CAPITULO 13
(Pov Anny)
No supe cuando había dormido, pero se que fue mucho. Al abrir los ojos ya estaba atardeciendo. Bostece y me levante de la cama.
Hannival no estaba en la habitación, pero sabía que estaba en el piso. Podía escucharlo.
Fui al baño y tome una ducha rápida, seque mi pelo y lo peine dejándolo suelto como él quería. Salí del baño y la habitación.
Camine por el pasillo, desnuda como él me había dicho que este, y fui al salón. Allí pude verlo, estaba sentado en la silla junto a la mesa, con sus piernas cruzadas y leyendo el periódico. Mordí mi labio mirándolo, era tan sexy.
El bajo un poco el periódico para mirarme.
-acércate sumisa –dijo.
Suspire y mordí mi labio para no decirle que me llamase mi niña, como el siempre lo hacía. Me acerque a él mirando mis pies.
Sentí como acaricio mi cadera con su mano, y ese simple contacto hizo que me humedeciera. Junte mis piernas disimuladamente.
-tengo un regalo para ti sumisa –me dijo.
-¿Qué es?, ¿Qué es?
Hannival me cruzo la cara y mordí con fuerza mi labio.
-no te he pedido hablar sumisa.
Cerré los ojos y asentí.
Escuche como se levanto y como se acercaba a mi poniendo algo en mi cuello. Chasqueo sus dedos y de inmediato me arrodille delante de él.
-ahora oficialmente eres mi mascota -.
Mordí con más fuerza mi labio y asentí levemente
-¿Estas contenta sumisa?. Habla
-lo estoy –susurre.
Y en verdad lo estaba, y lo más importante era que estaba a su lado.
-desabrocha mi pantalón sumisa -.
Acerque mi mano y en ese momento sentí como me jalaban del pelo.
-¿Qué dicho que uses las manos? –siseo.
Negué.
-pues hazlo bien.
Asentí y acerque mi boca a su pantalón, con mis dientes desabroche el mismo. Sabía lo que quería, conocía bien a mi marido. Baje su bóxer con mis dientes y pase la lengua por su glande. Hannival gruño y me cogió de nuevo del pelo, abrí mi boca e introduje su miembro sin usar mis manos.
Deslice mis dientes por su miembro y con mis labios capture su glande succionándolo con fuerza, volví a introducirlo completamente e hizo que me llenara la boca.
Chupe duro y rápido como a él le gustaba, sentí como me cogió con más fuerza del pelo y con un fuerte gruñido ronco se corría dentro de mí.
Cerré mis ojos y disfrute de su sabor.
