CAPITULO 13

EPILOGO

(Pov Hakon)

La miré fijamente... vaya, tenía que haber sido más rápido con esto.

-Te dije que me la debías...

-Xinia- respiré hondo, siempre me había atado en la cama pero en la silla tenía menos movilidad... me ponía nervioso.

-Tranquilo- acarició mi cabello y respiré hondo.

Solo llevaba un boxer negro y ella lo quitó con facilidad, mi miembro ya estaba listo anticipándose a lo que ella me haría.

Xinia se sentó a horcajadas sobre mi y puso sus manos en mis hombros pero ella iba vestida y no me rozó en ningún momento.

La miré a los ojos.

-Hakon...

-¿Si?

-¿Quieres que te suelte?

¿De verdad quería? que el infierno me llevase si eso era cierto, no no quería, quería ver como acababa esto.

-No- dije con la voz ronca.

-Vale...- ella pasó su lengua por mi cuello y se acercó un poco más a mí.

Jadeé y cerré los ojos, esto iba de tortura sin duda.

Quitó su camiseta y su sujetador, luego su falda negra y sus bragas del mismo color quedando con un bonito ligero negro de medias a medio muslo, se bajó de sus tacones y me sonrió.

-Ahora estamos al mismo nivel- dijo ella con una gran sonrisa contagiosa.

-Si...

-No Hakon- arrugué la frente porque no entendía a que se refería.

-¿No vas a...?

-Oh... ¿follarte?- dijo con voz musical- claro que si pero no será fácil.

-¿Por qué?

-Porque yo lo digo.

-¿por qué?

-Te meteré mis bragas en la boca si sigues hablando- me susurro y al mismo tiempo rozó sus pechos con mi torso desnudo lo que me hizo gruñir.

-Atrévete... en cuanto esté suelto...- pero ella me cortó.

-sabes...así sentado se me hace la boca agua.

Agachó su cabeza y metió mi miembro en su boca, eché mi cabeza atrás y gruñí más fuerte, quería esto y lo quería ahora... pero sabía que no me lo daría tan fácil.

Y de pronto paró. ¿PORQUE PARÓ?

-Xinia- siseé.

-¿Qué?- dijo con una sonrisa triunfal.

-Hazlo- dije apretando los dientes.

-Claro que sí.

Se levantó y se puso las manos en las caderas.

-Eres adorable ahora mismo.

-ya te enseñaré yo lo adorable que puedo llegar a ser.

-Después de esto querrás dormir- dijo besándome en los labios.

-¿Que vas a hacerme?- dije mirándola a los ojos y correspondiendo el beso.

Se sentó sobre mis piernas de espaldas a mí y sujetó mi miembro, levantó su cadera y poco a poco lo introdujo en su trasero, su espalda estaba contra mi torso y su cabeza en mi hombro mirándome fijamente con deseo carnal y total devoción.

-No quiero que pares otra vez- dije en un jadeo ronco.

-Mmm...- dijo ella cerrando sus ojos y comenzándose a mover primero tortuosamente lento y luego más rápido , cerré los ojos y me dejé llevar, la besé en los labios y sentí como ella se movía sobre mi cada vez más rápido haciéndome llegar casi al orgasmo

y parando en ese mismo instante.

-MALDITA SEA!-siseé.

-¿Frustrante no?.

-SI- gruñí.

Ella puso las manos al rededor de mi cuello y pegó más su espalda a mi torso.

-Muévete conmigo- suplicó.

Mordí su labio y le hice una pequeña herida pero no me importó y la seguí besando su sangre estaba en mi boca y todo esto era oscuro, nuevo y carnal, jodidamente intenso, moví mi cadera y ella siguió esos movimientos cada vez más y más rápido ella movió un poco su cadera trazando un pequeño círculo que casi hace que me corra pero siguió acompasadamente conmigo las profundas embestidas llegó al orgasmo y eso me arrastró a una espiral de placer de la que nunca hasta el momento había sido preso, maldita sea... amaba a esta mujer, más que a mi propia vida.

-Te amo- dijo ella relamiéndose.

-Te amo- dije con la voz ronca y la besé aún con su sabor en mi boca.

Xinia se levantó con las piernas algo cansadas y se sentó a horcajadas sobre mí, me soltó las manos y ambos pudimos abrazarnos por minutos o quizás fueron horas besándonos lentamente como una pareja de enamorados que no termina de creer en su puta suerte, como lo que éramos.

-Soy y seré siempre tuyo Xinia Casannova.

Ella me sonrió y me abrazó más fuerte.

-Lo mismo digo, siempre tuya...


GRACIAS X LEER ESTA HISTORIA Y X SIEMPRE APOYARNOS, ESPERAMOS SEGUIR CONTANDO CON USTEDES. UN SALUDO SRTA MORENA Y VALERIA VULTURI