Capítulo 10: Rosas.

***En el capítulo anterior***

-Julie, necesitamos tu ayuda – declararon a la vez.

- ¿Y para eso todo este lío? – Estaba molesta, y se notaba.

-Sí – respondieron ambos al unísono.

- Bueno… - alegó luego de unos minutos de estar callada, estaba visiblemente irritada por todo esto – Hablen.

-Pues verás… - comenzó James, pero vislumbró una sombra que se movía y calló. – Creo que será mejor que hablemos en otro lugar. Ambos se dirigieron a un aula que, según corroboraron estaba vacía. Esta parecía solitaria, demasiado, lo cual no le extraño a ninguno de los tres ya que, después de todo, era sábado. Pero aún así era extremadamente raro estar allí James le hizo una seña a Dylan y este aplicó un hechizo "Muffliato" en la puerta para que nadie más pudiera escuchar.

- A ver… ¿Qué mosquito les picó? – preguntó un tanto cabreada, o que era totalmente lógico después que ambos la "raptaran" ante sus quejas, sin explicación alguna y luego siguieran allí sin explicar nada.

- Es que necesitamos tu ayuda – alegó James.

- Y valla que la necesitamos…- asintió su "hermano".

- ¿Es qué es lo único que saben decir? ¡No han dejado de repetírmelo! –alegó alzando las manos al cielo en señal de clemencia.

- Pues… verás, es que… Dylan, será mejor que se lo digas tú – declaró el Potter.

- ¿Yo? – Preguntó nervioso - ¿Porqué yo?

-Porqué eres su hermano – dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

- Eso no quiere decir nada…

- Pero tú la conoces mejor.

-También es tu amiga.

- Es tu hermana.

- ¡Ya basta! – gritó la castaña. No tenía ganas de soportar aquel griterío. Estaba demasiado cansada por el partido, su túnica estaba toda manchada y sudada debido al esfuerzo y lo único que deseaba en ese momento era ir a la sala común de Gryffindor y pegarse un largo y relajante baño- Denme paciencia, denme paciencia –pidió mirando hacia el techo del aula colocando sus manos a ambos lados de su rostro.

- Lo sentimos… - susurraron ambos.

- Ya deje de pelear y explíquenme…

- Pues que te explique Dylan – sonrió James dándole paso al muchacho y escondiéndose detrás de él.

- No, mejor que te explique él – alegó con cara de no haber roto un plato imitando a su abuelo.

- Estoy segura de que él te sabrá explicar mejor.

- No, de eso ni hablar, James te explicará mejor –ya estaban empezando a marear a Juliet con tantas vueltas. "Levicorpus". Ambos James quedaron colgados en el aire. Sus cabezas estaban debajo de sus pies.

- ¡Que rayos…! ¡Bájanos! – gruñeron ambos al unísono.

- ¿Terminaron con sus caprichos? – preguntó la joven.

- ¡Sí! Pero bájanos – Con un movimiento de varita ambos cayeron al suelo.

- ¡Auch! – se quejó James.

- Podrías habernos bajado con más suavidad.

- Den gracias a que los bajé, porque me están cansando con su palabrería – alegó la joven. Ambos se pararon.

- Lo sentimos, es que tenemos miedo de que no nos ayudes, ¿nos ayudarás? – preguntó James.

- ¿Cómo puedo responder esa pregunta si ni siquiera sé de qué tipo de ayuda me están hablando?

- Queremos conquistar a Lily y a Hermione – soltó su "hermano" de sopetón.

- ¿Qué?

- Queremos conquistarlas – repitió James.

- Quoi? Ne savent-ils pas que c'est mon meilleur ami nous parlons? C'est comme une soeur pour moi! – reclamó. James no entendía ni una sola palabra- Et Lily... Et Lily m'avait pris en amitié, sans rien demander en retour! Comment peuvent-ils arriver à ces idées? Les deux sont mes amis. – Reprochó mientras caminaba de un lado al otro de la habitación haciendo gestos con las manos-. Je ne peux pas briser sa confiance. Non, Monsieur! Ce serait comme révélant leurs secrets... Perdent leur confiance s'ils savaient.

- Y eso quiere decir… - esperó su respuesta el joven buscador.

- Que no quiere perder la amistad ni la confianza con ninguna – explicó entre dientes, para enfrentarse con la joven - Mais je suis ton ami! – Alegó - J'aime juste ton frère!

- Et vous êtes!– Contestó - Mais s'il vous plaît ne me faites pas choisir entre les deux. Je les aime tous les deux...

- N'êtes-vous pas tous les deux ensemble?– chilló. Si eso era verdad le dolería enormemente, siempre había pensado que la joven quería que ambos estén juntos. Era como otra hermana más, además de Lily L., claro está. Su hermana, Juliet, y Dora, eran las mujeres más importantes para él, además de su madre claro. Con Lily L. era por el mero hecho de ser su hermana, con Dora por amarla con cada fibra de su ser, y con Juliet… ella era como otra hermana para él, a quién debía proteger, eran muy bueno amigos, los mejores de hecho. Por eso ella era una de las pocas personas a quienes les contaba sus verdaderos sentimientos hacia la metamorfamaga sin tapujos. Por eso, si de verdad no confiaba en él le dolería enormemente. Sabía que sin su ayuda, sin su apoyo, y sin el aliento que ella le daba no conseguiría a su pelirroja - Pensez-vous vraiment qu'il labouré dégâts?– preguntó dolido.

- Vous savez ce n'est pas si– alegó mientras se sentaba, mejor dicho apoyaba en una de las mesas del aula y ponía sus manos a los costados -. C'est juste que... suspiró - Je ne veux pas les perdre.-

- Cela n'arrivera pas, croyez-moi.

- Promesse?

- Je vous promets – Dylan abrazó a la joven y se inclinó para besar su frente fraternalmente ya que esta era más baja que él. Sintieron que alguien tosía, o al menos lo intentaba para llamar su atención. (1)

- Siento interrumpir este momento de hermanos… - se disculpó James – Pero necesito saber… Llevo mucho tiempo esperando a la pelirroja, no quiero que tome más tiempo esto. Estamos en tiempos oscuros, el año que viene no nos veremos… - dijo afligido para luego continuar con seguridad y valentía, digno de un Gryffindor – Pero quiero, al menos, que me dé una oportunidad para salir con ella. Demostrarle quién soy realmente… Y, sí luego no me quiere, no aré nada… La dejaré ser feliz.

- Estoy contigo amigo. SI luego de eso no la convenzo, no lo aré… Pero ahora hermanita, ¿nos ayudas?

- De acuerdo –aceptó. Ambos se acercaron a la joven y la abrazaron.

- ¡Te adoramos!- declararon.

- Lo sé, lo sé… - sonrió – Sin mí sus vidas serían un desperdicio completamente… Soy indispensable.

- Y luego me dices a mí que soy un arrogante egocéntrico – alegó James, se llevaba de maravillas con la chica. Eso sí, solo como amigos.

- Hasta que alguien me entiende – dijo teatralmente Dylan.

- Pero hay una gran diferencia – Juliet hizo énfasis en el "gran".

- ¿Y cuál es según tú? Señorita Elegancia – dijo socarronamente Dylan.

- Sabes que puedo cambiar de parecer ¿Verdad? – El joven dejó de sonreír inmediatamente.

- Y tú sabes que te quiero mucho ¿Verdad? – él la abrazó.

-Dejando de lado tanta cursilería. Tienen que hacer todo lo que les diga ¿De acuerdo?

- De acuerdo mi capitán – ambos jóvenes se llevaron la mano derecha a la frente y luego la bajaron imitando los saludos militares.

- Cómo sea – sonrió la castaña ante sus payasadas -. Esto es lo que arán.

- ¿Y Julie? – preguntó Nimphadora a Lily, luego del partido y de "la discusión" se había encontrado con la pelirroja. Habían charlado sobre ambos Potter un rato criticándolos sobre su egocentrismo, egoísmo y las zorras con quienes salían. Luego de eso la metamorfamaga había decidido darse un baño, pues aún llevaba el equipo de Quiddicht. Ahora esta se encontraba secando su, ahora, lacio y pelirrojo cabello en su habitación donde, también, se encontraba su abuela.

- No lo sé- respondió su acompañante-. No la veo desde la práctica.

-Qué raro… -pensó en voz alta la joven- luego de una práctica o un partido viene a darse una larga y relajante ducha.

- Quizás se quedó charlando con alguien.

- O quizás la estúpida esa fue arrastrada por mi Dylan – alegó petulante Brown.

- A ti nadie te preguntó zorra.

- Pero sí solo dije la verdad… -alegó Trisha - Dylan se la llevó a rastras. Ella es una trepadora… Si te soy sincera, no sé como su hermano la puede aguantar, aunque, de hecho, también James estaba ahí – Lily se tensó ante la mención del susodicho -. Me parece que, en cualquier momento, se forma una nueva pareja… James y Juliet, los dos comienzan con "J", imagínense… además hacen una hermosa pareja… - Lily estaba muy calmada, demasiado calmada, no quería creer que la joven, su amiga, pudiera hacerle eso- Y con Dylan también, es más, si no fueran hermanos… Sinceramente harían una hermosa pareja… - "Juliet nunca haría eso" Dora intentó alejar esos pensamientos y esa desconfianza que sentía, sabía que su amiga siempre le había dicho la verdad, que siempre podría confiar en ella, no creía, y se negaba a creer que su amiga pudiera salir con James S.

- No creo – sentenció Penélope -. Ella jamás haría una cosa así…

- ¿Y por qué no?

- Porque… Los quiere, sí, pero a ella le gusta alguien más, un chico de nuestro colegio – inventó Dora, en cierta parte era verdad…

- ¿De Francia? – inquirió Miriam Bones, intentando sacarle información.

- Eso no es de tu incumbencia.

- Sí… Seguro que se hace la santita, tengan cuidado, no vaya a ser que les esté mintiendo… - ambas jóvenes, Bones y Brown, sonrieron con sus sonrisa más envenenada y salieron de la habitación.

- ¿Crees que tengan razón?- preguntó Lily – Quizás deberíamos averiguar por nuestra cuenta.

- O quizás nos pueda explicar ella misma – dijo Hermione al ver que la aludida había ingresado tranquilamente a la habitación -¿Dónde estabas?

- ¿Yo? – inquirió la joven. – Caminando, luego del partido decidí ir a dar una vuelta.

- ¿Con quién? Si se puede saber, claro – alegó Penélope, ya había comenzado a desconfiar, sabía que no debía de hacerlo, no con ella, pero no podía evitarlo.

- Eh… - Juliet no sabía que decir, temía que todos sus planes se fueran a la borda. Bueno, no sus planes, si no los de ambos James.

- ¿Y? Estamos esperando – preguntó Lily, no quería sonar prepotente, pero, de verdad, esperaba que todo eso fuera solo un truco para que se distanciaran, una gran mentira.

- Yo-yo… -tartamudeó -Estaba… Con Jam… Dylan, quiero decir Dylan, ya saben mi hermano… - sonrió forzadamente intentando disimular.

- Sí, tu hermano… - a Nimphadora esto le cayó muy mal, ella sabía que James S., realmente, no era su familiar y pensar que podrían… salir, le producía un enorme malestar en el estómago. Su amiga notó rápidamente el sentido de sus palabras, e intentó remediarlo. Solo que no esperaba que lo empeorara.

- Sí, con Dylan y con James – sonrió, pero al momento se odió mentalmente por decirlo.

- ¿Y qué hacían? – intentó hacerse la desinteresada la pelirroja.

-Em… Nosotros… Bueno… - Juliet no sabía que inventar, no quería que sus amigas desconfiaran de ella, definitivamente su imaginación funcionaba mejor cuando no tenía que mentirle a sus amigas, o al menos si lo planeaba antes. Una idea vino a su cabeza repentinamente- De acuerdo… -suspiró-Nos descubrieron… Pero prometan que no le dirán a nadie ¿Sí? En especial tu Lily.

- ¿Yo? – aquello le parecía demasiado extraño.

- Sí… Estábamos planeando una broma… Pero por favor, no digas nada, sí justamente no te dije fue porque, como eres prefecta, no quería que tuvieras problemas, y tampoco que nos delataras. No es que no confiara en ti – alegó al ver que esta iba a reprocharle -, es que no quiero que corras peligro, ya sabes, de que te quiten el puesto.

- ¿Enserio?- preguntó la aludida extrañada.

- De verdad.

-¿Y se puede saber porque no me dijiste nada a mi? – preguntó Hermione.

- Por si no recuerdas, insultaste a mi hermano y saliste como alma la lleva el diablo… Además es mi hermano de quién estos hablando – objetó la castaña.

- Sí… Pero sabes que me gusta ayudar – contradijo rápidamente.

- Lo siento ¿Sí? – Alegó yendo hacia su baúl y buscando la ropa para darse un buen baño.- Que tú te hayas ido rápido y que me agarrarán sorpresivamente no fue exactamente lo que planeé. Y menos que mis amigas dejaran de confiar en mí – dejó una blusa sobre los pies de su cama.

- Lo siento ¿Sí? Pero sabes que odio que me dejen de lado ¿Me perdonas? – Nimphadora se veía realmente arrepentida lo que hizo que Juliet se sintiera peor.

- Sí, prometo no decir nada – sonrió también arrepentida Lily.

Sí Julie se sentía mal, ahora se sentía muchísimo peor. Nimph, había sido su amiga prácticamente de toda la vida, su compañera de lágrimas, habían estado, junto con Dominique, en las buenas y en las malas, odiaba mentirle, con toda su alma, pero sabía que era una buena razón. También le dolía mucho mentirle a Lily, apenas si la conocía hace meses, y había confiado plenamente en ella. Y ella le sestaba mintiendo, de la peor manera posible, lo sabía, pero, esperaba, que, sí conseguía que todo diera resultado, pudieran perdonarla, jamás soportaría perder su amistad.

-Saben que son mis amigas – sonrío forzadamente pero pareció que ninguna lo notó ya que les dieron un gran abrazo, el que la joven recibió con culpa. Se separó rápidamente y alegó -. Disculpen pero quiero, necesito, asearme.

- No hay problema ¿Te esperamos? – inquirió Lily.

- No, no hay drama – negó rápidamente -. Tardaré un rato, quiero relajarme… No me esperen, en cuanto puedo las alcanzo.

- De acuerdo – aceptó Nimph -, pero estaremos por ahí, cuando quieras.

- Sí, a penas termine, las buscaré – sonrió un tanto aliviada.

Pero no fue hasta que se encerró en el baño posando su espalda en la puerta de este que dejó escapar un suspiro de alivio. Probablemente se hubiera sentido increíble al haber engañado a cualquiera de sus enemigos, pues no por nada era una Malfoy, sabía perfectamente cómo salir librada de la mayoría de las cosas, casi nunca mentía, solo cuando realmente lo necesitaba ya que no le gustaba hacerlo. Pero eso era muy distinto, porque estaba engañando a sus amigas, no ha cualquiera. Y eso era lo peor. Volvió a suspirar con una meta fija en su cabeza: Avisarle a James S. sobre su "broma".

-No puedo creer la tarea que nos dio el señor Bins ¡Cuarenta centímetros de pergamino! – chilló Nimphadora, no le agradaba para nada Historia de la Magia era muy… aburrido. Bueno, en su tiempo le agradaba, pero demasiado mínimamente, odiaba lo que habían tenido que sufrir sus padres y su tío. Odiaba todo ese asunto de Voldemort, muertes. Y digamos que en ese tiempo todo eso no había cambiado mucho. Voldemort estaba ganando poder, y mucho, cada vez más mortífagos se unían más a sus filas… Estaba tal cómo salía en sus futuros, mejor dicho ex… ¡Como sea! Libros de Historia de la Magia, solo que era mil veces peor - ¡CUARENTA!

- Creo que te oí la primera vez –alegó Juliet, se había puesto un dedo en la oreja, del lado de donde se encontraba su amiga ya que, prácticamente, había gritado. Ambas ingresaban a la Sala Común después de atareado día lunes… Desgraciadamente. Era el primer día de la semana y ya tenían que entregar dos trabajos y una poción para el viernes. - ¿Sabes? A mí tampoco me agrada la idea, pero creo que ¡GRITAR! En el oído no es lindo para nadie.

- ¿Pero por qué me gritas?- inquirió la metamorfamaga. Julie movió sus manos y su boca repetidas veces para decirle algo pero prefirió callar.

- Cómo sea… ¿Y si le pedimos ayuda a Lily? – preguntó luego de respirar reiteradas veces para no degollar viva a su amiga – Para que nos oriente. Después de todo ella ya lo hizo.

- Tienes razón. Aunque, creo que es mejor que empecemos con el trabajo de Transformaciones – sonrió a la joven quién le devolvió el gesto.

- Encantada – ambas sacaron sus respectivas plumas y pergaminos justo en el momento que los merodeadores y sus respectivos "hermanos" entraban en la Sala Común. A penas James S. se percató de la presencia de las muchachas se dirigió hasta ellas y estaba por decir algo cuando NImphadora lo calló.

- No quiero salir contigo Clearwater, asique fuera de mi vista.

- Mmm… Esto es incomodo, pero vengo a hablar con mi hermana – explicó Nimphadora se quedó dura cómo una piedra con la boca abierta. ¿Acaso no era él quien siempre la buscaba a ella para pedirle una cita? ¿Qué hacía hablando con su mejor amiga?

- ¿Qué necesitas Dylan? – preguntó Juliet quien, según la opinión de Dora, no había notado su reacción.

- Necesito que hablemos, a solas ¿Podría ser? – alegó refiriéndose visiblemente a Dora.

- Claro.

Ambos salieron de la Sala Común de Gryffindor dejando a una muy confundida, y celosa aunque no lo quisiera admitir, Nimphadora. Más no dijo nada, al cabo de media hora Juliet volvió sonriendo felizmente.

-¿Algo interesante? – preguntó Dora tragando sus celos.

- Oh, nada – le restó importancia la joven-. Necesitaba ayuda para algo.

- Oh – fue solo lo que dijo -. Si no te molesta creo que me iré, he terminado de hacer esto y me quiero pegar un baño.

- No te preocupes, está todo más que bien – sonrió. Hermione subió hacía su habitación con una fea opresión en el pecho. ¿Acaso su amiga tenía algo con James S.?

-¡Ey! ¡Evans!

- ¿Se puede saber que quieres ahora Potter?- alegó. Lily Evans iba muy tranquila caminando hacia su siguiente clase, Transformaciones, cuando James el "me-creo-mucho-Potter" se acercó corriendo hacia ella llamándola a gritos -¡No pienso salir contigo! – atajó antes que el joven pudiera decir algo más.

- De hecho no te iba a pedir eso – el joven se rascó su cabeza.

- ¿A no? – la pelirroja se sentía totalmente estúpida por haber creído eso. El joven negó con la cabeza – Yo… Pensé… Creí… Cómo sea – alejó esos pensamientos de su cabeza -. ¿Qué querías decime?

- Verás… Yo… - suspiró- Iré directamente al grano. No soy bueno en pociones y necesito que me ayudes.

- ¿Qué?

- Qué necesito tu ayuda para aprobar pociones.

- Sí, eso lo entendí. Pero ¿Porqué yo? – preguntó. Sabía que el "egocéntrico" Potter era un desastre en pociones, lo había comprobado por sí misma cuando su cara había quedado, literalmente verde y le quemaba. Había estado tres días en la enfermería que, por cierto, fueron los más horrendos tres días de su vida, odiando con todo su ser a Potter.- ¿Por qué no Remus?

- Su madre está media enferma y en cualquier momento tendrá una recaída… Demasiados problemas tiene con eso, no quiero darle más – ambos sabían que era una escusa para no advertir a nadie sobre el "pequeño problema peludo" que poseía el joven el cual justo estaba en fechas. Pero ninguno dijo nada ya que lo habían prometido -. Y pues, no hay nadie más que pueda ayudarme. Nadie en quien confié – alegó sabiendo a quién iba a hacer referencia Lily.

- Yo… No lo sé.

- Prometo no molestarte ni hacer nada que tú quieras – intentó convencerla el pelinegro -. Por favor – rogó -. Solo quiero hacer que mis padres se sintieran orgullosos.- Lily veía en los ojos marrones del muchacho que decía la verdad, más con los de sus padres. Definitivamente era un buen chico. A pesar de todo.

- De acuerdo – se resignó – pero tienes que hacer todo lo que diga. Y no quiero que te acerques más de lo necesario.

- Sí, sí, sí, claro que sí. Gracias, gracias, gracias – alegó mientras le daba un abrazo que tomó por sorpresa a la Gyffindor. Provocó en ambos una corriente eléctrica que los hizo darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, al momento el pelinegro dejó de hacerlo -. Lo siento, muchas gracias, de verdad.

Y con una sonrisa en la cara salió corriendo hacia su clase. Lily se quedó ahí parada aún en estado de shock. Debía de admitirlo, ese abrazo le había ocasionado millones de emociones. Intentando alejar esos pensamientos de su mente se apresuró a llegar Transformaciones. Cuando entró en el aula la Profesora McGonagall ya estaba allí.

-Lo siento. Se me hizo tarde – alegó ante la mirada severa de la mujer.

El viernes, durante el desayuno entraron las usuales lechuzas con todas diferentes cartas. Dos personas en la misma mesa recibieron unas cartas extrañas que no tenían remitente, aunque traían unas rosas, una blanca y una azul. Las lechuzas inmediatamente se echaron a volar luego de entregar sus escritos.

-¿Qué recibieron? – preguntó Juliet visiblemente interesada a sus amigas.

- No lo sé – respondieron Lily y Nimphadora al mismo tiempo. Ambas habían recibido rosas, una azul y una blanca respectivamente con una carta. Ambas abrieron sus cartas y comenzaron a leerlas. La castaña las miraba intrigadas. Cuando terminaron de leerlas se quedaron viendo, cada una, su respectiva rosa. La joven tomó ambas cartas y leyó cada una, estaban escritas en una pulcra y hermosa letra, pero no la reconocía. Decidió leer primero la de Lily.

Dicen que las flores azules significan confianza, reserva, armonía y afecto. Que su color es el del cielo transmitiendo sentimientos de libertad y franqueza. Dicen también que relajan y tranquilizan. Y que si las regalas a alguien ansioso o nervioso lo ayudas a sentirse más tranquilo. Por alguna extraña razón ese es mi sentimiento al verte… No sabes quién soy, pero yo sí, solo eso basta.

Espero que a mi bella dama no le importe la osadía.

Se despide con cariño…

Su admirador secreto.

Juliet sonrió, era el poema perfecto para ella, decidió leer el de su mejor amiga…

Un admirador secreto
Es lo que he sido todo este tiempo
Mientras crece lo que siento por ti
Te he mirado escondido muchas veces
Y he imaginado que te hablo en algunas otras

Me digo admirador
Porque mi única pasión es admirarte
Porque nunca he podido confesarte
Que tú rostro me ilumina el día
Y que una sonrisa tuya me daría vida

Anhelo con que llegue el momento
De expresarte mi gran sentimiento
Y escribir para ti más de una canción
Porque... Niña eres tú mi inspiración

Pero tengo miedo de no ser correspondido
Y quedarme en la soledad perdido
Por eso me gusta mirarte de lejos
Por eso prefiero quererte en silencio
Así será siempre...

Sólo seré
Un admirador secreto

Probablemente te estarás preguntando quién soy, eso ahora no importa. Por ahora me conformo con ser tu amigo y enviarte esta carta. Pronto tendrás noticias mías, es una promesa.

La castaña dobló cuidadosamente ambas cartas para que nadie las pudiera ver y observó atentamente a las expresiones de sus amigas. Estaban hipnotizadas con sus flores con una sonrisa de costado y las mejillas sonrosadas, se veían realmente tiernas. Olieron sus respectivas rosas para luego enfocar su vista en Juliet.

-¿Qué opinas sobre esto? – inquirió Lily.

-¿Tienes idea de quién las podría haber mandado? – Nimphadora se quedó pensativa.

- Opino… Qué es muy romántico… Y definitivamente no tengo ni la menor idea de quién podría haberlas mandado.

- Sí… - ambas se quedaron perdidas en sus flores.

-Creo que mejor vamos yendo, se nos hará tarde para clases – dijo Hermione cuando salió de sus pensamientos, los cuales rondaban acerca de quién le abría enviado la carta. La metamorfamaga y su mejor amiga se despidieron de Lily y se encaminaron hacía su próxima clase.

- ¿Te gusta? – Nimphadora le mostró su rosa blanca. Juliet se encogió de hombros.

- Prefiero los jazmines – sonrió.


Hola!

Lamentamos no haber actualizado como siempre últimamente, pero como empezamos el colegio y eso... Además de que nos enviciamos con Role Play... Y se que no tenemos escusa pero bueno. ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Espero que comenten y nos digan qué les pareció. Actualizaremos en cuanto podamos.

N/A 1: Traducción de la charla en francés – aceptamos cualquier tipo de reclamos en respecto al francés, ya que lo escribimos en español y luego lo traducimos por el traductor de Google, en el cual no confiamos mucho -.

-¿Qué? ¿Acaso no saben que es mi mejor amiga de quién estamos hablando? ¡Es como una hermana para mí!- reclamó. James no entendía ni una sola palabra- Y Lily… ¡Y Lily me ofreció su amistad sin pedir nada a cambio! ¿Cómo se les ocurren estas ideas? Ambas son mis amigas – Reprochó mientras caminaba de un lado al otro de la habitación haciendo gestos con las manos -. No puedo faltar a su confianza ¡No Señor! Sería como revelar sus secretos… Perdería su confianza si se enteran.

- Y eso quiere decir… - esperó su respuesta el joven buscador.

- Que no quiere perder la amistad ni la confianza con ninguna – explicó entre dientes, para enfrentarse con la joven - ¡Pero yo también soy tu amigo! – Alegó - ¡Pensé que era como tu hermano!

- ¡Y lo eres! – Contestó – Pero, por favor, no me hagas elegir entre ambos. Los adoro a los dos…

- ¿Acaso no quieres que ambos estemos juntos? – chilló. Si eso era verdad le dolería enormemente, siempre había pensado que la joven quería que ambos estén juntos. Era como otra hermana más, además de Lily L., claro está. Su hermana, Juliet, y Dora, eran las mujeres más importantes para él, además de su madre claro. Con Lily L. era por el mero hecho de ser su hermana, con Dora por amarla con cada fibra de su ser, y con Juliet… ella era como otra hermana para él, a quién debía proteger, eran muy bueno amigos, los mejores de hecho. Por eso ella era una de las pocas personas a quienes les contaba sus verdaderos sentimientos hacia la metamorfamaga sin tapujos. Por eso, si de verdad no confiaba en él le dolería enormemente. Sabía que sin su ayuda, sin su apoyo, y sin el aliento que ella le daba no conseguiría a su pelirroja - ¿De verdad piensas que le aré daño? – preguntó dolido.

- Sabes perfectamente que no es así – alegó mientras se sentaba, mejor dicho apoyaba en una de las mesas del aula y ponía sus manos a los costados -. Es solo… -suspiró -Qué no quiero perderlas.

- Eso no ocurrirá, créeme.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo – Dylan abrazó a la joven y se inclinó para besar su frente fraternalmente ya que esta era más baja que él. Sintieron que alguien tosía, o al menos lo intentaba para llamar su atención. [...]

Un beso...

PyJPotter