-Señoría…- Pidió el abogado de Arthur, mientras Arnold observaba la escena exhalando aire, a la par que juntaba sus manos… - La defensa llama como primer testigo, a Cristiano Maseras…

Tanto Gerald como Arnold se observaron de reojo, mientras el resto de las personas cercanas a ellos, colocaban un gesto acongojado y atento al juicio… Helga tomó su colgante entre sus manos y lo movió jugando con él… Había muchas caras conocidas de la ciudad… Amigos, gente del medio… Todos esperaban la pronta aclaración de qué había sucedido…

El hombre de piel morena, se puso de pie entre la multitud y se aproximó al estrado… El abogado de la defensa se acercó, acomodándose la corbata, con su sonrisa perfectamente blanca, inició la primera pregunta:

-Señor Maseras… Hace cuánto tiempo trabaja para el Estado en construcciones a grande escala?...

El hombre asintió:

-Hace veinte años…

El abogado sonrió enarcando una ceja:

-Eso quiere decir, que conoce a ciencia cierta, qué materiales son los indicados para obras de tamaña envergadura…- Afirmó y el hombre asintió:

-Claro… Soy uno de los encargados en aprobar los materiales.

-Los materiales sugeridos por el grupo conducido por Arthur Roberts y otros representantes del ayuntamiento que apoyaban al mismo proyecto… Eran riesgosos…? Alguna vez, notó peligro con respecto a permitir que la construcción del puente avanzara..?... -Indagó observando a los miembros del jurado… Arnold dirigió una mirada profunda sobre cierta rubia, que jugaba con su collar…

-Eran los mismos materiales empleados toda la vida en Hillwood… Si bien al principio no estuve de acuerdo, el mentor del señor Roberts, nos aseguró que se utilizaban en el exterior… Eran cuestiones de distintas marcas, un cambio en las compañías…

-Y las fábricas en Hillwood, habían cerrado… Se fabrican en toda la nación… Un material traído desde afuera, siempre aumenta el doble de su costo…- Sugirió el abogado, y el hombre asintió:

-Con este tipo de obras, uno debe asegurarse de tomar los recaudos correspondientes… Estábamos con el tiempo definido, se terminaría en tres meses y sería el nuevo paso entre ambas ciudades…- Explicó el hombre, con respecto al proyecto de campaña del grupo del ayuntamiento, que por decreto, tenía tres proyectos: el tan mencionado teatro Circular, la avenida Michigan y el puente que uniría a Kindom con Hillwood.

-Eso quiere decir, que cuando aprobó los materiales fue bajo su completo uso de razón…No es así?... Había cientos de obreros trabajando en la obra que fue suspendida, en la semana… En algún momento, tuvieron problemas?...

El hombre ladeó la cabeza:

-Nunca… Cumplíamos con el horario al igual que de costumbre, la obra se iniciaba temprano, y jamás tuvimos que apartarla por correr peligro…

El abogado se acercó al estrado y colocó un tono serio:

-Alguna vez recibió algún tipo de amenaza o soborno por parte de la gente que trabajaba con el señor Roberts, para aprobar los materiales de la obra…?

El hombre se quedó unos instantes en silencio, el juez lo observó:

-Le recuerdo que está bajo juramento, señor Maseras…

El hombre levantó la mirada…

-Jamás…

El abogado observó a los jurados, y volvió a ocupar su asiento junto a Arthur, quien le murmuró algo en el oído.

La fiscal se puso de pie:

-Señor Maseras… Como encargado de aprobar los materiales de la construcción… Dijo que al principio no estaba de acuerdo con los sugeridos por el mentor del señor Roberts… Por qué?...

El hombre se aclaró la garganta:

-No eran los que estábamos acostumbrados a usar… Pero el mentor y todo el grupo que llegó esa mañana cuando se inició la obra, nos dieron una clara explicación de la decisión que habían tomado… Eran un grupo de ingenieros y arquitectos… Habían trabajado en otros proyectos…

La mujer sonrió con audacia:

-Tengo entendido que ese tipo de reuniones se realizan con antelación… Es la primera vez que escucho, que les hablan a los obreros en pleno inicio de la obra…

El hombre observó a Arthur:

-El grupo que trabajaba con el señor Roberts quería dejarnos tranquilos, y acallar cualquier duda…

La fiscal asintió:

-Entiendo… Respecto a los materiales… Dijo que el equipo de Arthur Roberts, dijeron que eran traídos de afuera… En algún momento mencionaron que ya se habían utilizado en alguna otra construcción…?

El hombre ladeó la cabeza:

-No, pero aclararon que eran lo último utilizado en las principales ciudades del mundo… Que no era necesario hacer ningún tipo de seguro, o construcción de soporte…

De repente, la fiscal detuvo la declaración:- Estaban aprobados…?

-Dijeron que saldrían al mercado los meses siguientes… Había un control de calidad estricto, mega estructura de pesos dimensionales, habían sido aprobadas…

La fiscal observó al jurado:

-Entonces material que aún no estaba en el marcado… Costaría mucho menos, que el presupuesto que había explicado el ayuntamiento, no es así?...

-Objeción!...- Dijo el abogado de Arthur, poniéndose de pie…- El testigo no trabaja en el ayuntamiento, no tenía por qué saber sobre el presupuesto…

-A lugar…- Respondió el juez, y la fiscal tragó pausadamente, pensando la siguiente pregunta:

-La reformularé…- Dijo la mujer, buscando las palabras: -Señor Maseras… Un hombre como usted, que es maestro de obra y que hace años que trabaja para el Estado… En ningún momento mencionó que estaba en desacuerdo con los materiales que iban a ser empleados…?...

-Hablé con el mentor del señor Roberts… Era un ingeniero famoso… Supo hacerse explicar…

-Pero… el mentor del señor Roberts, es el mismo que aprobó la ley del ayuntamiento… Qué sucedió con el ingeniero que debía estar en la obra…?...- Indagó la fiscal levantando unos papeles…- El señor Gallahey… Qué ocurrió con él…? Es un grupo que trabaja hace años… Faltaba uno de los ingenieros que debía estar ahí…

El hombre asintió:

-Se retiró hace meses…

La mujer sonrió de lado observando al jurado:

-Entonces tenemos una observación de un hombre que detectó una rareza en los materiales y en ese repentino cambio por parte del Estado… Y que aún así… No alzó la voz, para preguntar nada…- Finalizó, bajo el silencio contundente de la sala…

-Hablé con un ingeniero enviado por el ayuntamiento, quien nos aseguraba que no habría ningún tipo de cambio… Trabajo con esos hombres más de doce horas diarias, no daría una aceptación a menos que estuviera totalmente convencido…- Explicó el hombre en el estrado, observando a sus compañeros presenciando el juicio.

La fiscal se apartó:

-Esto…- Explicó la mujer colocando una carpeta sobre el estrado…- Es el presupuesto supuestamente utilizado por el ayuntamiento… Y esto…- Dijo colocando otra carpeta…- Es el costo de los materiales utilizados… No más preguntas, su señoría…- Finalizó la mujer, mientras una habladuría constante se sentía en la sala…

Veinte minutos después…

-Señor Shortman… Hace cuánto tiempo conoce al señor Roberts…?...- Indagó la fiscal, y Arnold asintió:

-Hace seis años… Lo conocí en las misiones de San Lorenzo, ambos estudiábamos medicina… Tenía dieciocho años en aquel entonces…

La fiscal sonrió:

-Tengo entendido que antes de llegar a ser embajador de esa zona, y qué Arthur Roberts se postulara para alcalde… Ambos eran médicos voluntarios en las misiones, no es así?...- Arnold sonrió de lado, observando a Arthur…

-Junto con Karl y Fernando, nuestros amigos… Volvimos a Hillwood para realizar un estudio terciario, Fernando y Karl eran rescatistas además de ser médicos, pasaban mayor tiempo en la misiones de San Lorenzo, que nosotros…

La fiscal observó la cara pensativa de Arnold:

-Cuándo fue la última vez que los llamaron para acudir a las misiones…?

El abogado de Arthur se puso de pie:

-Objeción!... Qué tienen que ver estas preguntas con lo que se está juzgando hoy aquí…?

La fiscal se acercó al juez:

-Tengo un punto… Lo prometo.

El hombre de color asintió pesadamente levantándose las gafas:

-Le sugiero que se apure fiscal… Señor Shortman, conteste la pregunta.- Pidió el juez, y el rubio asintió:

-Hace dos años… Pero las cosas no salieron como lo esperaba… Un trabajo que rondaría una semana, tal vez un mes, me tuvo casi muerto prácticamente un año, a los ojos de Hillwood…

La fiscal lo observó esperando a que prosiguiera… El rubio tomó aire:

-Todo empezó con una llamada:

Flashbaack…

-Hola…- Saludó refregándose los ojos, notando un claro de Luna, que ingresaba por una ventana a penas abierta…

-Arnold!... Todo se complicó en la misión!...- La voz del otro lado se oía nerviosa y repentinamente acelerada…El rubio se sentó en la cama, intentando despertarse asombrado por la notica…

-Arthur…?...- Preguntó un tanto extrañado por lo que oía… Se suponía que solo volarían Fernando y Karl esa vez a San Lorenzo, y que él y Arthur se quedarían en Hillwood… Era su turno de quedarse junto a su familia. El rubio ladeó la cabeza…- Qué fue lo que ocurrió…?

-Es el agua…- Explicó el hombre desde el otro lado de la línea, la comunicación por momentos se escuchaba interferida…- Fue lo que ocasionó que todos cayeran, Arnold!... No hay quien no esté enfermo aquí! Te necesitamos…- Explicó su amigo y compañero de algunos años ya… El rubio tomó aire, de solo imaginarlo…- Pero ese no es el peor de los problemas… Faltan elementos indispensables, las autoridades no se hacen responsables por la gente de ojos verdes… Necesitamos médicos voluntarios, los antiguos piratas los invadieron otra vez!… Están en busca de esa piedra verde que me enseñaste!...- Esta última parte, fue lo que ocasionó el alerta de Arnold… El rubio observó a la mujer que lo acompañaba… Se mordió los labios sin saber qué hacer… Pasaron unos instantes, donde su decisión estuvo tomada…

-Cuenten conmigo… Volaré esta misma noche…- Determinó lamentándose por dentro...

Arthie sonrió observando por la ventana…- Sabía que lo harías… Te esperamos, cuando estés aterrizando llámanos, iremos a recibirte…- Dijo el pelinegro, poniéndole fin a la llamada…

Arnold tomó algunas cosas de su ropero de ese cuarto que compartía… Echó un vistazo a Helga… Quizás en otro momento, le hubiera explicado que debía irse… Pero la conocía, sabía que era capaz de seguirlo hasta el fin del mundo; y en esta oportunidad, la situación se encontraba demasiado riesgosa como para considerarla una aventura de niños…

Tomó una rosa que había cortado para ella y la colocó sobre la mesa… Sonrió escribiendo:

Querida Helga:

Hay una epidemia en las misiones… No sé qué fue lo que ocurrió, pero todos están graves… Arthur, Fernando y Karl se encuentran en San Lorenzo y necesitan mi ayuda…- El rubio se mordió los labios observándola, abrazar la almohada… Sonrió:

Probablemente hayan descubierto las piedras que se forman a lo largo de los túneles, que Fernando y yo estábamos cavando… Los piratas los invadieron, y es muy peligroso que vengas conmigo… Entiende; no quiero arrastrarte otra vez a una locura así…

Todo el tiempo pensaré en ti. Volveré en una semana, te llamaré cuando llegue… Tengo una propuesta para ti.

Te amo, Arnold.

Fin de Flashbaack

-Un par de meses atrás, antes de volver a Hillwood…Fernando y yo, habíamos ideado un proyecto de acueductos que se encargarían de conducir el agua, a la ciudad que estaba poniéndose de pie. - Explicó el rubio, sintiendo los ojos inmóviles de Helga… -Mis padres: el antropólogo Miles Shortman y mi madre, la médica Stella Viveland habían construido una escuela, y una clínica años atrás… La ciudad siguió avanzando.

Arnold tomó aire, y dirigió su mirada pesada hacia Arthur:

-Cuando cavábamos lo túneles, descubrimos muchas piedras verdes, originarias del lugar… Todas valían su peso en oro… Fernando y yo nos asombramos… Era un inmenso resplandor verde… Esas piedras valían una fortuna… Temerosos de que si eran descubiertas los antiguos piratas podrían querer invadir la ciudad otra vez, decidimos cerrar el túnel y cambiar de zona el proyecto… Eso fue hasta que alguien, apareció sin ser llamado:

Flashbaack:

-Fernando… No deberíamos verlas… Mi padre me lo advirtió una vez, son muy sagradas… Aquí debe ser donde los ojos verdes forjaron el corazón…- Explicó Arnold, observando a su alrededor… Él y Fernando, un hombre de piel morena, que portaba una pala y un equipo al igual que él, estaban asombrados por lo que veían…

-No tenía idea que estas piedras se formaban cerca del río…- Mencionó el hombre y el rubio asintió:

-Yo tampoco… Vámonos… Cerremos el túnel, es peligroso si alguien las descubre… No podría imaginar otra epidemia de saqueo en San Lorenzo…- Afirmó Arnold mientras el moreno asentía:

-Ni yo… Casi pierdo a mi padre, por culpa de esa ola de avaricia… La Sombra nos dejó su huella, eh?... Logramos atraparlo, pero el peligro siempre está…- Mencionó Fernando y Arnold ladeó la cabeza… Recordó a cierta rubia, y sus inmensos ojos azules…Sonrió para sí mismo, pensando en la vez que ellos habían viajado a San Lorenzo de niños… Lo invadió la melancolía… La echaba de menos… Quizás sería una buena idea volver a Hillwood y seguir con sus estudios allí…

-Con qué aquí estaban, eh…?... Yo cumpliendo horas extras, con el derrumbe en la mina, y ustedes…- La voz de Arthur, provocó que ambos voltearan a verlo… El pelinegro, venía con su maletín y limpiándose las manos, cuando se le ensancharon los ojos, al contemplar el refulgir de las piedras preciosas incrustadas entre las rocas…

-Vaya!... Son diamantes?...- Casi gritó bajo la mirada tensa de Arnold y Fernando…- Wooooouu! Somos ricos!...- Festejó lanzando el sombrero que traía… Tanto Arnold como Fernando tomaron sus cosas, y se dispusieron a salir de allí sin intenciones de volver…

Fin de Flashbaack…

-Ambos le explicamos el riesgo que corría la comunidad si el secreto se conocía…- Dijo el rubio prosiguiendo con su declaración…- Los ojos verdes le dan otro sentido a esas piedras… No tienen un valor económico, ni algo que se parezca… Las adoran por su fuerza, por ser creadas en el círculo más cerrado de la naturaleza… El centro de la Tierra… Son sagradas… Y es algo que Arthur no comprendía:

Flashbaack…

-Oh vamos!…- Insistía el pelinegro, mientras Arnold y Fernando caminaban de vuelta a la ciudad…- Nada más piénsenlo! Sería de gran ayuda… No más médicos voluntarios, ni casas construidas a mano… No más necesidades!... Y hasta sobraría algo de dinero, para darnos algún lujo… - Tanto el rubio como el moreno lo miraron frunciendo el entrecejo… Arthur sonrió de lado, siguiéndolos…-Solo bromeaba! El punto es… Por qué dejarlas allí, hasta que alguien más se las lleve…? Ese pirata de La Sombra… Quizás tiene algún sucesor… Por algo el sujeto buscaba el corazón, no? Deben valer una fortuna!…

Tanto Arnold como Fernando se miraron… El rubio fijó su vista en Arthur:

-Es mucho más riesgoso de lo que crees… Cambiaría la forma de vida de la gente del lugar!… Los pueblos nativos tienen sus costumbres, su manera de vivir… No ambicionan nada de todo eso… Solo necesitan ayuda… Y no sé tú, pero no quiero ver a la gente sufrir por los cambios que pueden ofrecer lo que obtengamos de unas cuantas piedras…- Explicó Arnold, guardando la pala, mientras Fernando asentía:

-Estoy de acuerdo con Arnold… Olvídalo Arthur! De todos modos, no estamos aquí para volverlos millonarios, si no para atenderlos…- Finalizó el hombre, oliendo la comida que preparaban en una de las carpas…- Mejor apurémonos, esa sopa de porotos, será todo lo que comeremos antes de emprender el viaje de nuevo… No duerman en mi carpa!... Soy una bomba de tiempo cuando almuerzo esa sopa…- Bromeó bajo la risa de sus amigos, en lo que Arthur se quedaba en silencio, dirigiendo su mirada al río…

Fin de Flashbaack…

-Lo curioso fue… Que recibí la llamada por parte de Arthur aquella noche, diciéndome lo que sucedía en San Lorenzo… Cuando llegué, él no estaba…

Flashbaack…

Un rubio de ojos verdes, estaba en camino a la ciudad, en un auto que había tomado en el aeropuerto… Más de una hora de viaje, que había utilizado para llamar a su cuarto de la universidad de Hillwood…

Una rubia de ojos azules, escuchaba el teléfono con lágrimas en los ojos, abrazándose a sí misma y contemplando por la ventana… Por qué Arnold había hecho eso con ella…? Tenía tanto miedo de atender… Y si lo hacía, y él le confirmaba que todo lo que había dicho en esa carta era verdad…? Se puso de pie, saliendo de la habitación… Pensando la posibilidad de tomar un avión a San Lorenzo, y enfrentarse a él… Preguntarle si realmente no la quería…

Arnold colgó su celular al llegar a la misión… Pero cuando llegó descubrió un movimiento extraño: Dónde se había metido todo el mundo…?

-Arnold!.. Huye!.- El grito de Stella, lo alertó y se aceleró en el acto, al notar que su madre y sus amigos eran llevados por un grupo de hombres… No tardó demasiado tiempo, en que lo aprisionaran a él también… Al llegar a una especie de cuarto completamente cerrado, notó a Fernando y a Karl cansados de tanto maltrato:

-Qué fue lo que ocurrió?... Dónde está Arthur…? Recibí su llamada… Dijo que los piratas los habían invadido, pero no mencionó que habían llegado hasta la ciudad…!.- Comentó alarmado, mientras veía a sus amigos, sentado en un rincón…

-Ni lo verás Arnold… Arthur es el culpable de todo esto…- Le respondió Fernando mientras más personas eran apresadas junto a ellos…

Fin de Flashbaack…

-Los días se fueron, y prácticamente perdí la noción del tiempo que estuvimos encerrados… No se deshicieron de nosotros porque nos necesitaban o al menos a mí y a Fernando, nosotros sabíamos dónde estaban las piedras, conocíamos el lugar de memoria… A cambio, pedimos que no le hicieran daño a ninguno de los que nos acompañaban - Completó Arnold, mientras unos silenciosos Miriam y Bob Pataki se daban las manos… Y a la par, gente que conocía al rubio de toda la vida, lo miraban espantados por todo lo que había narrado…

-Una noche, gente de la comunidad de ojos verdes habían logrado atrapar a algunos de los invasores del lugar… Mis padres, Fernando y yo logramos escapar hacia una aldea segura y dar aviso a las autoridades… Los bandidos fueron apresados… Nadie estaba enterado de lo que ocurría… No sé qué fue lo pasó con Karl… Nunca lo encontramos…-Finalizó Arnold y un silencio pesado y muy triste invadió a la gente de la ciudad que estaba presente en el juzgado… La fiscal tragó pausadamente, y luego inquirió:

-Arthur Roberts… Apareció en algún momento mientras estuvieron encerrados…?...

El rubio sonrió de lado con ira:

-Fue quien nos informó lo que haría con nosotros si no cooperábamos… Llegó una semana después…- Bajo este asentimiento, Helga se colocó una mano en el pecho. -Nunca me imaginé que perdería mucho más, atendiendo ese llamado… Dicen que quien experimenta la soledad y la tristeza, disfruta mucho más la felicidad… Pero y si la felicidad nunca llega…?- Comentó Arnold dirigiendo su vista hacia ella… Helga solo bajó la mirada, mientras él suspiraba recordando:

Flashbaack…

There's a time and place for everything, for everyone

Hay un momento y un lugar para todo, para todos

We can push with all our might but nothing's gonna come.

Podemos empujar con todas nuestras fuerzas, pero nada vendrá.

Oh no, nothing's gonna change, and if I ask you

Oh no, nada va a cambiar, y si te pido

Not to try oh could you let it be…

Que no lo intentes, oh podrías hacerlo…

I wanna hold you and say:

Quiero abrazarte y decir:

"We can't throw this all away"

"Que no podemos arrojar esto"

Tell me you won't go, you won't go…

Dime que no te irás, no te irás…

Do you have to hear me say…

Tienes que escucharme decir…

I can't stop loving you

No puedo dejar de amarte

And no matter what I say or do

No importa lo que hagas o digas

You know my heart is true

Sabes que mi corazón es sincero

Oh, oh, I can't stop lovin' you.

Oh, oh, no puedo dejar de amarte.

You can change your friends, your place in life

Puedes cambiar a tus amigos, tu lugar en la vida

You can change your mind

Puedes cambiar tu forma de pensar

We can change the things we say and do anytime.

Podemos cambiar las cosas que decimos y hacemos, en cualquier momento.

Oh no, but I think you'll find

Oh no, pero creo que encontrarás

That when you look inside your heart

Que cuando mires dentro tu corazón

Oh, baby, I'll be there, yeah.

Oh, baby, ahí estaré, yeah.

Hold on! I'm holding on… Baby, just come on!

¡Espera! Estoy esperando… Baby, ¡vamos!

Come on, come on, I just wanna hear you say…

Vamos, vamos, solo quiero escucharte decir…

I can't stop loving you

No puedo dejar de amarte

And no matter what I say or do

No importa lo que hagas o digas

You know my heart is true

Sabes que mi corazón es sincero

Oh, oh, I can't stop lovin' you.

Oh, oh, no puedo dejar de amarte.

Oh, I'm so twisted and tied, and all I remember

Oh, estoy tan dividido y atado, y todo lo que recuerdo

Was how hard we tried, only to surrender.

Es lo mucho que lo intentamos, solo para rendirnos.

And when it's over, I know how it's gonna be…

Y cuando esto se termine, sé cómo será…

And true love will never die, no, not fade away.

Y el amor verdadero no morirá, no, no se desvanecerá.

I can't stop loving you

No puedo dejar de amarte

And no matter what I say or do

No importa lo que hagas o digas

You know my heart is true

Sabes que mi corazón es sincero

Oh, oh, I can't stop lovin' you.

Oh, oh, no puedo dejar de amarte.

And I know what I got to do, hey, Ray

Y sé lo que tengo que hacer, hey, Ray

What you said is true oh, I can't stop lovin' you.

Lo que me dijiste es verdad, no puedo dejar de amarte.

-Entonces estoy completamente loco por necesitarte como lo hago!...- Arnold la acercó contra si, y finalmente la besó… Duró unos instantes y luego se apartaron…- Te amo. Yo tampoco pude olvidarme de ti… No sabes cuánto me alegra escucharte decir todo esto!...

Helga sonrió helada, llevándose la mano a los labios por aquel beso…-De verdad?...- Preguntó, mientras él asentía con una sonrisa…

-Gracias!...

-Por qué?... Por acosarte toda la vida?...- Bromeó al notarlo tan sonriente…

-Por nunca haberme arrancado de tu corazón!… Parece que hoy es mi día de suerte!… También tuve miedo cuando te vi… Al principio cuando regresé, creí que me odiabas… Por haberme marchado, por haber terminado nuestro noviazgo…

-Sé por qué lo hiciste… No… Nunca podría odiarte!...Éramos unos niños… Decíamos cosas que en verdad no pensábamos… Todas esas peleas… Yo quería que fueras muy feliz, aunque no fuera conmigo… Y si estar con tus padres era lo que más querías…

-Creía que ya no te importaba! Por eso te pedí que fuéramos amigos!... Me estaba matando por dentro el hecho de que no me hablaras… Y luego tú aceptaste… Fue el error más estúpido que cometí!...

Helga sonrió de lado, enarcando una ceja…-Bueno… Eres un estúpido distraído para empezar, Arnoldo!

Ambos rieron y después el rubio dijo:-Jajaja!... Ven conmigo… Larguémonos de aquí…

En el campus de la universidad de Hillwood…

Una pareja de rubios subían la escalera dándose besos ansiosos y apasionados… A esa hora de la tarde, el lugar se encontraba solitario, y si bien el camino al cuarto de Arnold era riesgoso recorrerlo así (porque en cuartos de hombres, se prohibía el ingreso de mujeres), a ninguno de los dos parecía importarle…

Él la empujó contra la puerta besándola mientras ella amarraba sus piernas contra su cintura… Arnold hizo un movimiento de fuerza para poder cargarla… Ella río por los pequeños besos que él le daba en el cuello… Helga le quitó la corbata y se la puso ella alrededor del cuello…. Con una sonrisa traviesa, le susurró en el oído:

-Te acuerdas cuando nos encerrábamos en el cuarto de limpieza de la escuela, cabeza de balón…?...- Indagó haciendo mención a esas escapadas en la adolescencia, por obra e idea de ella… El rubio sonrió en respuesta:

-Siii…- Respondió con ternura, mientras se besaban de nuevo… Ella sonrió otra vez, mientras él le desabrochaba los botones del vestido:

-Seguro que quieres portarte mal, melenudo…? Qué hay si te descubren por traer a una chica a tu dormitorio…?...

Arnold la besó para callarla, y entre besos dijo:

-No me importa lo que pase…

Y abrieron la puerta, mientras no cortaban los besos… Pero un grito los distrajo:

-Muy bien caballeros… Revisión de dormitorios…- El anuncio de un inspector que golpeaba puerta por puerta, provocó que ambos se soltaran a la par que los jóvenes salían de sus cuartos, algunos bostezando porque recién se despertaban, otros apurándose para ordenarlo…

Arnold miró a Helga, quien ladeó la cabeza, colocándose las manos en la cintura:

-Creí que habías dicho que no te importaba!... Además… Por qué siempre tengo que ser yo, la que se esconda en tu habitación o dormitorio de universidad…?...- Preguntó bufando, mientras Arnold la observaba con desconcierto…

-Cuándo te ocultaste antes…?...

La rubia se sonrojó un poco, frotándose el brazo con nervios…

-N- Nunca! Qué insinúas, Arnoldo…?- Indagó con un hilo de voz, Arnold la miró fijamente mientras ella resoplaba…- Rayos!... Qué debería hacer ahora? Evaporarme en el aire…?

-Helga, me escondería yo si pudiera!…- Dijo Arnold intentando acomodarse la camisa… Ella río con malicia, volviendo a besarlo otra vez…Él ensanchó los ojos, sintiendo la profundidad del beso e intentando no caerse…

-Jovencitos! Abran la puerta! Se supone que tienen que tener el cuarto en condiciones!...- Exclamó el inspector, que cada vez estaba más cerca… Arnold la separó tomándola de los hombros… Ella exhaló aire pesadamente:

-Si estuvieras en la armada, seguro no tendríamos estos problemas… Ash!...- Se quejó mientras Arnold abría la puerta y ella miraba hacia todos lados, buscando un lugar adecuado… La cama fue el único lugar donde pensó que no la verían…

Arnold tomó aire, intentando bajar la fiebre y la agitación que tenía… Se colocó frente a la puerta, esperando al inspector.

El hombre que en efecto ya se acercaba, calvo, de baja estatura y con un cuadernillo para tildar los nombres, colocó un gesto serio observando a Arnold:

-Shortman… No es así?...- Indagó mientras Arnold le extendía la mano, y la quitaba sin dejarla estrechar… Estaba transpirando tanto! Sonrió al notar la mirada del hombre…

-Mmm… Estuve trabajando hasta hace unos momentos, y… Es una costumbre a la que no pude despegarme, eso de saludar rápidamente…

-Sí, si… Como diga… Bien, abra la puerta vamos a echar un vistazo…- Lo interrumpió el sujeto, con rapidez:

Arnold tragó pausadamente:

-Por supuesto, quiere pasar?…- Dijo mientras el hombre ingresaba impacientemente al cuarto. El inspector revisó el baño, el armario, la modesta cocina a un lado… Todo lucia muy normal.

-Muy bien, señor Shortman… Debo felicitarlo… El cuarto está en condiciones, es bueno que alguien de su edad pueda ser un ejemplo para los estudiantes que recién ingresan a nuestra institución…

Arnold sonrió de lado, sonrojándose:

-Seguro…- Dijo mientras hacia un gesto de cerrar la puerta.

-Atuuzzzz…!

El inspector se dio vuelta, y Helga se mordió los labios… Oh oh…

-Qué fue ese ruido…?...- Preguntó el hombre bajándose las gafas y mirando por encima del hombro del rubio… Arnold solo ladeó la cabeza, mientras chicos de otros cuartos reían espiando la escena:

-No escuché nada!… Quizás haya sido uno de esos esqueletos que nos dan para analizar… Ya sabe, siempre se les cae algún falange…- El hombre se aproximó al rubio, mirándolo de forma inquisidora…

-No quiera pasarme a mi muchacho! Hay alguien en esta habitación y creo saber de dónde provino el ruido…!...- Aseguró haciéndose paso, en lo que Arnold cerraba los ojos lamentándose…

El inspector se agachó y observó debajo de la cama… Unos instantes después, salió de allí con una extraña expresión en el rostro:

-Debe limpiar debajo de su cama señor Shortman!...- Ordenó antes de marcharse hacia las siguientes habitaciones… Arnold ingresó al cuarto con un movimiento veloz…

-Helga…- Llamó en un murmulló… Un sonido como una gran bolsa, caía en el acto…

-Ouuuch!...- Protestó la rubia… Había estado escondida en la cama, y prácticamente aferrada a la superficie de la misma, con uñas y pies… Salió de allí quitándose el polvo, Arnold emitió unas carcajadas, mientras ella lo miraba de forma escrutadora:

-De qué te ríes, torpe?... Por poco y me desmallo allí abajo!... Eras más limpio, cuando eras un niño!...- Lo retó, dándole un leve golpe en el brazo… Arnold sonrió trayéndola contra sí…

-Ven aquí…- Le dijo antes que los dos se tiraran a esa cama, donde expresarían todo su amor…

Sin notar que alguien se había dado cuenta de la presencia de la rubia en ese cuarto… Alguien que escuchaba los ruidos desde el cuarto contiguo…

Fin de Flashbaack…

-Es decir… Que si Arthur Roberts estafó a gente de la que se suponía tenía que estar encargándose…- Mencionó la fiscal y el abogado de Arthur se puso de pie:

-Objeción!... ¿La fiscal O´Conner acaso está insinuando que mi cliente es un caso internacional…?... No puede basarse en ese testimonio del cual no tiene pruebas, para llevar a cabo un interrogatorio!...

El juez asintió y la fiscal retrocedió unos pasos:

-Debería darle las gracias a mi colega… Mencionó exactamente lo que todos pensamos aquí… Si Arthur Roberts estafó y le mintió a personas que lo necesitaban… Se supone que un médico voluntario debería preocuparse por su prójimo desinteresadamente, por eso elige ser voluntario!...

-Es ridículo… Insinúa que un traficante pudo evadir las leyes y controles de este país…?...- Preguntó el abogado sin poder creerlo… La fiscal sonrió:

-No más preguntas…

Continuará:

Hola! Puffff!... Jajajaja! Típico de un hombre, retractarse cuando lo están por descubrir! Jajajaja!... Espero que les haya gustado, una aclaración: la segunda película de Hey Arnold, planeada pero nunca producida, es donde Arnold viaja a San Lorenzo con sus amigos, para rescatar a sus padres. Allí debe recuperar el corazón de los ojos verdes (la piedra que se menciona en este capítulo), y es donde cae el villano que aprisionó a sus padres: La sombra. En esta película, supuestamente, Arnold descubriría sus sentimientos hacia Helga. Lo aclaro para todos aquellos que dudan de lo que leen… Jejeje! Los fanáticos lo saben muy bien, también están los capítulos del Diario I y II, donde Arnold encuentra el diario de su padre Miles… Bueno, gracias por seguir la historia que ya se termina… La canción es de Van Halen… Nos vemos! Suerte!