CAPITULO 3
(Pov Troy)
Al poco tiempo toda la familia llego, y Anny también que solo miraba un punto fijo sentada en una silla.
Judith estaba a su lado sosteniendo sus manos.
Respire hondo, las horas pasaban y nadie salía. Estaba a punto de volverme loco.
Me senté en una silla, y tuve que comenzar a fumar a pesar de que no se podía.
Hakon estaba en frente de mi jugando con una pelota de goma, sin duda este hombre era un perro.
Me levante y me senté a su lado.
-hakon.
-¿Qué?
-dime la verdad
-¿De qué hablas?
-Hannival, el… el…
-¿quieres saber si muere o no?
-sí.
-no soy Dios Troy.
-lo sé pero…
-pero tu chico vivirá, pero no será el mismo.
No pude preguntar nada más ya que la puerta se abrió y salió Xinia junto con Eliagiar.
Me acerque hacia ellos como todos los demás.
-Hannival está bien –comenzó a decir Xinia –pudimos controlar la herida, y estábamos esperando a que despierte.
-¿Esta fuera de peligro? –pregunto Duque.
-lo está.
Hubo un suspiro de aliviado.
-pero…
-¿pero qué?
-Hannival no reconoce a todo el mundo.
-¿Qué quieres decir hija? –le pregunto V.
-me reconoce a mí, recuerda a Troy, te recuerda a ti papá como a Troy pero piensa que vive solo en un piso.
-iré a verlo –dijo Atenea y entro seguida de su hija.
-lo mejor en estos casos es seguirle el juego –dijo Eliagiar.
-¿se recuperara?
-sí, casi siempre se recuperan.
-¿y si no lo hace?
-Troy deja de ser tan pesimista –dijo Eliagiar y volvió a entrar.
(Pov Anny)
-Anny –susurro Judith –Hannival está bien, mi madre lo vio y la abuela atenea quiere hablarte.
Asentí despacio.
-Anny –dijo Atenea a mi lado –mírame.
La mire.
-Hannival está bien pero él no recuerda muchas cosas.
-¿me recuerda?
-no recuerda tu nombre pero puede ser que al verte te recuerde.
-pero… ¿el estará bien? ¿no?
Ella sonrió y asintió.
-si Anny, solo necesita tiempo.
Suspire y cerré los ojos. Si a Hannival le hubiese pasado algo, yo ya no estaría aquí.
-quiero verlo -.
-claro, troy te acompañara.
Me levante y seguí a troy a través de la puerta hasta que abrió una.
-estaré fuera –dijo.
Asentí y entre.
Hannival estaba sentado en la cama con esa bata de hospital. Tenía el cabello despeinado y miraba fijamente a la ventana.
-¿Quién eres? –me pregunto sin verme.
-yo…
-he dicho que quien eres –siseo y me miro.
Quise acércame a él pero no lo hice, me quede alejada un poco de su cama y lo mire a los ojos que los tenía a un más fríos-
-¿no me recuerdas?
El negó.
"Anny, no llores"
-soy Anny…
-Anny…
-sí.
-ese no debe ser tu nombre niña.
-todos me dicen así.
-soy Annabett pero no me gusta que me llamen así, me dicen Anny.
-Annabett…
-Anny…
-te llamare como quiera, Annabett, Anna, Anny o Ann.
Respire hondo y asentí.
-¿y quién eres?
-yo…
-dímelo de una vez, no tengo paciencia.
-yo...
"piensa algo rápido Anny"
-soy tu sumisa.
