separarse, no sabes que es mejor, que estén peleadas o que se comploten…
- Exacto – suspiró profundamente y se obligó a seguir hablando -. Pero ese no es el punto…
- Explícate.
Juliet comenzó a recordar, esos momentos hacía seis años….
Tres niñas se encontraban en los jardines de Malfoy Manor (1) sentadas, una pelirroja, una metamorfamaga y una castaña…
-¡No es justo! ¡Quiero ir a Hogwarts! – declaró la pelirroja.
- Sabes que no tenemos edad suficiente Dom – replicó la metamorfamaga.
- Pero… Simplemente desearía estar allí – se resignó Dominique -. Todos dicen que es genial, Louis me ha mandado una carta diciendo lo hermoso que es, pero dice que no me contará nada más hasta que llegue mi turno, así es sorpresa…
- Sí, Reg me dijo que es estupendo, a penas en unos… - se puso a pensar - Dos renglones. Usó el mismo argumento, parece como si todo allí fuera más interesante…
- No sé que le ven de interesante… - declaró la castaña mientras se paraban a lo que sus amigas la miraron atónitas, ella era la que le encantaba Hogwarts… Aunque también Beauxbatons, aún no se decidía a que escuela ir.
- ¿Te encuentras bien? – se animó a preguntar una de sus mejores amigas.
- Lo siento – suspiró la castaña -. Es que… No sé qué hacer… Solo falta un año para que comiencen Hogwarts y yo no sé qué hacer… Por un lado sé que mi madre siempre quiso ir a Beauxbatons y que estaría encantada de que vaya, a mí también me gusta, pero no estaría con ustedes. Pero por el otro a mi padre le encantaría que vaya a Hogwarts, y las tendría a ustedes, pero mi madre se decepcionará. Pero también sé que mi familia me apoyará decida lo que decida ¿Pero cómo me pueden apoyar en lo que decida si ni siquiera sé lo que quiero? – dijo todo tan rápidamente descargando todo lo que llevaba dentro para luego volver a sentarse y taparse las manos con la cara en señal de frustración. Sus amigas se miraban entre sí hablando con la mirada.
- Juliet… Sabes que pase lo que pase no solo tus padres estaremos contigo, nosotras también ¿Verdad?
- Nimph tiene razón, somos amigas para siempre. Aunque estemos lejos ¿Sí? – ambas se acercaron a ella y la abrazaron.
- ¿Lo prometen?
- Siempre – todas sonrieron.
- De acuerdo – la joven se recompuso en un segundo y les enseñó su mejor sonrisa demostrándoles que todo estaba bien -. ¿Qué les parece si vamos a dar una vuelta cerca del lago?
Las tres se dirigieron al hermoso lago. Alrededor de este había millones de pájaros, flamencos, pelícanos y, sobre todo, pavos reales. Lleno de árboles, plantas y flores de todo tipo. Era algo así como un "paraíso en la tierra".
-¿Saben? Adoro venir aquí – sonrió Dominique, la joven era pelirroja, pecosa como toda Weasley y tenía unos hermosos ojos verdes, a diferencia de sus hermanos quienes eran rubios.
- Yo también, da… Paz.
- Este lugar es el paraíso perdido en la tierra, donde todo es posible y lo último que se pierde es la esperanza – recitó Juliet. Las tres sonrieron -. ¿Qué les parece si vamos a la cascada?
- Hay más que explorar en el paraíso – dijo alegremente Dora.
- Y todo es posible, al menos si no estás cuerda – soltaron una sonora carcajada -. Ya, vamos.
La cascada no estaba muy lejos de donde se encontraban en ese momento, caminaron unos cinco, diez minutos y llegaron, la vista era maravillosa… Parecía hecha por arte de magia, y probablemente era mantenida de esa manera. A pesar de estar llegando el otoño era un maravilloso y pintoresco paisaje, la vista era indescriptible. Las hojas de los árboles, al igual que las plantas, parecían pintadas sus colores estaban entre un tono verdoso y marrón, el olor que aproximaba que pronto llegaría el invierno se sentía en el aire. Nimphadora sonrió con esa sonrisa que anunciaba algo terriblemente divertido.
-Tocada – sonrió mientras empujaba levemente el hombro de Dominique y salía disparada entre la pradera.
- Oh… Ven aquí – alegó y fue corriendo detrás de ella, justo cuando la perdió de vista vio de reojo a Juliet riendo -. ¿Tú también?
- ¿Yo que hice? – preguntó "angelicalmente" la castaña.
- Ahora verás – comenzó a perseguirla hasta tocarla, para luego salir corriendo. Estuvieron un largo rato jugando, las tres corrían bastante rápido, pero al mismo ritmo, lo que lo hacía más interesante. El trío se sentó sobre el pasto a descansar un rato, realmente estaban cansadas. Ya estaba atardeciendo y la vista, si durante el día era increíble, en ese momento era mucho más hermosa. Los árboles parecían estar bañados por la tenue luz de los últimos rayos del sol que se extendían por toda la cascada, haciendo que esta realmente pareciera un paraíso al igual que todo su alrededor. Se quedaron un rato escuchando el ruido de las aguas cayendo, de cierta forma eso las relajaba.
- Pensar que el año entrante no podremos venir más aquí – suspiró Nimphadora.
- Oigan, no quiero que nos pongamos tristes ¿Sí? – Dijo Juliet dando su mejor sonrisa – Hay que disfrutar ahora lo más que podemos… Así que nada de tristezas ¿Vale?
- Vale.
Las tres niñas sonrieron, no desaprovecharían ese último año. Sí, el año que viene entrarían a estudiar en Hogwarts – o Beauxbatons- y, probablemente les encantara. Pero sabían que echarían de menos esos momentos en que solamente tenían que preocuparse por no ensuciar su ropa o portarse mal.
- Creo que es hora de que volvamos – anunció Juliet viendo como el sol ya casi se escondía -. Ya está por refrescar y mis padres se preocuparan si no volvemos.
- De cuerdo.
Las tres niñas bajaron la colina admirando el paisaje y haciendo uno que otro comentario acerca de cosas triviales. Cuando Dominique vio algo brillar entre la maleza. Se acercó sin que sus amigas lo notaran ya que estaban enfrascadas en su conversación.
-¿Y Dom? – interrogó Juliet.
- Yo… No lo sé, venía detrás de nosotras – dijo alarmada Nimphadora, eso no era una muy buena señal. Ambas se pusieron a buscar rápidamente a la pelirroja. Y la encontraron…
- ¡Dominique! – gritó la castaña. La Weasley se encontraba inconsciente y toda lastimada en un precipicio de tres metros. Ambas bajaron lo más rápido y precavidamente que pudieron, cuando llegaron la vieron, su estado era malo, bastante malo. Tenía varias cortadas, estaba toda sucia y sus manos estaban llenas de sangre, como así otras partes de su cuerpo.
- ¡Por Merlín! – susurró la metamorfamaga cambiando su cabello a blanco debido al susto. - ¿Qué hacemos? No podemos irnos, pero hay que buscar ayuda. Dom, por favor, aguanta.
- Tiene pulso y aún respira – declaró Juliet con corazón en la boca -. ¡Debra! – llamó, acto seguido apareció una pequeña criatura con grandes orejas como las de un murciélago y saltones del tamaño de pelotas de tenis en color azul cielo.
- ¿La ama Juliet llamó a Debra? – preguntó la elfina haciendo una referencia tan profunda que tocó el césped con la punta de su afilada, y larga, nariz. En cuanto vio a su ama en completo estado de preocupación se alarmó - ¿Le ha pasado algo Señorita? ¿Está usted bien?
- Yo… Yo estoy perfectamente Debra, pero necesito que, por favor traigas a mis padres, es urgente… - suplicó la joven.
- Sus pedidos son órdenes – y con un sonoro "crack" desapareció. Ambas jóvenes intercambiaron una mirada de preocupación, acto seguido se sacaron sus abrigos para cubrir las heridas de su amiga y que esta no se infectaran. Luego de unos momentos se hoyó otro "crack" y aparecieron dos matrimonios, Draco y Astoria Malfoy y Sirius y Penélope Black.
- Hijas ¿Qué…? – pero su pregunta fue respondida al instante al ver a Dominique en ese estado. Rápidamente ambas mujeres se acercaron hacia la herida para comprobar cómo se encontraba.
- No lo sabemos, estábamos volviendo y nos dimos cuenta de que "Nicki" no nos seguía volvimos a buscarla… -explicada entre sollozos la metamorfamaga mientras era abrazada por su padre.
- Y se encontraba así, tapamos sus heridas para que no se infectaran y luego llamamos a Debra para que les avisara a ustedes… - terminó diciendo entre hipidos abrazándose a su padre quién también le devolvió el gesto.
- Hay que llevarla a la mansión, allí llamaremos a un medimago para que la atiendan mejor ¿Sí? - explicó Penélope.
- Estará bien – declaró al ver a ambas niñas con la preocupación en su rostro.
La metamorfamaga y la castaña estaban esperando pacientemente del otro lado de la habitación, en Malfoy Manor de donde se encontraba Dominique, hacía dos días que la joven se encontraba allí. Luego de que sus padres la recostaran no les habían permitido verla. Y a eso, agregándole que la madre de la joven, Fleur, creía que ellas eran una mala influencia para ella y, causantes del accidente de su hija, no habían podido verla. La madre de Nimphadora y madrina de Juliet les había dicho que tuvieran paciencia, que solo era por lo asustada que estaba por el estado de Dom, y que solo por eso lo decía.
-Dora, Julie… - llamó Astoria Malfoy, la madre de esta última. Era castaña como su hija, con labios de color melocotón, parecía a su muñeca y tenía unos ojos verdes esmeraldas, lo único diferente del aspecto físico de su hija quién había heredado los ojos grises de su padre – Dominique despertó, quiere verlas.
Astoria sonrió al ver que su hija y la mejor amiga de esta se paraban de inmediato del sillón donde se encontraban sentadas algo más animadas que hacía unos momentos.
-¿Enserio? – preguntó la metamorfamaga cambiando su cabello de negro oscuro a un marrón claro tirando a pelirrojo.
- De verdad, pueden pasar a verla – acto seguido se corrió a un lado de la entrada de la habitación a modo de invitación a lo que ninguna desaprovechó y entraron lo más rápido posible pero sin causar tanto alboroto.
La habitación estaba adornada en un color verde manzana hermoso adornado con todos los lujos que, según Draco Malfoy, eran indispensables para un Malfoy. Era muy acogedora, todo estaba adornado con muebles de madera tallados a mano y a tono con los colores de la habitación. En medio de ese cuarto se encontraba una cama de sábanas blancas con un cubre cama de color verde, también manzana. En ella yacía Dominique con una venda en su cabeza y varías cortadas con sangre que estaban cicatrizando pero que tenían mejor aspecto que antes. La madre de Juliet salió del cuarto alegando que se había olvidado de hacer unas cosas personales, gesto que las tres agradecieron aún a sabiendas que solo lo hacía para darle privacidad. Ambas se acercaron temerosas a la cama.
-¿Cómo te encuentras? – preguntó Nimphadora.
- He estado mejor – sonrió -. Pero según el medimago que me atendió estaré como nueva en una o dos semanas.
- Lo sentimos, debimos de haberlo previsto – ambas bajaron la cabeza avergonzadas.
- No tienen la culpa, creí haber visto algo resplandeciente pero no había nada, cuando quise dar media vuelta pisé en falso y caí, solo recuerdo que el césped estaba frío y mucho dolor en todo el cuerpo. Cuando desperté no recordaba nada. Lo primero que vi fue a mi madre mirándome preocupada para que, luego de que le dijeran de que estaba bien, me reclamara mi "poco cuidado y mi falta de comportamiento como una señorita" – dijo imitando perfectamente a su madre. No se llevaba bien con ella ya que, según ella, prefería a sus hermanos por ser como ella. En cambio la trataba como si fuera una "rebelde sin causa" por ser diferente a sus hermanos. Los adoraba a ambos, pero a veces le molestaba y mucho la preferencia que tenía por ellos -. Además de que esta herida no cicatriza – alegó señalando la palma de su mano derecha que tenía una cortada en diagonal que casi no se vislumbraba ya que estaba rodeada con una gasa blanca.
- Tengo una idea – sonrió Juliet.
- ¿Qué es? – preguntaron ambas, conocían esa mirada en la joven. La castaña no dijo nada, simplemente salió de la habitación sin dar muchas explicaciones.
- ¿Qué crees que se le ocurrió?
- No lo sé Dom, no tengo ni idea.
Ambas estaban curiosas e intrigadas por la idea de su amiga. Unos minutos después llegó la castaña, parecía que hubiera hecho mucho esfuerzo y hubiera corrido ya que estaba bastante roja.
-¿Ahora nos dirás porqué tanto misterio? – preguntó Nimphadora.
- Recuerdan que siempre dijimos que era como si fuésemos hermanas. Como si tuviéramos la misma sangre…
- Si ¿Y? – cuestionó Dom. La joven mostró una roca que parecía bastante filosa. Acto seguido la tomó con su mano izquierda y se la llevó a la mano derecha.
-¡Alto! -pidió Dom -¿Qué haces? – la joven la ignoró y se hizo un corte diagonal en la palma de la mano derecha, soltó un chillido casi imperceptible. Le ardía la herida.
- Ahora será así, seremos hermanas de corazón y de sangre – Nimphadora sonrío ya entendía de que venía esto-. Ten – tendió la roca a esta quién la tomó e imitó a su amiga.
- ¿Enserio aremos esto? – preguntó Dominique.
- Claro que sí, ya sabes… Hermanas de sangre – guiño un ojo.
- De acuerdo, Dom, quítate la venda – ella hizo lo que la joven le dijo…
- ¿Me estas queriendo decir lo que creo que me estás queriendo decir? – preguntó cabreado Regulus II sacando a la joven de sus cavilaciones. Les había contado todo, omitiendo algunos detalles, como el nombre de sus padres entre otras cosas.
- Sí – asintió con pesadumbre -. Dom, Nimph y yo tenemos la misma sangre… Somos hermanas de sangre.
Hola!
Aquí de nuevo publicando... ¿Qué les pareció el capítulo? Espero, esperamos que les haya gustado. Por cierto, queríamos avisarles que, a partir de ahora, actualizaremos una vez por semana o una cada dos semanas ya que comenzamos el colegio y tenemos demasiadas cosas para hacer.
N/A 1: Malfoy Manor, es la mansión de los Malfoy's.
Esperamos sus comentarios.
Un beso
PyJPotter
