Disclaimer: Hoy no hago circo, ni acto de nena caprichosa porque Rumiko dijo que si me portaba bien me iba a regalar algo. Espero que sea a Inu.
Sale el sol.
Capitulo XVI: La incógnita.
Suspiro, estaba cada vez más preocupado por ella. El sufrimiento que padecía no era propio de su condición sobrenatural. Eso que tenia era más que un dolor de estomago. Se acerco a ella, calculador, la levanto del frio piso y la recostó en la cama. La joven estaba helada, la impotencia le taladraba en las sienes. -¿Qué puedo hacer?- pensó en voz alta como si ello le ayudara a tener mayor claridad. Su ceño se frunció, el aroma y los sonidos ya no eran los habituales. Giro ágil, dio una patada hacia atrás y se acerco mas a Kagome intentando protegerla de lo que su inconsciente le había prevenido.
-Cálmate, no vengo a lastimarla.- explico la mujer del abanico con dejadez, como si aquel detalle fuera de poca importancia -Me tiene asombrada su cambio, se está volviendo vulnerable. Se siente por toda la atmosfera.- se aproximo unos centímetros mas al lugar donde descansaba Kagome y se detuvo en seco.
-Kagura...- el gruñido retumbo en seco entre los dientes de Inuyasha -...no te muevas.- el joven estaba tenso preparado para matar y al mismo tiempo inhibiéndose -No quiero derramar sangre delante de ella.- pronuncio con lo poco que le quedaba de buena voluntad.
-De acuerdo, no me acerco. También te diste cuenta de lo frágil que se volvió.- comento alejándose a una esquina de la habitación, el chico la miro sin comprender -Veo que es inconsciente tu deseo de protegerla. Esto es más gordo de lo que pensé.- hablo más para sí misma que para el joven Taisho -Naraku está desesperado, quiere ver qué le pasa. No porque se preocupe por ella, simplemente creo que es curiosidad.- explicaba tranquilamente, reposo la vista en la muchacha de oscuro cabello y su semblante fue tomando un tono de sorpresa mientras vislumbraba su vientre mínimamente abultado.
-Que trate de acercarse y va a ser el único responsable de lo que le pase.- advirtió Inuyasha ya más calmado pero manteniendo un estado de alerta, que consideraba bastante inusual. Acaricio lentamente las mejillas de la muchacha, con gesto dulcificado sus labios depositaron un leve beso en su frente.
Kagura comenzó a pensar mil cosas, una más disparatada que la otra. -¿Está comiendo demasiado?- empezó por la que parecía la más sana de todas y siguió observando el casi invisible bulto, como si algo se ocultara allí. Algún oscuro secreto.
-No, todo lo contrario. Vomita todo lo come, hace dos días que la veo así; pero me conto que antes de volver ya venía mal. Así que más o menos hace una semana que no está bien.- aprecio el peli-plateado dándose cuenta de la gravedad del problema, que ya de por si era grave antes de planteárselo -¿Por qué preguntas?- su postura se fue volviendo amenazante mientras los segundos de silencio transcurrían.
La mujer de rojizos ojos pensó un infinito instante y observo al muchacho tratando de disimular el miedo. -Por eso...- susurro sombría y señalo el vientre de Kagome -Aléjala de estos lugares, lo más que puedas. Sospecho que Naraku la quiere retener otra vez como rata de laboratorio.- camino hasta la salida, media ida de la realidad -Si consigo información te la voy a hacer llegar.- menciono con cautela y desapareció.
El joven Taisho escruto a la morena con detenimiento. -¿Eso qué?- acaricio el lugar señalado, la examino cuidadoso y en su rostro fue cayendo el asombro como pequeñas pinceladas -Esta...- lo veía y no parecía encajar la realidad con lo ocurría en ese mismo instante. Apoyo su oreja encima del bulto con cuidado de no aplastarlo. -No se oye nada.- suspiro confundido. Deslumbrado, quedo fundido en sus pensamientos.
-o-o-o-o-o-
Abrió los parpados con lentitud, se estiro en la cama y bostezo. Se sentía cansada, a pesar de haber dormido horas, y con hambre. Se levanto, camino hasta la sala y lo encontró, el pecho se le lleno de paz. Estaba dormido, con una cara demasiado dura como si tuviera pesadillas. –Permaneció a mi lado.- afirmo y en su interior resonó como una pregunta. Estaba atolondrada por su demoledora presencia, se aproximo, toco lentamente su piel y se sobresalto cuando lo vio despertarse. –Perdón, te desperté.- se disculpo y retrocedió unos pasos sin poder quitarle los ojos de encima, se veía extraño.
Sonrió de lado. –No estaba dormido.- menciono embriagado por Kagome, parecía que olía mas dulce que de costumbre e incluso se veía más bella de lo que ya era. –Hay que irnos.- le dijo sin pensar en nada más que ella.
-¿Qué? ¿A dónde?- murmuro hechizada por la curvatura a los labios de Inuyasha –Además, no voy a llegar muy lejos como me siento.- dijo ya más distendida y tranquila.
Se acerco, poso sus brazos en la cintura de la joven y la apretó con delicadeza contra su cuerpo. –Naraku te está buscando.- susurro en el oído de Kagome, haciéndola estremecer – Y estoy seguro que no va a parar por nada.- continuo clavando sus doradas orbes en sus achocolatados ojos.
La morena se separo de él brusca, enroscada en furia y tristeza. -¿Por qué? ¿Ahora qué quiere?- se agarro la cabeza intentando comprender -¿Quién te dijo?- se enfoco en Inuyasha, camino hasta él y lo miro seria -¿De dónde sacaste eso?- pregunto molesta.
-Kagura me lo dijo, pero si no crees en mi pregúntale a ella.- retruco exasperado con su conducta –No queres estar cerca de mí. ¿No?- harto ya de la actitud, corrió el rostro y dejo de mirarla.
-No, no es eso. Es todo lo contrario, no quiero que vos estés cerca de mí. Siempre corro peligro, no quiero que sufras vos también.- pronuncio arrepentida, rodeo su espalda, se apretó a él y beso su omoplato -No te merezco…- susurro triste.
El oji-dorado dio la vuelta y la acurruco contra su pecho. –Ahora no me podes cuidar, no hace falta. Aparte te tengo que cuidar yo a vos, por lo débil que estas.- murmuro sobre su oído –Déjame que te ayude, no seas tonta.- la observo a los ojos, para que no pudiera dudar.
-Está bien. ¿Por qué hay que irnos? ¿Qué hay de malo ahora?- inquirió aferrada a su pecho, el lugar donde más segura se sentía en esos momentos. Como cuando era humana, solía refugiarse en ese lugar cada vez que se sentía mal.
Inuyasha le tomo la mano y la encamino al baño. Se pararon enfrente del espejo de cuerpo completo que había allí, levanto la camisa de la joven y le señalo su vientre. –Por esto.- explico tan entrañado como ella.
Kagome, fuera de sí, observo el reflejo mientras se acariciaba el bulto mínimo casi invisible. -¿Estoy… estoy? No, es impo…- lo veía y no podía articular ni la mas mínima oración, el corazón le saltaba en el pecho. Su mente iba más rápido que ella. –Es imposible, no puedo estar…- sus labios enmudecieron de solo pensar en esa palabra.
El platinado se puso a sus espaldas y toco su vientre. –Pero eso parece.- afirmo incrédulo, una parte de él parecía rebalsar de alegría mientras la otra zozobraba en duda.
-Es algo mas, algo salió mal. No escucho mas latidos que él tuyo y el mío.- le explico Kagome tratando de buscar más explicaciones.
-Yo tampoco.- apoyo la oreja en la suave piel de la morena –Es una incógnita.- susurro atormentado.
N/A: Creo que salio uno de los cap mas largos de toda la historia, pero igual siempre queda corto (no se porque razón). Asi, me retrase... soy un desastre esta semana que paso me olvide de todo y cuando digo de todo es de todo. Me disculpo, no merecen una escritora amateur tan jodidamente colgada (en especial porque se lo que es esperar la continuacion). Bueno me despido, estoy corta de tiempo.
Besos...
Reviews bienvenidos, como siempre.
