kærlighed, kjærlighet
*(Børre Thomassen=Noru Mathias Køhler=Dinamarca) =_= cómo batallo para seguirle a esto, pero mi yo interna me dice que tengo que seguir... *sigh*…. Pero la verdad es que este fic no me gusta así que no le tengo muchas ganas -3- … *gruñidos* no sale Prusia grrr *gruñidos* pero bueno, que le sigo por ustedes chicos….
Personajes propiedad de Hidekaz Himaruya.*
/
CAPÍTULO 2 – EL RESTAURANTE MÁS CARO
El lugar era aburrido, elegante, sí, pero elegantemente aburrido. Ese pensamiento y otros más cómo aquel rondaban la rubia cabeza del noruego que se distraía mirando el menú y evitando a toda costa una charla o algún otro contacto con su acompañante.
-Oye~
La voz de Mathias rompió el silencio, pero igual el menor no pensaba contestarle.
-Oye~ Noru~
-…
-Noruuu~ ¿Esta muy interesante el menú?
Børre hizo un corto gruñido cómo respuesta.
-¿Ya sabes que pedir? Por que en lo que a mi respecta podría pedirme de todo, hasta esos platillos de nombre impronunciable que no tengo ni la menor idea de que sean, pero aun así suenan apetitosos ¿no?
Otra vez el silencio como respuesta de Noruega.
-Estaba pensando si pedimos un champán o algo así, tu sabes…. Para brindar por nuestra cita~ (que ya era hora que se hiciera)
Esta vez los ojos del nórdico menor dejaron a un lado el menú para ver los azules de Dinamarca con una mueca de reprimenda: esto no era una cita.
Y ahora tenía que confirmárselo al bebé con apariencia de adulto.
-Esto no es una cita.
-¡Pero que dices? ¡Claro que lo es! Y se que es difícil de creer, pero estas teniendo una cita romántica con el Rey.
-No es una cita, y solo acepte por que me esta dando hambre.
-¡Si es una cita! ¡También es una apuesta!
-¿Una apuesta? –Ahora lo miraba con ojos de pistola.
Eso no había sonado muy bien…
-No me refería a esa clase de apuestas –Risa nerviosa- Es una apuesta de internet….
-No quiero oírla, me iré y no quiero que me metas en tus tonterías.
-¡N-No te vayas Noru! ¡Déjame que te explique!
El aludido suspiró y se cruzo de brazos, dando a entender que lo escuchaba.
-En internet hay un tipo que se cree más genial que yo, y eso, cómo tu mejor que nadie sabrás, es imposible, así que estamos viendo quien es más genial, la verdad es que acepte por que me dio un poco de lastima el pobrecillo, y le estoy dando cómo que las ilusiones de creerse que tiene chance contra mi de ser genial, haha pero no, así que apostamos en algo….
Noruega solo lo miraba inexpresivo. Eso ya se lo había explicado, pero al parecer al danés le encanta hablar y hablar…
-…Primero nuestros fans tenían que votar por nosotros, cómo tu lo sabes muy bien Noru –Le guiño un ojo- y pues no conforme con eso quiso hacer una segunda prueba para nuestra genialidad, ahora era la de tener una cita con alguien.. y aquí entras tu~~
Børre frunció la nariz, no estaba dispuesto a ser 'la noviecita' de Mathias solo por que este imbécil quería demostrar que era genial, algo que no es.
-Busca a alguien más –Dijo por fin.
-No quiero –Ahora Dinamarca adoptaba la actitud de un niño pequeño.
-Te repito que esto no es una cita.
-Tómatelo cómo quieras… -Dijo con algo de decepción- ….pero para mí, esto será la cita.
El menor no supo que contestarle, sea lo que sea que le dijese, Dinamarca iba a seguir terco con que para el era una cita, así que prefirió convencerse con otra cosa.
-¿Tú pagaras?
La sonrisa del danés se amplió.
-¡Claro que sí!
-Bien.
El mesero llego a preguntar cortésmente que era lo que ambos deseaban comer, se llevo los menús y dejo a los dos allí a la espera de sus respectivos platillos. Mathias hablaba de tonterías en las que Noruega no estaba prestando atención si no que más bien pensaba que le hubieran dejado el menú para poder distraerse cómo era debido.
Unos músicos comenzaron a tocar una canción romántica.
-¡Oí, Noru! ¡Es nuestra canción!
-¿N-Nuestra canción? –No pudo evitar sonrojarse un poco- Nosotros no tenemos canción.
-Es nuestra primera cita, es la primera canción que escuchamos juntos románticamente, es nuestra canción.
Bufó y se giro hacia otro lado, al parecer Dinamarca se esforzaría al máximo en hacer que esto fuera una cita romántica, maldito imbécil.
De pronto un flash lo cegó por unos segundos.
-¿Qué…?
Al parecer un fotógrafo entrometido se había metido al restaurante y se esforzaba por tomarle fotos a el y a el danés… ¿Pero que mierda?
-¡Jo! ¡Es el fotógrafo que contraté! –Dinamarca lo saludaba agitando la mano como si se tratase de su mejor amigo de la infancia.
-¿C-Contrataste un fotógrafo? –Se había puesto rojo, pero del coraje- ¿Porqué?
-Pues por que el reto también implica fotos, osea… pruebas –Sonrió muy convencido.
-¡Eres un idiota!
-¡Shhhh! –Se dirigió un dedo a los labios- No te portes así con el Rey, no en nuestra cita.
Børre se tapo la cara con ambas manos mientras deseaba tener alguna clase de poderes para atrasar el tiempo o lo que sea para salir de aquella situación vergonzosa.
Un incomodo tiempo después con otra vez Dinamarca hablando de quien sabe que, llego el mesero con la comida y se retiro a atender otra mesa.
-¡Sí que tengo hambre! –Mathias se frotaba las manos mientras sonreía mirando su enorme plato.
Noruega le dirigió una última mirada de odio antes de concentrarse en su comida, tratando de olvidar todo lo que le estaba pasando.
No pasaron ni tres segundos para que ya estuviera el tipo ese (léase Dinamarca) molestando de nuevo.
-¡Pero si te has ensuciado!
Solo se le resbaló un trozo de carne del tenedor cuando el danés movió bruscamente la mesa en busca de su tenedor que había caído al suelo y rápidamente un mesero se acerco para darle otro y recoger el cubierto que ya estaba sucio.
El menor dirigía su mano a la servilleta pero la mano de Mathias se le adelanto y con mucha suavidad ya le había limpiado los labios y parte de la barbilla con su servilleta.
El color apareció de nuevo en las mejillas de Børre.
-Pude haberlo hecho yo –Gruño.
-Pero no lo hiciste –Sonrió ampliamente- Por que querías que yo te limpiara ¿verdad?
-¡Serás idiota! –Lo mato con la mirada ¿Quién se creía para decirle eso?
-No te culpo, 'Norucito' –Recargó su cara sobre su mano para observarlo mejor.
Solo deseaba terminarse la comida lo más pronto posible antes de que las cosas empeoraran más, por que conociendo a Dinamarca, seguro que empeoraban más.
