La luz volvió a impactar en sus ojos y los cerró instintivamente, pero no tardó en volver a abrirlos para ver a su alrededor; a su lado estaba sentada una mujer, con algo entre los brazos, que por sus ruidos y olor se trataba de un niño, dedujo que la persona que lo mecía entre sus manos era Eileen. Estaban vivos. Se incorporó para mirar por la ventana, y efectivamente, ya no se veía el gris de la prisión ni el rojo del fuego, sino el verde del campo, que recorrían sin mucha velocidad con el autobús.
-Debes descansar Gleen.-Dijo Eileen, poniendo la mano sobre su frente.-Estás menos caliente, pero será mejor que avise a la Dra. Stevens para que venga a verte. Debes de ser fuerte.
-Ma-Tartamudeó el asiático.-Maggie
-No es el momento.
-¿Dónde esta…-Intentó acabar la frase, pero se desmayó y dejó caer su cabeza sobre el regazo de Eileen.
Esta vez no soñó con Maggie, sino con su hermana. Beth corría por un bosque cercano a la prisión, seguida por Daryl y cientos de caminantes que perseguían a sus dos amigos, hasta capturarles y devorarles. El final siempre era el mismo. Había soñado lo mismo cuando se había desmayado la última vez, solo que los protagonistas habían sido Rick y Carl, y el mismo camino había sufrido Maggie en sus primeros sueños. Desde que se separó de su amada, cada sueño era una pesadilla, pero la verdadera estaba fuera de sus pensamientos, alrededor suyo.
Cuando volvió abrir los ojos no tenía a su lado a Eileen y su hijo, sino que era la Doctora, que movía sus labios, sin dejar salir ningún sonido. ¿Acaso estaba sordo? La sola idea le fue tentadora, con el único fin de no volver a escuchar las groserías de McLeod, pero decidió que no era el mejor momento para volverse sordo.
Gleen se levantó del asiento y dio dos pasos antes de perder el equilibrio, la Doctora intentó frenarle, pero Gleen logró llegar al pasillo del autobús. Todas las caras se giraron para mirar al asiático, que apoyándose en los asientos, logró acercarse a la conductora, no reconocía a nadie, todos eran extraños para él, no los recordaba, pero si recordó el pelo oscuro ondulado de la conductora. Cayó al suelo, pero se levantó para seguir caminando, un brazo le agarró por detrás, pero se deshizo de él sin problemas, y logró visualizar el rostro de la conductora.
Ojos verdes, pelo marrón…
El sólo pensamiento logró que se desmayara y cayera otra vez al suelo.
Solo llevaban tres horas de viaje, pero habían sufrido demasiados obstáculos. Cuatro de los enfermos estaban cada vez más débiles, y la Doctora no les daba mucho futuro; ante el peligro de que se transformaran, Jeannette se había negado al principio, pero las insistencias de Rowan y McLeod la habían obligado a dejar a los cuatro enfermos en medio de la carretera. Su hermana y Tara se habían negado, y habían suplicado por sus vidas, pero ellas eran solo invitadas; lo mismo hizo Sam, pero él sugirió dejarles algo de comida, por si lograban sobrevivir allí fuera. Claramente morirían antes de que la noche llegue, pero aquellos alimentos eran una manera de limpiar el alma, de no asumir lo que verdaderamente habían hecho, asesinar a cuatro hombres; no conocía sus nombres, pero seguro que serían mejor gente que muchos de los que aún vivían, empezando por la que había pedido su muerte: McLeod era vieja y débil, pero todos esos años de vida ocultaban mucha maldad. Quizás no era una mujer que te mataría con un cuchillo entre las manos, pero sería la voz que susurra a la oreja del asesino. Aún no sabía el porque de sus acciones, pero ella era solo la cabeza de un cuerpo que se esconde entre los arbustos. Eran muchos los que pensaban igual que ella, como Rowan o la señora Coleman. Quizás, de todos los que había conocido hasta ahora, solo Eileen era trigo limpio, ella y Jeannette claro.
-¿Dónde vamos?-Preguntó Lily, sin quitar la vista de la carretera. Su hermana era de las pocas que sabía conducir y pese el balazo en la pierna, era de las que mejor estado se encontraba, al fin de cuentas, el autobús estaba lleno de abuelos, mujeres y enfermos.-No podemos seguir campo a través, debemos de llegar a una carretera, o tenemos la posibilidad de quedarnos atrapados entre árboles o peor.
-¿Acaso no teníais un plan de huida o algo?-Al contrario de Lily, Sam no llevaba muy bien todo aquello. Se había quedado sin dedo índice en la mano derecha, y pese que era menos grave que la pierna de Lily, había sufrido mucho más que ella. La Doctora Stevens le desinfectó, y para suerte del rubio, no había perdido del todo el dedo, pero al llegar al autobús se había desmayado del dolor, y comenzaba a tener mucha fiebre.-Un punto de reunión o algo…
-¿Para que? Todos allí fuera habrán muerto o sino lo han hecho ya lo harán pronto. Los bosques son muy peligrosos, y más con todo el ruido que provocaron las balas.-Jeannette no parecía muy segura con todo aquello.-Tenemos que buscar un nuevo lugar, a la mayoría no le importará. El único será Gleen, ese chico amaba a esa gente.
-¿Uno de ellos se llamaba Maggie?-El asiático había gritado su nombre a Lily antes de volver a desmayarse.-Porque si es así, no me extrañaría que fuera en su búsqueda cuando se ponga bien.
-Si sobrevive.-Las palabras de Lily fueron tajantes. Su hermana la entendía, pese a tener 30 años, seguía siendo muy confiada, y eso le había llevado a la muerte de su hija. Incluso tras la experiencia con Brian, alias Gobernador, confió en uno de su grupo, que si no fuera por ella y Sam, les habría volado los sesos a todos.
-Lo hará.-Interrumpió la Doctora.-Gleen es un chico fuerte, estoy seguro que lo hará, pero no opino lo mismo de Noah y David.
-¿Acaso quieres que volvamos hacer lo mismo que con los otros cuatro?-Tara estaba horrorizada.- Noah es solo un niño…
-Y se transformará mucho antes. Quizás menos de una hora baste para que nos muerda a todos. Tenemos que ser prudentes.-La Doctora parecía tenerlo claro.-David es fuerte, pero la fiebre es cada vez más alta, al contrario que Gleen. Podría morir en cualquier momento, pero el verdadero peligro es Noah.
-¿Vamos a dejarles otra lata de carne caducada para que mueran allí fuera otra vez?-Sam parecía indignado.
-No podemos sacrificar alimento en gente que va morir. Lo de antes fue una estupidez, no tenemos tanta comida como para dársela a los muertos.-La Doctora seguía sin cambiar de opinión.-Debemos dejarles aquí. Vosotros no sabéis lo que este jodido virus puede llegar hacer. He visto morir a muchos pacientes, yo misma lo sufrí.
-Entendido.-Finalizó Jeannette.-Lily, cuando estemos en una zona sin mordedores para el autobús y los sacaremos fuera con una lata de comida. No habrá cambios.
Tara asumió que ese era el final del niño, y por supuesto, también de David.
-Sobre nuestro próximo destino.-Jeannette sacó un mapa.- La cosa esta difícil, pero tengo claro que debemos salir de Georgia. Debemos buscar más gente, que conozca lo que esta pasando más allá de aquí. En Woodbury, había un hombre, Gargulio, que decía venir del estado de Alabama. Según él, las cosas estaban mucho peor que aquí, Montgomery y Birmingham habían caído muy rápido y casi toda la población consigo. En el Oeste parecía estar todo peor, así que deberíamos ir al Norte. ¿Qué os parece Columbia?-No había muchas más opciones, realmente no sabían nada, solo que Georgia no era seguro. Todos asistieron.-Perfecto, entonces debemos coger la carretera principal, que nos llevará directos a nuestro destino. En un par de dias con suerte veremos que ha pasado más allá del estado de Georgia.
Jeannette parecía tenerlo todo bajo control. Cuando llegó la noche, el autobús llegó a la carretera y frenó en seco. Era hora de descansar.
-¿Qué haremos mañana?-Quiso saber Rowan, que estaba sentada junto al fuego con Lily y ella.
-Podríamos salir a la madrugada.-Dijo Lily, sin quitar la atención del fuego.
-No, esperaremos un poco.-Jeannette no quería irse aún.-El viaje es muy largo, y no sabemos que nos podemos encontrar allí fuera. Vamos a buscar provisiones en la carretera, toda la gasolina que podamos y algo de medicinas. Así daremos tiempo a los demás de recuperarse del todo de la enfermedad.
-¿Y quien se arriesgará a salir allá fuera? Lily no parecía muy contenta con la idea.
-Somos 22, y 15 de ellos están sanos, sin contarte a ti ni a ese chico rubio.-Ante las llamas, Rowan parecía más hermosa.- Aunque de esos 15 solo Jeannette, Tara, Alice, Gabe, Jose, Harold y la Doctora saben usar armas, además de yo, claro.
-La Doctora no puede salir, debe quedarse con los enfermos y con los mayores. Sam y yo les cuidaremos, no podemos ir con vosotros, pero sabemos usar una pistola.
-Los demás nos dividiremos.-Apuntó Jeannette.-En tres grupos. Tu hermana parece buena, que se lleve Alice y Harold con ella, y vayan detrás de nuestros pasos. Quizás con algo de suerte, vuelvan a ver aquel supermercado que dejamos pasar y puedan traernos algo de comida. Rowan, tu y Gabe iréis a la carretera en búsqueda de gasolina. Jose y yo iremos hacía delante, para ver con que nos encontraremos en nuestro camino. Partiremos al alba, avisad a todos.
Hasta aquí el capítulo 3. Por fin hemos abandonado la prisión y hemos comenzado nuestro viaje, con un objetivo en mente: Columbus.
¿Llegaremos a nuestro destino? ¿Será correcta la decisión de Jeannette, la nueva jefa del grupo, de separarse en búsqueda de provisiones? ¿Volveremos a ver a los demás de la Prisión? Todo esto y más en el próximo episodio.
Gracias a todos loes lectores y en especial a mi amiga Hotarubi!
