Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer porque aun no los pude comprar, y esta locura me pertenece! XD

Capítulo beteado por Estephany Twilighter Priego (Esteph PV17) , de Betas FFAD.
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Capítulo 15

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El primer show en el Teatro de la Quinta Avenida, en Seattle, había sido increíble. Hacía mucho tiempo que Edward no disfrutaba tanto en un show, a pesar de extrañar a sus dos chicas, el subirse a un escenario y hacer lo que mejor sabía era una sensación indescriptible.

—Hey, Edward, ¿vamos por unas cervezas a festejar?

—No, Emmett, estoy cansado. Además, aún nos queda un show más.

— ¿Estás cansado por el show o por la actividad sexual con Bella?

— ¿Acaso te importa?

Emmett encogió sus hombros y sonrió.

—En verdad, no para conocer tu vida sexual, pero sí para burlarme de ti.

—Oh, claro, buscas burlarte de los demás para no pensar en la abstinencia que te está haciendo pasar Rosalie, ¿verdad?

—Mi Rosie no me está haciendo pasar por eso, yo lo decidí. Quiero ir despacio con ella, voy en serio con ella, así como tú con Bella.

—Sí, te entiendo, grandulón, no sabes lo raro que se siente.

—Es la mujer que hubieras preferido como madre de Julie, ¿no?

—Si pudiera volver el tiempo atrás, juro que cambiaría todo menos a Julie, ella es mi razón de vivir, y sé que cuando Tanya se entere, todo se irá por la borda.

—Ok, ¿por qué no piensas en tomarte una cerveza y dejar de martillar la mente, al menos hasta que terminemos el show de mañana?

—Está bien, déjame hablar con Bella un momento antes de que se vaya a dormir.

—Oh, nuestro Ed está enamorado. De acuerdo, llámala, dale besitos de mi parte y dile que estoy ansioso porque me vuelva a deleitar con sus brownies.

—Vete a la mierda, Emmett.

El moreno salió riendo del cuarto del cantante. Edward sabía que tendría que ser fuerte y pelear contra todo por Bella y por Julie. Pero también sabía que el amor que sentía por ambas iba a ser esa fuerza que tanto necesitaba.

Tomó su teléfono celular y marcó el número de su chica. Al tercer timbrado, una voz media adormecida le respondió con un casi inaudible "hola".

—Cariño, ¿estabas durmiendo?

— ¿Edward?

— ¿Acaso hay otro hombre que te llame "cariño"?

—No, claro que no, Cullen. Solo que me acosté a mirar una película y me quedé dormida, al sonar el móvil no miré el identificador.

—Está bien, amor, perdóname por despertarte.

—Me encanta que me despiertes.

— ¿Te encanta que te despierte con el desayuno, besando esa hermosa espalda o despertándote a través de una llamada?

—Me encanta que seas tú el que me despierte en todo momento. No puedo negar que tus besos son como una droga y que tus desayunos son exquisitos, y obviamente prefiero mucho más esos dos a que me despiertes a través de una llamada, pero todo lo que venga de ti es encantador para mí.

—Te amo y te extraño, nena.

—También te extraño. A veces me cuesta entender cómo es que terminamos así: juntos. Me cuesta tanto creerlo. Estuve enamorada de ti durante tantos años, y tú nada, ahora me cuesta entender esta situación.

—Es raro, lo sé cariño, pero se siente bien, ¿no?

—Sí, se siente bien.

—Emmm… creo que aún te falta decirme algo.

— ¿Algo?

—Sí, te dije que te extraño y que te amo, y tú solo dijiste que me extrañas…

Bella rompió a reír por la última frase del cobrizo.

—También te amo, Edward, más de lo que crees.

—Esa es mi chica.

—Escucha, estuve hablando con Leah, mi compañera que te dije que podría darte clases para que termines tus estudios, y dijo que estaría encantada en ayudarte. ¿Pensaste algo al respecto?

—Bella, creo que es inútil, ¿en verdad crees que pueda hacerlo?

—Claro, ¿por qué no?

—Porque no tengo una buena memoria, porque soy inútil estudiando. Solo soy bueno con la música, amor.

—Eres bueno en muchas cosas, Edward, y puedes lograrlo. Tienes que poner garras y tomar la decisión, no más.

— ¿Tú me ayudarías?

—Eso no es una pregunta que deberías hacer; sabes que estaré contigo en todo lo que quieras.

—Te quiero conmigo en toda mi vida.

—Te amo, Cullen, pero tienes que terminar tus estudios, hazlo por ti, por Julie.

—Lo haré. ¿Podrías averiguar todo para que este idiota pueda terminar sus estudios?

—Claro que sí. Hablaré con Leah y nos pondremos de acuerdo para coordinar todo.

—Gracias, amor.

—No tienes nada que agradecer, cariño. Lo hago porque te amo.

—Yo más.

Unos golpes en la puerta de la habitación de Edward interrumpieron la conversación de la pareja.

—Cariño, debo irme, iré con Emmett y los chicos a tomar una cerveza. Hablamos mañana, ¿de acuerdo?

—Claro, amor.

— ¿Bella?

— ¿Sí?

—Te amo.

—Yo también, Cullen. Ahora, mueve ese trasero hermoso y ve antes de que Emmett destroce tu puerta… Y Edward, no me lastimes, pórtate bien.

—Nunca te haría daño, Bella, eres mi vida ahora.

—Y tú la mía. Hasta luego, amor.

—Hasta luego, cariño.

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La noche en el Bar "Night's" era tranquila como cualquier noche de miércoles, solo que esta vez había un condimento extra, contaba con la presencia del legendario grupo Sunrise. La mayoría de los integrantes eran conocidos, además de por sus increíbles canciones, por sus largas trasnochadas en antros y bares luego de cada show. Edward Cullen solía ser el más aficionado a la hora de elegir chicas para pasar el rato. Pero la llegada de Isabella a su corazón había mermado toda esa necesidad de estar al límite y buscar sexo en cada lugar en donde se hallaba.

Era raro ver el nuevo comportamiento del vocalista, pero quienes sabían de su nuevo motivo no se extrañaban.

La entrada del grupo al bar fue observada minuciosamente por cada chica que estaba en el lugar. La gran mayoría de ellas buscaban amanecer en la cama de alguno de los integrantes de la banda y no dudaron ni un segundo al momento de elegir vestirse con pedazos de telas diminutas, tan pequeñas que algunas habrían servido para que las usaran niñas de seis años.

Los muchachos se sentaron en una de las esquinas y le pidieron a la camarera que les trajese una ronda de cerveza para todos. El dueño del bar, un tal Jamie, se acercó a saludar ofreciéndoles una ronda de cualquier bebida que pidieran. Eso era algo a lo que estaban acostumbrados los jóvenes, ya que, gracias a su reconocimiento, en cada lugar a donde fueran eran bienvenidos y los atendían como si fueran reyes.

Pasados unos minutos, y pasada ya la tercera ronda de cervezas, todos reían con anécdotas de anteriores giras que la banda había hecho. Estaban tan ensimismados en la conversación que ninguno se dio cuenta del pequeño grupo de chicas que se acercaba con una sonrisa pícara.

—Hola, chicos. ¿Les molesta si nos unimos?

Seth fue el primero que no se negó y respondió por todos.

—Claro que no, ven cariño, puedes unirte a mí.

La joven con el cabello rubio caminó moviendo sus caderas de forma llamativa hacia quien la había hablado. Se acercó a Seth y le dio un beso en la comisura de los labios. El moreno ya avecinaba una gran noche con la rubia en una cama.

—Ellas son mis amigas Lizzie y Samy. Y yo soy Heydi.

Los jóvenes rieron por la forma en que la rubia se dirigió a sus amigas, la tonalidad de su voz era aniñada, nada comparable al cuerpo que la completaba. Las tres amigas vestían de manera sugerente para buscar algo más que una simple copa.

—Bienvenida a ti y a tus amigas, cariño —respondió Seth—. Tomen asiento, niñas, la noche es joven y hoy vamos a divertirnos.

Edward alzó su ceja derecha y miró a Emmett, los dos sabían lo que esa invitación de parte de Seth hacia las jóvenes implicaba: sexo desenfrenado y drogas hasta que el cuerpo lo resistiera. Ambos complicarían las cosas con sus respectivas parejas si se sumaban a ese juego, por eso se hicieron una seña para tratar de salir en ese momento de esa situación. Cuando estaban por levantarse, el cobrizo sintió como una morena se sentaba a su lado y lo tomaba del brazo.

—Tú eres Edward, ¿no?

—Sí, así es.

El cantante sabía que tenía que irse antes de que la situación se caldeara, pero no podía comportarse de forma maleducada, tal vez un par de palabras y la joven miraría hacia otro lado.

—Eres más lindo que en las fotos.

—Uh… yo, eh… Gracias.

—No tienes que agradecer lo que la naturaleza te brindó.

—No es tan así. —La joven empezó a mover sus caderas acercándose hacia Edward. Con una sonrisa sugerente y una minifalda tan corta, empezaba a poner nervioso al vocalista.

Edward sabía muy bien que no cometería el error de estar con otra mujer porque lastimaría a Bella, y él la amaba. Esta vez quería hacer bien las cosas, no le fallaría a Bella.

—Sí lo es. Puedo demostrarte lo bello que eres. ¿Qué te parece si salimos de aquí?

—Eh, yo no puedo, es más…

No lo dejó terminar de hablar, ya que, en ese mismo momento se levantó bruscamente y se sentó en el regazo del cobrizo. Emmett lo miró alzando las cejas de forma interrogante. Edward rodó sus ojos y se dirigió nuevamente a la chica que ya estaba alojada en sus piernas, puso sus manos en la cintura de la joven para intentar sacarla de sus piernas.

—Escúchame, esto no está bien, por favor, siéntate en el sofá.

—Claro que está bien, pero puedo hacerte sentir mucho mejor. Vamos cariño, llévame a tu cama.

— ¿Acaso no escuchas, chica? No te llevaré a… —Cuando pensaba decirle que se iría en ese mismo momento a su habitación, la morena empujó sus labios hacia los de él, impactándolos de forma brusca y salvaje.

Había tomado de improviso a Edward, que se encontraba congelado. Esta chica era una más de las muchas a las que estaba acostumbrado antes de hacer el amor con Bella. Una especie de relámpago lo sacó del trance. Los ojos de Edward se dirigieron hacia donde había aparecido la pequeña luz y su mirada se amplió al ver claramente que la luz que se había disparado no era otra cosa que el flash de una cámara y un maldito fotógrafo registrando ese inoportuno momento. Edward se levantó rápidamente, casi tirando a la morena al pararse, pero nada le importaba, debía detener a ese paparazzi. El cobrizo sabía que si Tanya veía esa foto complicaría más las visitas a su hija, y si Bella veía esas fotos… ¡Dios, si Bella veía esa imagen no lo perdonaría!

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Bella despertó con una sensación difícil de explicar, y lo atribuyó al cambio climático, pensó que tal vez estaría por enfermar, podía ser una gripe, o tal vez algo más sencillo, como un simple resfriado. Terminó su desayuno y corrió a ducharse, tenía que estar en el colegio en dos horas para dar su clase de Biología. Al salir de esa agradable ducha, se puso unos jean azul y los acompañó con una blusa color salmón, tomó su chaqueta negra, esa que tanto amaba, su bolso y partió hacia el colegio.

—"La función del nefrón es influida por hormonas, principalmente la hormona antidiurética (ADH), producida por el hipotálamo y liberada por la glándula hipófisis; la aldosterona, una hormona de la corteza suprarrenal y el factor natriurético atrial…" ¿Liberado por quién, Louis?

—Liberado por las aurículas del corazón, profesora.

—Exacto. Bien, eso será lo que tienen que estudiar para el examen del lunes. ¿Alguna duda? —Un golpe suave interrumpió la clase de Bella—. Adelante.

Una joven alta se adentró al aula con el cabello lacio y largo, de un color negro brilloso. De piel morena y una dulce sonrisa.

—Oh, perdón Bella, solo quería saber si irás con nosotras, así te esperamos.

—No, Leah, iré a cuidar a Julie. Tanya tiene "tarde de compras" —dijo de forma sarcástica—. Te llamaré más tarde, Edward decidió terminar sus estudios así que necesitaremos de tu ayuda.

—Claro, estaré esperando tu llamada más tarde. Te dejo terminar tu clase, nos vemos.

—Adiós Leah —se despidió de su amiga y continuó con la clase.

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— ¿Qué dices si hacemos algunas manualidades?

— ¡Siií!

Julie estaba feliz por la propuesta de su tía. Amaba las manualidades que hacía con su tía, era uno de sus pasatiempos preferidos. La niña compartía más tiempo, más actividades con Bella, que con su propia madre, por eso adoraba a Isabella.

—Tía, ¿podemos hacer un dibujo con temperas para mi papá?

—Claro que sí, cariño. Ve a traer las pinturas, que yo buscaré hojas.

—Genial. Ahora vuelvo.

Bella buscó hojas para la supuesta "obra de arte" de su sobrina, y miró su teléfono celular para ver si tenía alguna llamada o mensaje de Edward, pero nada… El móvil no tenía nada de él. Le pareció raro, ya que su chico había acordado llamarla, tal vez se le habría complicado con alguna entrevista, o con algún cambio en el show.

—Aquí están. Traje pinceles y mi delantal de manualidades.

—Que niña tan inteligente eres. Ahora tu madre no podrá retarnos por ensuciar la ropa. Vamos, hagamos arte, cariño.

Ambas pusieron manos a la obra y trabajaron duramente en la pintura que la niña le regalaría a su padre. Luego de terminar, ambas decidieron tomar la merienda juntas, por lo que Bella se dirigió a prepararla mientras Julie guardaba todas las cosas en su habitación, incluida la pintura para su padre.

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— ¡Maldición! ¿Por qué no puede llover otro día y no hoy cuando no llevo paraguas?

—Hola, Tanya. Parece que tus compras se vieron pasados por agua. —Bella estaba mirando a su hermanastra mientras trataba de contener la risa al ver a Tanya completamente mojada—. ¿Acaso olvidaste el vehículo? Dios, Tanya, estás empapada, ve a cambiarte o agarrarás un resfrío.

—Ni lo menciones. Es que una de las ruedas no tuvo mejor idea que pincharse en medio del camino, por lo que tuve que llamar a la grúa, que tardó más de dos horas, y estuve buscando un maldito taxi para llegar a casa por lo que me mojé un poco. ¡Maldición! Dañé mis Louis Vuiton.

Tanya, eso es lo de menos, por favor, cámbiate antes de que te enfermes.

—Sí, eso haré. ¿Dónde está Julie?

—En su cuarto, ya cenó así que se bañó y se acostó a dormir. Por cierto, llamó Jane y dijo: "Dile a Tanya que no olvide enviarme los datos de la masajista antes de que mi cuerpo entre en un estado de estrés progresivo o juro que no la invitaré a mi fiesta." —Bella repitió imitando la voz infantil de Jane, la mejor amiga de Tanya.

— ¿No te cansas de burlarte de mi amiga?

— ¿No te cansas de elegir amigas idiotas?

—Mejor iré a cambiarme, espérame que tengo que darte el libro que le prestaste a mamá, lo tengo en mi habitación, ya vuelvo.

Bella tomó su bolso y preparó todo para que cuando Tanya le entregara el libro pudiese partir a su departamento y descansar. Tal vez al llegar a casa Edward la llamaría. Fue en búsqueda de su chaqueta, la tomó, y la voz de Tanya diciendo maldiciones la hizo saltar en su lugar.

— ¡Es un maldito imbécil! ¿Es que nunca se dará cuenta de que tiene una hija que verá todo esto cuando sea más grande? ¡Maldito idiota!

— ¡Jesús, Tanya! ¿De quién hablas?

— ¿De quién puede ser? ¡Del imbécil de Edward! Mira.

Bella se acercó a Tanya quien tenía en sus manos la laptop y estaba leyendo la página de "Diary Famous", una de las páginas más bizarras, que contaba los últimos chimentos y desaciertos de los famosos, pero eso no le importó a Bella cuando leyó el titular de la nota que se centraba en la página:

"Cullen y… ¿su nueva conquista?"

Las piernas de Bella parecían flaquear, por su cabeza pasaban miles de pensamientos, y la voz de él repitiendo "Nunca te haría daño, Bella, eres mi vida ahora". ¡Maldito Cullen! Repetía en su cabeza. Sus ojos se desviaron al contenido de la nota y leyó.

"El vocalista de la mitológica banda Sunrise parece no perder el tiempo en su visita a Seattle. Según nuestras imágenes, Edward Cullen, cantante del grupo, estuvo muy acaramelado con una joven morena a quien habría conocido en el show que la banda brindó hace escasas horas. Según testigos del bar Night's la pareja compartió un momento con los demás integrantes de la banda, y se encontraban de muy buen humor. Hace mucho tiempo que no se conoce a una pareja estable del cantante, ¿será esta joven la encargada de encaminar a Edward Cullen? No sabemos si será quien se encargue de llevarlo por el buen camino, lo que sí es evidente, es que el joven cantante no pierde el tiempo, las imágenes lo muestran con las manos en la cintura de la joven y ella sentada sobre sus piernas. ¿Hasta cuándo durará esta historia? Esperaremos la opinión su ex mujer, la modelo Tanya Denali."

Bella se sentía la mujer más idiota del planeta, ahora entendía porque Edward no la había llamado. ¡Había pasado toda la noche con esa puta! Dios, era una puta. La ropa que llevaba puesta era casi del tamaño de la de Julie. La castaña sentía revolver su estómago, debía salir de ahí ya mismo y refugiarse en su departamento.

—Yo… Tanya, debo irme.

—Oh, cierto, esto a ti no te interesa. Es que cuando veo que ponen mi nombre en las idioteces que hace Edward me enfurezco. —La rubia no sacaba sus ojos de encima de su hermanastra para ver cualquier señal. Tanya siempre supo de los sentimientos de Bella hacia Edward, por eso ella no dudó en atraparlo entre sus garras, y ahora que estaban separados no iba a permitir que Bella tuviera algún chance con su ex. Aprovechó la desafortunada situación del padre de su hija y en un tono divertido largó su veneno—. ¿Quieres que te pida un taxi?

—No, gracias, traje el auto. Adiós, Tanya.

Isabella caminó lo más rápido que pudo y subió a su auto de forma mecánica, lo encendió y manejó todo el trayecto entre lágrimas, sabía que no tenía que entregarle el corazón a Edward, sabía que él no podría estar sin sus momentos de sexo en las giras. No dejaba de pensar e insultarse por sentirse una idiota. Llegó a su departamento luego de un interminable camino, entró a su piso, y tiró todas sus pertenencias en la entrada.

Las lágrimas parecieron saber que ya estaban en casa, y no dudaron en salir ni bien la puerta se cerró. Bella se deslizó apoyada en la puerta y envolvió los brazos en sus piernas, aferrándose a ellas como un salvavidas. Luego de unos cuantos minutos, se sentía cansada de tanto llorar y estar acurrucada contra la dura puerta de madera. Levantó su cuerpo y se encaminó a su habitación, pero antes pasó por el living y la luz del contestador automático titilaba mostrando que había mensajes en la grabadora. Sin ganas se encaminó a escucharlos ya que no sabía si en el habría algún mensaje importante.

"Bella, cariño", la voz de él sonó en el contestador. "Amor, no leas los periódicos, juro que lo que muestran no es real."

— ¡Maldito Cullen, las fotos muestran lo que en verdad estabas haciendo!

Apretó el botón azul para escuchar el siguiente mensaje.

"Bella, amor, por favor es la quinta vez que te llamo, por favor dime que no crees esa mierda que salió en los diarios."

—Claro, seguro encontrarás una maldita excusa para decir. —Volvió a presionar el botón azul.

"Cariño estoy a punto de empezar el show, volveré a llamar cuando termine, Dios, te amo, no lo olvides".

—Parece que tú lo olvidaste primero, Cullen.

Entre lágrimas, Bella se dirigió a su habitación sin molestarse en escuchar los siguientes mensajes. Se sentía cansada, sin ganas de nada, solo dormir y despertar de esa maldita pesadilla. Al entrar a su cuarto se desprendió de sus zapatos y de sus prendas, y se acostó acurrucándose y volviendo a llorar hasta caer en un profundo sueño.

A eso de las dos de la madrugada se despertó debido al sonido del maldito teléfono y contestó, aún sin abrir los pesados párpados.

— ¡Hola!

— ¡Amor! Dios, no sabes, pensé que no me responderías. —Su voz, era él, y se dignaba a llamar después de acostarse con esa maldita perra.

— ¿Cullen?

—Sí, cariño, soy yo.

¿Cariño? Menos mal que estaba lejos porque por su mente solo pasaban imágenes de cómo liberar ese dolor que sentía dentro.

— ¡Vete al infierno! —No podía hablar con él, lo mejor era cortar la llamada y seguir durmiendo, al menos mientras dormía el sentimiento era indoloro.


Bueno, antes que nada, les pido disculpas por demorar tanto, pero realmente me sentía perdida para escribir, y por suerte aquí salio un capítulo decente.

Gracias enormemente a Gabi, mi loca inspiradora para retomar esta historia!

A mi adorada beta Esteph, a quien enloquezco a diario pero siempre esta a mi lado, sin ella ninguna de mis locuras estarían saliendo a flote.

A Jo, quien me impulsa a seguir escribiendo ya que quiere leer más de esta historia.

A todas las que leen en las sombras, a quienes dejan sus reviews, a quienes me acompañan desde el principio.

Gracias a cada una de ustedes.

Nos leemos la semana entrante si Dios y mi imaginación me acompañan!

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#Andre!#