CAPITULO 9
(Pov Xinia)
Estaba sentada en la mesa de la sala de mi casa, fumando.
Todo estaba apago y en silencio. Me gustaba este silencio.
Pude escuchar como la puerta de casa se abrió, sabía que era Hakon, el entro en el salón y encendió la luz.
Lo mire fijamente, mi cabello caía sobre mi espalda.
-hola -dijo por fin.
-hola -.
Apague lo que quedaba del cigarrillo en el cenicero que tenia a mi derecha sobre la mesa.
-así que ensayaras con la rubia.
-así que no me consideras un hombre.
Respire hondo, y me baje de la mesa.
Camine lentamente hacia Hakon, el tenia las manos metidas en el pantalón, y no dejaba de mirarme, como siempre lo hacía.
-me iré a un congreso, mañana mismo.
Fui hacia las escaleras.
Pero no pude caminar demasiado ya que sentí como me sujetaron del brazo y me obligaban a dar la vuelta.
Hakon me pego contra la pared y acerco su rostro al mío
-no te irás a ningún lado -siseo.
-lo haré -
-no lo harás -.
-lo haré
-NO LO HARÁS-
-QUE LO HARÉ, TU VETE CON TU RUBIA.
Me giro e hizo que mis senos chocaran contra la pared.
-No. Lo. Harás -siseo.
-si..
-no, no lo harás -Llevo una de sus manos a mi cuello -no podrás moverte Xinia, no podrás irte -me dijo en el oído.
Levanto mi falda y me arranco las bragas que llevaba,hizo con su rodilla que separase mis piernas, y con su mano azoto mi trasero. Cerré por un momento mis ojos pero nuevamente sentí como volvió a azotar.
-eres mía Xinia -dijo él con la voz ronca mientras apretaba un poco mas mi cuello sin asfixiarme.
Entre abrí mis labios respirando por los mismos y lance un leve jadeo. Hakon se introdujo en mí desde atrás con fuerza lo que hizo que apoyaras mis manos en la pared y elevara mi trasero.
Sentí como comenzó a embestir contra mí, lo escuchar jadear roncamente y gruñir. Mordí mi labio clavando mis uñas en la pared, sentí como la mano de Hakon apretaba cada vez mas pero sin dejarme sin aire.
Abrí mis ojos sintiendo como llegaría al orgasmo, Hakon lo sabía, aumento sus embestidas y se corrió en mi con un ronco gruñido dejándome con las ganas.
Lo mire fijamente, y el sonreía.
Salió de mi despacio, y arreglo su pantalón. Me cogió de la cintura y me llevo al sótano.
-esto apenas comienza Xinia-.
