Disclaimer: No hay caso, Rumiko sigue siendo dueña de Inu. Me lo regalarias para primavera? (sonrie simpaticamente) :D

Sale el sol.

Capítulo II: el hecho.

Salí disparada al exterior. Había un inmenso jardín verde con árboles y bancos de mármol. Mi respiración estaba bruscamente agitada igual que mi corazón. Quería llorar, no había pensado que verlo después de tantos años me afectaría de tal forma. Su rostro amable había cambiado, ahora era más maduro y menos vivo. Tome tiempo para calmarme y me senté en uno de los bancos. -¿Qué queres Kagura?- fácilmente note el hedor de su perfume.

-Tanto tiempo sin vernos.- hablo con desdén -¿Qué tal Italia?- su falsa camaradería me provocaba repulsión. Tomo asiento a mi lado y se limito a observarme con sus rojizos ojos. Sabía que venía a buscarme para algún trabajo de su adorado jefe. -Veo que no me dirás.- pronuncio después de unos interminables instantes -¿Ese muchacho significa algo para vos?- inquirió mirando a mis espaldas como si pudiera vislumbrar el pasado.

-Complicado...- susurre. Toda la bruma en mi mente desaparecía, clara señal de que se vendría el dolor muy pronto. Sus ojos no dejaban de observarme expectantes. De mis nuevas compañías Kagura era la más "confiable", nunca contaba nada de lo que le decía. No sabía a ciencia cierta si era por temor o por respeto. Tal vez era la segunda, ella no había tenido una vida como la mía antes de la transformación y eso me daba algo de pena.

-Bueno...- cerré los ojos remontándome a aquel tiempo en el que era feliz, aquel tiempo en que la palabra amor no me descocía los miembros, ni los remiendos en el corazón.

El primer año de su carrera universitaria iba a terminar, sentía como el peso iba menguando de sus hombros. Aunque las voces que escuchaba durante la noche no disminuían.

-¿Para qué vivir? Nada tiene sentido. Matarte sería algo tan armonioso...- la voz era suave y tranquila, pero atemorizaba a la muchacha sentía que era un muerto él que le hablaba -...deseo que mueras en tus propias manos, te verías hermosa suicidándote...- soltó una fina risa y la joven pego un salto en su cama.

Bajo a tropel las escaleras, el pijama toda sudada se le pegaba al cuerpo al igual que sus cabellos azabaches a la cara. La luz de día le dio de lleno en la cara. Corrió hasta los brazos de su madre y se refugió en ella para largar su llanto.

-O-O-O-

El hombre de bata blanca hacia todas las pruebas sin conseguir un resultado coherente. La única de todas que dio un resultado aceptable fue la tomografía. –Un tumor…- pronuncio perplejo, una adolescente de 19 años con un tumor en la cabeza no era agradable de concebir. –Tendremos que hacer una biopsia.- comunico a ambas y reposo una mano en el hombro de la madre para darle sus fuerzas.

-Así que estabas loca.- dedujo Kagura que no se había separado de mi.

-Mmm… si, después del intento de operación del tumor termine en un psiquiátrico. Inu… el chico, mi novio- aclare – iba a visitarme todos los días.- mire mis manos, me lastimaba el vacio.

Inuyasha empujaba una silla de ruedas al jardín del hospital mientras una joven Kagome demacrada miraba el cenit. Beso sus mejillas y la abrazo. Ambos respiraron profundamente, esos momentos a solas eran escasos para ellos y por lo tanto los más preciados.

Kagome tomo aire con fuerza, se iba a obligar a algo macabro. No veía fruto en esta relación, sentía que lo estaba atando a algo sin sentido y era lo último que quería para él. -¿Por qué venís todos los días?- inquirió con un hilo de voz.

-Porque te extraño y quiero que estés bien.- contesto seguro y sin dudar. La miro a los ojos sorprendido por su pregunta. -¿Qué, no queres que venga más?- cuestiono contraatacando.

-No, no quiero. Estas perdiendo tu tiempo.- soltó todo casi sin anestesia, sus ojos se encontraron desconcertados. Ella sabiendo que mentía y él quebrándose de dolor. –Ya no te amo. Nunca te ame.- dio la estocada final para dejarlo sin aliento.

-Soy un ser despreciable…- escondí mi rostro entre mis manos mientras sentía como las lagrimas me bañaban las mejillas -…rompí su corazón con unas simples palabras…- ahogue las gotas, Kagura era de fiar pero aun era mi enemiga y no podía verme flaquear por un simple ser, según su punto de vista.

-Sabias lo que se te venía encima.- reacciono rápido a una señal lejana a mis sentidos - Debo irme.- apuro su voz y corrió.

Un dulce aroma embargo mis pulmones, era como un recuerdo volviendo con deseos de torturarme. - Estas cambiada.- oír su voz se sentía como una daga. Se sentó a mi lado, su calidez me devolvió un poco de la vida que me había negado yo misma. –No es el pelo, ni la cara, ni el cuerpo. Tus ojos perdieron todo el brillo que tenían.- estaba de acuerdo, mi infantil expresión había sido arrebatada por el tiempo. Después de lo que me había parecido un instante de soledad interminable él estaba sentado a mi lado con sus ojos dorados destellando a la luz de las estrellas.

N/A: Review bienvenidos... Y feliz primavera adelantada. Eeeh no se si andare x otros rumbos mañana, lejos de mi vicio (abraza psicoticamente el monitor) por eso les actualizo hoy. Besos que pasen un lindo dia de primavera y que les regalen muchas flores!