Disclaimer: No, no y no. El año ya casi termina y no consigo que Rumiko me regale a Inuyasha. El año que viene quizas...
Sale el sol
Capitulo XIII: Esperanzas.
Giro el picaporte, el sabor de los labios de la joven Higurashi aun estaba impregnado en su memoria. Se adentro, tenía una parte de él muerta. Sintió como el cuerpo de Kikio le daba la bienvenida. Las lágrimas eran distintas, el sollozo no lo quebraba, las palabras no le llegaban. Era un ser incompleto.
-¿Dónde estabas?- Kikio enjugo sus lagrimas y sonrió escuetamente, el muchacho se veía extraño -¿Inuyasha?- se apego a su pecho preocupada -Por favor habla, no me asustes.- lo miro a sus profundos ojos dorados.
-Estoy bien, todo está bien amor...- un matiz de lejanía invadió la última palabra -Me voy a cambiar, esto está roto y sucio.- observo su condición harapienta y raída. Tenía la misma ropa que hacía meses. Deposito un beso en la frente de la mujer y se encamino a la habitación.
Kikio sintió un retorcijón en el pecho, parecía que algo se había terminado. Camino atrás de él, preparándose para lo que fuera. Iba a intentar devolverle su calma, por el momento era lo mínimo que podía hacer. -¿Dónde...- se paralizo al ver rasguños y magullones en su espalda y brazos como si lo hubieran torturado.
-Prefiero olvidarlo, ahora estoy acá bien y con vos.- le beso la frente una vez más y se alejo de ella. Su distancia y frialdad eran consecuencia de extrañar el cuerpo de la chica que no le quería pertenecer. Volteo rápido y miro a Kikio preocupado, Kagome tenía algún que otro moretón en su cremosa piel después de su hermoso reencuentro. -Esta noche duermo en el sofá.- le advirtió, convencido de que era muy fácil matarla. Y lo era, su mente le dibuja mil y una formas de herirla, era como una máquina perfecta de muerte.
La mujer de lacios cabellos negros sospecho lo peor. -¿Por qué?- se acerco a él. Tenía un presentimiento: que él ya no era suyo, que nunca lo había sido. -Explícame...- rogo sin perder la firmeza en la voz.
-No puedo, mejor lo dejamos así.- se encerró en el baño evitando la réplica de su esposa. Se saco los harapos que tenia por ropa y dejo que el agua se deslizara lenta y sinuosa como las manos de Kagome por su cuerpo.
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El silencio era demasiado ensordecedor y la noche estaba excesivamente iluminada. Despertó de súbito, con la piel pegajosa y el cuerpo hirviendo. Los recuerdos de Kagome en sus brazos lo estaban volviendo loco casi al punto de desquiciarlo. La quería otra vez, sentirla, saborearla, amarla. Se reincorporo, se acerco a la ventana y olisqueo el aire. Su olfato se había desarrollado de sobremanera. Un mezquino aroma dulzón le pego de lleno, reconocía ese singular e inolvidable efluvio. Había tenido tantas veces a la dueña de aquel maravilloso perfume, que se podía casi decretar que era de él y de nadie más.
Salto por la ventana hasta el edificio vecino y la brisa agito su plateada melena, además de trae el exquisito efluvio con más fuerza hacia él. Aterrizo en la terraza, comenzó a buscarla mientras su cuerpo la clamaba casi a gritos. -Kagome, se que estas acá.- susurro sabiendo que ella lo escucharía aunque estuviera en la planta baja, se había dado cuenta que tenía el oído muy delicado.
Un movimiento torpe de pies se hizo sentir del otro lado de la terraza. Se acerco sigiloso, el aroma era más fuerte y lo estaba desesperando cada vez mas. Atrapo a la sinuosa silueta que se mimetizaba con la noche y la apretó contra él.
-Déjame, estoy cuidando de ningún juguetito de Naraco aceche por la zona.- explico la morena removiéndose entre los brazos del joven Taisho.
-No hace falta, puedo solo contra ellos.- sonrió extrañamente feliz de que ella se preocupara por él. Antes de oír cualquier replica apretó sus labios contra los de Kagome y la llevo lentamente a la desesperación que tenia él. -¿Cuando vas a aceptar que me seguís amando?- inquirió entre jadeos y besos mientras sus manos se iban colando por debajo de la ropa.
-Es peligroso...- articulo entre lo poco que le quedaba de conciencia, cada vez que él la besaba se sentía perdida entre nubes. Se amoldo un poco más al cuerpo de Inuyasha y dejo que sus labios se liberaran a la locura. -... muy peligroso...- poco a poco se fueron arrodillando y deshaciendo de sus ropas.
-¿Peligroso para quién?- susurro cerca del oído de Kagome haciéndola estremecer. Sus labios recorrían y saboreaban la piel de la muchacha de achocolatados ojos. Sonreía cada vez que la escuchaba suspirar, jadear, gritar, era como una droga que lo alejaba de la realidad.
-Para vos, para Kikio. Naraco quiere algo de nosotros y hasta que no lo tenga en sus manos no va a parar.- pronuncio con dificultad enfrascada en lo que quería hacerle a Inuyasha. Bajo sus manos lentamente hasta el cinturón del platinado y lo aflojo. El jadeo de él no se hizo esperar.
La miro por un segundo infinito a los ojos. Amor eso era todo lo que podía ver. -De alguna forma te voy a liberar, de alguna forma vamos a volver a estar juntos. Te lo prometo...- la beso con fuerza. La luna, única testigo de la pasión y la promesa, los ilumino en su vehemente encuentro. Inuyasha quería tenerla así para siempre; amándola, haciéndola reír y para lograr eso estaba dispuesto a cualquier cosa.
-Sigo siendo débil a tus encantos.- murmuro a su oído y acaricio su melena con melancolía.
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Despertó cansado, con las sabanas enredadas a la cintura. Miro extrañado el sofá todo había sido un sueño. -"Pero ahora ya sé que hacer, ya sé como liberarla."- pensó lleno de vacío. Se miro al espejo y vio un gran rasguño atravesar su espalda, sonrió. -"No fue un sueño después de todo."- su mente empezó a planear la forma de deshacerse de Naraco con facilidad.
N/A: Eh aqui el capitulo que faltaba. Se los rrr publique agrandezcan (pretenciosa... ¬¬), es la vocesita molesta de la modestia. XD Estoy chorreando la gota gorda, no se dan una idea del calor que hace aca y como esto es Buenos Aires nos va a terminar matando, no el calor, si no la humedad. Igual no hagan caso... son locuras de la autora. Aaaah... esta semana se vienen las fiestas. Bueno aprovecho y les dejo mis saluditos y buenos deseos a todos.
TENGAN UNAS HERMOSAS FIESTAS, EN MUY BUENA COMPAÑIA! (q asi se vuelven mas grosas, aunque sean antisociales como sho. XD)
Reviews Bienvenidos...
PD: perdon a los que se tomaron la molestia de escribir un mensajito y no conteste, lo deje para después y como colgada que soy me olvide. Ya se, ya se me merezco una sandia por la cabeza por colgada.
