Disclaimer: -habla por telefono mientras da vueltas por el living- Rumiko, hermosa, me prestas a Inu? - escucha atentamente y se le empieza a poner palida la cara -¡¿CUANTO? Ni con vender mi vida te pago, quedatelo...- corta el telefono desaforada y resopla -Sigue siendo de ella, ufa!- T.T
Dedicado a ese chico (super sexy) que vive enfrente de la estacion de escalada, mi mayor inspiracion. Por mas vueltas que le de al asunto mi hambre por el no se consume... tienta demasiado "el bonito".
Muchas gracias a los reviews setsuna17. ¿Betty por donde andaras?
Sale el sol.
Capítulo III: derecho a olvidar.
Pacientes, uno al lado de otro, aguardaron disfrutando el silencio. Después de una separación tan larga no tenían mucho que decirse, ni reprocharse. Los suspiros del joven Taisho cortaron la paz de la noche. -¿Italia?- inquirió en un murmullo con voz grave y profunda.
-Si...- contesto Kagome aceptando lo inevitable -Es un lindo lugar.- sonrió con franqueza. Su presencia seguía teniendo el efecto serenador de siempre. La respiración de ambos era densa.
-Si te gustan los italianos.- aclaro escéptico Inuyasha, tomo un trago de su bebida. Su boca se curvo de un lado añadiéndole un toque irresistible a su rostro. Sabía que con esa irritaría a la joven Higurashi de sobremanera.
Kagome puso los ojos en blanco, luego lo observo con furia disimulada en sus entrecerrados ojos. Las pestañas se apelmazaban como si fueran dos pequeños plumeros. -Antisocial...- mascullo aguantando una sonrisa. Corrió su vista al cielo y fingió enojo. -¿Y vos?- pregunto volviendo a él con los labios exquisitamente curvados.
-¿Yo qué?- cuestiono distraído, una ceja se elevaba levemente en su frente. Sin querer había arrastrado recuerdos para ambos. La mueca favorita de ella y la sonrisa traviesa que desataba en su rostro. Trago duro, el dolor pasaba filoso en sus entrañas.
Sofoco la angustia y volvió a sonreír, auto complacida de que lo había pillado con la guardia baja. -Te vas a casar.- susurro cargada de entusiasmo.
-Mmm... Si...- dijo casi con pesar como si le arañara la garganta admitirlo.
-¿Te arrepentís?- inquirió sorprendida y sin dejar de escrutarlo.
-No.- respondió sincero y su rostro se cargo de devoción mientras recordaba el semblante de su novia -Es un ser...-
-...amable...- completo Kagome con burla.
Inuyasha la observo con descompostura -No, por favor. No empieces.- suplico con tersedad en el tono, logrando deslumbrar a la muchacha.
Ella sonrió, le encantaba torturarlo. -Es una buena persona.- su gesto se volvió noble -Y se le nota de lejos que te ama. Se merecen el uno al otro.- la alegría ajena aplacaba su dolor. Se permitió una leve curva de sinceridad en sus labios.
-¡Ja! No solo cambiaste el brillo en tus ojos, - dedujo el joven Taisho -también dejaste de ser tan resentida.- se sonrió con autosuficiencia y luego coloco la máscara de seriedad. Los dos habían crecido mucho, probablemente ella en contra de su voluntad.
-No tengo razones para estar resentida.- afirmo secamente mirando el suelo.
-Pensé que me ibas a odiar cuando te enteraras de que me estaba por casar.- aclaro con matiz de tristeza. Había una parte de él que no quería renunciar a ella, que no permitía que la olvidara.
-Te equivocas, estoy feliz. Por fin encontraste a alguien que te ama de verdad.- pronuncio esperanzada. Su felicidad era lo único que le importaba, aunque esta se diera lejos de ella.
-Pero yo tenía alguien que me amaba de verdad.- se acerco a Kagome con cuidado como si se fuera a escapar –Un día sin querer la rompí y a partir de ahí todo nos salió mal.- las imágenes se arremolinaron en su pecho como una mancha de angustia.
-La curaste…- agrego la joven Higurashi acariciando su negro cabello con ternura -…el problema es que no pudiste cuidarla de ella misma. Tuvo miedo de atarte.- las orbes se le volvieron cristalinas.
-¿A qué?- soltó en un murmullo.
-A eso… a esa vida en ese lugar.- su corazón estaba a punto de rebalsar de lágrimas.
-Por vos hubiera terminado encerrado en el loquero.- confeso con una chispa en sus ojos perteneciente a un fuego más grande que creía hace tiempo haber apagado.
-Eso era lo que no quería. Te estabas consumiendo. No era la vida que quería para vos.- explico triste haciendo fuerza para no desmoronarse.
-Kagome si pudiera hacer al…- sus labios fueron censurados con el dedo índice de la muchacha.
-Tenemos derecho a olvidar.- susurro con ligereza y corto el contacto con el joven Taisho. Deshecha miro al frente tratando de recuperar algo de aliento.
Ambos se sanaron en silencio, guardando toda clase de esperanza para con el otro en un abismo. Esos sentimientos parecían tener fecha de vencimiento y ya estaban más que pasados de fecha. -¿Vas a venir a mi casamiento?- reanudo Inuyasha disipando la incomodidad, una breve sonrisa lo recorrió, imagino a la muchacha a su lado caminando hacia el altar en un vestido blanco.
-¿Me estas jodiendo?- una brillante curva adorno su semblante. Lo abrazo con energía. -No me lo perdería por nada en el mundo. Además si te escapas te obligo a volver.- rio con gracia, se le habían cruzado tantas formas de interrumpir esa unión. ¿Pero que le podía ofrecer ella? Absolutamente nada, solo peligro y era lo último que deseaba.
-Vamos adentro.- pidió, se levanto y extendió una mano a ella en un galante gesto.
-La música me marea, está muy fuerte. Además ya me voy.- susurro a su oído como si fuera una niña. Deposito un beso en su mejilla a modo de despedida y comenzó a caminar a la salida.
N/A: si yo fuera ella ya le hubiera hecho todo lo debido y no lo tambien. Proxima actualizacion el lunes, si uno que yo conosco no me desconcentra(sisi vos- levanta una ceja y sus ojos se destiñen hasta volverse dorados, la mujer se le avalanza y le come la boca a besos).
Reviews bien vistos y se agradecen.
-¿Te llevo?- grito para que lo escuchara. Ella volteo y lo miro incrédula.
