Disclaimer: T.T no, por qué a mi? Por qué? Por qué Inuyasha no es mio? Dime por qué? Cuándo lo vamos a tener para nosotras chicas? Nunca? Nunca... Ooh! q desgracia. Eeeh... pero la historia es mia. Muajajajaja
Sale el sol.
Capitulo XI: Si me quedas vos...
Abrí la pesada puerta del galpón. El vaho húmedo del verano me pegaba con fuerza. Mire al pileton de agua turbia. Ningún humano podía sobrevivir dos meses ahogado. El maldito Naraco me había quitado el único ser que me podría atar a la cordura en este momento. Kikio era mi esposa, pero Kagome era todo en mi vida. Me había dado cuenta demasiado tarde, ya cuando ella estaba a punto de perder su vida.
Me acerque a las cadenas lentamente. Sabía que solo encontraría un cadáver. Tire de ellas, los pedazos de los eslabones eran lo único que quedaba en los extremos. No había ni el más mínimo vestigio de su existencia. Sentía deseos enormes de retorcer, matar y cortar parte por parte a Naraco.
-Te dije que no estaba aquí...- Kana se encontraba a mis espaldas vigilándome. Le arroje varios trozos de los eslabones y los esquivo todos -Apenas supieron que estaba muerta la sacaron y enterraron lejos.-
-¡Maldita seas!- estalle en furia y la niña desapareció. Los pedazos de acero se retorcieron en mis manos. Lo único que iba a mantenerme con los pies en la tierra se había esfumado como humo. La persona más necesaria para mi había desaparecido fugaz como la primavera. Su voz, su aroma, su piel, su sonrisa. Todo estaba perdido en algún profundo pozo mezclándose con la naturaleza, muy lejos de mí.
Algo se iba removiendo en mi interior. No quería aceptar tan fácilmente el hecho de que ella se había ido. Parecía irreal, como si estuviera profundamente dormido. Finalmente el sentimiento me derribo y comprendí. -Se fue...-
El beso se volviendo cada vez mas acalorado. Las manos del joven Taisho recorrían el cuerpo de Kagome carentes de timidez. El silencio de la tarde se iba cargando de los suspiros de los novios. La pasión y la vehemencia aumentaron hasta que el sonido del picaporte anuncio la llegada de alguien. -Mi mamá.- Kagome le separo brusca y lo miro con pánico.
Inuyasha se acomodo tratando de parecer tranquilo y "congelado". El corazón le latía rápido y en las venas aun le corría el fuego. -Que momento para que interrumpa.- pensó en voz alta y se quedo en silencio.
-Perdón, no sabía que volvía temprano.- lo beso con cariño y lo observo inocente con una gran sonrisa. Se apego a él tiernamente y se quedo reposando en sus brazos mientras su cuerpo recuperaba el ánimo ingenuo habitual. -¿Puedo pedirte un favor?-
-No.- respondió fingiendo un fruncido ceño, la chica lo escruto seria -Si...- puso los ojos en blanco y presto atención a la muchacha.
-Si algo me pasa a mí, lo que sea. Prométeme que vas a ser feliz, que vas a continuar viviendo.- pidió como si el futuro fuera demasiado claro para ella. En sus ojos de un chocolate brillante se mezclaba la nobleza y el amor sincero y puro.
-¿Estas loca? Te hizo mal tanto beso, amor.- acaricio la frente de Kagome a la par que una mueca incrédula se iba desdibujando en su rostro al notar la seriedad de las palabras de su novia. -Bueno está bien, lo prometo. Palabra de Scout.- dijo burlándose -Vos prométeme que no vas a hacer la locuras.- le insistió mientras su semblante se volvía serio.
No quedaba nada, ni el más mínimo suspiro de ella. Quería que Naraco sufriera o mismo que ella, que yo; pero por lo que había visto él no sufría por nada. También me había dado cuenta que nada la iba a traer a mí.
-Inuyasha...- su voz dulce, suave como brisa de primavera retumbo en mi cabeza. Me estaban jugando una broma pesada.
-Deja de imitarla, Kana.- me gire y estampe contra la pared los últimos eslabones que me quedaban. Mi cuerpo se tenso y se aflojo al mismo tiempo, una morena con cuerpo de diosa y ojos de chocolate corría hacia mí con los brazos abiertos de par en par. -¿Kagome?- solo pude recibirla en mis brazos y apretarla fuerte hasta hundirme en su aroma. Su cuerpo era tan resistente como el mío, pero aun era suave. Su cabello seguía sedoso y desprendiendo ese olorcito a primavera. -¿Cómo? Sos cómo...- no entendía por qué estaba ahí abrazándome si debería estar muerta.
-Soy igual a vos, pero desde hace mucho tiempo.- tomo mis manos y las olfateo. Una sonrisa amplia destello en su semblante y como parecía que las sorpresas eran pocas sus labios acariciaron los míos. Todo el cuerpo me temblaba, el olvidado de sus labios me derribaba poco a poco el sistema nervioso. Sentía que iba a enloquecer y salir volando hasta la luna. -Perdón yo...- se separo y su rostro se ruborizo.
-Está bien, me siento mejor.- por lo menos ya no tenía ganas de matar. Me arrime a su boca y se alejo de mi. -¿Qué?- la notaba confundida.
-¿Te acordas de que estas casado, no?- inquirió con la molestia haciendo un surco en su frente -Te extraña y está preocupada por vos. Ese beso que te di es porque... bueno... no se la desesperación... además que casi te mato y...- su semblante estaba alterado, demasiado sacada. Se veía realmente arrepentida, como si lo de matarme no hubiera sido un error.
-¿Volver con Kikio?- pregunte incrédulo y ella solo con su gesto me hizo entender que no era joda –La puedo lastimar, todavía no me controlo…-
-¡No importa, tenes que volver!- finalmente sus nervios colapsaron y cayo desmayada, era tan frágil como cualquiera. Pensaría mi futuro con más calma. No quería lastimar a nadie físicamente, aunque ya tenía una de de quien podía ser mi primera víctima, bueno segunda si contaba a Kagura. Tome a Kagome en brazos y empecé a buscar un lugar que oliera parecido a ella.
N/A: Capitulo nuevo, emm... tube q subir xq la semana q viene (esperemos si me pongo de acuerdo con mi cerebro) tengo que seguir estudiando. Todo por un maldito punto, si me hubiera salido bien estaria ahora y toda la semana que viene rascando... digo escribiendo, escribiendo. Me olvide de mis obligaciones :P Bueno les dejo saludos y besos.
Reviews bienvenidos...
