Konnichiwa! Gracias por sus reviews (por eso ahora me apresuré a escribir ^-^). Veó que todavía les gusta el fic T-T (lloró de felicidad, es que pensé que ya no les gustaba)

Disfrutenlo :D

Disclaimer: Bleach no me pertenece; es de TK

Aclaración: Ya saben, los recuerdos de Ulquiorra son en cursiva; los de Rukia también; pero los de ella están entre asteriscos: ***Recuerdos***


Su verde mirada muerta se deleitaba con el vaivén de aquellos sedosos cabellos oscuros. La brisa que acariciaba los rostros de cada uno era el único testigo de la mirada jade posándose en el pequeño cuerpo de aquella shinigami.

Grimmjow dejo de mirar el paisaje; jalando del brazo a la morena. Bajando por el lado contrario del que habían subido hacia aquel monte.

— ¿Qué rayos haces?— grito al salir del trance de disfrutar con sus ojos cerrados el suave viento de hace un momento. El peli azul la ignoró, continuando su arrastre hacía más abajo. Ulquiorra les contemplo pasivo; moviéndose con lentitud hacia ellos.

— ¿Qué es eso?— señaló curioso. La Kuchiki posó su confundida mirada sobre el objeto señalado.

— ¿Qué?— titubeó al preguntar; el oji-azul le miró molesto; la acercó más al señalar de nuevo; jalándola hacía él; rodeando su cuello con su brazo; sonriendo de lado.

— Eso.

— Mm…—. Jeaguerjaques veía de cerca esos labios moverse lentamente; trago saliva. En ese momento sintió una mano posarse en su hombro; se viró. Divisando la imperturbable mirada de Ulquiorra. La soltó lentamente para hablar con el pelinegro; mientras Rukia concentraba su vista en aquel punto rodeado de verdes arbustos y pasto; intentando ver más allá.

— Esa shinigami es más interesante de lo que esperaba—. Rió con alarde; sus dientes externos cual cráneo se movieron junto a su risa como siempre; Cifer se mantuvo pasivo; sin decir nada.

"¡Já! Pensé que respondería algo. Tal vez me equivoqué al pensar que le interesaba. Pero…" miró a la shinigami de arriba a abajo "Es atractiva; y aunque ya no piqué a Ulquiorra; me puedo pasar un buen rato con la shinigami. Al final Aizen ni se dará cuenta".

— Grimmjow… — pronunció la diosa de la muerte ocultando sus ojos entre sus cabellos, temblando un poco; ambos Espadas se tornaron a mirarla. Rukia levantó su vista; tenía los ojos medio llorosos; irradiaba felicidad; arrastró al oji-azul del brazo como él había hecho con ella; claro que con menos fuerza. Lo acarreó a los arbustos; y articulo nuevamente su nombre— Grimmjow…

— ¡¿Qué!— gritó confundido; por un momento le dio escalofríos la actitud de la mujer.

— ¡Es un conejo!—. Rukia se abalanzó hacia el pequeño animal; capturándolo entre sus brazos con ternura; sonriendo bobamente; mientras se lo enseñaba al Sexta; este la miró confuso.

— ¿Ah?

— ¿Era lo qué me preguntabas? ¿no?—. Jeaguerjaques tenía una expresión de nervios. En realidad él no preguntaba por querer saber; sólo vio algo que se movió entre las verdes matas, y para molestar la había arrastrado junto a él para llevarla a otra parte de aquel monte y así pasarle el brazo por los hombros; era un buen plan, hasta que ella se puso eufórica tras esa cosa peluda; llamada conejo.

— Ajá… sí; claro—. Respondió perturbado. Ella sonreía.

Cifer rió con disimulo al ver la expresión de la morena; recordando…

G-Gracias— masculló apenada al recibir aquella figura de tela semejante a una liebre.

De nada— murmuraba él mirando a otro lado, ligeramente colorado.

El silencio se adueñó de su mundo en esos momentos; volteó a mirarle; tenía tan linda sonrisa; sincera y cautivadora.

Rukia levantaba el conejo al viento; la imagen apremio el corazón de Ulquiorra con felicidad. Él la haló hacia sí; abrazándola, colocando su mentón sobre los hombros de ella.

Aishiteru…*— susurró en su oído. La eufonía de aquel río, y el agua chocando suavemente contra las rocas fue lo que acompaño la frase dicha.

Esa fue la primera vez que había mostrado algo… sus sentimientos.

— Insipideces… — sentenció con desapego. La shinigami le observó de reojo; apretó un poco al conejo, y después lo soltó. No quería llevarse un ataque de ese precioso animal que se empezaba a tensar.

— Hm. Tú eres más insípido que un millar de chappys juntos— chistó. Le pasó de largo tomando de la mano al de piel apiñonada; provocando un sonrojo en este. Y que los ojos verdes del Cuarta le siguieran hasta perderla de vista.

[***]

— Así que le gustan los conejos…— bufó el apiñonado al verla irse, caminó un poco, y altaneramente dijo—. Esa shinigami será mía… tú puedes ir a merodear los alrededores para el Plan de Aizen-sama; yo la entretendré por ti—. Al decirlo se fue tras la mujer; dejando a un Espada que empezaba a elevar su energía sin reparar en ello.

[***]

Grimmjow había bajado las escaleras de aquel cerro; y caminaba rastreando el reiatsu de la Kuchiki. Fue ahí cuando se arrepintió de haberlo hecho, pues se encontró con un peli naranja que corría a la velocidad del shumpo. Kurosaki al verlo sonrió, se detuvo y le saludó.

— Yo!— "Genial, de esta sí me escapó" pensó el shinigami sustituto.

Un fuerte reiatsu apareció tras el joven. Presentando a un hombre musculoso, con varias cicatrices en el cuerpo, y mostrando su rango de capitán; con una niña de cabello rosa sobre sus hombros; sonrió.

— Ichigo… Ahora podremos zanjar cuentas— pronunció emocionado. Kurosaki le miró con varias gotas en su cabeza; detuvo al peli-azul de alejarse al tomarlo del brazo.

— ¡Espera! Kenpachi—. El aludido no estaba para esperar, pero en honor a la última batalla le dio unos segundos.

— Este de aquí, ¿ya lo conoces?— preguntó Ichigo señalando a Jeaguerjaques; los dos le miraron confusos, sólo que el oji-azul protesto.

— Mm… ah… es ese Arrancar. Ken-chan, ese es el Arrancar que se burló de los capitanes—. Señalo Ichiru contenta. Kenpachi le examinó, e hizo memoria; asintiendo.

— ¿Y?

— Es muy fuerte, tal vez más que yo. ¿No quisieras pelear contra él? Así tendrías un nuevo adversario con quién divertirte.

Zaraki sonrió y un brillo de emoción cruzó sus ojos; sacó su zampakutou y se abalanzo contra el peli azul; este saltó evadiendo el ataque.

— ¿Qué carajos crees que haces, imbécil?— gritó al capitán.

— Midamos nuestras fuerzas— respondió para seguir atacando; y el otro esquivando. Grimmjow intentaba ser un poco racional. "La tregua…, el plan de Aizen… flirtear con Rukia…" esquivó otros ataques, repitiendo esas palabras como un mantra, hasta que la katana de Zaraki le rozo el brazo. "Al demonio todo; mientras no lo mate está bien". Y ambos se arremetían ataques. Primero elevendo sus reiatsus; lanzando un cero; esquivando; etc.

Ichigo estaba por escapar discretamente para encontrarse con Rukia, cuando algo le detuvo. Se volteó, para mirar a Ichiru sonriendo.

—Ken-chan quiere pelear con fresita; así que no puedo dejarte ir. Cuando termine con el Jeaguer-juice irá tras de ti; así que no puedes irte—. Señaló; evitando que el oji-ámbar se fuera.

[***]

Ulquiorra estaba por ir tras la morena, cuando sintió varios reiatsus. Miró desde lo alto de aquel monte; observando al Cuarta contra un capitán; y al tal Kurosaki siendo retenido por una niña de cabello rosa.

"Esa basura, está atentando contra los planes de Aizen-sama…". Dispuesto estaba para intervenir, cuando observó al Taichou del sexto escuadrón llegar.

— Zaraki-Taichou…— pronunció fríamente; este se detuvo para mirar a Byakuya. El furor de la batalla estaba en toda el área; varios edificios destruidos; los dos contrincantes heridos.

El capitán Kuchiki realizó su zenbonzakura; deteniendo al peli-azul; este al estar distraído con Kenpachi; apenas y pudo esquivarlo, pero otra oleada de flores lo atrapó. Grimmjow estaba por liberar su katana; cuando llegó Ukitake Jushiro.

— Perdón. Kuchiki-taichou; Zaraki-taichou—. El peliblanco hizo una reverencia. Ambos capitanes enfundaron sus armas. Uno de ellos se llevó a rastras al ryoka. Mientras el hermano de la morena se mantenía perene.

Jeaguerjaques chasqueó la lengua al observar la escena; era la primera vez que alguien se disculpaba e intervenía por él. Aunque hiriese su orgullo; pero recordaba estar o al menos intentar fingir paz.

— Ukitake-taichou. El deber de la persona que les custodia es que no hagan estragos en el Seireitei; sí ellos se salen de control; sólo queda castigar al responsable— impuso.

Jushiro se disculpó.

— Kuchiki Rukia es la persona encargada; lamento los inconvenientes. ¿Podría dejarlo pasar? Sólo por esta vez—. Byakuya no cambió su expresión; en ese momento arribó la aludida. Observando el destrozado lugar; posó su mirada en su nii-sama; y bajó la mirada.

— Perdón— fue lo único que pudo decir; había fallado.

— Serás relevada de tu cargo. No sirves para custodiar a dos Espadas. Hablaré con Yamato-soutaichou—. La morena se mordió el labio inferior.

— Hai. Nii-sama—. Byakuya estaba por retirarse hacia el primer escuadrón cuando una escandalosa voz le habló.

— ¡Oye! Me importa un bledo lo que pienses; ella no hizo nada malo. El loco aquel fue quién me empezó a atacar; yo sólo me defendía—. Se excusaba el apiñonado con ese argumento. La oji-violeta levantó su vista para verle un poco conmovida.

En ese momento el Cuarta que observaba todo desde lo alto; a velocidad de sonido llegó; parándose frente al hermano de Rukia; reverenciando como lo hacía con Aizen-sama.

— Nos disculpamos por los inconvenientes— luego le miró fijamente con esos verdes jade— Kuchiki Rukia no falló; es culpa de nuestra impertinencia; pedimos una segunda oportunidad de mostrar nuestra lealtad hacia el Seireitei—. El peli azul estaba que se le caía la quijada; y la chica le miraba incrédula. Entonces Ukitake intervino.

— Kuchiki-taichou; acepte sus disculpas, y no llevé esto más lejos. El lugar prometo arreglarlo. Y el honor de su familia no se verá envuelto.

— Sólo esta vez…—. El peli negro se retiró de aquel lugar con elegancia.

— Gracias… nii-sama— susurró Rukia.

Los tres hombres la observarón; Ukitake le regalo una de esas sonrosas paternales.

— ¿Estás bien?—. Ella sintió, agradeciendo. El taichou se retiró del lugar diciéndoles que tuvieran más cuidado. La shinigami miró a los Arrancar; y con una sonrisa cargada de gratitud pronunció.

— Gracias. Les debo una—. Nadie dijo nada; se limitaron a asentir. Esa sonrisa era demasiado embelesadora como para decir algo más.

[***]

Las horas pasaron, el trió camino hacia un local de bebidas y postres. Entraron y se sentaron en una mesa.

— ¿Y aquí qué?— cuestionó el oji-azul al percatarse de varias personas con botellas en sus mesas. La Kuchiki le miró cómplice.

— Es para mostrar mi gratitud por su ayuda—. Levantó su mano, llegó una mujer a tomar la orden y se retiró.

Al poco tiempo les entregaron tres botellas de sake caliente; tres platos con sopa de miso, y varias verduras semi-cocidas.

— Bien, va por mi parte. Pidan lo que quieran— dijo gustosa. Los varones le miraron curiosos; aunque uno no lo demostró.

Kuchiki sirvió en tres pequeños vasos de porcelana el sake; cada uno tomó del suyo; al que más le gustó fue al de piel morena; quién pedía más, mientras ella, y Ulquiorra llevaban una botella; Grimmjow les ganaba por tres más.

La sopa se acabó, las verduras también. Así que ordenaron pulpo frito, y este se les sirvió. La persona que se mantenía degustando era el Sexta. Ahora no tomaba del vaso, sino de la misma botellita blanca.

— No hacía falta—. Comentó el peli negro al terminar su botella, el vino no provocaba nada en él; contrario a lo que se apreciaba en su compañero de ojos azules.

— Hm—. Ella sorbió más, pidiendo otra botella; el azabache intento detenerla, pero no lo hizo; la dejo beber.

El anochecer llegó. En aquel local entraban más personas, parecía que esa era la hora de verdadera clientela; de forma súbita, una mujer de cabello púrpura, peinado divido en dos; y ojos verdes arribó a la mesa de ellos; se sentó calmadamente en un lugar desocupado; observó con preocupación a la morena que tenía sus mejillas teñidas de rojizo a causa del alcohol.

— Rukia-san. El capitán Kurotsuchi quiere verla—. Dijo, el Cuarta la miró sin expresión; Rukia intentó levantarse, pero no pudo, se tambaleaba con las dos botellitas que bebió.

— Ella no puede ir— respondió Cifer, sorbiendo otro trago.

— Kurotsuchi-taichou es impaciente; así que si ella no va. Entonces tendré que hacerle la prueba aquí—. Nemu sacó un aparato, lo coloco en la cabeza de la morena; bajo la atenta mirada verde de aquel hombre.

— No… ya no quiero recordar— sollozó la shinigami—. No me hagas recordar Nemu-san—. Se quejó balbuceante, un poco ebria.

La aludida prosiguió con su labor; ignorando el leve reproche.

— Perdón, Rukia-san— dicho eso; activó el aparato pequeño, y este empezó a mostrar unas ondas. Kuchiki se quejó, luego quedó dormida; Nemu recopilo varios datos; pero ninguno de ellos eran recuerdos; sólo datos cerebrales de su estabilidad emocional de acuerdo a su hipotálamo.

— ¿Qué no quiere recordar?— preguntó Ulquiorra neutral. Nemu pensó en decirle o no; pero al final, sabía que su padre, y capitán quería ver las emociones, y jugar con ellos dos; así que accedió a responder.

— Kuchiki Rukia olvidó su estancia en la tierra de cuando era humana. Al llegar al Rukongai; parte de la sociedad de almas, debido a un gran shock que sufrió en vida; perdió sus recuerdos, y su alma arribó aquí como la de un bebé; ella creció paulatinamente, formando otros recuerdos. Tenía una hermana enferma, de la cual no sabía. Su nombre era Hisana; ella le buscó, pero no la encontró. El capitán Byakuya; viudo de Hisana-sama buscó a su cuñada, la pequeña Rukia; adoptándola como su hermana. De ahí que pertenezca a una casa noble, y siempre intente ser la mejor para no avergonzar a su hermano; la única familia que tiene.

— ¿Un infante? ¿De verdad había olvidado debido a un fuerte trauma?— inquirió sin cambiar su tono de voz. Nemu no dijo más; se retiró del lugar.

Cuando salió de sus cavilaciones; observó a su compañero dormido; y a la shinigami con los ojos cerrados; aunque balbuceaba varias cosas, que no entendió.

No tenía por qué soportar esto. Estaba por irse, cuando le pidieron pagar la cuenta; él no traía dinero, ni siquiera sabía cómo era en la Sociedad de Almas; dirigió sus ojos a la durmiente chica, se sentó; empezó a esculcar entre sus ropas la bolsa de dinero. Contorneó aquel fémino cuerpo, ignorando un pequeño coque eléctrico que no sentía desde hace más de un siglo. Finalmente encontró un morralito; pagó a la mesera.

Estaba por dejarlos botados; pero recordando la "última oportunidad" de aquel capitán; cargó a la mujer, lanzándola cual costal; y arrastró al peli azul, sin importarle sí se golpeaba contra algo.

Cuando llegaron a la residencia. Aventó al oji-azul a su cuarto; este ni se inmuto; sólo empezó a roncar, acomodándose como un cachorro.

La parte difícil vino, cuando se introdujo con la shinigami a la habitación de ella. Estaba por aventarla igual que a Grimmjow, pero en ese momento, pareció despertar; Ulquiorra se quedó parado sin moverse.

[***]

Sintió un cuerpo frió; imágenes borrosas se agolpaban en su mente; empezó a abrir sus ojos. Observó al Espada frente a ella; confundida, pronunció su nombre suavemente.

— Ulquiorra…—. Colocó su mano en aquella pálida piel, acarició la masculina mejilla; contorneó con su dedo índice las lágrimas que salían de sus ojos, hasta donde terminaban.

Con esos violetas observó los verdes sin vida; sonrió con tristeza; murmurando.

— Perdóname… No recordaba…—. Empezó a hipar; soltó una risilla tonta debido al alcohol; en un mal paso estaba por caer; cuando él la detuvo; sosteniéndola de la cintura; atrayéndola hacía su pecho; su expresión no cambio. La de ella se mostró dolida.

— Maldición…— masculló.— Sí tanto me odias; podrías dejar que caiga ¿no?. Ya no me confundas. Di claramente que me odias; y me largaré— gritó frustrada. El varón se mantuvo en silencio; estaba por salir del cuarto cuando escuchó.

— Dime que me odias, y continuaré mi vida— murmuró melancólica. El oji-verde se detuvo; de espaldas a ella le preguntó.

— ¿Eso quieres? ¿Eso soy? Algo que se puede cerrar, olvidar, y continuar—. Rukia levantó su vista, no entendía lo que él decía; ella quería ¿olvidar? No. ¿Cerrar esa parte de su vida? No. ¿Continuar? Sí.

— Es..pera. Eso…—. No pudo terminar; en unos segundos él la tenía tirada al piso; el masculino cuerpo sobre ella. Tomó las muñecas de ella; colocándolas sobre su cabeza. Al parecer esa acción bajo un poco su borrachera; ella abrió sus ojos sin mesura.

— ¿Ulquiorra?— preguntó un poco consiente; observando de un lado a otro su habitación.

No respondió; únicamente oprimió sus labios sobre los de ella; forzando un roce; pero no bastó. Quería más, los constantes sueños y recuerdos de su vida le embriagaron; perdiendo la noción de su tiempo-lugar; tomo los labios con deseo; con fiereza. Rukia se resistió; pataleó, pero aquel roce, aunque despiadado; era familiar.

***Él la beso, con dulzura…, con amor…; después se formó la pasión. Ella le correspondió; abrazándolo.

Lentamente se deshizo de las prendas femeninas, tirándolas sobre el pasto.

Gimió ronco; era hermosa… Ella le acarició.

"Te amo…" era lo que sus mentes querían decir ante aquellas caricias, pero que callaron.***

—No…— alcanzó a decir; era él; pero no el sentimiento de aquella vez. Intentó negarse; pero el moreno la apretó más. Ahora era él quién recordaba.

"Te amo…" le decía su mente. Ella era la primera mujer que le hacía expresarse; sentir; conocer el amor.

Quería despojarla de todo; hacerla suya, pero la amaba tanto; que tenía miedo.

Miedo de perderla, miedo de amarla, miedo de lastimarla y salir lastimado: Miedo.

Así que rozó sus labios con lentitud, él la amaba; por eso la trataría como lo que ella era para él.

Con sentimiento, con delicadeza, con energía, con fuerza; pero sobre todo; con amor.

Bajó la presión, la potencia; acarició esos carnosos labios con su lengua; beso el rostro de ella lentamente; igual que antes; bajó lentamente hacía aquel níveo cuello profesándole caricias; succionando con sus labios, dejando unas marcas ligeras; ella era de él. No lo podría ni debería olvidarlo. Eso se lo recordaría esa noche…


¿Qué tal?. Ahora... disculpenme por el ooc (es mi eterno defecto T-T). Bueno, el capítulo lo detuve aquí por tres razones:

1) ¿Quierén lemmon? (¿me aprovecho del estado de Rukia, y dejó que Ulquiorra se propase con ella?) ó

2) Que ella le aleje de golpe 8provocando mayor distanciamiento)

3) Que él se detenga; dejandola, y pues no pase nada. Y se la gane con detalles medio cursis XD (ustedes deciden).

N/A: Tengo un problema; debó de decirlo antes de seguir. Y ese es el de que; no se me dan las escenas de peleas (disculpenme; onegai). Así que puede que no alcance sus espectativas. Aún asi me esforzaré para cuando llegué ese momento.

Muchas gracias por su apoyo, y espero que sigan leyendo el fic. Gracias ^^

Gracias por sus reviews a:

Valeria: Muchas gracias. Tus reviews me han mantenido actualizando mis fics (gracias por tu apoyo y leerlos :D). Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior y hayas entrado por probar XD

Como lo dije antes; perdona sí te desilucionó con las peleas. Pero no soy muy buena escribiendolas u_u intentaré mejorar (Tsuki-chan con ojitos determinados). Cuidate, besos.

Yue D. Cifer: Gracias por el review; que bueno que te gustó el capítulo. Cuidate, Yue-chan :D

Caro: Gracias. Es un placer conocerte. Me alegra que te este gustando el fic :D Es importante saber sus opiniones para mi. Saludos.

Kia: Gracias :D Que bueno que hayas comentado ^^ me haces feliz. Intentaré actualizar mi HitsuRuki (aunque aún no termido de editarlo u.u). Y espero te haya gustado el nuevo fic (sé que tiene a Origime, pero prometo que lo bueno se pondrá adelante n_n).

¡Cuidense!

Ja ne! ;D

¿reviews? please ^^