Capítulo 9: ¿Recuperación?
*** En el capitulo Anterior***
- ¿Enserio haremos esto? – preguntó Dominique.
- Claro que sí, ya sabes… Hermanas de sangre – guiño un ojo.
- De acuerdo, Dom, quítate la venda – ella hizo lo que la joven le dijo…
- ¿Me estas queriendo decir lo que creo que me estás queriendo decir? – preguntó cabreado Regulus II sacando a la joven de sus cavilaciones. Les había contado todo, omitiendo algunos detalles, como el nombre de sus padres entre otras cosas.
- Sí – asintió con pesadumbre -. Dom, Nimph y yo tenemos la misma sangre… Somos hermanas de sangre.
- Eso es una estupidez- dijo furioso Regulus II-. Fue insensato, inmaduro y muy irresponsable…
- Éramos niñas –intentó defenderse Julie recalcando lo obvio.
- Aun así, no fue buena idea ¿Jamás pensaste que algo como esto podría ocurrir? ¿Jamás lo pensaron? O aún peor, que alguna de las tres tuviera algún tipo de enfermedad.
-Lo hicimos mágicamente. Pero pensé que eso era obvio – alegó Julie -. Y aún a esa edad era más madura que tú.
- ¡No se trata de quién era más maduro! – Alegó casi gritando el pelinegro. - ¿No entiendes la gravedad de la situación?
- ¿Alguien me puede explicar cómo es esto posible? – preguntó confundido James S.
-No importa cómo, al menos no por ahora – sentenció. No quería dar explicaciones y con sus amigas habían decidido que todo sería un secreto, ya era demasiado que supieran que eran hermanas de sangre como para que supieran "el proceso", por así decirlo-
- ¿Pero qué pensaban? – Preguntaba Lily algo decepcionada por el comportamiento de sus amigas.
- Nada, obviamente – declaró con enojo Regulus II.
- Fue insensato ¿Jamás pensaron que algo así pudiera ocurrir?
- Fue una locura total.
- Algo totalmente absurdo.
- Tampoco es para tanto - Julie se sentía ya muy culpable, pero al recibir las miradas de ellos se sintió aún peor-. Donaré la sangre y ya.
-¿Y ya? Ósea que crees que no es para tanto.
- Jamás lo creería de ustedes.
- ¡Ya cállense! – gritó Sirius, veía como, a cada palabra, la cara de culpabilidad de Juliet iba en aumento. Sí, había cometido un error, pero después de todo solo eran unas niñas. – Sí, fue algo inmaduro, pero de todas formas ya no hay vuelta atrás – sentenció. Julie lo miró con ironía "si supieras" pensó recordando cómo habían llegado hasta aquella situación -. Fue algo absurdo, insensato, inmaduro…
- Creo que entiendo "Señor Maduro" ¿A dónde quieres llegar? - preguntó al joven.
- A lo que quiero llegar… Es que lo mejor será avisar del inconveniente al Profesor Dumbledore. Y decirle que serás tú quién done la sangre…
- ¿Me quieren explicar qué quisieron decir con eso? – preguntó Madame Profey, quién acababa de llegar.
- Eso, que la joven aquí presente tendrá que donar la sangre a mi hermana – alegó Reg, no estaba enojado. Estaba furioso. Y eso era quedarse corto.
- Pero… ¿Qué? – La mujer no entendía nada.
- Aunque así queramos no sé si nos dejarán – sentenció Remus -. Eres menor de edad y ningún menor de edad puede donar sangre.
- Cumplí años como hace dos meses – dijo enfurruñada Juliet y se volvió a ver a su amiga. Estaba justo como Dominique había esta cuando se convirtieron en hermanas de sangre, incluso peor-. Pero eso no importa, nadie más tiene el mismo tipo de sangre,
- Señorita Clearwater, no sé de qué viene todo esto, pero a menos que el Profesor Dumbledore acceda, no pienso dejar que done sangre.
Sin agregar nada, Juliet salió de la enfermería rápidamente seguida por Regulus II y James S, quienes se encontraban un poco más atrás para que ella no los pudiera oír.
- Creo que fue algo muy insensato. No sé porqué lo hicieron, a mí jamás se me habría ocurrido hacer algo así.
- Ni a mí, sinceramente ¿Qué? Estoy demasiado preocupado por Dora como para aceptar esta información, y más con eso de que los menores de edad no pueden donar sangre. A parte de todo eso estoy seguro de que las tres sabían perfectamente lo que hacían ¿Puedes creer que no nos contaran nada hasta ahora? – terminó completamente indignado el chico de las gafas.
- Mejor ya vámonos a la oficina que Juliet se adelantó mucho – replicó Regulus II.
- Sorbete de Limón, Grageas Bertie Botts de todos los sabores, Ranas de Chocolate- decía Julie intentando adivinar cuál era la contraseña hasta que la gárgola se movió y dejo paso a una escalera de mármol a las palabras "pastel de Melaza".
Los tres subieron rápidamente las escaleras y Juliet tocó dos veces la enorme puerta de roble. Se sintió un leve "pase" a lo cual los tres entraron rápidamente a la habitación. La oficina del director era una gran sala circular con muchas pinturas, tenía los retratos de todos los directores que habían pisado Hogwarts. Detrás del escritorio se encontraba el retrato del director anterior a Dumbledore. También tenía una serie de tablas delgadas en la que se establecían delicados instrumentos de plata que giraban y emitían bocanas de humo, además de una gran colección de libros. En un perchero s encontraba Fawkes, el fénix del Director Dumbledore, con sus plumas color carmesí y una cola de oro. Sus garras y su pico parecían de un color oro brillante lo que hacía resaltar sus ojos negros.
-Profesor Dumbledore – saludó Juliet demasiado tensa al parecer del anciano.
- Señorita Malfoy – dijo Dumbledore al comprobar que solo se encontraban los tres del futuro.
- Creo que tengo todo el derecho del mundo para decidir qué hacer con mi sangre. Y quiero donársela a Nimphadora.
- Disculpe señorita, pero creo que no estoy entendiendo.
- Mi hermana necesita sangre, una donación… - explicó Regulus.
- Entiendo… ¿Pero por qué debería ser usted quien la done, si disculpa mi atrevimiento?- Alegó confuso el anciano. – En todo caso quién debería donarla sería Regulus.
- Es que Nimph y yo tenemos la misma sangre – comenzó a explicarle todo. Desde el accidente de Dominique hasta su propia idea.
- Esa es magia muy antigua y poderosa, lo sabe ¿Verdad?
- Sinceramente… No.
- Pues debe saberlo, por el momento no hay tiempo para explicaciones. Pero bien… Comprendo la situación señorita, pero usted aún es menor de edad. No creo, sinceramente que sea sensato de mí…
- ¡Me importa un pepino que sea sensato o no! – Chilló la joven – Estamos hablando de mi mejor amiga.
- Señor… - Interrumpió Regulus II, ya venía venir una discusión y, aunque le hubiera gustado que le dieran una buena reprimenda a la joven, no era el momento. – Yo no estoy de acuerdo con nada de esto, ni siquiera sabía lo de este "pacto" o como sea que se llame… Pero donará su sangre… Con o sin su permiso – sentenció. Conocía perfectamente a Julie. El director parecía estar sopesándolo, muy detenidamente.
- Está bien, si no hay más que decir – aceptó pasiblemente luego de un rato. Tomo un pergamino y una pluma y comenzó a escribir con una letra pulcra unas palabras que ninguno pudo entender -. Denle esto a Madame Profey. Lo que sí, a penas termine quiero que usted y la señorita Black guarden absoluto reposo, por lo menos una semana – sentenció. Juliet dio vuelta todo el escritorio, lo abrazó y, para sorpresa de los jóvenes, el anciano le devolvió el gesto. "Gracias" susurró.
Los chicos regresaron directo a la enfermería donde, después de explicarla a Madame Profey que el director sí les daría permiso, la enfermera comprobó y mandó a traer tubos intravenosos. La aguja ingresó por la piel de Juliet, la enfermera le había informado que necesitarían un litro de sangre para que su mejor amiga pudiera volver a su estado normal. El dolor del pinchazo duró poco, pero el sonido de la extracción fue lo que realmente no le agradó a Julie. Después de dos horas al fin le quitaron el "aparato del demonio", como le decía su "hermano" para hacerla sonreír. Luego lo insertaron a Nimphadora, la sangre empezó a encontrar el cuerpo de la mencionada y, como por arte de magia, su color natural volvió a ella. A Juliet le dieron una poción para dormir, sin soñar claro está. Madame Profey ordenó a todos salir de inmediato ya que tenían que verificar la reacción de ambas. Ambos James, Sirius, Remus, Lily, Regulus y, para el disgusto de los del futuro, Peter esperaban ansiosos y preocupados noticias.
- ¿Creen que se mejore? – inquirió al cabo de un rato "Dylan", estaba muy preocupado. Nadie le supo contestar
- Ya pueden entrar – Madame Profey dio un paso al costado y dejó entrar a los jóvenes a la enfermería.
Nimphadora se veía en mejor estado, varias de las heridas ya habían cicatrizado y el aspecto de la enferma era mucho mejor. Demasiado, pasados unos minutos comenzó a reaccionar. James S. se acercó corriendo hacia donde se encontraba la chica seguid de Reg II.
-¿Qué pasó? – preguntó incorporándose demasiado rápido para su recuperación, lo que provocó que se mareara.
- Tranquila… Tranquila…- alegó Dylan, la joven habría rechazado su ayuda de no ser porque se encontraba demasiado mareada como para no aceptar su ayuda.
- ¿Qué pasó? – repitió luego de poder incorporarse.
- Un cruciatus – respondió para toda explicación el joven -. Pero ya estás mejor, ahora solo falta la… recuperación.
- Ojalá y no tarde mucho en "recuperarme", tenemos que prepararnos para el partido de Quidditch contra Hufflepuff ¿Cómo están esos niños? ¿Dónde está Julie?
- Verás… - ante estas palabras Dora temió lo peor.
- Dime que no le pasó nada, por favor – suplicó.
- Tranquila, no le pasó nada – sonrió su hermano -. Veras… perdiste mucha sangre… Necesitabas una donación… Y digamos que tu amiguita tuvo que soltar la lengua – terminó, Dora estaba preocupada, muy preocupada.
-¿Lo-lo saben?
- Julie fue la que te pasó sangre, todo ese rollo de "Hermanas de Sangre", la verdad no me lo esperaba, pensé que yo terminaría siendo el donante. Además bueno, se suponía, más bien supone, que ningún menor puede hacerlo. Por lo único que no digo nada es porque todavía etas bastante débil.
- No me dijeron donde está Julie – reprochó. El joven señaló una cama donde una joven de cabellos yacía dormida profundamente.
- Le dieron una poción, se encontraba bastante débil luego de la transfusión.
- Le debo mi vida – susurró sin que nadie pudiera oírla. - Bien ¿Cuándo me puedo ir?
- En una semana y apenas vea que esa herida deje de sangrar –replicó la enfermera señalando la cortada que tenía la chica en la mano derecha. Dora sonrió levemente.
- Esa herida tardará días en sanar y, aún así no me quitará sangre. Es donde nos hicimos los lazos. Se supone que cuando una de las tres se lastima a todas le pasa lo mismo.
Todos se fijaron en Julie, tenía la mano derecha cubierta con una venda donde se podían notar finas manchas de sangre. Regulus II simplemente suspiró.
Ya levaban una semana desde que había pasado el accidente, y todo… bueno, casi todo, volvía a la normalidad. Julie y Nimphadora se preguntaban como estaría la mano de Dominique, en especial si esta se encontraba en otro tiempo. Según James S., conseguiría conquistar a Nimphadora "antes de volver a casa, serás mi novia" solía decir, pero se la veía difícil ya que la joven tenía muchísimos admiradores, más, más y más. Su mejor amiga, Juliet, no se quedaba atrás, ambas tenían demasiados admiradores para gusto de ciertas personas. Lily se veía sumamente frustrada por no poder hablar en paz con las chicas sin que "algún baboso se atraviese en nuestro camino".
Ambos James se encontraban conversando cerca del lago negro sobre sus respectivas pelirrojas.
- Recuerdo que mi papá me dijo algo así como… ciertas reglas o costumbres de todo Potter – comentaba James casi sin pensarlo con James S., después de todo empezaban a llevarse bien.
- ¿Cuáles? – preguntó este sin entender, ya que jamás le habían dicho algo así.
- Veamos, a ver si recuerdo… Ah, ya lo hice… Para todo Potter hay tres cosas que jamás les faltará, ser igual físicamente a su padre, pero con los ojos de su madre; tener amigos que jamás te fallaran y, por último pero no menor importante... Se enamorarán de una pelirroja con carácter…
- Ah… Me contaron lo de las pelirrojas. Sí, me lo dijo… Sirius, sí, Sirius me lo contó.
Y en parte era verdad, ya que Sirius, el del su tiempo, le había dicho que por mucho que él no quisiera, por ser su padre claro está, Nimphadora terminaría con él. "Para todo Potter una pelirroja", James S. sonrió ante esa confirmación, ya que las únicas pelirrojas que conocía aparte de Nimphadora eran sus familiares, pero ella era la única que le importaba.
Tenía un plan.
El partido contra Hufflepuff se acercaba y todos estaban practicando mucho, el partido contra Slytherin lo había ganado la casa de los leones, pero les había costado a todos sus jugadores ya que estos creían no poder soportar más las trampas de las serpientes. A penas salieron de reposo, Nimphadora y Julie, se dirigieron inmediatamente al campo de Quidditch ya que tenían entendido que ese día habría práctica. Ahí estaban todos los chicos, obviamente esperándolas.
-¡Bien! Podemos empezar ahora que las golpeadoras están como nuevas –anunció alegremente James.
Las chicas dieron una patada en el suelo y salieron despedidas en el aire junto con sus escobas. Nimphadora y Juliet se pusieron en posición con sus bates totalmente listas para atacar a cualquier Bludger, no prestaron atención a nada más. Y la práctica comenzó… La primer Bludger, que se dirigía a James, fue parada inmediatamente por Julie, y la siguiente salió despedida hacia Sirius, la cual detuvo Dora. Los golpes de sus bates resonaban cada vez que paraban alguna Bludger, ninguna alcanzó a ningún integrante del equipo. De repente el silbato sonó y todos voltearon a ver a James con una sonrisa arrogante agarrando la snitch con la mano. Lily observaba todo desde las canchas y sonrió, pero su sonrisa se borró cuando vio aparecer al James que no había visto en toda la semana: al arrogante.
-¿Y así quieres que salga contigo? Jamás cambiarás Potter – anunció Lily después de acercarse al equipo y salió a paso rápido del campo de Quidditch. Miriam Bones y Trisha Brown se acercaron también, pero con sus sonrisas idiotas.
-Dylan, como metiste esa… pelota en ese… aro, estuvo perfecto – alegó Trisha y acto seguido le plantó un beso sorpresivo a James S.
- ¿Y así quieres que salga contigo? Jamás cambiaras – anunció Nimphadora y salió justo como lo había hecho Lily.
- Creo que esto es Déjà vu – dijo un tanto divertida Julie, no le agradaba la idea de que su amiga estuviera enojada con su "hermano", pero él no tenía la culpa de que esa "zorra" se le tirara encima. Dylan se soltó bruscamente de la "succionadora Brown" como le decía a sus espaldas Dora y le hizo una seña a James, quién la captó perfectamente. Ambos sujetaron a la joven y se la llevaron ante sus quejas.
Entraron al castillo con Julie quién miraba confundida a los dos James que la apresuraban hasta llegar a un pasillo a oscuras. Al fin se detuvieron.
-¿Me pueden explicar porqué tanto misterio? – inquirió.
-Julie, necesitamos tu ayuda – declararon a la vez.
Hola!
Aquí de nuevo, lo sentimos, tardamos más del tiempo planeado, pero es que esta semana Juli-osea yo- tuve exámenes y recién hoy tuve el último-por ahora- y he de decir que me fue terriblemente mal. Pero bueno, esperamos que les guste el capítulo.
Esperamos su comentario.
Besos
