CAPITULO 4
(Pov Hannival)
-Hola marica- le dije a Troy que entró en la habitación.
Llevaba aquí tres días y tanto Atenea, Xinia y también Eliagiar no dejaban de hacerme pruebas pero me estaba recuperando bien.
-Hola, te he traído algo de comer, algo de verdad.
-¿El qué?
-Sopa de pollo- puse los ojos en blanco.
-En serio... mi estómago está bien lo que tengo jodido es la cabeza.
-Suponía que dirías eso, así que también traje panecillos de mantequilla a la leña.
-Esos son...
-Tus favoritos, lo sé.
-Gracias.
Me dispuse a comer lo que troy trajo en una elaborada cesta de mimbre de color marrón oscura, que estaba seguro él no había preparado, esto olía y mucho a Havers.
Se sentó a mi lado y me miró fijamente.
-¿Qué?- dije con la boca llena de pan, tenía bastante hambre.
-¿Y la chica rubia?
-Annabett
-Sí, la misma.
-Es una sumisa.
-Ah... ¿sí?
-No te hagas el tonto.
-Es que... no lo recordaba.
El tatuado miró hacia otro lado y respiró hondo.
-¿Qué pasa? es rubia...
-Lo sé, no es por eso estoy casado con Judith.
-Ah, la cría pelirroja.
-Tiene el pelo naranja.
-Para mí es lo mismo.
-Bueno, lo imagino...
-Exacto...
-¿qué harás con ella?
-Pues en cuanto salga de aquí, follármela.
-Pero es una sumisa-libre o una sumisa-tuya.
-Es mía, yo no tengo sumisas libres y lo sabes.
-Pero tu... solo estarás con ella.
-¿Te refieres a si le seré fiel?
-Sí.
-¿Antes lo era?
-Si...
-Entonces lo seré.
-Tómatelo con calma ella parece... inocente.
-Se que lo es, por eso me pone tan cachondo- dije bebiendo la sopa de pollo- gracias por la comida.
