¿Un mes? ¿ha pasado un mes? Y yo sin actualizar TT―TT El tiempo pasa tan rápido, es mi enemigo ¬¬ (bueno, no puedo contra él U―U)
Sé que lo he dicho innumerables veces, pero disculpen el atraso en la actualización u―u
Muchas gracias por sus reviews :D (al final los contesto)
Disclaimer: Bleach no me pertenece, es de TK
La tarde pasó sin percances; Kurosaki Ichigo fue obligado a hospedarse en el décimo primer escuadrón, escondiéndose del Capitán Zaraki, pues este quería pelear contra él.
El anochecer había llegado, los shinigamis seguían su rutina de descansar por la noche, mientras algunos permanecían en vela; nuevamente la oscuridad cubría el Seireitei, solo los haces lunares proporcionaban luz en los escuadrones o mansiones de aquel lugar.
Unos verdes ojos se posaban en aquel satélite de plata; aquellas orbes de color miraban la luna, contemplándola en todo su esplendor.
― Es diferente ― dijo sin emoción, pensando en la enorme discrepancia de Hueco Mundo con este lugar.
Repentinamente, y sin dejar de posar su mirada en aquel astro, diversas imágenes aparecían sobre ese plata azulado, eran fragmentos de recuerdos del pasado.
Las respiraciones unidas se hacían más fuertes, la negra cabellera de ella caía grácilmente sobre sus blancos hombros; mientras aquella masculina boca saboreaba con pasión aquel hermoso cuello de porcelana; la muchacha enredaba en sus dedos el cabello de aquel varón al sentirle tan cerca.
― Ulquiorra…― gimió su nombre con suavidad, el ojiverde abandonó por instantes su labor, para volver a poseer aquellos finos labios, ahora hinchados, así como enrojecidos por el constante tacto.
― Rukia…― susurró inconsciente el femenino nombre, las imágenes reflejadas en aquella estrella de plata desaparecieron difuminándose en el aire; el entrecejo se encorvo leve, los parpados se cerraron unos milímetros, una de aquellas pálidas manos se apretó con fuerza hasta que comenzó a sangrar, pero ese líquido desapareció en segundos.
Aquel ser sentado en el piso de madera dirigió su mirada al suelo, ignorando aquello que observó minutos atrás.
El silencio así como la oscuridad le acompañaba; se levantó de aquel lugar, dispuesto a ir al lago de la noche anterior. Con la mano en la perilla escuchó algunos sonidos provenir del cuarto contiguo, pensó en innumerables escenarios que le hicieron imaginar comprometedoras situaciones con la chica como protagonista, su cuerpo se tensó ante la idea de que ella fuera acariciada por otras manos, que su ser perteneciera a alguien más; a la mente le surgieron dos posibles personas; salió calmo de aquel lugar, observó el pasillo vacio, camino un par de pasos, abrió la puerta de madera, adentrándose en aquella habitación prohibida para el sexo opuesto.
Se acercó al lecho de la joven, en aquel futon; las verdes orbes le miraban sin aparente emoción, se agachó hasta llegar a la altura de la chica; sin percatarse de su acto intentó alejar aquel mechón negro de su frente, el cual se reacomodo en un instante; "no ha cambiado" pensó; dirigiendo la yema de su dedo índice desde la frente hasta los sonrosados labios semi-abiertos, la muchacha se sentía caliente, el sudor comenzaba a ser visible, algunos gemidos de dolor salían de esa pequeña cavidad, entre ellos un nombre que jamás pensó escuchar: el suyo.
― Ulquiorra… ― lágrimas empezaron a salir de aquellos cerrados ojos, surcando las mejillas, recorriendo el rostro de aquella shinigami.
El moreno las limpio con la punta de sus dedos con inusual delicadeza; sintió una presencia acercarse a aquel lugar, así que en un acto impropio se escondió en un pequeño mueble que servía de guardarropa.
La puerta se abrió permitiendo que la luz entrara iluminando las facciones de la chica, aquel hombre de naranjas cabellos se acercó con dulzura a la joven.
― Rukia…, Rukia… ― murmuró su nombre, sin intentar despertarla; aquel chico acarició el fémino rostro; sonrió con dolor susurrando.
― Sí tan solo fueras mía, ¿cuándo te darás cuenta de lo que siento? ― al pensar que se encontraba solo, bajo su cabeza lentamente hasta posar sus labios en la frente de la shinigami, para darle un beso de buenas noches.
Posteriormente se marchó de aquel lugar, dejando en sus ensoñaciones, o más bien pesadillas a la joven; el Espada salió con las manos en la manga de su chaqueta blanca, contemplando nuevamente a la muchacha, se colocó al lado de ella, su mano derecha se dirigía hacia aquel cuello desnudo; dudó instantes en sí tocarle o no, pero lo hizo, lo recorrió un poco con su dedo, alzó su mano para asestar un golpe que la atravesaría, pero algo que no previó le detuvo.
Los femeninos parpados se abrieron, la morena se levantó con la frente sudada, vestigios de lo que fueron lágrimas seguían en sus mejillas; al observar a aquel ser frente a ella, sin pensarlo se lanzo a aquellos varoniles brazos sollozando; Ulquiorra pensó en aventarle, pero aquel cálido tacto se sentía familiar, reconfortante; aquel contacto que hace más de un siglo no había experimentado, deseaba muy dentro de sí volver a sentirlo; aquella noche no correspondió el abrazo, únicamente permaneció ahí sin inmutarse.
Sintió el cuerpo de aquella mujer temblar, mientras se aferraba a él, y le reclamaba en un tono de súplica.
― ¿Por qué no llegaste? ¿Por qué me dejaste? ― él no entendía aquel reclamo; ella había sido quién le había abandonado, ella fue quién le traiciono, no él; así que la alejó un poco de sí; le miró a los ojos, sosteniéndola de los hombros.
Las orbes inexpresivas de color verde incrustadas en las violetas.
― Aléjate de mi, shinigami ― ella abrió sus ojos, examinó el lugar en el que se encontraba, se soltó de él; realizó una mueca de dolor; aquellos ojos de mujer se humedecieron, haciendo de su vista algo borroso; agachó su mirada, observó el piso, apretó su blanca yukata, musitando.
― Lo siento; me equivoqué… ― Rukia intentaba mantener la compostura pero las imágenes de aquel sueño llegaban a su mente; mientras el Espada le miraba monótono.
― Eres una imbécil, sí te hubieras entregado a mi esto no pasaría ―comentaba el hombre de nombre Kai con rencor y burla en un bosque al anochecer.
La mujer frente a él se encontraba ensangrentada, aquel carmesí líquido salía de su costado izquierdo, ella sonrió desafiante.
― Asesinaste a mi hermana, haciéndome creer que estaba con vida ― se detuvo escupiendo un poco de sangre― ¡Jamás te acompañaría, jamás sería tuya, lo sabes!― gritaba mientras intentaba caminar hacia un lago con una pequeña cascada, su captor sonrió.
― Él no está, no te esperó; nunca vendrá ― escupió burlándose; la ceja de ella se frunció.
― Mentira…― ella quería creer que era una mentira, pero sabía que sí no estaba ahí, era porque había decidido no estar a su lado.
― Seguramente le abriste las piernas, y una vez te usó ya no te necesita; él puede tener a quién le plazca ― se mofó aquel sujeto, observando el dolor en las orbes violetas.
Ella negó con su cabeza, aunque el agua salada que amenazaba con escapar le traicionaba.
― Ulquiorra no es así; él no… ― pero era tarde, ella había perdido la voluntad, su corazón estaba a punto de quebrarse, su esperanza se esfumaba, sintió un golpe en su cabeza, cayó al pasto húmedo debido a la lluvia, sangre comenzó a salir de aquel cráneo.
― Eres una estúpida, no puedes confiar en los demás ― soltó antes de patear el estomago de la chica, ella gimió en dolor, se quedo callada por varios minutos. Con la punta del pie, Kai confirmaba si estaba con vida.
La morena se movió un poco; él escuchó preguntar a aquella femenina voz.
― ¿Quién eres? ¿Por qué me haces esto?― una sádica sonrisa apareció en el rostro del varón, la observó sin compasión; sólo rencor.
― No te hagas la tonta, te lo dije una vez; que si no eras mía, te asesinaría ―después de eso, aquel sujeto se marchó.
La joven no entendía, lloraba del dolor, de la desesperanza, de la confusión; mientras que en su mente se repetía una y otra vez la misma pregunta.
¿Quién soy?
Poco después murió.
Sentía miedo, angustia, sentía que su pecho se desgarraba; ¿Ulquiorra la había dejado?. ¡No!, eso era imposible, de ser así; él no la recordaría, ni hubiera esperado ser recordado.
Ella se encontraba frente a aquel hombre; ahora Espada.
Con voz firme preguntó.
― ¿Me recuerdas? ― Si no fuera porque no demuestra emociones, entonces aquel ente hubiera mostrado sorpresa, pero ese no fue el caso.
― Kikuchi Rukia, hermana de Hisana ― comentó sin emoción.
Ella esbozó una sonrisa; levanto su acuosa mirada, dirigió la palma de su mano al pálido rostro varonil, acariciándole con delicadeza.
― Perdóname, te había olvidado… ― susurró con culpa, mirándole a los ojos; aquel Espada no podía descifrar aquellos ojos que reflejaban culpa, ansiedad, únicamente miraba el color violeta, cerró los ojos sintiendo el tacto femenino.
― ¿Cuándo fue que recordaste? ― preguntó.
― La pasada noche cuando te encontré en el bosque de la mansión, recordé cuando te conocí; pero hoy recordé cuando te perdí ― respondió con pesar.
― ¿Por qué no llegaste? ― Ahora era él quién preguntaba, ese cuestionamiento que le atormentó, esa pregunta y esa duda fue la que le mato.
― Llegué, pero no estabas; esa misma noche fui asesinada ― aclaró evitando que se le partiera la voz; las orbes verdes se abrieron en sorpresa; se levanto de aquel lugar presuroso, salió, cerró la puerta detrás de él, sin decir comentario alguno; una vez en su habitación la confesión de ella retumbaba en su mente.
El se sentó en el frió piso, llevo sé sus manos al pecho.
― No siento nada, esto es odio; sólo odio…― se repitió.
Aquel ser de Hueco Mundo pensaba que la shinigami mentía, o que aquel sentir de su pecho, aquella emoción tan lejana era una falacia, algo surgido del momento, pues él Ulquiorra Cifer; únicamente sentía una emoción negativa que buscaba venganza.
Mientras que en el cuarto de la muchacha, la suave voz de ella se escuchó en aquellas cuatro paredes.
― Ulquiorra…
Muchas gracias por sus reviews a:
ruki-hollow: Gracias por el review; sino mal recuerdo fuiste la que me dió la idea de que los espadas invadieran Karakura, disculpa por ponerlo hasta hace poco U_U, pero la idea es genial, espero desarrollarla mejor; nuevamente gracias :D
PD: Intentaré manejar bien los celos de los personajes, me encantan los chicos celosos XD
Valeria: Muchas gracias :D La idea que me diste es genial; en realidad si tenía pensado escribir algo así sobre la noche, pero no sabía cómo; tu sugerencia me salvó :) Cómo vez la modifique, pero intente que no se perdiera la escencia, espero te haya gustado; tu comentario fue muy productivo; gracias :D
En cuanto a los fics de Katekyo, muchas gracias por leerlos; me gustaría pedirte una disculpa por no actualizar esta historia tan seguido, es que me resulta más difícil pensar en qué hacer con UlquiRuki que con las otras parejas, de verdad disculpa; y muchas gracias por tu apoyo con los comentarios y leer los fics :D
Nathalie Shiffer: Gracias, es verdad que me tardo en subir los capítulos, una disculpa U_UGracias por leerla, espero este capítulo haya sido de tu agrado :D
Yue Motou de Cifer: Así es, Grimmjow le va ganando, o al menos eso parece XD Si, es que me encantan los triangulos y cuadros amorosos, (creo que eso ya lo había dicho, pero no recuerdo en dónde ¬¬)
En fin, me encanta eso de que a varios chicos les guste Rukia XD Muchas gracias * saludos a tu inner y a ti ;D *
Aclaración: Puede que haya sido apresurado sacar esta parte de la muerte de Rukia, pero conforme avance la historia sacaré los demás flashback sobre la relación de ambos; nada más que esto -según yo- es mejor sacarlo de una vez, para darle drama a la historia; espero les haya gustado :D
Reviews por favor
acepto sus críticas, comentarios, sugerencias, etc. :D
