CAPITULO 11

(Pov Hannival)

Llegue al club de Duque pasada la una de la madrugada, había traído lo que necesitaba. Fume mi cigarrillo, y entre al club.

La música y los jóvenes drogados bailaban al ritmo de la misma. Camine entre la gente haciéndola a un lado y subí las escaleras al despacho de Duque.

Sinceramente quería que esto terminase rápido, quería volver de nuevo al piso y jugar con esa niña.

La cual me gustaba, era perfecto pero a un le quedaba cosas por aprende. La disciplinaria de apoco, tenía varias ideas de lo que haría con ella rondando mi cabeza.

Unos de los hombres de Duque me abrieron la puerta y pude pasar, la cerró detrás de mí y allí estaban todos.

-y tu chico ha vuelto –dijo uno de pelo largo y rubio.

-¿tu quien eres? –sisee.

-recuerdas a troy y a mí no –dijo ese hombre y se levanto de la silla –no sé si sentirme alagado o ofendido.

-cállate rapuncel. –dijo troy.

-no me digas que hacer pervertido.

-te diré lo que querías.

-roba hijas, pervertido

-no sabes lo que me gusta boquita de fresa.

-YA BASTA –Grito Duque y ambos se callaron.

-el es Hakon Winchester, el marido de Xinia y padre de Judith.

-entiendo.

Me senté en un sofá.

-¿Por qué coño todos me miran de esa manera?

Sinceramente ya me estaba poniendo nervioso.

-¿Cómo está Anny? –pregunto el rubio.

-¿y tu como conoces a mi sumisa? –sisee.

-¿tu sumisa? –Pregunto sorprendido –SANTO CIELOS, ERES UN PERVERTIDO –comenzó a reírse.

-no le hagas caso –dijo Troy –es un idiota.

-basta de charla –dijo Duque –hablemos de negocios.

(Pov Anny)

Me gire sobre la cama, sentía mi cuerpo adolorido pero era un dolor agradable.

Abrí mis ojos buscando a Hannival pero no estaba, me fije la hora en el reloj de la mesita de noche, eran las cinco de la madrugada.

Me senté sobre la cama y prendí la luz. No había nadie, tampoco se escuchaba ningún ruido en el piso.

No debía estar.

Seguro se había ido a su club para trabajar.

Suspire y me tumbe en la cama, en ese momento escuche como abrían la puerta del piso. Rápidamente me gire sobre mi misma y me hice la dormida.

Al momento sentí su olor a tabaco, y como sus pasos se acercaba a la cama. Se sentó en la cama y acaricio mi trasero con su mano.

-se que estas despierta sumisa –dijo el roncamente

Al escucharlo abrir mis ojos a la vez que pellizcaba mi trasero y tuve que gemir.

El azoto con fuerza mi trasero y mordí mi labio.

-¿Qué te he dicho de gemir sumisa?

No conteste y me azoto de nuevo, esta vez con más fuerza.

-que… que no lo haga –susurre.

-eso es –me dijo pellizcando de nuevo mi trasero y yo mordí fuerte mi labio –aun tienes cosas por aprender sumisa…