Notas de la autora (osea moa): Vaya, no puedo creer que el segundo capitulo haya salido tan rápido y tan largo (me siento emocionada) casi estuvo a punto de cortarlo y partirlo pero, no tiene el mismo chiste.
Bueno, partí desanimada y nublada al comienzo y luego no se que clase de trance me embriago que solas salieron casi 7 planillas lo que para mi es mucho a decir verdad.
No las aburro más y disfruten la segunda parte.
Adv: Algo de shonen-ai, todavía no muy notorio, pero ya va avanzando. (Momentos sugestivos)
Disclaimer: Mud ni 2d no me pertencen y si así fuera…Ahh la vida sería maravillosa.
Von a Petit
Pasado y Comprensión
Una gélida sensación de frío lo embargo de pronto, como una bofetada en la cara y lentamente comenzó a abrir a sus ojos o a desnublar su vista largo rato ausente, frente a él un solitario e increíblemente viejo lugar se presento ante él, silencioso y lúgubre como un enorme mar congelado.
Observó sin prisas…Una vieja casa de madera toda agrietada, casi cayéndose a pedazos, y por alguna razón que desconocía habían filtraciones de agua en el suelo, mezclados con la enorme capa de polvo uniforme que se extendía por todos los alrededores de la casa, dando una sensación viscosa al tacto de sus manos, en las que estaba apoyado desde el suelo.
Pasó muy poco tiempo para que pudiera notar el ligero pero no menos importante detalle de que el espacio en el donde se encontraba lo desconocía totalmente…y en el caso de, hacía mucho que no recordaba.
No, no sabía el porque estaba allí.
Y como un eco acercándose lentamente de la distancia, la pregunta se formuló correctamente en su mente.
¿En dónde demonios se había metido?
Se paró del suelo con parsimoniosa lentitud, se quitó el barro que manchaba sus manos limpiándose sobre sus pantalones negros, con una tranquilidad incoherente para la situación en la que estaba. No debía sobre ventilarse demasiado, sabía por la experiencia que eso solo atoraba las cosas, además, ya le dolía la cabeza y para quien sufre de constantes migrañas es mejor ir lento.
-Carajo…-Escupió de pronto al aire, odiaba que le vinieran esas jaquecas insidiosas en momentos extraordinariamente inoportunos.
Absolutamente siempre que pensaba profundamente en algo, aquella desagradable sensación volvía, taladrando el nunca bien valorado coco sobre su delgado cuello blanquecino.
-¿Murdoc?...-Preguntó al aire sin oír respuesta. Era evidente que eso era lo primero que debía preguntar, el principal sospechoso recurrente, el tendría que saber el porqué de esa situación, porque a final de cuentas el siempre tenía algo que ver, mayoritariamente hablando, la culpa. Aunque eso no le importaba demasiado, solo era franco, nada más.
Caminó un par de pasos expectante, esperando el sonido en respuesta de la ronca voz rasposa de su compañero.
Mas el silencio parecía inquebrantable, haciendo parecer la casa tan muerta como un enorme ataúd de tablas viejas.
Parecía que si quiera su respiración era capaz de hacer algún tipo sonido. Como si todos los ruidos de pronto hubiesen sido extraídos de ese pequeño espacio, dando paso a esa total apariencia glacial y algo siniestra.
Que comenzaba a inquietarlo.
-Ese hijo de su…- Exclamó molestó al no escuchar respuesta, sin embargo él oír su propia voz logró apaciguarle y aminorar sus temores que empezaban a aflorar en su temple.
Tranquilizándose un poco, volvió a recapacitar todo a un ritmo apresurado para así poder brindarse esa necesitada respuesta y entender al menos alguna cosa.
De pronto todo encajo en su mente de forma violenta haciéndolo sobresaltarse.
Oh, no otra vez NO…
¿Cómo no había pensado en aquello antes?
Lo mismo…De nuevo. Mierda.
Como odiaba eso.
Y tenía razón, la última vez que le había sucedido algo así despertó atontado post haber sido sedado con cloroformo, en una terrible persecución automovilística por la carretera (en la que casi se mata), junto con el satanista. Para luego llegar a una desconocida Plastic Beach. Una hermosísima isla hecha exclusivamente de basura, ubicada en el medio del mar. Para más tarde llegar a la conclusión de que había sido secuestrado contra su voluntad.
¡No podía ser, ese tonto lo había secuestrado denuevo!
¿Qué acaso no…Tenía ningún sentido? No necesitas re-secuestrar alguien, si ya está secuestrado ¿no?
-Y luego dicen que el tonto soy yo…-Rumió molesto, mientras pateaba una vieja tabla de madera suelta haciéndola crujir.
De pronto vio a una figura caminando por las escaleras. Un muchacho con una apariencia de un joven de no más de 16 años, de piel morena y de un llamativo cabello negro ceniciento.
Lo observó en silencio sin interés.
Cabello negro, piel morena, gesto cabreado.
Nah. No tenía nada familiar.
-Un momento…-Y así pasaron un par de estúpidos tres segundos, en que una débil neurona corría agonizante.-No puede ser, Murdoc!-
Corrió rápido tras la versión joven del bajista, aun así que este pareció completamente ajeno a su presencia y siguió subiendo por los polvorosos escalones ignorándolo por completo. 2d lo siguió de cerca. Mejor mal acompañado que solo. Oh espera, creo que era al revés.
Ya más de cerca pudo notar que en aquella versión con creces era verdaderamente mucho más joven, distaba mucho de la apariencia del Murdoc que conocía o que conoció alguna vez, su nariz aún se encontraba recta, su cuerpo parecía más delgado y alargado, como el cuerpo de un niño, sus ojos todavía poseían igual color en ambos, estaban mucho menos ojerosos de lo que recordaba y su estatura era considerablemente más baja.
-¿Murdoc? ¿Hey que diablos hacemos aquí?…¿Porqué diantres te ves como un chiquillo?-.
Y sus palabras hicieron tanto efecto como una pequeña piedra que se hunde en una tormenta.
Luego de un par de incómodos minutos de intentar llamar su atención, el cantante pudo darse cuenta de que nada de lo que hiciera haría que el moreno le diese alguna respuesta, de modo que resignado decidió seguirlo y ver en que demonios terminaba toda esa, de más decir, bizarra circunstancia. Por eso cuando el Niccals abrió una de las puertas de la vacía y sucia planta alta, simplemente lo siguió.
Entraron a una triste habitación en un estado de evidente deterioro, en el cual se notaba a leguas que nadie limpiaba, ni vivía allí desde hace mucho.
El lugar era bastante amplio en comparación al resto de las habitaciones que había visto y en ella solo había un par de muebles modestos: una silla, un velador y una cama de hierro de sabanas grises sobre la cual descansaba un enorme volumen negro de hojas amarillentas. Y finalmente lo que llamo más poderosamente su atención, se presentó soberbio ante su vista: un bello bajo acústico, color negro, modelo clásico, con una inscripción rojo sangre del número 23 en la parte de atrás.
Al tiempo en que 2d miraba fascinado aquel instrumento, Murdoc buscaba insistentemente algo entre sus cosas, revolviéndolas con poca delicadeza y haciendo considerable ruido al arrugar papeles y arrojar toda clase de objetos ocultos de debajo de la cama, casi con desesperación.
Frustrado al no encontrar nada, removió la cama en un vano intento por hallar lo que buscaba, el ruido ocasionado por el chirriar del metal al pasar por los tablones, asustó a una vieja rata gris que vivía en uno de los agujeros de la pared, que asustada corrió fuera de su madriguera al sentirse atacada, pasó casi acariciando con los pelos de su lomo uno de los pies del satanista quien no se sorprendió y la vio con indiferencia, hasta que esta se perdió por algún espacio de la habitación. La ratita esa era su única compañía.
-Mierda! Este lugar es una verdadera basura!-Dijo de pronto el joven asustando a su ignorada compañía, haciéndola dar un brinco porque evidentemente lo había olvidado por un minuto. 2d paró en seco su escrutinio y se sentó sobre la cama haciéndola crujir, Murdoc pareció no oírlo, no le sorprendió en exceso al chico del cabello azul.
Èl estaba hablándole llanamente a la nada.
Murdoc acostumbraba a hacer monólogos, siempre. Algo le decía que escuchar esto sería importante.
-Dah…Mientras mayor tiempo me quedó en está pocilga abandonada más me pregunto si vale la pena., después de todo, aunque lo odie aún no soy un adulto y todavía soy un mocoso inútil…-Hizo una pausa para soltar de forma envenenada- que sabiamente decidió tragar toda esta mierda, y joder!, es el endemoniado precio nada más-Dijo para sí mismo, más para auto convencerse, que para reprocharse en realidad, se sentó junto a 2d y tomó su bajo.
Las manos del chico comenzaron a tocar vagamente una melodía profunda y distante, entre tanto su dueño parecía perderse en los laberintos de su mente.
2d escuchaba con interés, y pasó largo tiempo en que solo se oían las embrujantes notas del bajo, hasta que el músico soltó una frase que pareció ajena al él mismo.
-Porque al final del camino el amor termina siendo como una brisa de viento para un viejo molino, de aquellos que no tienen nada, en lo absoluto.-Susurro para sí mismo casi en como si se tratase de un extraño tipo de predicción,sus ojos en ese momento como pocas veces, se veían vacíos e inexpresivos, mas algo dentro de lo profundo de sí lo contradecía, su densa presencia simplemente daba otra sensación, destilaba algo parecido al dolor, pensó el cantante.
Su voz que había permanecido silenciosa de pronto tomó otro curso formando una melodía entre sus labios, cambiando radicalmente el tipo de música del bajo entre sus manos, a una canción que ya conocía de sobra.
"Windmill, windmill for the land…"
El cantante abrió sus ojos impresionado, cuestionando sobre lo que escuchaba. Lo había escuchado cantar antes, pero esto no era comparable. Era completamente diferente.
Sutil e enigmática, no el cacareo acostumbrado, pensó. Una sensación electrizante.
"…turn forever hand in hand,
take it all in on your stride
It is tickling fallin' down
Love forever love is free
Turn forever you and me
windmill windmill for the land
Is everybody in? "
Paró como si su voz se perdiera en una niebla en conjunto con la música, la cuál fue desapareciendo poco a poco. El tecladista a su lado no cabía en sí de la sorpresa y lo observaba todavía aturdido. Murdoc permanecía silencioso en su lugar, dando golpecitos con sus dedos a la superficie de lisa madera del bajo acústico, con su vista fija en la nada otra vez, cavilando en lo profundo, pensando en qué sabe que.
Hubo un lapsus en que el silencio volvió a reinar.
-Ehhhk...¡Que cursi soy!.-Y así, como así se rompió por completo el momento, gracias al ácido toque Niccals.
Stuart Tusspot aún podía sentir brincar su corazón en su garganta y sus orejas calientes.
¿Por qué de pronto se sentía tan incómodo?
No era como si fuese una adolescente a la que le dedican una canción…Eso era vergonzoso e incoherente y además estaba algo viejo para esas cosas.
Y nuevamente pasaron un par de segundos útiles para unir cabos en su mente atolondrada.
-¡Cursis bacterias aléjense de mí!-Gritó histérico, se paró de la cama con brusquedad casi brincando sobre ella, a penas toco el piso, tropezó y cayó estrepitosamente al suelo de madera, con la gracia de un elefante en patines.
-Ay, porque en la cara siempre…¡¿qué?-Musitó entre dientes sorprendido, ya no estaba en la vieja casa de Murdoc, no ya no, ahora estaba nuevamente en su habitación bajo el mar en Plastic Beach, más específicamente desparramado como un indigno saco de papas sobre el suelo contiguo a su cama, con todavía una de sus piernas estirada sobre la cama y la otra parte de su cuerpo reposando abajo en una posición muy incomoda, dándole un aspecto bobalicón.
-No puede ser…¡Viaje en el tiempo o por Dios!-Respiró agitadamente emocionado, con una gran sonrisa y comenzó a poquear el suelo a su alrededor como si tratase de jalea, y de pronto frunció sus cejas en un gesto especulativo como si hubiese encontrado que algo andaba mal.-Nah…Mi vida no es tan interesante, supongo.-
Adolorido iba a levantarse cuando de súbito las puertas chirriantes del ascensor se abrieron dejando ver las viejas botas cubanas de el ahora 16 años más viejo Murdoc Niccals en persona, quien se presentaba con una extraña expresión sonriente al tiempo en que entraba a la habitación, la cual se desdibujo completamente al ver a 2d, en esa posición tan absurda, a una completamente satírica e irónica.
Hubo un molesto momento de mutismo por un par de minutos, en el que solo se miraron en silencio el uno al otro, acompañado del ruido que emitía la televisión del cuarto encendida, con la música de un súper desayuno de Medusa*.
-Vaya…Face-ache, de veras lamento interrumpir esta dedicada sesión de amor propio, pero bueno heme aquí. Y yo que siempre te acuse de ese tipo de mañas, Mjejeje demonios, como siempre el viejo Niccals tiene razón…Si tenías una insana afición por ese tipo de cosas.-
-¿Qué?...¿A que te refieres, es obvio por estoy así no?-Respondió casi con automatismo desde su posición, olvidando por un segundo toda la rabia y profundo dolor que tenía contra el bajista hace unas horas atrás.
-Por supuesto.-Sonrío ampliamente con sorna al decir esto y puso sus brazos con superioridad cruzados a la altura de su pecho en una pose triunfal.-Tú te estabas onaniando al estilo Homosexual...-Declaró con un tono de quien dice la teoría de la relatividad.
-¿Ah?...onani homosexual qué?-Dijo parándose del suelo y sacudiéndose el polvo de su ropa.
-¿Bendito Belcebú, como puede ser tan idiota?...-Exclamó con resignación mirando consternado al cielo.
-No soy tonto. Si usaras las palabras que la gente normalmente usa, sería mucho más sencillo, eso es todo.-
-Bueno bueno, señor inculto, dije que te estabas jalando pero al estilo gay.-
-…...-
-No me digas que tampoco lo entiendes?-
-…...-
-…¡¿Por qué, por qué?-Dijo con falso dramatismo, mientras se palmeaba la frente haciéndola sonar.
-Y bien?…- Dijo 2d cruzándose de brazos sentado desde su cama.
-Bien, digámoslo simple para que tú lo entiendas…Maldito engendro zopenco.-Paró su frase y lo último lo dijo en un farfullo casi inaudible, lo miró seriamente mientras comenzaba a ser ademanes exagerados-. Tú-.
-Yo-
-En el suelo.-
-En el suelo-
-Estabas con el culo con una posición indecorosa-.
-…¿Murdoc que es indecoroso?-
Y así como así, hubo otro mutismo estúpido, con la música de los avisos de la tele.
-Ahhh…Sabes que Stupot, ¡olvídalo!, hablar contigo es como enseñarle a cantar a un maní…-
-¿Se puede hacer eso?…-
-¡Eres un verdadero imbe-
-¡Increíble!-Y 2d saltó de la cama emocionado, haciendo a Murdoc sobarse los oídos adoloridos. Y ya cansado de eso el moreno fue y le pego un zape en la cabeza.
-Oye eso duele!...-
-Te lo merecías Face-ache, no me preguntes más, te lo merecías…-
Y por un momento las cosas estaban bien, y nada había cambiado, dando ese sabor a los viejos tiempos. Inconcientemente no podía estar enojado con el bajista, porque a pesar de todo, aquel extraño recuerdo, lo había echo comprender un poco más de la aparente carente alma del moreno, y la verdad no se sentía de humor como para con el drama lo volvieran a encerrar, y que está ligera brisa de alegría se esfumara tan pronto…Solo un poco más.
Para…Tener ese rayo de luz danzando entre sus dedos para dejarlo ir más tarde, porque después de todo, un par de veces se ven los rayos de sol entre las nubes, antes de que comience la verdadera gran tormenta.
Y que tal, ¿les gusto?...A decir verdad siento que este capi me ha quedado algo OCC espero que no las incomode demasiado y si es así (o no) háganmelo saber y así puedan darme alguna idea.
Creo que en la frecuencia de actualizar seré condenadamente irregular, dependerá de mi ánimo pero por estás semanas irá con este ritmo de actualizar los viernes.
Espero que les haya gustado. Dudas, sugerencias, tomatazos, se reciben por igual.
