Si de sensaciones se trataba, en ese momento estaba experimentando muchas… Bajó la vista al escuchar el sonido de la taza… Por instinto se movió a un lado, para evitar cortarse con los pedazos de cerámico… Pero quizás era una simple excusa para no tener que mirarlo a los ojos…

-Adiós tasa de la suerte!... En fin, ya estaba algo vieja… Deberías considerar comprar otra…!...- Comentó Annie, con algo de nervios por el papelón de la entrada. El hombre rubio frente a ella sonrió con complicidad, demostrando que no tenían por qué sentirse incómodos… A simple vista, se notaba que estaban frente a una persona sencilla y tranquila…

Helga hizo un gesto con la boca y levantó la mirada: hubiera sido más fácil si se quitaba el micrófono y salía corriendo de allí, hacia sus miedos frustrados… Pero, eso lo habría hecho una niña… O una simple muchacha con el corazón destrozado un tiempo atrás… Para una mujer, las obligaciones, y la carrera estaban antes que nada…

-Tengo que hacerlo…- Respondió dirigiéndose hacia Annie… Fijo los ojos, y extendió la mano:

-Encantada de conocerlo señor embajador… Es un honor para todos nosotros que haya accedido a darnos una entrevista… Mi nombre es Helga Pataki…- Saludó hablando por el micrófono que la mayoría ya portaba…

Arnold se quedó estático pensando seriamente en lo que había mencionado Gerald la noche anterior:

"Si vas a descubrirlo, tiene que ser esta noche!… Qué mejor momento sino este?... Los de la prensa están aquí, hay suficientes personas para que la noticia se expanda rápidamente…!"… Pero no encontró motivos por los que no pudo… O quizás si… Estaba tan resentido, tan furioso… Se sentía traicionado por todos los ángulos en los que se lo viera…

Sin embargo al verla la noche anterior… Y comprender lo que ella había sufrido, lo que se había imaginado… No quiso provocarle más dolor.

Y ahora que ambos jugaban ese juego entre dos extraños que se conocían como a las palmas de sus manos… Lo inquietó: notando que era la primera vez que sentía dudas con respecto al amor de Helga… La primera vez que podía ser que lo frágil del amor, ya no estuviera donde una vez había vivido.

Sonrió estrechando la mano… Sus ojos, no mostraban enojo, ni rencor… Algo mucho peor aún, ella estaba dolorida, despechada… Y con un desprecio que jamás creyó que podría encontrar para él.

-Buenas tardes… Es un placer Helga… Mi nombre es Philip Shortman… Gracias por la invitación…- Respondió reteniendo la mano por unos instantes… Ella solo respondió el gesto y se apresuró a quitarla con ligereza…

-Si embajador, sabemos cuál es su nombre… Qué clase de entrevistadores seríamos, si no?... Era broma…- Dijo con una sonrisa un tanto irónica y después transformándola a una diplomática…- Tome asiento, los chicos lo ayudarán a conectarse…- Dijo, mientras dos hombres se acercaban y pedían permiso para instalar los micrófonos… Arnold sonrió levantando las manos, y dejando que cumplieran con su trabajo…

Helga sonrió de lado, al sentir un temblequeo… Annie estaba muriéndose de nervios!...

-Ella es Annie Hataway… Una de nuestras periodistas de eventos y espectáculos…- Dijo la rubia por el micrófono, y Arnold sonrió extendiendo la mano… La castaña sonrió estrechándola…

Cuando la señal de que estaban en el aire se encendió, Martin sonrió iniciando el programa:

-Buenos días Hillwood… Esta mañana es diferente a todas… Tenemos el gran honor de conversar con el Embajador de Desarrollo Social y Económico de los pueblos originarios de Centro América… El señor Philip Shortman, un ciudadano de Hillwood… Para estar orgullosos!...- Lo presentó Martin, que ese día había tenido que ponerse traje por primera vez en años…

Arnold sonrió…

-No sé soy merecedor de tantos halagos… Es un placer para mí estar aquí…- Respondió adaptándose rápidamente al micrófono que lo acompañaba y siguiendo las señales de los técnicos que le hicieron un gesto de que estuviera tranquilo…

Helga tomó su bolígrafo y analizó las preguntas que tenía en el cuaderno… Sonrió sabiendo a ciencia cierta que el corazón tendría que asfixiarse esa mañana entre todos sus latidos… Era la persona más preparada para realizar la entrevista, y la que tenía más criterio para hacerlo… Dependía de ella… Tenía que permanecer en el estudio, sin dejarse perder por unos bellos y mentirosos ojos verdes… Tenía que hacer sentir cómodo al entrevistado, tenía que mantener el control de la entrevista y sobre todo… Saber en qué momento realizar cada pregunta, sin insistir exhaustivamente:

-El señor Shortman fue elegido por las autoridades, y la gente de Guatemala como el representante de las causas e intereses de las comunidades nativas… Sobresalió en su perseverancia por el reclamo de las tierras expropiadas, énfasis en la educación y salud local…- Presentó Annie doblando una servilleta con las manos y sudando por la ansiedad… Martin tomó una de sus muñecas con un gesto cálido… La castaña sonrió: tenía que serenarse!...

-El embajador es un médico autóctono de la región… De nacionalidad guatemalteca, vivió la mayor parte de su niñez y adolescencia aquí en Hillwood- Prosiguió Helga con una sonrisa, y apoyando una de las manos en esa odiosa mesa de cedro que habían puesto los de la producción… Ya habría tiempo para reclamar la que ella había elegido, y que no tendría por qué haber sido quitada de allí…!

-Tomando en cuenta que es médico, señor embajador… Qué mejora habría que considerarse con respecto al sistema de salud de la gente de los pueblos nativos…?... Tenemos entendido que no hay obras sociales, ni ningún tipo de seguro médico…- La primera pregunta inició una charla que rondaría la hora y media, en una extensa conversación sobre el punto de vista del embajador, y la actualidad de su tierra nativa…

Las preguntas debían ser claras, concisas y llevaderas…

Arnold sonrió cruzándose de brazos…

-Si bien los últimos años se asentaron las bases de un proyecto de salud global… Este es el momento para iniciar un verdadero debate sobre lo que estamos planteando aquí… En lo personal yo creo que la falta de conocimiento, en cuanto a cómo estas personas manejan su vida, las costumbres: tienen un sentido de la naturaleza más variado y familiar que el hombre americano… Todo corresponde a un perfecto equilibrio…

Helga no quitó sus ojos de la explicación, y tamborileó los dedos sobre la mesa, con una sonrisa para demostrar que prestaba atención en la charla… Cuando su cerebro estaba en off…

Observó a Arnold sin poder creerlo… Embajador…?. No le sorprendía. Á diferencia de ella, Arnold era uno de esos líderes natos, a los que la gente seguía espontáneamente… Sin hacer bullicio ni dar demasiadas órdenes… Caía bien entre las personas, sabía ganarse su afecto… Se alegraba de verlo tan bien. Parecía relajado y… Muy feliz.

Está claro que nadie puede notar el dolor dentro de las personas…

La charla se mantuvo agradable y demostrando que los chicos allí presentes habían leído una gran cantidad de información… En cambio Helga conocía del tema muy bien, sabía la postura de Arnold… Pero la gente cambia, dos meses, tres… dos años sin saber de él. Hacen su diferencia.

Los chistes iban y venían, y los chicos se sentían más seguros… Helga sabía que Arnold notaba la inquietud, y que solo demostraría su lado más humano… El lado más hermoso que tenía. De a poco, Annie y Martin se animaron a dar opiniones…

Casi todo Hillwood llevaba su reproductor de música, en las oficinas o donde fuera… Parecía que todos querían involucrarse en el tema…

Pasado el tiempo, y los chistes que Helga prefería acelerar… Arnold quería sentirse de vuelta en su mundo, y demostrarle que era el mismo de ayer… Ella no estaba creando mucha confianza en el fondo. El rubio lo notó… Notó la distancia, los meses de separación… Como todo lo que habría que sortear…

Después de unas cuantas risas por todo el equipo en el estudio… La entrevista comenzaba a llegar su fin…

-Bueno… Lamento tener que recurrir a esta pregunta, y no es que no se trate de un programa serio…- Mencionó Martin, haciendo un sonido con la garganta, y la mayoría rió…- Pero tenemos muchos oyentes a esta hora y en su gran mayoría… Son mujeres.- Dijo alzando una ceja y dirigiendo una mirada pícara hacia Arnold, quien solo ladeó la cabeza sonriendo…

-No es porque lo hayamos elegido, la última encuesta en la ciudad indicó que son más… Casi nos duplican en número, estará muy feliz de haber visitado Hillwood…- Explicó Martin, mientras Annie suspiraba por el hombre que tenía en frente… Helga se sopló el flequillo de manera gastada… Hasta Annie caía? Qué pesadilla!...

-Como decía… El público femenino me matará, nos matará si no realizamos esta pregunta… Será un adelanto para los paparazi que seguro lo esperan…

-Aunque claro, la ciudad es muy tranquila, aquí se resguardan la mayoría de las estrellas…- Agregó Annie, observando de reojo a Helga quien parecía ser la única en no meter bocado en esa charla…

-Cálida, única y con una entrada al libro de los récords…- Musitó la rubia, recordando una aventura de la niñez… Arnold sonrió sabiendo a qué se refería.

-Señor embajador… Hay alguna mujer que ocupe su interés por estos días…? Alguien que pueda considerarse novia… prometida…? O si quiere hacernos subir la audiencia, puede declararla de otra manera…- Lo alentó Martin, sonriendo con astucia… Annie lo pisó por debajo de la mesa… Martin no cambiaba más!...

-Alguna mujer en particular…?...- Preguntó la castaña, y Helga sintió que el aire faltaba… Desvió la mirada grabándose en la cabeza que solo una idiota podría colocar las manos en el fuego cuando una vez ya se había quemado… Se recostó en su silla… Levantó los ojos y los posó en Arnold.

El rubio bajó la cabeza meditando… Subió los ojos, y la miró con una sonrisa que solo deseaba ser dulce y convincente… A ella no le causó gracia…

-Su nombre es Geraldine…

Martin hizo un sonido con la boca y Annie suspiró lamentándose junto a otras muchas mujeres…

-Lo siento chicas… No hay esperanzas!... Bien, con que el interés está puesto en Geraldine…? Geraldine cuánto…?...- Comentó Annie sonriendo… Arnold ladeó la cabeza en respuesta…

-No, no estoy interesado…- Aseguró dejando un halo de suspenso…-Estoy enamorado de Geraldine…- Aclaró mirando con esperanza a la rubia que tenía en frente…

A Helga solo le temblaron los labios imaginando: había soñado despierta con ese momento casi toda una vida… Arnold declarando su amor a todo el mundo y en voz alta por cadena nacional!… En otro momento hubiera saltado por los rincones como un remolino sin importarle nada… Todo hubiera sido alegría!... La vida hubiera sido grandiosa…

Se secó una lágrima con el dedo índice que presionaba para salir de su lagrimal… Miró al rubio con enfado… Eso había sido demasiado…

-Geraldine Wetzler…? Oh Dios mío! La supermodelo de la pasarella de Vitto…?...- Se entusiasmó Annie, pensando en alguna persona con ese nombre en Hillwood… Y que fuera conocida… Arnold ladeó la cabeza rotundamente…

-Bien… No es ella… Quién podrá ser…?...- Preguntó Martin, esperando obtener alguna pista…

Arnold sonrió bajando la cabeza… Después dijo:

-Lo único que voy a decir es que… Su apodo es Pinky… Así la llaman las personas más cercanas a ella… La gente que en verdad la quiere…

Todo fue misterio… Hasta que Annie sonrió un poco…

-Es curioso… Pero así le decimos ah…- Y fue cuando notó la mirada en pose de guerra de Helga… Y también notó la expresión de pérdida en el embajador… No tuvo que tener demasiadas luces para notar lo que ocurría…- C-Cuánto piensa prolongar su estadía en nuestra ciudad…?- Preguntó con un hilo de voz…

Helga tomó aire, y se quitó el micrófono… Pensó en salir de allí, antes de provocar un desastre…

Arnold la vio levantarse bajo el silencio parcial de Martin y Annie, quienes estaban extrañados por la reacción… La rubia no había dicho nada, simplemente se había marchado…

Arnold apretó sus puños notando su gravísimo error… Se desesperó, no midió las consecuencias… Con una mujer hay que ser sutil, saber cuándo moverse y cuándo permanecer quieto… Probablemente la había asustado… O lo que es peor aún, la había vuelto en su contra.

Helga llegó al baño y cerró la puerta de un estruendo…

Apoyó sus manos en el lavadero y miró su reflejo… Notó las lágrimas que le caían….

Apretó un colgante que se avecinaba entre sus ropas… Recordó lo que la tenía así:

Flashbaack…

A la mañana siguiente, cuando el sol ingresaba por la ventana y ella abría levemente los ojos con una sonrisa… Sintiendo lo cálido en las sábanas, cubriéndose con ellas y suspirando…En ese entonces, no conocía el intenso dolor que le esperaba…

Se sentó estirando los brazos… Era un nuevo mundo!... Había conocido el Edén y jamás lo dejaría otra vez… Porque él había prometido que ya no se marcharía nunca más!...

-Arnold…- Pensó con una sonrisa, colocándose su vestido…

Pero sus ojos se detuvieron un poco con un gesto dudativo cuando encontró una nota que cambiaría las cosas para siempre…

Helga:

Si tuve que partir, fue por una elección personal… Lo de anoche, lo que dije… Todo fue un impulso de momento… Creo que deberíamos mantener la bonita amistad que supimos establecer hasta ahora… Sé que esta no es la manera más apropiada; pero no quise dañarte diciéndolo de frente… No quiero que todo termine mal entre nosotros… Pero llegué a la conclusión, que tú tienes tu vida y yo la mía… Ninguno encaja en eso. No abandonaría mis ideales por nadie… No lo dejaría todo por una mujer.

Espero que sepas comprender…

La rubia tuvo que releer el enunciado para poder creerlo… Sobre la mesa de la cama una rosa en tono rosado parecía decorar lo que era… Una disculpa?...

Se sentó tomándose la frente… Era la letra de Arnold…!

Tomó la rosa, intentando asimilar lo que sucedía, intentando no ponerse triste… Dejó caer la rosa…

Y en un ataque de llanto atormentado, tomó el vaso de agua donde la flor descansaba y lo arrojo frente a un espejo…

Se sentó apretando las sábanas, jurándose que jamás… jamás volvería a mencionar aquel nombre otra vez.

Fin de Flashbaack…

Se mojó el cuello y los puños con agua fría… Tomó aire… Tenía que volver al estudio, y enfrentarse a un cobarde que estaba muy lejos de la altura de su amor…

Ingresó haciendo un gesto de disculpa con una sonrisa… Arnold se tensó… Notó como ella acariciaba la mesa se cedro en silencio… Hizo lo mismo, pero la mesa… No era Helga…

La rubia subió la mirada sonriendo de lado…

-Disculpen esa intromisión… Surgió un inconveniente- Se disculpó con sus compañeros, que estaban despidiendo y agradeciéndole al embajador:

-Bien… eso fue todo por hoy amigos, despidamos al embajador con un aplauso cálido de agradecimiento por habernos dado prioridad en la nota…- Dijo Martin, mientras el equipo de técnicos y los entrevistadores aplaudían…

-Esperamos tenerlo un buen tiempo aquí por Hillwood…- Deseó Annie con una sonrisa, aclarándose la garganta… De dónde lo conocería Helga…?

-El placer fue todo mío… Estaré aquí en Hillwood un buen tiempo, es verdad… Buscando concientizar y… hacer justicia.- Respondió Arnold, notando que Helga no realizaba una despedida… Sonrió de lado…-Puedo pedir una canción….?...- Martin sonrió asintiendo…

-Claro… Qué quiere oír…?...- Preguntó Helga en un tono respetuoso, mientras le daba la orden a los técnicos…

-Un blues… El blues más triste…- Dijo el rubio pensando el algún tema… Helga se quedó pensando… Martin sonrió:

-Qué suerte que me tienen aquí… Parece que soy el único que conoce de música…!- Dijo el muchacho poniéndose de pie, y programando lo solicitado…

Helga acercó el micrófono observando un panfleto:

-Y no se olviden que mañana estaremos trasmitiendo directo desde las obras en el teatro Circular, habrá una gran marcha por reclamar los derechos de ambigüedad del edificio…

Arnold sonrió observándola con orgullo… Ella soltó el micrófono:

-Me alegra que estén tan involucrados en el tema… Sobre todo cuando ya hay una ley que proscribe que lo demolerán…- Dio su pensamiento respecto a lo que había escuchando en la radio todos esos días… Y el voto positivo del futuro alcalde de Hillwood… Nada menos que Arthur Roberts… Un viejo conocido.

-Serán solo unas reformas… Y no, eso no sucederá…- Cerró la charla Helga, asegurando que podrían intentarlo… No se daría por vencida con respecto a ese teatro… Arnold sonrió y ella solo preparó sus cosas para retirarse… El programa había terminado al igual que tanta hipocresía…

I couldn't wait to see you, waiting by the door

No podía esperar para verte, esperando en la puerta

There's no one there to meet me and your clothes are on the floor.

No hay nadie allí para encontrarme y tus ropas están por el piso.

Sorry if I hurt you and I made you cry…

Lo siento si te lastimé y te hice llorar…

Couldn't stand to see you with another guy

No podía soportar verte con otro sujeto

It's the bluest blues… And it cuts me like a knife

Es el blues más triste…Y me hiere como un chuchillo

It's the bluest blues… Since you walked out of my life.

Es el blues más triste… Desde que saliste de mi vida.

.

Couldn't really tell you how you hurt my pride

No podría realmente decirte cuánto heriste mi orgullo

Something broke within me down inside.

Algo se rompió dentro de mí en el fondo.

I never knew I loved you, till you went away

Nunca supe que te amaba, hasta que te fuiste

Now the loneliness surrounds me everyday…

Ahora la soledad me rodea todos los días…

It's the bluest blues… since you walked out of the door…

Es el blues más triste… Desde que saliste por la puerta…

It's the bluest blues… ´Cause I won't see you no more…

Es el blues más triste…Porque ya no te veré más…

.

I'm sorry if I failed you - if somehow I'm to blame

Lo siento si te fallé y de algún modo soy el culpable

It's the bluest blues I'm feeling… it's a cryin' shame.

Es el blues más triste… Es un llanto de vergüenza.

I just can't live without you, face another day

Simplemente no puedo vivir sin ti, frente a otro día

It's the bluest blues I'm feeling, and It's here to stay.

Es el blues más triste el que siento, y está aquí para quedarse.

It's the bluest blues, and it cuts me to the bone…

Es el blues más triste y me hiere hasta los huesos…

It's the bluest blues, when you can't find your way home…

Es el blues más triste, cuando no puedes encontrar el camino a casa…

.

El rubio se puso de pie, despidiendo a Martin y a Annie… Cierta rubia ya se había marchado… Ladeó la cabeza, sabiendo que tenía mucho que solucionar todavía… Ya llegaría el momento de una charla pendiente entre ambos, no podía volver a caer en el mismo error de apurar y presionar las cosas… Probablemente Helga, necesitaba pensar.

Camino al desarmadero de Hillwood

Sobre el autobús, en un grupo de personas que detendrían su camino en cualquier lugar… Y quién sabe las cosas que sucederían en su vida, una rubia de ojos azules iba secándose las lágrimas con el puño…

Tomó aire y pidió que el autobús se detuviera… Había llegado a destino.

Llamó al lugar iniciando una tediosa espera, para poder reclamar su auto… Se reprochó a sí misma la tontería de haberlo dejado en un lugar prohibido… Fue entonces cuando el recuerdo de la mañana anterior y esas galletas de vainilla habían llegado a su mente:

-Quieres las mías…?...- Fue la pregunta de un niño de cinco años hacía mucho tiempo atrás… Ese gesto de amor, atención y cuidado, fue el mismo que había tenido un antiguo amigo que ahora volvía como un fantasma…

Al que estaba obligada a odia… A poner en su contra.

Alguien con un poco más de pantalones hubiera actuado de otra manera… Hubiera hablado de frente y sin huir…

El clima estaba terrible… La lluvia empezaba a sentirse y eso no le extrañaba…

-Ya estamos con usted, mujer!...- Fue la respuesta de uno de los empleados… Pero ella hervía de odio, mezcla con un agrio sabor en la boca… No estaba para burocracias absurdas…

Se quedó estática al sentir que un paraguas la cubría… Apretó los puños con una clara de envestir al sujeto:

-Desaparece de mi vida! Vete y no vuelvas nunc…- Se quedó sorprendida al notar otro rostro que la miraba con asombro…

-Helga… Podemos hablar…?...- Arthie estaba en su limousine mientras uno de sus empleados la cubría con su paraguas… El hombre de seguridad se disculpó… La rubia solo ladeó la cabeza diciendo que solo estaba nerviosa.

-A quién esperabas…?...- Preguntó Arthie con una sonrisa… Ella lucía seria y solo evadió la pregunta…

-Cuántas veces tengo que mencionar que no me agrada que salgas sin custodia…? Entiende, no eres cualquier persona, pronto serás…

La rubia lo interrumpió con un gesto sarcástico:

-El alcalde serás tú, no yo Arthie… Es absurdo que no pueda caminar como una ciudadana normal…!...- Se quejó con un tono combativo… El pelinegro lo notó, mientras ella miraba por la ventana…

-Sucede algo…? Te ves muy irritada, hacía mucho que no estabas así conmigo…

-No.- Respondió secamente, apretando su gargantilla contra su cuello…

-De cualquier modo, no era eso de lo que quería hablar… No te parece que merezco una explicación después del desplante de ayer…?...

Helga levantó las cejas… Si había quedado pendiente ese tema. La noche anterior se había disculpado a mitad de la velada, diciendo que debía retirarse, que estaba cansada, que tenía trabajo al día siguiente…

Hizo un gesto con la boca:

-Sabes que tenía una entrevista importante hoy… Me esforcé demasiado por conseguirla… No estaba frente a cualquier persona, se trataba de un embajador…

El pelinegro lucía enfadado… Sin embargo, solo mencionó:

-Y… Por eso abandonas tu fiesta de compromiso, dejándome frente a todos como si fuera el único que va a asumir algo…?

Helga se bajó las gafas oscuras y miró a los guardaespaldas…

-No quiero hablar aquí… Lo haremos cuando estemos solos…- Respondió mientras ambos bajaban e ingresaban a la residencia del postulante a alcalde:

-Ahora… Podemos hablar…?...- Preguntó el pelinegro, observando a la rubia cruzada de brazos frente a él… Helga tenía una postura desafiante, que quizás no habría adoptado en otro momento… Pero esa mañana era diferente al resto:

-Señor Richards…- Lo llamó uno de los empleados… Arthie solo ladeó la cabeza.

-Este no es el mejor momento Marko. No quiero interrupciones…

-Pero se trata de algo urgente…- Insistió el joven y la pareja enarcó las cejas:

-No queremos interrupciones!...- Exclamaron al unísono… El hombre se tapó los oídos acercando un comunicado:

-Es sobre un citatorio de los tribunales de la ciudad…

Arthie se sorprendió frunciendo el entrecejo… Helga tomó asiento.

A leer lo que decía el mensaje… La cara del pelinegro se desdibujó completamente… Puso un gesto que a Helga la sorprendió: Arthie era muy tranquilo, era extraño verlo enfadarse…

-Adelante…- Murmuró el pelinegro, tomándose la frente y pensando en lo imbécil que había sido… El mundo pareció dar un vuelco…

Helga se puso de pie, acercándose…

-Qué sucede…? Arthie…

Pero cuando observó lo que decía el enunciado… Tuvo que llevarse una mano al pecho por el impacto…

Más tarde en el departamento de la pareja Johanssen…

-Phoebe… Atiende! Esto es algo de vida o muerte! No puedo creerlo!...- Exclamaba una rubia de ojos azules, de noche en la puerta del departamento que su amiga ocupaba con su novio…

-Quizás… Yo pueda darte una explicación. Sabría que vendrías…- La voz de Arnold, quien la atendió, la dejó perpleja… Desvió sus ojos hacia atrás, para notar a su mejor amiga, su novio y un grupo de personas que custodiaban el lugar…

La rubia clavó su mirada azul en los ojos verdes…

Continuará…

Hola! Huuuyyy… Qué conversación tan fría! Jajajajajaja! De qué se tratará el citatorio…? Y a Helga le falló el inconsciente, no? Jajajaja! En fin, nos vemos pronto! Suerte!...