Capítulo 13: Al mal tiempo buena cara.

-Mm… Déjame dormir… - Juliet sintió cómo si alguien volviera a moverle el hombro. Estaba demasiado cansada, lo único que quería era dormir. Volvió a sentir cómo alguien sacudía su hombro. Las imágenes de la noche anterior comenzaron a abrumar su mente. Abrió los ojos.

- ¿Qué…? ¿Quién…?

- Tranquila Julie… Todo está bien, pero no debieron pasar la noche aquí – James estaba allí, con aspecto cansado, unas enormes ojeras bajo sus gafas y su torso desnudo. Llevaba unos simples pantalones que usaba como uniforme pero con los pies descalzos.

- ¿Qué pasó? – preguntó, estaba muy preocupada y sentía una sensación abrumadora en el pecho. Habían pasado la noche anterior con su mejor amiga despierta en la entrada del castillo esperando a Regulus y a James S. luego de salir del bosque prohibido, no se moverían de allí hasta que ellos regresaran. Pero el sueño pudo más y ambas acabaron profundamente dormidas, aunque sin dormir realmente. Recién estaba amaneciendo. Echó un rápido vistazo a su alrededor, pero no encontró a la metamorfamaga; la noche anterior era apenas un recuerdo borroso, sólo sabía que cada vez se complicaban más las cosas. Definitivamente aquél viaje al futuro había sido un error, y a pesar de que esto había aplacado todas las cosas, a pesar de que las relaciones ahora eran mejores entre todos, un presentimiento que sólo ella podía tener cuando sabía que las cosas irían mal. Y, sí algo es seguro, cuándo una Malfoy tiene ese sentimiento es que ALGO saldrá mal.- ¿Dónde está…?

- Herms está bien- apaciguó el joven merodeador, adivinando que de eso hablaba-. Está en la enfermería junto con Ronald.

- ¿Está bien? ¿Tiene algo grave? – preguntó visiblemente alarmada, no quería que nada malo le pasara… Trató de hacer memoria, recordar que había pasado en la noche, antes de que ellas durmieran, cuándo escuchaban y se veían alarmadas, torturadas por los aullidos de un hombre-lobo transformado, temiendo que estuviera haciendo daño… Un… Un rugido; un rugido de dolor que sólo había dos animales quehubieran podido hacer… Un Grimm y un… Tigre.- ¿¡Dónde ésta!? ¡Quiero verlo! ¡Ahora mismo!

- No lo sé, Sirius y Dylan están con ellos, yo me quedé para despertarte – explicó. Estaba totalmente serio, parecía como si quisiera cuestionar algo, más no lo hizo, aún no era el momento. Ante los gritos de la oji-gris, la ceja derecha del adolescente de alzó, suponía que tenía sentido que Julie sintiera algo por "Ronald", aunque hasta ese momento le parecía una idea remota.- Bien, ésta bien. Vamos, te ayudaré, Juls.

El joven le tendió la mano para ayudarla a pararse. Ambos caminaron en completo silencio hasta la enfermería. Cuando llegaron a la puerta James dio un profundo suspiro y entró seguido por Juliet. En la enfermería había varias camillas para los enfermos y heridos, pero los jóvenes se concentraron en una sola camilla rodeada por tres jóvenes. Sirius estaba parado frente a los pies de la camilla observando con la mirada perdida hacia un punto de la pared que daba al respaldar de la misma. James S. tenía su mano izquierda en el hombro de Nimphadora, quién estaba sentada en una silla al costado de la camilla apretando la mano de alguien a quién la castaña no pudo ver hasta que estuvo lo suficientemente cerca. Contuvo el aliento. Regulus se encontraba tendido allí, parecía estar dormido. En su cara se veían tres grandes marcas del rasguño que le había dado Remus durante la noche anterior, estas bajaban desde el costado izquierdo de su cara en diagonal hasta el costado derecho.

-Reg… -susurró aterrada sin poder creer lo que estaba viendo, para su suerte nadie la escuchó.

- ¿Cómo está? - preguntó James.

- Madame Profey dijo que no se convertiría porque no lo mordió, pero que probablemente quedará con algunas secuelas como las cicatrices – respondió Sirius viendo directamente al joven.

-Herm's –susurró Julie.

-Julie… - la joven de cabello grisáceo se levantó rápidamente y abrazó a su amiga conteniendo un sollozo- No es justo, no él. ¿Por qué Julie? ¿Por qué no fui yo?

Juliet no supo que responder, ella también quería estar en el lugar del chico. Entonces vio quien faltaba en esa sala.

-Lily…

-No le hemos dicho –dijo James S. –No queremos asustarla.

Todos se quedaron en silencio de nuevo, pero entonces las puertas se abrieron ruidosamente de par en par. Era Lily. Vio a ambos James y a Sirius, a ambas chicas y una cortina tapada. Parecía muy preocupada.

-Pelirroja… digo Evans –iba diciendo James cuando Lily se acercó a él corriendo y, en lugar de los reclamos que todos esperaban pasó ambas manos alrededor de su cuello y lo besó. Lenta y profundamente.

-Te amo James –admitió la pelirroja apenas se separó del chico -. Te amo… Casi me mata del susto saber… Que se encontraban ahí afuera. La versión oficial fue que tuvieron un altercado en el Bosque Prohibido, pero yo sabía la verdad… Pudiste haber muerto.

-Evans… -comenzó James agarrándola de la cintura, pese a la preocupación que tenía… él amaba a Lily -. No dirías esto si no fuera por… las circunstancias.

-Exacto, tuvimos que pasar esto para que me diera cuenta… No… –negó con la cabeza- Para que me admitiera a mí misma que… te amo… -murmuró Lily- Te amo Potter.

- Y yo a ti pelirroja –dijo James besándola nuevamente dulcemente. Al fin había logrado lo que siempre había querido, conquistar a su pelirroja.

Pero no todo en la sala era felicidad. Regulus se movía en sueños, estaba muy inquieto. James S. no soportaba verlo así, era su mejor amigo. Su pelirroja… Su pelirroja estaba desecha y se culpaba amargamente a cada momento. Y Julie, su mejor amiga, quien, aunque no lo demostraba, se moría por dentro al verlo en ese estado. Ella lo amaba, y James S. lo sabía. Pero aún así, Reg era el que se llevaba la peor parte. Eran altas las probabilidades de que fuera como Bill, con esos extraños gustos por la comida. La enfermera llegó tiempo después, traía con ella un medicamento especial para Regulus. Ordenó a todos que salieran y así lo hicieron, aunque a regañadientes. James S. consolaba a Nimphadora junto a Juliet y Sirius. Por otro lado Lily y James hablaban muy bajito acerca de lo sucedido. Ese día fue el más lento para todos, nadie sabía dónde estaba Remus y tampoco cuando despertaría Regulus.

*** Más tarde***

-Yo me voy a dormir –anunció Nimphadora después de estar bastante tiempo en la Sala Común de Gryffindor.

-Te acompaño – alegó rápidamente Lily. Julie también se paró, pese a saber que no dormirían mucho tiempo.

Finalmente las tres caminaron hasta su habitación, demasiado lentamente, ninguna tenía ánimos para hacer mucho más que eso, apenas y podían obligarse a caminar por la preocupación. La primera en llegar a una cama y tirarse fue la metamorfa, que ni siquiera podía pensar claramente, sólo sabía que su hermano había sido herido… Herido por su tío. El mismo que en su tiempo real estaba muerto, muerto… El mismo al que jamás había conocido pero tanto admiraba, además, sin saberlo, le había dado un hermano más. Teddy. Lo extrañaba, extrañaba sus regaños, sus bromas… Y a su mamá, su dulce madre que debía estar ahora muerta de la preocupación, a su papá no podía extrañarlo… Aunque claramente, el pensar en que ahora compartían la misma edad no era igual. Quería que la abrasara, que le dijera que todo saldría bien, Nimphadora se hizo un ovillo en su cama y se durmió inmediatamente, Lily se acostó en la misma que la joven pensando que era ella quien necesitaba apoyo, y aunque estaba en lo cierto, también había otra chica en esa habitación merecedora de un abrazo.

Ambas chicas dormían plácidamente, olvidando al menos durante un par de horas el horror que habían pasado en el día. Pero Julie no cesó las lágrimas; amaba al joven, lo sabía, pero jamás lo aceptaría. Ella y él eran polos opuestos, donde antes había amistad, ahora no había nada…. ¿Cierto? ¿Ya no había nada? ¿Por qué no había nada?

Julie vio como los primeros rayos de sol se colaban por la ventana de la habitación. Vio como sus amigas dormían en la cama junto a la suya y se levantó antes que nadie para volver a la enfermería. Tocó dos veces la puerta y Madame Profey la recibió a regañadientes. Fue hasta la cama de Regulus, observándolo acomodó sus cabellos separándolos de su frente. No sabía qué hacer ahí sola. Estaba segura de haber oído decir a la enfermera –"vuelvo en un rato"- para luego irse. De repente Regulus se movió entre las sabanas y fue abriendo poco a poco los ojos.

-Julie… -murmuró el chico, hizo un intento de pararse pero jadeó de dolor.

-No, no Reg, no te muevas – dijo Julie en voz quebrada y baja -. No te muevas por favor.

-Dime que pasó – rogó el chico. Julie echó a llorar.

-Tu… bueno, ya sabes, lo alejaron de nosotras –decía entre sollozos -. Llegaste, creo que te trasladaron al hospital, nos convertimos. Ellos lo vieron, Reg. Lo lamento, me quedé dormida y no sé exactamente que pasó…

-No te disculpes –intentó sonreír pero al hacerlo volvió a sentir una fuerte punzada creando una mueca en su cara – ¿Están todos bien?

-Sí… -asintió con la cabeza -. Pero ahora vuelve a dormir, te hará bien… -intentó sonreír preocupada. El joven la miró intentando decir algo pero al no encontrar las palabras asintió.

-Eso no ésta nada bien, Julie.– anunció Lily, que según Julie, había aparecido de la nada. Regulus ya había vuelto a dormir, y ella junto con James había estado espiando desde la capa de invisibilidad.- Tú sabes que pasó, pero nosotros no. Aunque, he logrado…-se atoró unos segundos, sólo para dejar tensión; ella habría preferido encontrar a los cuatro críos juntos, pero se podía conformar con ella por ahora.- Mientras estaban fuera revisé el Mapa del Merodeador, descubrí algo muy curioso…

- ¿Qué cosa?– preguntó Nimphadora quién acababa de entrar con James S., se veía nerviosa, conocía el Mapa del Merodeador… ¡Rayos! Antes no habían pensado en eso, quien lo viera, descubriría sus nombres reales.

-Primero aclaremos algunos puntos… Los enamorados secretos éramos James S. y yo –dijo James pronunciando el nombre del aludido con mayor énfasis-. Enamorábamos a Lily y a Nimphadora.

-No sé sus apellidos, el mapa no lo muestra. Pero hablaremos apenas Regulus esté dado de alta –aseguró Sirius Black -. Y quiero saber… ¡QUÉ DEMONIOS PASA!

- ¡Señor Black! – Le regañó la enfermera recién llegada- Ni una palabra más o lo sacaré. De hecho, es mejor que todos se vayan –anunció -. El chico acaba de llegar y debe descansar.

Los merodeadores salieron muy a regañadientes, pero las cosas no se quedarían así, no mientras ellos siguieran con vida.

La suerte bendijo a los visitantes del futuro, ya que la semana siguiente Regulus aún estaba en cama. Remus ya había vuelto, aún recordaban ese día.

Eran casi las diez de la noche. Seguían preocupados porque Regulus se comportaba más extraño que Bill. Madame Profey intentaba de todo, pero el joven incluso quería comer la carne totalmente cruda. Ese día estaba lloviendo y ya no había nadie más en la Sala Común. De repente alguien abrió el retrato de la Dama Gorda y ahí estaba Lupin. Entró corriendo y se quedó viéndolos con cara demacrada, más aún que de costumbre.

-Lo lamento –dijo a Nimphadora -. No quería lastimarlo… Juro que no quería…

- No es tu culpa Remus –intentó sonreír acariciando la mejilla del chico -. Yo decidí seguirte, fue mi culpa totalmente. Solo mía… -Susurró la chica para luego sentarse poniendo su cara entre sus piernas. De nuevo lloraba, a pesar de que odiaba hacerlo -. Lo lamento, me tengo que ir –susurró y subió corriendo a su habitación. Tiempo después, el se seguía disculpando mil veces con todo el que se parara lo suficiente, pero pese a eso se mostraba interesado con lo que decía el mapa. De hecho, hasta se había disculpado con Sirius por no creerle, aunque lo había odiado, no estaba acostumbrado a que él tuviera la razón. El día esperado por fin llegó. Regulus salió de la enfermería, aún con sus extraños gustos. Él no sabía que ellos ya sabían, no le habían contado aún.

-Ahora sabremos toda la verdad – murmuró Lily excitada por descubrir que ocultaban.

- ¿De qué habla Lily? – preguntó Regulus a su hermana.

- Lo saben Reg. Saben nuestras verdaderas identidades, o al menos una parte… -murmuró la chica con preocupación.

Los guiaron a la Sala de Menesteres, por lo cual Sirius pasó varias veces frente al tapete. Cuando por fin entraron, vieron que la sala parecía el tribunal de juicios que se encontraba en el Ministerio de Magia. En donde se suponía se encontraban las sillas para los jueces fue donde se sentaron James, Lily, Remus y Sirius.

-Típico de ti Sirius – soltó Nimphadora.

-Ahora todos tomarán Veritaserum, y nos contarán toda la verdad –anunció Lily con una sonrisa malvada que a James S. le recordó el de su hermana pequeña cuando hacía alguna maldad.

Los chicos se sentaron obedientemente, casi tiendo. Las cosas estaban serias, sí, pero después de todo… Al mal tiempo buena cara. Tomaron la poción y esperaron lo peor.


Finalmente aquí venimos con otro capítulo, se que tardamos mucho, pero bueno, al fin lo traemos.

Hemos visto que en el capítulo anterior no hemos tenido ningún comentario ¿les gusta la historia o no? ¿Quieren que la sigamos o no? Comenten, por favor, para saber que les parece.

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PyJPotter