CAPITULO 7
(Pov Anny)
Hannival comió lentamente sobre mí, tuve que morder mi labio varias veces cuando él jugaba con el tenedor a tocar mi clítoris.
Quería gemir alto y también sujetar su cabello pero él me había atado las manos y me era imposible moverlas.
Cuando Hannival termino de comer llevo su mano a mi sexo y apenas rozo sus dedos, tuve que entre abrir mis labios y gemir arqueando un poco mi espalda.
-he dicho que nada de gemidos –dijo él y sentí como retorció un poco mi clítoris con sus dedos. Cerré mis ojos y mordí con fuerza mi labio.
-al suelo sumisa, arrodíllate.
Aguante las lagrimas al escuchar que no me llamaba por mi nombre.
Abrí mis ojos y me senté en la mesa, baje al suelo y me arrodille delante de él. Escuche como Hannival estaba haciendo algo y cuando vi el plato de comida delante de mí lo entendí.
-come.
Negué.
-sumisa come, debes saber que no repito las cosas.
-no quiero comer porque no tengo hambre –murmure.
Hannival me sujeto del pelo con fuerza haciendo que me queje e hizo que reclinaras la cabeza hacia atrás.
-COME AHORA O TE HARE TRAGAR LA COMIDA.
Mordí con fuerza mi labio y asentí como pude.
El me soltó y me fije en el plato que tenía delante de mí. Tenía mis manos atadas, y supuse que él no me desatarías.
-eres muy desobediente sumisa –dijo él y sentí como comenzó a fumar de nuevo - he sido condescendiente contigo, eso lo puedo notar.
Acerque mi boca al plato, y comencé a comer dando pequeños mordisco a la comida.
Comía despacio y me levantaba para tragar, por suerte mi cabello estaba en una coleta alta y no caía sobre el plato.
Cuando ya no quise más me enderece mirando al plato que estaba casi vacío.
-levántate sumisa -.
Me levante al instante del suelo y pude ver como Hannival se había cruzado de piernas mientras estaba sentado en la silla y seguía fumando, pero solo fue un momento ya que baje mi mirada al suelo.
-ve y dúchate, tienes quince minutos –me ordeno –si tardas aumentara tu castigo.
Asentí y me marche al baño.
(Pov Hannival)
Esa niña me gustaba, y me gustaba de verdad.
Era un poco desobediente pero eso tenía arreglo. Debía ser lo estricto con ella.
Fui a la cocina y me servir una copa, me fije en el reloj de mi mano.
Habían pasado diez minutos. A un tenía tiempo.
Fui de nuevo al salón.
Ya tenía en mente las cosas que haría con ella.
Pasaron tres minutos más y ella apareció, su pelo estaba húmedo y suelto. La verdad era muy hermosa, tuve que mirarla otra vez y no me cansaba de hacerlo.
Chasquee los dedos delante de ella pero no hizo nada, le cruce la cara y pude ver como ella mordió su labio.
-arrodíllate –sisee –estas por debajo de mí, no mereces estar a mi altura.
Se arrodillo al momento y al hacerlo quite mi cinturón y lo puse en su cuello como un collar dejándole el suficientemente espacio para que respire.
Comencé a caminar e hice un leve tirón para que me siguiese, ella apoyo las manos en el suelo y me siguió a gatas.
