Konnichiwa!!!

Lo sé, quieren lincharme por tardarme T-T pero de verdad no había podido actualizar antes, una sincera disculpa.

A todas las personas que me dejaron reviews, muchas gracias; y a todas las que esperaron por este capítulo les doy las gracias, son bien lindas por esperar esta historia y leerla, gracias :D

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Disclaimer: Bleach no me pertenece, ni sus personajes, pues son de TK

Agradecimientos:

mokona-kuchiki: No te preocupes, yo sé que luego la verdad no se puede T-T a veces hay varias cosas que hacer y no hay tiempo U-U

Que linda, gracias por extrañar esta historia, me esforzaré para tratar de no tardar tanto en mis actualizaciones :D Ja ne!!

ruki-hollow: Gracias por tus sugerencias, espero ponerlas en practica, la verdad me has ayudado, porque ya no sabia cómo sacar a Ichigo, pero tu idea se me hace genial, gracias ;D

akasuna―no―deidara: Que bueno que no te hayas molestado, gracias. Me alegra que te haya gustado el capítulo, me animas un montón; por cierto, en el review que me dejaste no aparece tu correo T-T, así que no me pude comunicar, gomen U-U

Yue Motou de Cifer: El capitulo entonces si lo escribí bien, gracias; la verdad tenía miedo de equivocarme con Ulquiorra, pero veo que no fue así, me alegra que te gustara, de verdad gracias; espero que este también te guste :D

Tsuki-senpai: Wii!!! A mi senpai le gusto y se rio, soy feliz :D gracias. Hay unas cosas que aún no estoy segura de cómo se desenvolverán, pero si te puedo decir que tengo la idea de cómo Ulqui se convirtió en hollow, pero todavía me falta para llegar a esa parte U-U Gracias por tus preguntas y consejos, además de tu comprensión, de verdad trató de corregirlos, pero luego se me van, nuevamente gracias senpai ^―^

Nao-chan: jeje, veo que si le atine en esa parte a Ulquiorra ^―^ y si tengo planeado un triangulo; espero que me quede, la verdad se me hace algo difícil pensar en Grimmjow enamorado de Rukia, pero creo que le da más interés a la trama; la verdad yo también pensaba dejar que Rukia cuidará a Ulquiorra, pero a petición de las lectoras, Rukia cuidará de Grimmjow, aunque cambie un poco la idea original, espero que guste n-n

RukiaNeechan: Me alegra que te gustará, y si ambos pasaron poco tiempo juntos U-U, pero que bueno que te gusto, gracias ^-^

RukiaAikoChoEmi: Gracias por el review, espero te guste este capítulo :D

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Los pasillos de la sociedad de almas se encontraban solos y oscuros; únicamente los rayos lunares permitían ver el camino que recorrían dos seres dentro de esa opacidad. Habían pasado unos 10 minutos desde que se despidieron de los dos shinigamis terceros en mando; Grimmjow se había estado burlando de Ulquiorra los primeros minutos, pero posteriormente comenzó a preguntarle a Rukia por esa persona llamada Byakuya; la joven de cabellos negros no se digno a hablar, pues sólo pensaba en lo que le diría a su hermano al llegar a la mansión de los Kuchiki. El Espada de cabellos azules se encontraba aburrido, ya llevaban media hora caminando, sin embargo aún no llegaban a su destino.

― ¡¡Oye!! ¿Cuánto falta? ¿por qué no haces tu shumpo y yo te sigo? ― bufo molesto, la joven se detuvo, lo observo detenidamente y luego comenzó de nuevo su andar.

― No falta mucho.

― Hmp, no me ignores, tú…

― Llegamos ― decía ella mientras señalaba una gran mansión estilo feudal, la cual estaba custodiada por varios shinigamis en la entrada. Él peliazul abrió un poco los labios y emitió un chiflido, luego se detuvo a ver a los shinigamis con arrogancia y burla, mientras que Rukia les decía a los guardias.

― Viene conmigo, órdenes del Capitán en Jefe ― posteriormente le abrieron el paso, y ella continuo adentrándose a la mansión. El Espada la seguía mientras observaba los laterales que adornaban el largo pasillo el cual los dirigía hacia la casa principal; volvió a silbar y comento de que la forma de vida de los shinigamis y los Espada eran diferentes; esto era algo llamativo y novedoso. La aludida se mantuvo en silencio al tiempo que continuaba caminando, nuevamente se detuvo, y le dijo.

― Espérame aquí ― no le dirigió siquiera la mirada al Arrancar.

― No, otra vez me vas a tener esperando una eternidad, yo paso contigo.

Ella volteo a verle ― Créeme, es por tu bien.

Burlonamente comento ― Me sé cuidar sólo; vamos ― y antes de que ella hablará, Grimmjow ya se estaba adentrando en la habitación a la cual Rukia se dirigía.

― ¿Quién? ― preguntaba una voz serena cuando vio una sombra poco conocida frente a la puerta de madera y papel.

― El nuevo huésped ― contesto una voz arrogantemente; ese fue un gran error, nadie en su sano juicio se atreve a hablarle así a Kuchiki Byakuya, ni siquiera los capitanes del Seireitei; pero el ojiazul no sabia nada de eso, él no sabia nada de Casas Nobles, o las consecuencias de sentirse al mismo nivel que Byakuya, pero pronto lo aprendería.

Justo en el momento en que la voz hablo, el capitán del sexto escuadrón se sintió ofendido ante el sonido de la voz, el cual se le hacia conocido, y en el preciso momento en que la puerta se habría, Byakuya emitió unas palabras mientras sostenía su zampakutou.

― Sembonzakura…

Instantes después la ropa del Arrancar se encontraba totalmente estropeada, desgarrada; varias parte del cuerpo se encontraban finamente cortadas, y la habitación aún estaba intacta, mientras Rukia veía a su hermano con cierto temor, y al Arrancar con una mirada que expresaba un 'te lo advertí'.

― Nii-sama…

Byakuya dirigió su mirada hacia su hermana, sus ojos eran fríos y elegantes, aunque un tanto cuestionantés.

― Son ordenes, Ukitake-Taichou me mando cuidarlo por ordenes del Capitán en Jefe.

― Bien, pero no dentro de la casa.

― Je, ¡¡Desgraciado!!, ¡¡¿Cómo te atreves a …?!! ― Pero Byakuya no dejo hablar a su interlocutor, antes de que este se diera cuenta; El capitán de sexto escuadrón ya le tenía en el piso, y su zampakuto rozaba la piel morena del Espada. Grimmjow le miraba con odio, pero no podía moverse, Rukia veía la escena preocupada.

― No permito que a mi casa entren seres inferiores ― declaro Byakuya mientras mantenía su postura.

― Ja, si no hubiera estado desprevenido, nunca habría acabado así.

― Lo dudo ― El pelinegro volteo a ver a su hermana, y le dijo.

― No admito su presencia aquí; iré a hablar con Yamamoto Genryusai ― envainó su zampakutou, paso de largo al Espada y comenzó a caminar por el pasillo.

― Nii-sama… ― esa voz lo detuvo, pero aún así no se volteo a verla.

― Nii-sama, confía en mí; sabré como manejar esto, no te decepcionaré ni dejaré que nada me pase.― Byakuya la miro por el rabillo de su ojo, medito un poco, y regresando a la habitación en dónde se encontraba todo el papeleo del escuadrón hablo.

― No arruines el honor de la familia ― vio por ultima vez al Espada de ojos azules, y lo saco bruscamente, lanzándolo por la puerta. El peliazul estaba a punto de refunfuñar y de romper la puerta para darle una paliza a ese shinigami que lo había tratado con tal superioridad, pero se detuvo ante un jaloneo que sintió en su ropa. Volteo a ver a la persona que lo intentaba detener, y observo a la joven de ojos violetas moviendo la cabeza negativamente.

― No puedes ganarle ― susurro, posteriormente se acerco a la habitación y fuera de esta se inclino hasta hincarse, y haciendo una reverencia exclamo con alegría.

― Nii-sama, gracias.

Ese acto molesto al peliazul, pero ya no dijo nada, después de todo su misión era hacerse amigo de los shinigamis no de reiterar su odio y enemistad; así que a duras penas Grimmjow Jeaguerjaques contuvo su enfado.

― Sígueme, te llevaré a una de las habitaciones ― comento la morena.

― Bien, eso me agrada, que sea a lado de la tuya, después de todo tienes que vigilarme ― decía plácidamente, pero en ese momento la puerta que minutos antes había sido cerrada se habría y de ella salía un Byakuya con aura asesina, pero de temple frio.

― Ese ser inferior dormirá junto a la servidumbre, de lo contrarío tendrás que decirle al Capitán Ukitake que te retire de la misión.

― Si, nii-sama.

― ¡¡¿Y quién carajos eres tú, como para mandar sobre todo lo que hace ella, lo que deciden los demás y dónde debo de dormir?!!! ¡¡¿Eh?!!! ― gritaba sumamente molesto.

― Su hermano, el dueño de la casa, y un capitán de alto rango ― le veía con desdén durante le decía eso, para posteriormente retirarse.

― Che~

― Bien, sígueme, los cuartos de la servidumbre están por aquí.

Así fue como la ojivioleta condujo a su huésped a su habitación, introduciéndolo ante los demás shinigamis, y explicándoles la situación.

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A esas horas de la noche, pero en el las habitaciones para los novatos en entrenamiento, se encontraba el Espada de ojos verdes y cabello negro tratando de acomodarse a su cuarto asignado.

'Ha pasado más de una hora desde que Grimmjow se fue con Rukia, ¿qué habrá pasado? ¿dónde vivirá? ¿será ese tal Byakuya tan temible como me dijeron?, no nadie inspira tanto miedo y respeto como Aizen-sama.

El Espada estaba sentado en el piso con la espalda recargada al muro y una de sus manos apoyadas sobre la única rodilla que tenía levantada: la derecha.

Su habitación era simple y pequeña, constaba de un futon individual, y un pequeño mueble de madera.

'Ahora que recuerdo ese tal Byakuya era aquella basura de porte imperturbable y arrogante, él único que se negaba a que Rukia cuidará de alguno de nosotros…'

Ulquiorra veía la pequeña luz que se filtraba por la ventana de su habitación; se levanto lentamente de donde estaba, dirigiéndose hacia esa ventanilla, la abrió; y observo el largo pasillo de la Sociedad de Almas completamente solo, no había nadie ni a la derecha ni a la izquierda. Al ver eso, decidió dar un pequeño paseo nocturno, pues parecía que los shinigamis ya se habían ido a descansar.

Brincó por la ventana que estaba en el segundo piso, pero en vez de ir caminando por el pasillo, decidió dar su paseo sigilosamente, mientras saltaba de un tejado a otro.

En ese momento sintió un reiatsu conocido, era el de ella, de Kuchiki Rukia

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En el mundo de los Ryokas se encontraba un adolescente de cabellos naranjas recostado en su cama.

― Ah…, Rukia no ha regresado, ya han pasado varios días, pero no hay rastro de ella.

― Tal vez hay algo que la retine, ¿no te gustaría saber qué es? ― decía una voz familiar, la cual provenía de la ventana.

― Urahara, ¿qué haces aquí?― preguntaba asustado mientras se caía de su cama― ¿sabes algo? Dime, ¿qué le ha pasado a Rukia?

― Mmm, bueno…, me han llegado informes de que ella no podrá regresar en un largo período, pues se encuentra en una misión.

― ¿Cuál? ¿De qué hablas? No te entiendo nada ― gruñía molesto.

― Bien, pero prométeme que no iras corriendo hacia la sociedad de almas

― Hai, Hai, lo prometo ― replicaba desinteresadamente

― Rukia se encuentra custodiando a uno de los Espadas que los atacaron hace unos días.

― ¡¡¿Qué?!! Ahora mismo tengo que ir a verla, puede estar en peligro ― decía alterado.

― No te dije que me lo prometieras ― preguntaba Urahara en su tono habitual.

― Eso no importa ahora, lo principal es Rukia.

― Hmm…, el amor lo puede todo ― decía con burla.

― Cá-cállate, eso no es verdad ― gritaba Ichigo, mientras se convertía en un shinigami sustituto para dirigirse a la Sociedad de Almas.

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Mientras tanto en Hueco Mundo

― Aizen-sama, al parecer el shinigami sustituto Kurosaki Ichigo se dirige hacia el Seireitei, puede que arruine su plan ― informaba un Espada de cabellos rosas.

― Mmm…, manda a uno de tus hermanos para que le impidan hacer cualquier movimiento, si es posible, elimínenlo.

― Si, Aizen-sama

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En el Seireitei…

Un ser inexpresivo, de ojos verdes, cabellos negros, tez blanca y unas pequeñas gotas tal cual lagrimas de color verde que iban desde sus ojos hasta donde termina su rostro se dirigía hacia la presencia que había sentido minutos antes; este ente había ocultado perfectamente su presencia, para así no ser descubierto.

Al llegar al lugar de donde provenía aquel reiatsu, observo a una joven shinigami de ojos violáceos y cabellos oscuros caminar tranquilamente hacia un majestuoso jardín dentro de la mansión de los Kuchiki, el cual estaba rodeado por varios árboles, estos eran grandes y esplendorosos.

Ulquiorra observaba cada paso de la joven desde su posición, en lo alto de una de las casas dentro del territorio Kuchiki.

Conforme ella avanzaba hacia aquel jardín, el Espada optó por seguirla de cerca, quería saber lo que la shinigami quería hacer a esas horas de la noche, en ese lugar. La joven entro y camino por varios minutos hasta llegar a un hermoso lago en el que se reflejaba la luna plateada a todo su esplendor; alrededor del estanque había varias flores de diversos colores, y los árboles rodeaban el lugar; parecía un lugar mágico.

El Espada seguía sigilosamente a la shinigami, ella lucia radiante; la luna iluminaba y resaltaba las delicadas facciones de la joven, ella se inclinaba un poco frente al estanque, en el se veía el reflejo de la morena, la joven llevo una de sus manos hacia el agua, pero un leve sonido de una rama hizo que su completa atención se dirigiera hacia el lugar de donde provenía aquel ruido.

La shinigami de nombre Rukia se levando rápidamente, y comenzó a caminar cuidadosamente hacia aquel lugar que captó su atención; al acercarse al lugar de donde provino el ruido, la joven se percato de una presencia leve y observo una sombre masculina en el pasto, al parecer aquella persona se ocultaba detrás de uno de los árboles; ella se acerco con sigilo, para así ver quien era, y finalmente hablo.

― Sal, será mejor que te muestres ― exigía la voz femenina de forma dura y demandante; pero al hacer eso, un recuerdo vino a su mente, era la memoria de su pasado, aquella escena y aquellas frases se asemejaban demasiado a aquel recuerdo incompleto que le produjo "el recuperador de memoria de Kurotsuchi"

Sal, no sé quien seas, pero será mejor que te muestres ―'Esa frase ya la había mencionado antes, fue la primera vez que nos conocimos', pensó Ulquiorra.

De las sombras salía un ser lentamente, los pequeños rayos lunares que se filtraban por las ramas de los árboles le comenzaban a iluminar el rostro, revelando así la identidad de aquel sujeto.

Al principio Rukia sólo veía la sombra de un hombre, lo cual le recordaba cada vez más esa escena de su pasado; él empezó a salir lentamente y ella contemplo a ese ser esbelto, de tez pálida, esos ojos verdes que recordaba ver en algún lado, y ese atuendo blanco de arrancar que le hacia dudar de si ese sería un recuerdo verdadero o tal vez ella lo confundía con alguien de su pasado; pero todo se aclaro en el momento en el que él quedo completamente a la luz de la luna y le dijo.

― Ulquiorra Schiffer ― "¡Ah!..., esa frase, suena como algo que ya había escuchado, ¿dónde fue? ¿cuándo?". La shinigami lo veía confundida y con interrogación, aquella escena, aquellas palabras, todo eso formaba algo semejante a un Deja Vu, pero no estaba segura, su mente comenzó a divagar, su vista se hacia borrosa, sentía que sus fuerzas le abandonaban, se sentía mareada; ¿cómo algo así le pasaba frente al enemigo? Pensó, pero no podía hacer nada para evitarlo, así que aún en contra de su voluntad, la joven comenzaba a perder la conciencia, hasta comenzar a desmayarse, lo cual provoco que su cuerpo empezará a caer lentamente, ante esa situación Ulquiorra rápidamente se acerco a la pequeña figura femenina y en otra vertiginoso acto alcanzo a sostenerla en sus brazos con delicadeza, demasiada para su gusto y persona; pero le traicionaba el subconsciente, él la recordaba, recordaba todos los momentos que paso con ella cuando ambos vivían, pero lo que no recordaba eran los sentimientos que una vez tuvo hacia la shinigami.

Finalmente el espada de cabellos negros hablo ― Espero que recuerdes…, recuerda para que así sientas la culpa y el dolor que te mereces por convertirme en lo que soy ― Aún la tenía entre sus brazos, y observaba como los parpados de ella se movían un poco, como si empezará a tener una pesadilla, murmuraba unas palabras ininteligibles. Él la sostenía con fuerza y se inclinaba lentamente junto con el cuerpo de la joven para poder acomodarla, para poder sentarla en el pasto y recargarla sobre el tronco de un árbol; y justo cuando lo había conseguido, la joven shinigami, sin saber lo que acontecía y sin poder controlar su cuerpo, pues se encontraba inconsciente, comenzó a irse de lado, ante eso el ojiverde , se sentó rápidamente al lado de la morena, para evitar que esta se golpeará, sin percatarse él mismo de lo que hacía, cuando se dio cuenta murmuro para sí mismo un "Idiota, es una basura", pero aún así no se movió de aquel lugar; la cabeza de la joven se recargo en el hombro del Espada, mientras él dedicaba ese tiempo para contemplar a la diosa de la muerte, y reflexionar sobre el por qué hacia eso; ¿acaso no había sido odio el único sentimiento que ella le había dejado? Aparte de eso, un ser como él no debería ser capaz de sentir cualquier otra emoción, si era así ¿por qué se sentía algo confundido?

Al principio Rukia sólo veía la sombra de un hombre, cuando él empezó a salir lentamente, pudo ver que era un hombre esbelto, joven, de tez blanca, cabello negro, ojos verdes, serio, vestía un hakama azul cielo, en la parte superior usaba un kimono corto, del mismo color.

¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ― preguntaba la joven campesina, desde una pequeña distancia que la separaba de aquel hombre.

― Ulquiorra Shiffer ― dijo seriamente, con un aire de cierta indiferencia, pero al mismo tiempo algo apenado por entrar a una tierra ajena sin permiso; seguramente su padre: El Damyo le reprendería, pensaba para sus adentros.

― Y…, no has respondido a la segunda pregunta

― ¿Eh?, ¡Ah…! es verdad ― sonrió levemente, no era una sonrisa majestuosa, pero era una simple y sincera sonrisa ― estaba en el pueblo, ví una pequeña fumarola en esta dirección, y como soy nuevo aquí, me dio curiosidad saber quien viviría por estos rumbos, tan alejados del pueblo.

― Si es así, ¿Por qué no llamaste a la puerta y te escondiste como un bandido? ― preguntaba desafiantemente la ojivioleta.

― Si, bueno…, cuando llegue escuche un ruido, luego unas voces de mujeres, después unas risas, y justo cuando iba a tocar la puerta, saliste corriendo, así que me escondí para evitar que me malinterpretasen, pero veo que fue peor ― el joven de kimono azul hacia una leve reverencia en son de disculpa, posteriormente se reincorporo; y observo a la joven fijamente por unos instantes antes de volver a hablar.

― Es de noche, está oscuro y no puedo regresar a mi hogar a estás horas; sé que no esta bien pedir esto, pero… ¿podría pasar aquí la noche? ¿Por favor?, prometo portarme a la altura, si cometo algún acto impropio podrás acusarme ante el nuevo Fudai Damyo ― decía con seguridad, y sinceridad en sus palabras.

― Nadie puede acercarse fácilmente ante un ser de alto rango. Aunque hagas algo, no podré inculparte de nada; pero tampoco es humano dejarte muriendo de frio a la interperie, mmm… ― la jovén no sabía que hacer, no sabía que decir, ¿debería de confiar en ese hombre desconocido?.

En ese momento, salía una mujer semejante a la que se encontraba fuera de la casa, pero esta era de porte más amable y gentil.

― Rukia ¿qué sucede? Escuche varios ruidos y …. ¡¡Ah!!, ¿qu-qué está pasando? ¿es uno de los hombres de Kai? ― preguntaba preocupada, mientras se colocaba frente a su hermana, como si la estuviera protegiendo de algún peligro.

― No dejaré que te lleves a Rukia, ya te lo dije en la tarde, y lo reitero ahora, ella no se irá con alguien como tú ― El hombre de tez pálida y ojos verdes veía confundido a esa joven frente a él, a aquella que se parecía a la muchacha de nombre Rukia.

La joven de ojos violetas y temperamento fuerte hablo ― No, nee-san, él es un trabajador del castillo, está aquí porque le dio curiosidad la casa; por lo que me dijo, estaba explorando la zona pero oscureció antes de poder regresar al palacio.

― Ah… ― expresó, para después hacer una reverencia y decir ― Lo siento mucho, es que han venido unas personas a molestar antes, de verdad una disculpa ― ¿Por qué no pasa? Seguramente es muy tarde para regresar al castillo, además de ser peligroso, es mejor que pase aquí la noche.

― ¡¡Nee-san!! ― gritaba Rukia incrédula ante las palabras de su hermana, mientras veía con desconfianza al joven.

― No pasa nada, además si él intentase algo, ¿tú me protegerías, verdad? ― preguntaba su hermana mayor con inocencia e ingenuidad; Rukia había perdido, no podía negarle nada a su hermana, y con ojos llenos de ternura y cariño hacía su hermana, movió su cabeza en señal de aceptación; posteriormente observo al joven, cambiando su mirada a una dura y le dijo.

― Si intentas algo, te mato; no hieras a mi hermana, ¿entendiste? ―el pelinegro asintió con una leve sonrisa 'interesante' pensó. Y con esa advertencia, la joven fue nuevamente por el agua al rio y se adentro a la pequeña casa, seguida por el ojiverde.


Espero que les haya gustado, y gracias por leer este capítulo

Si pueden y tienen tiempo dejen un review por favor :D

*Besos*

Att: Suki-chan ;D

PD: Ya saben, acepto críticas, comentarios, sugerencias, etc.

Ja ne!!!