Disclaimer: ¿Qué no puedo acosar lo suficiente a Rumiko como para que me regale a Inu? (chasquea la lengua) Bueno si esta bien, es posible que me lleven presa. Pero con probar... ¡Bueno me quedo aca de brazos cruzados! Pero que quede bien claro conciencia: Inu hoy es de Rumiko, mañana sera mio. Muajajaja (se frota las manos mientras los ojos le brillan sospechosamente)
Sale el sol.
Capitulo V: El miedo.
Onigumo no era santo de mi devoción, pero el maldito siempre conseguía información al día. -Dame los archivos.- pronuncie con los dientes apretados a la par que mis manos retorcían el cuello de su camisa. Si no dejaba de reír estúpidamente su cuello terminaría roto sin poder cumplir su misión de transportar oxigeno.
-No tenés permitido el acceso Kagome y además él no dejo nada esta semana.- me explico con gran esfuerzo. Su piel comenzaba a tonarse morada. Lo solté y cayo brusco en su sillón giratorio. -Te ves tan humana con el miedo grabado en tu cara.- observo de manera paternal y rio pesado y con sorna.
Por primera vez en mucho tiempo volvía a tener miedo. Quería esconderme en un rincón, llorar y chuparme el dedo como un bebe. Si le pasaba algo a Inuyasha jamás iba a perdonármelo. Un sudor frio me sacudió el cuerpo. El remedo de hombre delante mío tenia razón me había vuelto vulnerable a los sentimientos, me había vuelto humana. Todo por el simple miedo. -¿Qué quiere?- inquirí con un hilo de voz. Mi cuerpo temblaba, los nervios y la inseguridad me azotaban.
-Un buena guerra.- esbozo algo macabro en su rostro, lo que para un ser normal sería una sonrisa -Tiene la sospecha de que él te va a dar batalla.- carcajeo, mi rostro se reflejaba en sus oscuros ojos. Estaba plagado de pánico e ira contenida.
-¡Maldito!- di media vuelta mientras el grito se partía en mi garganta y golpee la puerta de metal dejando una gran abolladura -¡No lo va a conseguir! ¡¿Me escuchaste Onigumo? ¡No va...- salí hecha una furia del lugar. Quería llorar como una niña pequeña. Iban a lastimar a mi amor por un simple capricho.
Tenía que calmarme, encontrar la forma de evitar que Naraco tomara posesión de su bondad, de su razón. Inuyasha tenía que morir como un anciano con una hermosa vida hecha con su familia, su esposa, sus hijos y nietos.
El aire no pasaba por mi garganta. El solo hecho de imaginarlo indestructible me reducía a un ser temeroso. No por lo que pudiera hacerme a mí, sino porque perdería su vida. Esto no era lo que deseaba para él, definitivamente no lo era. Menos si los planes de Naraco eran crearlo para que nos destruyamos el uno al otro, como una especie de Shakespeare bizarro. -Probablemente lo lastime mas yo que él a mi.- susurre, llene la bañadera con agua. Mi casa era el único lugar donde podría tranquilizarme.
Ahogue mis pensamientos por una milésima de segundo. Mi interior estaba en una guerra interna. Me devanaba los sesos para encontrar alguna forma de salvarlo. Algo iba a querer Naraco de mí a cambio de él, pero iba a ser algo importante. Tal vez que volviera a mi antiguo trabajo y más que seguro seria el hecho de que debería entregar mi cuerpo para lo que él deseara. No me aseguraría del todo que no lo transformaría para divertirse. La otra opción seria de entrega completa, batallar contra él. Impedirle su cercanía, vigilar a mi amor día y noche. Mancharme las manos con sangre una vez más, excepto que esta vez no sería sangre de inocentes como mi antigua labor.
Salí del agua devolviendo el oxigeno a mis pulmones. Lo vigilaría, el miedo de perderlo sería aplacado de esa forma y estaría más segura de que el desgraciado de Naraco no se le acercaría. Mi sistema se calmo, me vestí rápido. No tenía tiempo que perder, debía localizar a mi objetivo y empezar con mi nuevo pasatiempo. Sonreí. –Lindo hobby.- trataría de mejorar mis tácticas de acechadora y procuraría ser sumamente discreta con el asunto.
-¿Qué planeas?- el chillido de la voz de Kagura me sorprendió. Estaba con la guardia baja, el miedo me había lastimado los sentidos. Sonrió al notar mi distracción.
-Vigilia…- susurre con profundidad, dejándole claro que no interviniera. Mis ojos de un color chocolate desvaído la enfrentaron. En este momento todos eran mis enemigos, incluso mi propia sombra.
El sudor le recorrió la frente, eso era bueno no había perdido mi encanto de asesina. –Él lo sabe, va a aprovechar el menor descuido de tu parte.- lo que me decía no era nada sorprendente. Naraco siempre se adelantaba un paso, pero esta vez yo daría tres pasos delante de sus fauces.
-No me importa. Si tengo que dejar de respirar para que no se le acerque, lo voy a hacer.- comente decidida mientras abotonaba mi pantalón. Estaba dispuesta de dejarlo todo y nadie me iba a intimidar. Tenía bien claro cuál era mi objetivo, mi plan y su finalidad. Aquel que se interpusiera solo conseguiría su inevitable muerte. Unas lágrimas me corrieron escuetas por la cara.
-Debe ser lindo sentir el amor por alguien más, aun en estas condiciones.- articulo Kagura enternecida por mí. Era muy perceptiva e incluso mejor de lo que yo había resultado conmigo misma. Todavía estaba enamorada de él, tal y como la primera vez que lo sentí.
Afirme las botas a mis pies. –Vete…- pedí con poca fuerza. Debía de recuperar mi frio temperamento o solo cometería errores en mi nueva obsesión. Una curva tonta asomo por mi rostro. –Una nueva forma de decir amor, que cursi.- seque las lagrimas y salí del edificio en busca del muchacho que tanto amaba.
N/A: hola! ¿Ando media atrasada o me parece a mi? Eeeeeh... a ver como les explico. El lunes me meti en el vicio y casi me tuvieron que sacar con la policia :P. Mientras que ayer (martes) digamos que apenas sali del salon de clases estaba él (OMG) esperandome con todo su sexy y hermoso hablar (?) (si ya se eso no me lo creo ni yo). Y no me dejo respirar , tal cual no me dejo y yo tambien me deje XD jajaja. Iba a publicar total el tenia los cap en su compu pero no se que paso que termine lejos de la compu :O. Bueno mejor no sigo mas, ademas ya les deje el nuevo cap ^.^ para que lo disfruten.
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