Los personajes pertenecen exclusivamente a Stephenie Meyer, yo solo los uso para adaptarlos y divertirme. La historia original es de O.C


Capítulo 11

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Bella no sabía por qué se había sentido tan incómoda cuando Seth la reconoció. Seguro, sin duda se había dado cuenta de por qué ella estaba en casa de Edward usando su camisa, pero ambos eran adultos solteros en edad para consentir.

No era asunto de Seth lo que hicieron en la semi privacidad del rincón de desayuno de Edward. No la había molestado tanto cuando Emmett se había presentado la noche anterior. ¿Por qué no? Se quedó inmóvil, con las manos enredadas en cabello y champú. Probablemente porque había estado tan perdida en la neblina de la lujuria que no había estado pensando con claridad.

Se frotó el cuero cabelludo. Con los ojos cerrados, enjuagó su cabello bajo el agua vaporosa. Tenía que ir a casa y recoger sus pensamientos dispersos. Algo en Edward enviaba a su lógica en un vuelo corto al país de ninguna parte.

Cuando él se metió en la ducha detrás de ella, sus sentidos abordaron el avión. Se dio vuelta para que el chorro golpeara sus hombros y envolvió su cuello con los brazos, poniéndose de puntillas para presionar sus senos contra su pecho.

— ¿Todo bien con Seth? —preguntó.

—Una conversación no puede resolver años de conflicto —dijo él. Sus manos se deslizaron por su espalda y la atrajo más cerca—. Pero es un comienzo.

—Él no le diría a Tanya que yo estaba aquí, ¿verdad?

—Nah. No la soporta. Es por eso que se negó a ser el padrino de nuestra boda. Dijo que estaba cometiendo el mayor error de mi vida.

—En retrospectiva, ¿estás de acuerdo?

—No. No me arrepiento de eso. Si no me hubiese casado con Tanya, no tendría a Julie. Y ella es mi corazón.

Bella besó el centro de su pecho, justo en la orgullosa nariz de su tatuaje de león.

—Qué forma de disolverme en un charco de papilla, Cullen —dijo ella.

—Tampoco podría haberte conocido.

Ella le sonrió.

— ¿Estás tratando de obtener crédito extra con palabras en lugar de acciones?

—En realidad, tenía la esperanza de terminar lo que comenzamos en la cocina. —Sus manos se deslizaron hacia abajo sobre su trasero, y la haló más cerca.

—Tengo un problema con eso.

— ¿Cuál es? —Él bajó la cabeza para mordisquear su oreja, y ella casi se olvidó de su observación burlona.

—No hay una mesa aquí —dijo sin aliento.

—No, pero hay una pared perfectamente buena.

Resultó que las paredes no eran tan divertidas como los columpios, pero que las duchas desmontables daban lugar a una experiencia agradable. El sexo era divertido con Edward, y ella no necesitaba más que pasarla bien en ese momento.

—Sí, sigue diciéndote eso, Bella, y quizás comenzarás a creerlo.

Mientras él estuviera en sus brazos, iba a permitirse disfrutar estar con él. Resolvería cualquier sentimiento en desarrollo más tarde él no necesitaba saber eso. El hombre se sentía lo suficientemente culpable por tener relaciones sexuales con ella en primer lugar. Además, quería que él recordara su tiempo juntos como una bendición, no como una carga. Podía ocultar lo que sentía, mantenerlo creyendo que sólo quería sexo. No había razón para complicar las cosas al hablar de relaciones y el futuro. Ninguno de los dos quería eso mucha gente saldría lastimada si alguna vez trataban de estar juntos en forma seria.

Bella siguió hablándose, convenciéndose a sí misma de que tenía razón, porque sus pensamientos eran el único obstáculo evitando que revelara su corazón. Para cuando estuvo satisfecha sexualmente y vestida con la ropa que encontró en la secadora (se había negado a ponerse su ropa interior sucia, así que estaba un poco ligera en el extremo inferior) era hora de que él se reuniera en el bus y se fuera de gira de nuevo.

No estaba segura de qué decir. ¿Debería decir algo? No adiós. Eso era demasiado definitivo. Estaba sentada sola en la sala mientras él empacaba su bolso de viaje en el dormitorio. ¿Se atrevería a pedirle salir el siguiente fin de semana? Sabía que él estaría en la ciudad. También recordaba claramente su reacción hacia Emmett cuando había contado eso.

Él no querrá volver a verte, tonta. No te prestes para esa clase de dolor. Así que no, no pediría volver a verlo. No lo pondría en una situación incómoda. Cumpliría su palabra y no trataría de hacer algo de su única noche juntos. Simplemente había sido una increíble noche, y una mañana, de sexo casual, y eso sería el final.

Cuando Edward entró en la sala, dejó caer el bolso en el suelo y se quedó parado en el umbral. Llevaba sus gafas de sol de nuevo, así que no podía estar segura, pero parecía incómodo que ella estuviera allí.

—Supongo que me iré —dijo, poniéndose en pie—. No tendré que ir al gimnasio durante un mes después de ese entrenamiento.

Él sonrió secamente.

Debería haberse ido mientras él empacaba. Recogió su bolso de la mesita auxiliar, donde lo había colocado la noche anterior y pasó junto a él con la columna rígida y el corazón dolorido.

— ¿Bella? —dijo él.

Su corazón dio un vuelco, y se detuvo en medio del vestíbulo. Por favor, pide verme de nuevo. Por favor.

—Fue bueno verte.

Sus esperanzas se desplomaron.

—Sí.

Abrió la puerta justo cuando un Jeep aceleró al final de la acera, saltó la cuneta con dos ruedas y se detuvo justo delante del auto de Bella. El conductor, Jasper, hizo sonar con fuerza la bocina.

Bella corrió a su auto. Podía sentir los ojos de Jasper sobre ella mientras rezaba por la invisibilidad y se metía detrás del volante. Él la había bloqueado en su descuidado trabajo al estacionar, así que se quedó mirando el tablero, tratando de no mirar a Edward caminar confiadamente por el sendero hacia el Jeep de Jasper. Apenas pudo escuchar sus palabras a través de las ventanas cerradas.

—Debería haberte llamado y hacerte saber que encontré mi auto —dijo Edward—. Se me olvidó.

Jasper dijo algo que ella no pudo oír. Girando la llave, pero sin encender su atormentado y golpeado motor, bajó un poco la ventanilla del lado del pasajero.

—Iré contigo ya que estás aquí —dijo Edward. Dejó caer el bolso en la parte trasera abierta del Jeep y luego abrió la puerta para subir al vehículo. No miró en su dirección. Éste realmente era el final de su tiempo juntos.

Bella observó al Jeep de Jasper arrancar. Su corazón se hundió hasta la mitad de su vientre. No estaba segura de qué había esperado de Edward. Sabía que él no estaba interesado en nada sustancial, y ella tampoco. Entonces, ¿por qué dolía tanto pensar que todo lo que ella tendría con él sería una sola noche? ¿Por qué estaba paralizada por el dolor de su corazón?

Recobra la compostura, Bella. Ésta no es la primera vez que no has conseguido al tipo que querías. No será la última.

Respiró hondo y encendió el auto. Antes de que pudiera ponerlo en marcha, las luces traseras de Jasper se iluminaron, la puerta del acompañante se abrió de golpe y entonces Edward estaba fuera del auto y corriendo hacia ella. Su corazón se saltó un latido. Probablemente sólo había olvidado decirle algo, pero no podía dejar de tener esperanzas.

Él se detuvo junto a su puerta y dio unos golpecitos en el vidrio. Ella manejó torpemente el botón que bajaba la ventanilla. Lo miró expectante.

—Para que lo sepas, en realidad soy estúpido —dijo, y antes de que ella pudiera protestar, él se inclinó hacia la ventana abierta y la besó.

¿Qué? ¿Qué quiso decir? Ella perdió su tren de pensamiento cuando él profundizó el beso y su cuerpo se fundió.

Él liberó su boca de la de ella y la miró a los ojos. Al menos pensó que estaba mirándola a los ojos. Una vez más estaba escondido detrás de sus malditas gafas de sol.

—Tengo a Julie el próximo fin de semana —dijo él—. Pensé que quizás le gustaría ir al zoológico. ¿Qué te parece?

—Um — ¿Entonces él había salido corriendo del auto para preguntarle si a Julie le gustaría ir al zoológico? No era exactamente lo que había esperado, pero sonrió por el bien de Julie, porque apreciaba a esa niña más que a su propia vida y sabía que a Julie le encantaría pasar el día en el zoológico con su padre—. Le encantaría eso. A ella realmente le gustan los animales y siempre está llena de preguntas.

Él sonrió.

—Las cuales yo nunca sería capaz de responder. ¿Quieres venir con nosotros?

El aire salió de los pulmones de Bella.

—Um no querría entrometerme en tu tiempo con ella.

—Nah, estarías ayudándome. Te gustan los animales y esas cosas, ¿cierto, profesora de biología?

— ¿Estás seguro de que ésta no es una excusa para verme otra vez? —preguntó ella.

—Realmente no puedes captar una indirecta, ¿no?

¿Indirecta?

—No sé lo que quieres decir.

Él apoyó los antebrazos en el marco de la puerta y suavemente le colocó un mechón de cabello detrás de la oreja.

—Es muy estúpido de mi parte hacer esto, pero simplemente no podía soportar la idea de no pasar más tiempo contigo. Incluso aunque sé que permanecer alejado es lo mejor, me importa un bledo.

Ella sonrió, con el pecho a punto de explotar de la alegría que florecía en su corazón.

—No creo que seas estúpido en absoluto, Edward Cullen. Creo que la cosa más inteligente que has hecho alguna vez es salir de ese Jeep y besarme.

Él sonrió.

— ¿Entonces te unirás a nosotros?

—Me encantaría. Siempre lo paso bien con Julie en el zoológico.

— ¿Y conmigo?

Ella sonrió.

—Sí, supongo que estás bien.

—No tenemos que tener relaciones sexuales —dijo él.

—Uh, pero podríamos. Si nos provoca. —Ella iba a comenzar a entrenar para aumentar su resistencia inmediatamente. Ahí se iba lo de saltarse un mes de ejercicio.

Él rió y la besó de nuevo.

—Me tengo que ir.

Esta vez, cuando Bella observó el Jeep alejarse con Edward Cullen en el interior, tenía una sonrisa en el rostro y esperanza en el corazón. Sólo tenía que asegurarse de que su hermana nunca se enterara de que estaba viendo a Edward, incluso a un nivel superficial. El hombre no necesitaba otra razón para que su ex-esposa lo odiara


Por un momento pensé que odiaría a Edward!

Preparadas para darle un cierre a esto?

(^_^)凸

Mas tarde les subo un capítulo extra. Paciencia!

๑۩۞۩๑

#Andre!#