Tara abrió la mochila que le había dado Jeannette y la comenzó a llenar. El viaje sería largo, quizás de más de un día.
-Nos hemos alejado bastante de la prisión, pero Woodbury aún esta relativamente cerca, justamente aquí.-Había dicho Jeannette por la mañana.-Nosotros estamos en la entrada a la carretera principal, así que Gabe y Rowan irán hacía el oeste, siguiendo la carretera en búsqueda de combustible. El otro grupo, seguirá por la carretera, pero en la otra dirección, es decir, hacía el este. Si seguís el camino, en cinco horas como mucho estaréis en el supermercado.
-¿Si esta tan cerca de Woodbury, porque nunca fuisteis a coger provisiones?-Preguntó Tara.
-El Gobernador no quería acercarse a la carretera, según él era más peligrosa que el bosque. Los de la prisión si que fueron una vez, pero estaba lleno de caminantes, tuvieron suerte de salir con vida. Tuvimos una baja, pero pudieron ser más. Espero que ahora no este como aquella vez, ha pasado bastante tiempo, pero si sigue estando lleno de caminantes, debéis volver aquí.
-¿Y donde pasaremos la noche si la cosa se complica?-Alice era pelirroja, esbelta y de ojos claros, pero no estaba entrenada para la supervivencia y menos aún para llevar una arma. Sin embargo, había sido veterinaria antes del Apocalipsis, y con las enseñanzas de la Doctora había aprendido más de lo que se podía esperar. Estaba loca por ella.
-Daryl vió una cabaña en las cercanías, podéis quedaros allí si oscurece, pero no tardeis más de dos dias, o ya estaremos en la carretera. Yo entraré en la carretera principal, hacía el norte, para comprobar por donde nos vamos a mover.
Lo primero que metió en la mochila fueron seis bolsas de plástico bien dobladas, espacio suficiente para llenar con provisiones; después agarró algo de comida, unas diez latas de carne en conserva y tres botellas de agua. Era casi todas las provisiones que quedaban en el autobús, pero el viaje se podía hacer muy largo, y la importancia de lograr resultados era clave para la supervivencia del grupo. Lo último que introdujo en su mochila fue el fusil, con el que había matado aquel hombre de raza negra, y con el que había salvado a Sam. Miró el cargador, quedaban bastantes balas, pero no tenía ningún cartucho con el que recargarlo, en caso de que se quedase sin balas.
Harold, un hombre de sesenta años, gordo y débil, llevaba un revólver con varias balas y un bate de béisbol, sin embargo, su compañera de viaje, Alice, llevaba una mochila cargada de medicamentos, vendas y demás; también llevaba una pistola en el bolsillo.
-Estaremos bien, hermana.-Le dijo a Lily, y le dio un fuerte abrazo.-No tienes porque preocuparte.
-Confió en ti hermanita, seguro que lo harás bien.
¿Seguro? Tara también lo había estado cuando fue a la guerra por Brian y Alisha, y el resultado fue penoso, le había dado un ataque de nervios que por poco acaba con su vida. Aunque esperaba que ante los muertos, tuviera una reacción diferente.
-Me alegra decirte Sam que ya tienes curado el dedo.-Dijo la Doctora tras revisarle el índice varias veces.-Se infectó un poco, pero por suerte la bala no daño la segunda falange, eres un chico con suerte.
Aquellas palabras alegraron a Lily, el rubio parecía no llevar bien aquello, durante el viaje comenzó a tener fiebre y se temía que tuviera aquella gripe, sin embargo, hoy había despertado mucho mejor.
-¿Entonces podré llevar ya pronto una pistola?
-Eso depende de ti. Debes de acostumbrarte, al fin de cuentas te falta un dedo, pero pronto volverás a llevar vida normal.
-Gracias Doctora.-Sam sonrió y salió de su tienda de campaña.
Por la mañana, después de que todos se marcharán, había montado un par de tiendas de campaña, que Sam llevaba en su mochila. Una era para la consulta de la Doctora y todos sus artilugios, mientras que la otra era para el asiático, él seguía enfermo, y nadie quería acercarse. Los demás dormian en el autobús, pero pocos se quedaban dentro. A los mayores les gustaba salir a tomar el aire y a las mujeres que se habían quedado, cotillear.
-¿Cómo es que llevabas dos tiendas de campaña en la mochila?-Le preguntó Lily a Sam, una vez dentro del autobús.
-Eran para mi y mi chica, Ana. Ella…No consiguió sobrevivir.
-¿Cómo lograste encontrarte con Tara? Aquí nadie te conoce, ni yo tampoco…-Parecía confusa. Su hermana no le había contado nada de aquel hombre.
-Supongo que tendré que contarlo.-Rió.-Nosotros vivíamos juntos en una casa, cuando aparecieron un hombre y una mujer, y nos hablaron de ese lugar…la prisión. Nos prometieron que si les ayudábamos a buscar medicamentos nos dejarían quedarnos con ellos. Nos dieron una pistola a cada uno y este reloj.-Dijo, señalando su muñeca.-Me separé de Ana, para abarcar más camino, pero lo único que logre fue separarme de ella para siempre.-Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.-Tuve problemas con los caminantes, y llegué más tarde al punto de reunión. Lo único que encontré fue el cuerpo de ella, siendo devorado por esos monstruos. Seguí el rastró del coche y llegué hasta donde estaba tu hermana.-Sam parecía derrumbado, hasta ahora solo le había visto como un chico alegre y feliz, que vivía sin miedo a nada, pero era solo un escudo para ocultar su dolor. Ella también había sufrido mucho.-Siento haberte aburrido con mi historia.-Sonrió, aún con lágrimas en los ojos.-Tenemos que seguir ayudando a los demás, Eileen no puede hacerlo todo sola.
Lily le agarró del brazo y le paró en secó.
-¿Tú porque luchas?-Dijo, también con lágrimas en los ojos.-Yo he perdido a mi padre, a mi hombre, a mi hija. Sin embargo aún tengo a mi hermana, pero no tengo la energía que tu tienes. No hay una noche que no quiera colgarme de un arbol y acabar con este sufrimiento. Aún no lo he hecho por Tara, solo por ella. Tu no tienes nada…¿Por qué sigues luchando?
-Porque siempre encuentro alguien por el que luchar.
-Llevamos más de siete horas caminando, y aún no hemos visto nada más que árboles y más árboles, ¿acaso nos hemos perdido?- El calvo tenía razón, llevaban más tiempo del previsto caminando y aún no habían encontrado el supermercado, solo árboles. Ni si quiera caminantes. Ellos también les habían abandonado.
-¿Qué es eso de allí?-Dijo Alice, apuntando con el dedo hacía el cielo.-Parece un helicóptero, pero no se mueve. Harold, súbeme a tu espalda.
-Si claro, Harold esta viejo y gordo para eso.-Dijo el hombretón, que con la espesa barba y su gran tamaño podía ser perfectamente confundido con un simple oso.-Súbete a un arbol.
-Ya te subo yo, Alice.-Dijo Tara, que se agachó para que la muchacha se le subiera a la espalda.-Y bien, ¿que ves?
-Ese es nuestro lugar, pero creo que esto ha sido para nada.-Dijo ella, algo decepcionada.-Parece que en el techo había montado un campamento, incluso hay un helicóptero en el techo, pero esta lleno de caminantes.
-¿Y debajo?-Preguntó Tara.
-Parece despejado, pero el techo esta lleno de esos, no es seguro.
-¿Alguna vez has visto a uno de esos saltar? Son tan inútiles que no saben ni hacer eso.-Dijo Harold, con una sonrisa en la boca.-Entramos, cogemos lo que queramos y nos marchamos, no subiremos al tejado si no es necesario.
-Jeannette dijo que…
-Jeannette es una puta negra que se cree que esta al mando porque los de la prisión confiaban en ella. Quien realmente mueve los hilos entre esta gente es McLeod y Rowan, ahora que ni Daryl ni los demás están, la opinión de Jeannette importa tanto como la vuestra.-Dijo, señalando a Tara.- Y no tengo ganas de enfrentarme a esas dos mujeres, porque puede que una noche me vaya a la cama y ya no despierte. Si no quieres enfadarlas, tenemos que volver con las mochilas a reventar.
Tara miró incrédula a Alice, que asistió y siguió a su compañero.
-Que dios nos pille confesados.-Pensó.
La noche se acercaba al campamento, y solo había aparecido un grupo. Ya hacía ocho horas de que se habían dividido y la luna no tardaría en llegar. El grupo de Rowan y Gabe había llegado hacía menos de dos horas, y había sido un éxito.
-Hemos llenado más botellas que las que habíamos llevado.-Dijo la chica satisfecha.- Un total de doce, llenas de combustible; tenemos para varios viajes hacía Columbus. Además de la gasolina hemos traído revistas, mecheros, juguetes para el hijo de Eileen e incluso algo de comida.-Todos aplaudieron.
-Y no gastamos ni una bala, estaba totalmente vació de caminantes.-Dijo Gabe.-Podríamos volver mañana con más gente, esa carretera es un verdadero manjar.
Lily se acercó para felicitar personalmente a Rowan.
-Habéis hecho un gran trabajo.-Dijo desde lejos, mientras se acercaba cojeando hacía la morena, la pierna aún no estaba del todo curada y le dificultaba caminar.-¿Cómo que te quedaste en el autobús con los mayores?
-Estábamos enfermos.-Dijo ella, con una sonrisa en la cara.
-Pues yo te veo perfectamente, igual que a Gabe y los demás.
-En este mundo, el bueno es devorado, mientras que los demás seguimos viviendo. Simplemente decidimos no luchar, eso es todo, tosimos un par de veces y nos sentamos en los asientos de los niños.-Bostezó.-No pienses mal, algunos si que estaban enfermos, como Jeannette o Alice, también Eileen…
Lily se alejó preocupada, sin mirar atrás. Si habían sido capaces de eso por sobrevivir, no sabía que podían hacer más. Caminó hasta la tienda de campaña de Gleen, donde se arrodillo para ver como estaba. Seguía dormido, hablando en sueños. Ya no tenía fiebre. Según la Doctora, ya no corría ningún peligro.
-No me ha gustado tu manera de hablar a Rowan.-Dijo una voz desde la entrada. Lily giró la cabeza y se encontró con la cara arrugada de McLeod.-Creo que aquí todos hemos hecho cosas erróneas, no crees Lily, ¿o tampoco es ese tu nombre?-Quiso responder, pero no le dio tiempo.-Sé en que bando luchaste, vi como disparabas en el pecho a Tyresse, pero tranquila, tu secreto esta a salvo conmigo. ¿Amigas?
-Lo hice por...
-Tu hermana y ese chico rubio, si. Todos los débiles teneis alguien por el que luchar. Aunque tu pierna es un problema, mañana la Doctora te dirá que ya puedes caminar, y te mandaremos ha hacer un viaje. Nada peligroso, tranquila niña, solo un pequeño favor.
-Aún no camino del to…
-No volverás a caminar si te resistes.-Interrumpió la señora de tercera edad.-Como he dicho, no tendrás ni que caminar. Cojeras un coche e irás hacía la prisión. Sola. Quiero que traigas el cuerpo de ese monstruo, el Gobernador. Imagino que ya lo habrán devorado, si ha muerto claro. Si ha sido devorado, traedme su parche. Sino, matalo y traelo aquí.
-Jeannette me dijo que…
-Esa zorra negra debe de estar muerta en estos instantes. Se podría decir que el chico alto, Jose, me debía un favor. Come algo antes de marchar, mi niña, que partirás antes que amanezca. Te he hecho un plano, para que no te pierdas, y llegues a tu destino pronto, cuanto antes vuelvas, antes podrás ver a tu hermana y ese amigo tuyo, Sam.
-¿Qué planeáis?
-¿Yo? Si solo soy una vieja abuela que quiere vivir, como todos. Una vez escuché a un buen hombre decir unas palabras que lo son todo en esta vida.
O mueres y matas. O matas y mueres. Y yo, cielo, os pienso enterrar a todos.
Aqui concluye el capítulo más largo hasta ahora. Los problemas han llegado para nuestra gente, se descubren muchas cosas y ya tenemos las bases de la primera temporada. Decir que a partir de ahora los capítulos serán así de largos.
Espero que todo haya sido de vuestro agardo y espero vuestros reviews!
Mencion especial a Hotarubi y Acuinipuini.
