Disclaimer: Rumiko... ¿pensalo bien? Prestame a Inu nada mas unos dias o mejor hacemos asi: me lo regalas porque sos la mujer mas simpatica, hermosa y buena del mundo. ¿Qué te parece? -su sonrisa victoriosa empieza a desdibujarse y se transforma en una mueca de frustación- TA BIEN! QUEDATELO PARA QUE LO QUIERO? -mira hacia el publico- Temo informarles que el operativo "chupamedias" no sirvio, sigue siendo de ella.
Sale el sol.
Capítulo VIII: Feliz aniversario.
Las colchas envolvían sus gráciles cuerpos desnudos y la fina lluvia contra los cristales componían una suave melodía. Los jóvenes desgastados por el trajín de la pasión empezaron a desperezarse. –Buenos días.- susurro soñoliento con una traviesa sonrisita en el semblante.
-Buenos días Inu.- articulo melosa la muchacha, puso un tímido beso sobre los labios del chico. –Feliz primer aniversario amor.- coloco otro beso con más fuego y lo miro esperando que le correspondiera el mensaje.
-Ah... hoy es ese día...- una nota de tristeza se escabullía por su voz –Feliz aniversario.- forzó una sonrisa, la imagen de una adolecente diciéndole lo mismo se removió en su interior. Quedo sumido en sus pensamientos, hacia semanas que no sabía sobre la chica. Lo más probable era que se hubiera marchado a Italia.
-Inuyasha…- Kikio le paso una mano cerca del rostro para sacarlo de su estado absorto. Le sonrió rápido. -…voy a preparar un desayuno especial.- se vistió rápido y dejo al muchacho en la cama.
El joven Taisho se levanto despacio, como si el letargo aun le invadiera el cuerpo. Los recuerdos de su primer amor habían revivido con fuerza esa mañana. Otra vez los labios de ella parecían acariciar su memoria sin tregua. Agito la cabeza, quería sacarse esa neblina que le invadía la razón. –Estoy casado.- pensó en voz alta, mientras la camisa le calzaba en los anchos hombros.
El aroma dulce se dispersaba lentamente por la casa. Kikio preparaba café con ansias cuando sintió los fuertes brazos de su esposo rodearle la estrecha cintura. –Señor Taisho compórtese, por favor.- pronuncio divertida, se dio vuelta y sus labios se encontraron con fogosidad.
El platinado se separo después de varios minutos con la respiración agitada y la camisa desabrochada. –Creo que tendría que comer algo antes de volver a... bueno... vos me entendes.- su voz se deslizaba lujuriosa por el ambiente, mientras sus ojos dorados se abrían mostrando el lado oculto de su frase.
Kikio metió una galleta en su boca y otra en la de su esposo. Sus manos no se despegaban de los marcados abdominales del muchacho y lo observa con locura. -¿Queres algo más consistente?- inquirió y lo arrincono contra la mesa.
Inuyasha rio algo nervioso y satisfecho. Su ego estaba enorme. –Un poco de café y estoy listo para lo que sea.- rugió con aspereza, torció una sonrisa y apretó el cuerpo de la mujer contra él.
-o-o-o-o-o-o-
-¡Te escuche!- su voz trino en el silencio de la habitación -¡Dijiste Kagome! ¡No me mientas!- grito y las lagrimas le surcaron el rostro. Se separo rápido del muchacho, se abalanzo al armario y comenzó a cargar la ropa en un bolso.
Inuyasha salto tras ella. –No dije Kagome, escúchame.- tomo su brazo tratando de hacerla entrar en razón. Él sabía que había pronunciado el nombre de aquella mujer, sabía que había pensado en ella mientras amaba a su esposa; pero ahora no quería perder a Kikio. –Te amo a vos y a nadie más. Ella ya fue. En serio, cada vez que te hago el amor pienso en vos.- pronuncio sincero.
Sus ojos se tornaron cristalinos. -¿No te das cuenta de que mentís? Siempre la vas a amar y a mí nunca me vas a mirar como lo haces con ella.- sollozo y golpeo sus puños contra su pecho.
-No…- susurro en su oído a la par que suavizaba los golpes de su mujer -…te amo más que nadie en este mundo.- un nudo se le iba apretando en el pecho, reprimió el último recuerdo y la dejo ir. –Entendeme que ella era un capricho de adolecente. Ahora soy un hombre estúpidamente enamorado.- curvo sus labios con satisfacción por su descubrimiento y ella presto atención en calma, con el llanto prácticamente desvanecido. –Jamás te seria infiel.- murmuro pacifico, con la verdad tatuada en los ojos.
-¿Me lo prometes?- pronuncio con un hilo de voz mientras iba deseando retroceder sus actos.
-Te lo prometo.- expreso solemne –Por algo me case.- continuo profesando en el mismo tono. Sus rostros se iluminaron en la alegría del romance cotidiano.
Una suave mueca de alivio surco su semblante y retorno a la duda. –Es que la miras distinto…- el brillo en los dorados ojos de su marido cada vez que se cruzaba con la joven Higurashi no desaparecía de su mente.
-Le tengo lastima.- explico con la pena calándole los huesos –Es que cuando terminamos ella estaba en un hospital psiquiátrico.-
-¿Terminaste...- el desagrado se enfatizo en Kikio.
-No, al revés.- adelanto el joven Taisho previniendo equivocaciones.
-¿Entonces?- la mujer no comprendía el punto del que su esposo sacaba la lástima.
-No quiere atar a nadie a la suerte que el destino le depara.- la incomprensión siguió grabada en el semblante de la chica –Nunca va a ser feliz…- enfatizo el comienzo y escondió la cabeza entre los hombros.
-Te entiendo.- el alivio la recorrió como una fresca ráfaga –Perdón, arruine nuestro día especial.- sus ojos se llenaban de culpa a medida que acariciaba el semblante del muchacho.
-Mmm... Feliz aniversario.- sonrió seductoramente el platinado y la beso con anhelo como si en ese momento otra imagen ocupara su mente.
N/A: Mis queridos lectores, aca traje capitulo nuevo y con retraso de un dia (OH MY GODDDD) JAAJAJA! Espero que les guste y que lo disfruten. Y a todas las que se pusieron tristonas porque Inu se caso con Kikio: cuando menos piensas sale el sol (Shakira, sale el sol)
Reviews bienvenidos!
Mmm... antes que me olvide: estuve consultando con alguien- el chico ese que me trae muy mal de la cabeza, una de las razones importantes por las que este fic no quedo a la mitad- y me dijo que no se entiende mucho, que esta medio confuso en algunas partes ¿Uds que me dicen, esta confuso o vamos bien?
Bueno BESOS!
