CAPITULO 8

(Pov anny)

Estaba un poco asustada sobre todo porque Hannival estaba muy serio y no quería que lo besase y la verdad era que yo me estaba muriendo por besarle, pero no lo hice, seguí sus pasos hasta la habitación y él chasqueó los dedos para que subiese a la cama y así lo hice. Quitó el cinturón de mi garganta y ató mis manos detrás de mi cabeza con ese mismo cinturón.

-Bien...- dijo besando mis pechos.

Jadeé y cerré los ojos.

-me gustas, físicamente eres perfecta sumisa.

Estuve a punto de rechistar pero no lo hice, cerré los ojos y me rendí a sus besos.

-Túmbate, quiero comprobar hasta dónde podrás llegar.

-No entiendo.

Me cruzó la cara pero luego me pellizcó un pezón muy suave y jadeé de dolor y placer, una sensación que solo las manos expertas de Hannival Casannova podían llegar a lograr.

Me tumbé boca arriba pero me cogió del tobillo y me giró dándome una nalgada en el trasero.

-Quédate quieta.

Me quedé como él me dijo, quieta y escuché el ruido de cajones abrirse y cerrarse, cuando me quise dar cuenta él ya tenía unas cuantas cosas en las manos, cogió una barra separadora de piernas y me la puso, mis piernas se abrieron al instante de modo que no podía abrirlas ni cerrarlas, luego ató esa barra con unas esposas al cinturón que rodeaba mis muñecas detrás de mi cabeza mis pies estaban junto a mis muñecas y estaba completamente expuesta a él.

Le miré de reojo y me soltó la coleta.

-Desde ahora pelo suelto ¿entendido sumisa?

-Si...

-SI QUE- gritó dándome con fuerza en las nalgas.

Me encogí y susurré.

-Si Amo.

-Bien...

Escuché el ruido de algo moverse y lo puso sobre mi clítoris, hasta el momento no lo habíamos usado, no sabía lo que era solo que daba una sensación exquisita, intensa tan intensa que dolía un poco...

-AH!- grité.

-Bien... veremos cuanto tardas en correrte.

-NO... AGUANTARÉ.

-Silencio sumisa, no querrás que me enfade.

Me mantuve callada, era imposible el moverme solo sentía esa cosa sobre mi clítoris vibrar y moverse y yo no podía hacer nada, no quería correrme de verdad que no porque eso significaba un castigo inimaginable pero no pude aguantar demasiado y enseguida me corrí convulsionando en un orgasmo que pareció no acabar nunca.