Capítulo 11: Celos.
-¿Y bien? ¿Qué opinaron de las rosas y las cartas? – preguntó impaciente James a Juliet luego de llevársela junto a James S. a la misma sala de antes.
- No sé si este parece el mejor lugar de reunión – alegó ella aburrida -. Las flores les gustaron, y mucho, pero necesitamos más…
- ¿Más? ¿Y qué demonios significa eso? – replicó James S.
-No me vuelvas a interrumpir Dylan. No soy una máquina, asique tendré que dividir mi tiempo libre para hacer las cartas de ambos ya que a veces tienen la sensibilidad de una cuchara.
-Gracias. Muy amable de tu par...
- Cállate James. Bien, empezaré a ayudarte con Lily, no te desesperes que también te ayudaré con Dora, Dylan – añadió al ver que su "hermano" iba a replicar-. Ahora ¿Dónde se ha estado metiendo Ronald?
- No se separa de Sirius –dijeron ambos Potter's cabreados.
- ¿Celosos? – inquirió Julie sarcásticamente con una ceja levantada.
- Claro que no – respondió James S. -, ya dinos que más-
- Bueno, necesitamos otra carta para Lily… con otra rosa azul. Lo de las rosas no hay que dejarlo. Las derritió y es un detalle sutil… Pero a la vez es cómo si realmente te interesaras.
- ¿Pero de no hacerlo les enviaríamos las cartas? – preguntó James.
- De acuerdo… - suspiró resignada- A ver si me entienden… A una mujer hay que demostrarles que la quieren, y que están en cada detalle… Sin importar si es, o no, muy cursi.
- Eso significa… - comenzó a preguntar su "hermano".
- Eso significa que tienen que dejar de lado su egocentrismo y dejar de ser ególatras. Además de ser mujeriegos –alegó -. Díganme. Si a ustedes les gustara o estuvieran, hipotéticamente, enamorados de una "zorra" – levantó los dedos en señal de comillas al pronunciar la última palabra- ¿Saldrían con ella si les jurara amor eterno y luego fuera con el primero que se le cruzase?
- No –respondieron comprendiendo a donde quería llegar.
- ¿Es por eso que no nos creen verdad? – preguntó "Dylan".
- En parte sí… Pero ese no es el tema.
- Por ahora lo dejaremos pasa, dinos más.
-¡Ronald! ¡No fue chistoso! – chilló Nimphadora a su hermano, que acababa de salir desde Merlín sabe donde espantándola.
-¡Uy! Qué carácter te cargas ¿De quién es esa flor? – preguntó ahora celoso.
-No tengo por qué decirte. Hoy pasamos aquí justo medio mes, deberíamos estar partiendo a Francia – alegó está molesta, y Lily la miró de forma extraña.
- ¿Francia? ¿No vivían ahí? – preguntó confusa.
- Esto de… Sí, por eso.
Acababan de mencionar estas palabras cuando Julie, James y James S. acababan de ingresar a la sala común
- Et il est censé être en France– Reclamo Dora a James S.
- Et ils disent ça comme si c'était de ma faute. Ce qui est aussi intéressant de la France?– replicó este.
- Les Français ...
- Et est secrètement avec Victor- añadió Julie, y al darse cuenta de su error tapo su boca con ambas manos.
- Quoi?– dijo Reg. II furioso, su tío Ronald se enteraría de ello.
- Merci Julie – dijo Dora amargamente.
- Ce n'est pas de ta faute, ce n'est pas secrètement avec Krum
- Tais-toi connard- dijo Dora a James S.
- Ne dites pas à mon frère et- replico Julie molesta
- Eh bien, il est impossible de parler avec vous- dijo Dora, acto seguido agarró sus cosas y se marcho. (1)
Entro muy molesta a su habitación. ¿Y que si ella se veía a escondidas con Víctor II? Si lo así a escondidas era porque su padre no le dejaba salir con él que por que "Es muy grande para ti, y una mala influencia" le había dicho. La chica suspiro cansada, la puerta se abrió y entro Sirius.
-Ellos saben lo que es mejor para ti – dijo al entrar. Se sentó al lado de la chica.
-No, ellos creen que eso es lo mejor para mí – replicó molesta.
- Te quieren proteger.
- No soy una niña. Ya no, hace mucho tiempo que dejé de serlo. Se cuidarme sola.
- Por ahora no te diré nada, creo que suficiente con ellos. Pero una cosa ¿Victor Krum, no es ese jugador de Quidditch novato? – preguntó a Nimphadora.
- Sí… Ese es – alegó pensando en que, abuelo, padre e hijo tenían el mismo nombre. "Qué imaginativos" pensó.
-No es muy bueno. O al menos a mí no me parece bueno. Oye princesa…
- ¿Porqué ahora le dices princesa? – preguntó James que acababa de entrar se sentó al otro lado de Nimphadora, tomando su mano en señal de apoyo.
- Yo… ¿Y a ti qué? ¿Qué haces aquí? – inquirió Sirius sintiendo celos, cómo si le quisieran robar a una hija o algo así. Cosa que, por cierto, no andaba demasiado lejos de la verdad.
- ¡Hey! Que también es mi amiga – replico este molesto-. Oye, Peni ¿Quieres hacer una broma a los Slythe…?
-Yo se lo iba a pedir – dijo el Black tajante.
- Pues yo te gané…
-¡Cállense! ¡Ya! ¡Los dos! ¡Merlín! Dame paciencia – rogó la metamorfamaga elevando su vista hacia arriba -. Sí, bien, vamos a hacer una broma a los Slytherin.
Dora y James estaban saliendo de la habitación ya que Sirius había salido corriendo murmurando atropelladamente las palabras "Ron"; "querrá" y "Slytherin". Ambos habían olvidado que sus manos seguían entrelazadas cuando bajaron a la Sala Común. Y lo primero que Lily, Julie y James S. vieron fue el amarre de sus manos.
-¿Qué rayos…? – empezó Julie, pero se cayó al ver a Lily dar una bofetada a Nimphadora.
- ¡Que te pasa estúpida! – chilló Nimphadora. Sí había algo que Julie sabía era que, a su amiga, nadie le pegaba sin acabar en San Mungo-. Te juro que te arrepentirás Evans.
- Qué miedo Ross – dijo sarcásticamente sacando su varita. La metamorfamaga estaba a punto de pronunciar un hechizo cuando James la jaló hacia sí para que no le alcanzara el de Lily.
- Ella no hizo nada malo. No tienes derecho a hechizarla – gritó James. Julie y James S. estaban petrificados, el segundo sabiendo que era completamente estúpido sentir celos, pero no podía evitarlo.
- Me importa un pelo de unicornio lo que tú creas Potter.
- Mira Evans, aunque no te lo merezcas mi explicación es la siguiente: solo me daba apoyo – levantó sus manos entrelazadas -. No significa nada más que amistad, para ninguno. Ahora, si nos disculpan… James y yo tenemos que vernos con Canuto y mi hermano.
Los chicos salieron de allí y la pelirroja se tumbó en un sillón.
-Fue estúpido lo que hice. Quiero decir… yo no siento nada por Potter – este nombre lo dijo entre dientes -. Y si ella lo quiere, pues… bien, que se lo quede.
- ¿Porqué se agarraban de las manos? – preguntó por fin James S. sentado frente a este y su "hermana". - ¿No podía tomarse de la mano de Sirius? – se veía cabreado, muy cabreado -. Eso sería mejor.
- Es lo mismo, completamente lo mismo – le recordó Juliet. Sirius era su padre sí, pero James su abuelo.
- No, no es lo mismo. No para mí.
- Eso es completamente estúpido. Y ustedes se están comportando como tales -, pero antes de que pudieran siquiera reclamarle algo habló señalando una hermosa lechuza que traía una rosa azul con una sobre del mismo color - ¿Qué es eso?
- Es mía – alegó Lily rápidamente. Abrió la ventana y la lechuza fue directa a ella. Lily la abrió rápidamente y se puso a leerla, al terminar se la pasó a Julie y se puso a olisquear su rosa….
Aveces creo que estoy loco de atar,
Porque al pensarte lo único que quiero es gritar,
sí, aun sabiendo que al sentirte lo que más deseo es amar.
Amor es la primera palabra que aprendí a expresar,
Pues mi vida empezó al intentártelo demostrar.
¿Qué cuando terminó? Cuando en vez de aceptar, te dio por rechazar.
Lejos de pensar que estarás siempre aquí,
Lo único que anhelo es tenerte junto a mí.
No me hagas esto, no me obligues a vivir sin ti.
Tan cerca de mi corazón,
Tan lejos de mi posición,
Pero tan claro que eres mi única y mejor opción.
Retrocedo y retrocedo en el tiempo aquel,
Pero no logro recordar las palabras para definirlas en este papel.
Des de que esas dos palabras magnificas empecé a pronunciar,
A otra persona que no seas tú no se las he querido regalar.
Te Quiero
Tu admirador secreto.
- Que tierno – sonrió Juliet con fingida inocencia.
- Lo sé – suspiró Lily - ¿Y si le llegó una a Penélope? Debo disculparme con ella, fui muy estúpida.
- Bien, vamos. Ahorita debe de estar en las mazmorras. Cerca de donde queda la Sala Común de Slytherin.
- Bien, vamos.
Nimphadora se reía maliciosamente junto a James, Sirius y Regulus II de un joven rubio platinado de ojos grises, y fríos que se encontraba totalmente manchado de baba verde cuando una lechuza empezó a picotearla. Tenía una carta color rosa con una rosa blanca. Su corazón se sacudió notablemente. La abrió inmediatamente y comenzó a leer:
Tus ojos grises
Son mi tempestad
Tus ojos son la más bella inspiración
Para hacer un poema de amor
Son como dos grandes estrellas
Que brillan y brillan, En mi más oscura tristeza
En mi tristezaDe no tenerlos
Tus ojos son como el más bello atardecer
Que donde todo se vuelve maravilla
Donde todos los colores
Se vuelven más intensos y hermosos
Donde las nubes el mar cambian
Y mi corazón es el sol que se derrite
Al contemplarlo.
Los ojos de la metamorfamaga se cambiaban, rápidamente, pasando por distintos colores para volver a su color original: el gris. ¿Quién podría conocer ese color? Ella siempre utilizaba el verde, casi nunca el gris. Pero eso no le importó, la rosa en su mano era más importante para ella en ese momento. Empezó a olisquearla de manera graciosa. Sirius y Reg II se miraron confundidos, pero James solo sonrió.
-¿Porqué hueles eso princesa? – preguntó su hermano.
- Yo… No tengo idea – dijo guardando la flor en su túnica.
De repente llegaron Lily, Juliet y James S. quién, al ver la carta en la mano de "su" pelirroja, sonrió para sus adentros.
-¿Qué es eso? – preguntó con inocencia.
-¿Y a ti que más te da? – inquirió tajante.
- Que humor… Bueno, Lily quería hablar contigo –anunció dándole paso a la aludida.
-¿Sí Evans?
- Perdona Peni, no sé ni cómo pude dudar de ti – se disculpó. Nimph lo pensó unos minutos pero luego la abrazó.
- Bien, te perdono. – Sonrió para luego volver a ponerse seria -. Pero si me vuelves a golpear te aseguro que no tendré piedad.
- Claro, claro. Vengo en un segundo.
- ¿Y a esta que le pasa? – preguntó la, ahora pelinegra, a la castaña.
- Luego te cuento.
La pelirroja fue corriendo al lechucero donde, para su buena suerte, había un pedazo de pergamino y ella llevaba consigo una pluma en su túnica. Escribió en su claro y bonita letra…
Quiero conocerte
Quiero saber quién eres
Quiero poder verte los ojos
Quiero entender tus sentimientos
Porque no te conozco
Necesito verte los ojos para poder saber
Si eres alguien dulce y tierno
O eres insensible y falso
No sé lo que piensas
Quiero verte de cerca
Salir de esta duda
Entenderte para que me entiendas
Quiero estar contigo aunque sea un rato
Quiero platicar contigo
Quiero escuchar tus pensamientos
No sé quién eres pero si se cómo eres
Quiero conocerte mi admirador secreto.
Dudó unos momentos, pero luego envió la lechuza. El poema se le acababa de ocurrir. Pero creía que si lo enviaba de esa forma el admirador secreto lo aceptaría.
*** En otro lugar del castillo momentos después**
Ambos James y Juliet leían la carta que le acababan de enviar a James Potter, quién se encontraba con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué le diré? – preguntó el chico a Juliet.
- Mira, esto lo tendrás que escribir tú solo…
-¿Qué?
- Tienes que hacerlo tú, solo te escribiré las primeras líneas – tomó un pergamino sucio que ella no reconoció hasta que…
-¡NO! ¿Qué sucede contigo? Este pergamino es mío – alegó James visiblemente preocupado y agarrándolo con fuerza. El Mapa del Merodeador, hacía siglos que no lo revisaba, pero siempre lo traía consigo.
- Bien, pues… - dijo preocupada agarrando otro pergamino y garabateó con su fina, y pulcra caligrafía unas palabras – De ser posible mañana a primera hora se lo envías ¿De acuerdo?
- Pero…
- Suerte. Luego te ayudaré a preparar todo – sonrió. Dylan le dio un cálido apretón en su hombro derecho y ambos salieron del aula.
- Estamos tú y yo Potter, a ver que se nos ocurre – James se refregó las sienes con su mano derecha, con la que sostenía la pluma.
Me miras pero no me ves
Me oyes pero no me escuchas
Me conoces pero no me reconoces
Sabes que estoy pero no sabes que soy
Miras lo que hago y crees saber que hago
y no ves lo que hago sino lo que crees que hago
Quiero que sepas que soy aunque también estoy
Si me observas desde el silencio
sin hacer uso de tus creencias
Quizás al mirarme me veas
Quizás al escucharme me oigas
Quizás me conozcas y me reconozcas
Y entonces nos demos cuenta
que donde tu estas, yo estoy
que donde tú vas, yo voy
que donde tú eres, yo soy
que somos Uno en la Existencia.
Así sin conocerme, me reconoces porque yo soy en ti, lo que tú en mi
Me conoces, mejor de lo que crees.
Lily leía y releía la carta, intentando saber o reconocer a la persona que la había escrito. Pero no, no sabía quién podía ser… le gustaba pensar que era James. Pero el solo la quería como un juguete, y ahora ya ni cómo eso. Así era al menos desde que las cartas del admirador comenzaron a aparecer que él no le pedía que salieran y eso la frustraba. O quizás antes, solo que ella no se había dado cuenta. Solo ahora comprendía lo quería, aunque no lo aceptara en voz alta.
(1)Traducción de la plática según Google Chrome, en el cual no confiamos mucho:
- Y se supone que debería de estar en Francia- Reclamo Dora a James S.
- Y lo dices como si fuera mi culpa. Además ¿Qué tiene Francia de interesante?- replico este
- Los… franceses
- Y se ve en secreto con Víctor- dijo Julie, pero al darse cuenta de su error tapo su boca con ambas manos
- ¡¿Qué?!- pregunto Reg. II furioso, su tío Ronald se enteraría de ello.
- Gracias, Julie.- dijo Dora amargamente
- No fue su culpa, ella no se ve a escondidas con Krum
- Cállate imbécil
- No le digas a mi hermano así.- replico Julie molesta
- Bueno, es imposible hablar con ustedes.- acto seguido agarro sus cosas y se marcho.
***En el futuro***
- ¡Sirius!- grito alarmada una mujer pelinegra de unos 41 años más o menos.
- ¿Qué pasa cariño?- dijo un hombre alto, de cabello negro y unos grandes ojos grises tras subir las escaleras.- ¿Te encuentras bien?
La mujer se limito a señalar la habitación que decía R.A.B en ella habían cosas extrañas, tiradas por todas partes y en el suelo yacía aun gira tiempos roto, que ninguno de los padre vio. Solo tenían sus sentidos en donde estaban sus hijos/ahijados. La habitación estaba adornada con fotos de magos y brujas famosos, ya que la televisiónhabía llegado hace poco al mundo mágico.
- Mira cariño, ya conoces a James Sirius y a Regulus James, pronto regresaran. De seguro se llevaron a las chicas a algún lugar a cenar.
- Pero hoy era la cena familiar.- dijo la mujer con el cabello ahora rojo. Demasiado rojo como para ser bueno.
- Solo llevan desaparecidos media hora, cariño. Volverán en cualquier momento.
- Más les vale estar aquí. Remus y Tonks no querrán que pase mucho tiempo antes de dar la buena nueva.
- Es cierto. Sabes cómo se pone mi sobrina cuando no es la primera en dar las noticias.
