Los personajes de Naruto no me pertenecen.

¡Me alegro que no odies Hinata-chan!


Hinata miró al frente intentando con todas sus fuerzas no coincidir con la mirada azul de Naruto Uzumaki. Llevaban en la misión dos días, de los cuales habían dormido por lo menos siete horas en los dos días. Intentar recopilar información de los ladrones era algo molesto, nadie decía nada, y si sabían algo lo ocultaban muy bien fingiendo con una sonrisa estúpida. Además de que la compañera de Naruto no dejaba de lanzar una que otra mirada llena de furia retenida en las pupilas verdes.

Lo que no entendía muy bien era la razón por la cual Sakura le miraba de esa forma, es decir. ¿Qué razón puede ser para tener que recibir una mirada de ese calibre?

Intentó no rodar los ojos blancos cuando Sakura apretó los labios en una linea tensa por verla de reojo.

Murmurando algo Hinata paró en seco ante las atentas miradas de sus dos compañeros de misión. Hubiera dado todo para estar en una misión con Shino y Kiba, ya que eran los únicos con los que podía completar una misión sin sentirse inferior en capacidades. Porque con esos dos ella sacaba su potencial y siempre recibía una sonrisa de Kiba y un asentimiento de cabeza de Shino.

Curvó los labios con tristeza. Había apartado a sus amigos de su lado después de que le impusieran el sello en la frente, había roto lazos con ellos para estar en solitario, para sacar de su mente ese nubloso sentimiento de miedo que atenazaba su corazón, para olvidar el dolor que sintió cuando fue marcada. Para borrar la expresión de tristeza que cubrió el rostro de Hanabi, para sacar de su mente los ojos blancos llenos de resentimiento de Neji. Pero...por mas solitaria que estaba seguía recordando cada expresión, cada sentimiento en el aire, cada suspiro de la sala, y cada mirada llena de vergüenza que cubría los ojos de Hiashi, su padre, su jefe, el señor que imponía todo, el hombre que borraba cada recuerdo hermoso con una mirada llena de hostilidad.

Intentó que el dolor fuera mas llevadero, que fuera una carga menos pesada, pero no podía, porque cada vez que se tocaba la frente podía sentir la marca, caliente como la lava de un volcán, áspera como las manos callosas de una vieja que vivía en el campo. Una mar de sentimientos contradictorios a cada segundo.

Llevó la palma de su mano a su corazón solo para comprobar que seguía latiendo, por que en el fondo quería pensar que murió el día que nació.

Naruto le miro de reojo y ella clavo a otro lado su mirada. Naruto era pasado, el futuro estaba en oscuridad pero estaba segura que no era con Naruto Uzumaki. Lo sabía, pero joder, le seguía dando un dolor insoportable en el pecho cada vez que pensaba en él.

Forzó una sonrisa y les miro. La mirada verde jade de Sakura se oscureció, y la sonrisa bobalicona de Naruto se congelo. Ella soltó un suspiro casi silencioso y llevo su mano a sus bolsillos de su chaqueta. Estaba temblando como en el momento que Naruto le vio llorar.

—Creo que nos falta poco para llegar a la aldea vecina—anunció con suavidad. Naruto asintió con ojos afligidos, tan tristes que partiría el corazón a mas de uno. —¿Que haremos Sakura-san?—pregunto revelando algo de curiosidad en la mirada.

—No sé, eres tú el capitán de esta misión—gruño. Hinata se tenso brevemente antes de girar el cuerpo y mirar a otro lado. Mordió su labio inferior y activó el Byakugan. Miró a ambos lados como si se tratara de una calle, comprobó que no había nadie, ni una pizca de chakra. Relamió los labios y volvió a asentir.

—Descansaremos dentro de poco. —murmuro, los dos asintieron y ella se alejo saltando de rama en rama. Era mejor ir adelante para no seguir sintiendo miradas de ese tipo. Podría ser que estuviera acostumbrada a las miradas de Sakura pero no por ello era grato sentirlas en una misión.

Mientras saltaba de rama en rama recordó el momento en el que Hanabi se enteró de la marca. Hinata pensó que su pequeña hermana se alegraría, pero no fue así. Hanabi se sintió traicionada, le acuso de dejarla a merced del clan entero como nueva primogénita. Escucho sus sollozos retenidos en su habitación y el grito que soltó cuando su padre formo los sellos y le puso la palma en la frente. El dolor físico nublo cada pensamiento, sus ojos se abrieron de par en par revelando unas lágrimas en la comisuras de los ojos. Lloró y gritó de dolor, se retorció como si se tratara de una serpiente rastrera. Nadie le tendió una mano, y el que lo intentó fue retenido por una mirada seca de Hiashi, su progenitor.

En esos momentos en el que dolor nublaba su juicio pensó que el clan era similar a los caníbales que se comían unos a otros, el más fuerte al más débil. Cuando el dolor paro ella soltó un escueto pero claro comentario.

—Ya no eres mi padre.

Estaba segura que Hiashi formó una mueca en los labios. Pero a Hinata no le importó. Perdono cada cosa que le imponía Hiashi, cada comentario malicioso, cada bofetada, cada golpe, cada mirada. Pero no perdonaría que su padre no la defendiera entre los ancianos del clan que fueron los primeros en pedir la marca, para que después Hiashi aceptara con un asentimiento de cabeza y con la frialdad del hielo, como si hablara del tiempo que hacia en Konoha. No perdonaría que ese hombre dijera un en vez de un no.

Todas sus pertenencias fueran transportados a su nueva habitación, una que era más pequeña y nada extravagante, como la habitación de un shinobi sin vida, nada de colorido. Los primeros días fueron duros, no sabía qué hacer, como mirar al frente, como decir sí sin un tartamudeo. Se cruzo en dos ocasiones con Hiashi, en ambas inclino la cabeza y se rehuso a mirarlo a los ojos perlas. Escucho cada palabra que decía pero nunca hablo. Asintió a sus comentarios fríos.

Neji le trataba aún de Hinata-sama cuando en realidad ahora estaban en el mismo nivel. Hinata se acordó de la mirada que le había mandado Neji en el momento de la marca, esa mirada llena de resentimiento, no por odio si no por ver como ella se volvía doblegar sin decir nada, como inclinaba la cabeza para fuera cortada. Hinata le agradeció todo con una mirada, no hubo sonrisas ni para su primo.

Alzó los ojos perlas y busco con su mirada a sus compañeros, no era momento adecuado para recordar el pasado, un pasado reciente que todavía latía.

—Aquí—susurro. Ambos asintieron y empezaron a sacar de su mochila las tiendas de dormir. —Yo haré la vigilancia.—anunció encogiendo su cuerpo pequeño. Instalo solo una pequeña manta cerca del tronco del árbol, perdió su mirada entre la pequeña y escasa fogata que intentaba hacer Naruto. Probó con sus labios la bola de arroz que se había echo y perdió la concentración.

Ojos azules. Ojos azules que buscaban los suyos.

Miró a otro lado. No caería.

Jugueteo con un kunai en la mano, filoso y brillante como una piedra preciosa, el reflejo de sus ojos en el, el olor a sangre reseca que había en el arma.

—Hinata-chan— llamó Naruto, ella dio un respingo y dejo caer el kunai, el arma antes de caer rozo su piel de su mano produciendo un corte. Hinata miro la sangre y empezó a lamer la herida con algo de calma, luego saco una venda de su bolso de pantalón, lo enredo sin interés.

Naruto no quito la mirada de la herida y formó una mueca, vio como la despreocupación de Hinata ante la idea del daño. Parecía que no le dolió o menos aún afecto en algo, para su rabia comprobó que cada segundo que pasaba ella se perdía.

—¿Estás bien?—pregunto con el semblante preocupado Naruto, ella asintió mirando las copas de los árboles que los rodeaban. —Puedo llamar a Sakura-chan.

Ie. No tiene importancia. —le mostró la herida ya curada.

Él asintió y se sentó a su lado.

—¿Puedo hacer contigo la vigilancia?

—Deberías dormir Naruto-kun—susurro con calma.

—Me estás apartando a cada segundo, tienes la misma mirada de Sasuke cuando intentó romper nuestros lazos.

Hinata se estremeció, recordaba esos ojos negros como dos pozos oscuros sin fondo, esos labios en una sarcástica sonrisa. El miedo atenazo su corazón. Si Naruto decía que tenía esa mirada podría ser también se volvería como él.

—Sasuke es fuerte—apostillo. El rubio asintió.

—Tu también. -comentó con una tensa sonrisa. Hinata le miro a los ojos y su labio inferior tembló. Naruto le hacia perder el norte, le hacia sacar a flote lo que pensaba en realidad, sacaba a la Hinata fuerte. De nuevo rozó con sus dedos la frente protegida por la banda. Vio como Naruto erizaba los pelos rubios. —¿Dolió?

Hinata asintió.

Se miraron a los ojos nuevamente y Hinata percibió el desazón en la mirada azul oscura de Naruto. Él luchaba contra algo, pero ella no sabía.

—Prometí que protegería a la aldea entera con todo los que vivían en él.— la chica se sorprendió por la repentina confesión.—Pero no pude hacer nada por ti Hinata-chan. ¿Por que?

—N-No puedes proteger a todos Naruto-kun— su tono flaqueo.

—¿Por que no puedo proteger a todos? Todos son importantes para mí.

—Siempre habrá alguien que no puedas proteger.

Naruto asintió meditándolo, luego formó una mueca.

—¿Crees que soy débil Hinata-chan?

—No lo creo. Salvaste la villa tu solo Naruto-kun.

—Tu ayudaste. — Hinata mordió el labio. Naruto le recordó su confesión, la cual él no había dado respuesta aún. Intento mostrar algo de tranquilidad pero solo salió un quejido sordo.

—Cualquiera hubiera echo lo mismo Naruto-kun. — esbozo una sonrisa pequeña.

Naruto contempló a Hinata en silencio, se alegro saber que la antigua Hinata todavía podía habitar en su interior, lo descubrió con esa pequeña sonrisa. Ensancho los labios en una sonrisa.

—Me gustas cuando sonríes Hinata-chan.

—¡E-Eh!

—Lo que más me gusta de ti es que sonríes por más complicadas que estén la cosas. —le acarició la frete cubierta y luego frunció los labios.

—¿Que pasa Naruto-kun?

—¿Puedo ver la marca?—Hinata abrió los ojos sorprendida.

—¿Por qué?

—No sé, pero me gustaría para comprobar algo—Hinata le miro con confusión antes de tirar el nudo de la banda y dejarla caer en silencio. Vio como Naruto abría los ojos con sorpresa, la marca color verde pálido hacia contraste con su piel blanca. Sintió los dedos suaves de Naruto acariciar la marca, su piel. —Lo sabía, cuando hablo de la marca en tus ojos no se ven el odio que había en los ojos de Neji, tampoco cuando la muestras.

—¿En serio?

—Solo hay tristeza y tal vez algo de desconsuelo por saber que nadie se opuso a esta maldita marca.—enredo con sus dedos mechones de pelo oscuro de Hinata y luego bajo la cabeza hasta hacer que su frente chocara con suavidad con la de la joven y sonriendo dijo algo le dejo helada.—¡Me alegro de que no odies a nadie Hinata-chan!.

Hinata mordió su labio y sin quererlo empezó a sollozar, escucho su propia respiración entrecortada, la palpitación del corazón de Naruto se oyó a pesar de sus lágrimas y quejidos. Era presa del buen sentimiento que tenia Naruto, de lo inocente que parecía, de lo increíblemente fuerte que era y sobre todo por ver que él se preocupó de ella cuando nadie lo hizo. Mostró una sonrisa tímida y los ojos acuosos a Naruto.

—¡Y también me alegro que estés aquí conmigo!—hipo y escucho la sonora carcajada de Naruto contra su oído. Esbozando una sonrisa el rubio le beso con suavidad la mejilla.—Saldremos de esto Hinata-chan.

Hinata abrió sorprendida los ojos, no por el pequeño e inocente beso, si no mas en sí por la frase. Saldremos. ¿Habría un nosotros entre ellos?


N/A. ¡Hola! He visto que habéis dejado mogollón de comentarios y me alegra saber que os gusta, viendo que he acabado este capítulo y que pensé que sería solo de tres capítulo —aún no sé si será de tres capítulos—pero si me gusta como queda el tercer y tal vez último capítulo lo dejaré como pensé en tres capítulos, pero si no me conformó tal vez lo extienda, aún así gracias por vuestros comentarios, un saludo y un abrazado deseando unas felices fiestas.

aio hyuuga Me encantaría responder a todo pero ahora mismo no tengo mucho tiempo, ¿Te parece si lo hago en el tercer capítulo?