CAPITULO 9

(Pov Anny)

Respiraba entre cortadamente por mis labios, lo mire de reojo y Hannival estaba serio mirándome.

-muy mal sumisa –dijo él con la voz ronca –no has aguantado lo suficiente.

Mordí mi labio con fuerza, sabía que esto significaba un gran castigo.

Alejo aquella cosa que vibraba de mi sexo, quise cerrar las piernas pero me era inútil. No podía mover mis pies.

Hannival quito el cinturón de la barra separadora y sujeto con firmeza las muñecas por encima de mi cabeza, y al momento sentí como algo impactaba en mi trasero.

-¡AAH! –tuve que gritar por la sorpresa y el dolor.

Nuevamente sentí como golpeaba mi trasero, y sabía que era una fusta. Volvió a repetir el movimiento y volvió a gritar.

-¡SILENCIO!

Mordí mi labio sintiendo como Hannival me daba en el trasero una y otra vez, picaba, molestaba, quería aliviarme pero mis manos estaban atadas.

Comience a llorar y a quejarme.

Hannival me sujeto del pelo e hizo que reclinaras la cabeza para que lo mirase.

-silencio, te quiero callada o te amordazare.

-pero…

El me cruzo la cara, y comencé a llorar. Me soltó del pelo y fue hacia el armario. Al volver puso una bola roja de goma en mi boca y la ato detrás de mi cabeza.

Ahora sí, no podía hablar ni decir nada.

Sentí de nuevo la fusta, pero esta vez sobre mis muslos y con más fuerza. Seguramente unas marcas rojas se quedarían impregnadas en mi piel.

Hannival dejo de azotarme y llevo su mano hasta mi sexo, al hacerlo tuve que cerrar los ojos y gemir tras la bola de goma.

-nada de eso sumisa –dijo el –no podrás correrte ni gemir hasta que yo lo diga.

Cerré un poco más fuerte mis ojos y comencé a llorar.

Sentí como introdujo sus dedos en mi sexo sin previo aviso, y como movió los mismos circularmente, tuve que morder la bola de para evitar gemir.

A la vez introdujo algo en mi trasero que comenzó a vibrar.

Abrí mis ojos queriéndolo ver pero no lo hice, eso lo enfadaría mas y quería seguir sus todas instrucciones.

El me quito la barra que separaba mis piernas y me giro con facilidad sobre la cama, no tuve tiempo de juntar mis piernas que el ya estaba poniendo en mis tobillos unas esposas que enseguida puso en cada esquina de la cama dejándome totalmente expuesta ante él.

El se quito la ropa despacio, y sin evitarlo lo mire fijamente,

Era tan sexy, su cabello le caía sobre su rostro, y su torso perfecto. Con esos tatuajes que tanto me gustaban.

Pasos sus dedos por mi muslo interno, por el mismo y en el mismo lugar donde tenía su nombre tatuado "Hannival Casannova"

El clavo sus ojos en mi y trague en seco, su miraba quemaba y me producía un cosquillo en mi interior.

-¿Quién te ha tatuado? –me pregunto serio.

Quise decirle que el pero no pude.

-¿ha sido alguien más? -.

Negué rápidamente.

-¿he sido yo?.

Asentí, asentí afirmando y rápidamente.

-entiendo -.

Y pude jurar que medio sonrió.

Sujeto su miembro con su mano derecha y lo acerco a mi sexo.

Se introdujo en mí de una sola vez, llenándome por completo. Haciendo que gimiera alto a pesar de la bola de goma.

Sentí su mano sobre mi cara y como al momento pellizcaba mis pezones.

-¿Qué te he dicho fe gemir sumisa? –dijo Hannival roncamente.

Cerré mis ojos con fuerza y mordí la bola de goma mientras Hannival salía y entraba en mi con toda sus fuerza.