Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer porque aun no los pude comprar, y esta locura me pertenece! XD

Capítulo beteado por, mi querida y adorada, Estephany Twilighter Priego Vazquez (Esteph-PV17) de Betas FFAD.

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"La vida te brinda la oportunidad justa para ser feliz,

solo es importante saber cuando tomarla."

Anónimo.


Capítulo 19

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Los nervios lo enloquecían, nada de lo que ese maldito papel decía podía ser cierto. Tanya no podía quitarle a Julie. Y para colmo, su pequeña no aparecía.

El camino se hizo interminable; la aceleración con la que manejaba parecía no funcionar. Ningún policía se cruzó en su camino, por lo que la alta velocidad con la que manejaba no se vio alterada. Los pensamientos se acumulaban en busca de una sola respuesta. ¿Dónde estaba Julie?

Bella había vuelto a buscar en cada sector de la casa de Tanya, pero la niña no aparecía. Odiaba la actitud de Tanya. Cuando algo la alteraba era Julie quien aguantaba su mal humor y sus quejas respecto a Edward. ¿Acaso olvidaba que era una simple niña de apenas cuatro años? Muchas veces había peleado con ella porque la niña no tenía nada que ver en sus problemas. ¿A quién se le ocurría culpar a un simple bebé de las infidelidades de su pareja? Sí, a pocas, como a Tanya.

Tanya permanecía sentada a la espera de que la malcriada de Julie apareciera, sabía que lo hacía por sus fuertes palabras, pero es que Isabella y Edward no podían estar juntos, y si eso hacía que Julie sufriera, la niña debería hacerse fuerte para soportar los mil y un llantos que su padre le haría pasar, tal y como se los causó a ella cuando decidieron casarse.

Su mente empezó a divagar entre los recuerdos de su noviazgo con Edward. Eran momentos intensos donde el sexo era increíble y los momentos de risas memorables, todo era perfecto, no había dolor. Pero el embarazo no buscado hizo que Edward le planteara la decisión de casarse y formar una familia, cosa que Tanya siempre había buscado lograr; el amarre irrompible con Edward. De esa forma, mintiéndole a toda la familia, inventando una historia de amor como motivo de la boda, el gran amor platónico que su hermanastra Bella sentía por su novio nunca llegaría a convertirse en realidad.

Se casaron una tarde de otoño cuando todo iba perfecto, y la mentira del nacimiento prematuro de la bebé hizo que Renée y Tanya se unieran, acercándose a Bella quien se sentía fuertemente atraída por la pequeña bebé. Tanya aprovechaba cualquier situación para refregarle a Bella que ella era su madre y Edward su padre; cualquier palabra que pudiera utilizarse para dañar a Bella era bienvenida en su mundo.

Su nube de recuerdos se vio interrumpida cuando unos cuantos golpes en la puerta y el sonido insistente del timbre se hicieron presentes en su casa.

— ¿Dónde está Julie, Tanya? ¿Qué mierda le hiciste?

—Yo nada, sabes que es mi hija y no le haría nada para lastimarla. —Tanya usaba un tono de voz lleno de hipocresía, puso todo su empeño en aparentar tristeza y nerviosismo por la desaparición de Julie.

—Te juro, Tanya, que si algo le pasa a mi hija será la última vez que respires. No puedes condenar a tu propia hija al calvario de la mierda que llevas dentro. La citación del juez de menores que me llegó es una más de tus mierdas, pero no me harás caer, Tanya, me verás pelear por lo que más amo en esta vida, me verás pelear por mi hija.

—Eso debiste pensarlo antes. A ti nunca te interesó el bienestar familiar de tu hija y ahora vienes a dártela del gran papá. ¡Eres un idiota que no sabe más que cantar en un estúpido grupito de música!

—Ese estúpido grupito de música, como tú lo llamas, y este idiota que solo sabe cantar, son los que pagan tus propios gastos, porque no solo te doy el dinero correspondiente para mi hija, sino que te doy dinero de más, y a ti, que no te importa nada másallá de tu nariz, solo te importa darte tus propios lujos.

—Ese dinero me corresponde, te aguanté mil desplantes, mil engaños, me hiciste una cornuda pública con miles de perras con las cuales te acostabas, Edward. ¿Y sabes qué? Es hora de que pagues cada una de las cosas que me hiciste.

— ¿Y acaso tú fuiste una buena esposa? Te acostabas con Mike, Tanya, el manager de la banda. ¿Eso es ser una buena compañera? ¿Eso no cuenta comouna infidelidad?

—Eso era parte de lo que te merecías.

— ¿Edward?

Los ojos de Bella se encontraron con la mirada verde eléctrica más dura que había visto, Edward estaba realmente enojado.

—Bella, ¿dónde está mi hija?

Bella terminó de bajar las escaleras y se acercó a donde Edward se encontraba parado, discutiendo con Tanya.

—No lo sé. La he buscado por toda la casa y la niña no aparece. Creo que es necesario dar aviso a la policía, las palabras de Tanya la asustaron, Edward, y no sédónde encontrarla.

—Entiendo tu odio hacia mí, Tanya, de veras que lo entiendo, pero no entiendo por qué es mi hija quien paga por tu odio. ¿Es que acaso no la quieres? No puedo comprender cómo es que no se te mueve ni un músculo para buscar a tu propia hija, eres una perra mal parida, Tanya.

Bella puso su mano derecha en el antebrazo de Edward, buscando calmarlo. Entendía el enojo del cobrizo, su hija no aparecía por ningún lado, y ella sabía cuánto amaba Edward a Julie.

—Llamemos a la policía, Bella. Hay que encontrar a mi hija.

—Yo soy su madre, yo me encargaré.

—Tú, maldita perra, mantente al margen y haz lo que quieras, pero no te entrometas en esto cuando no te importó usar esas palabras con las que lastimaste a Julie. ¿Bella?

—Estoy marcando, Edward, la encontraremos.

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Tres largas horas fueron las que la policía estuvo buscando a la niña, hasta que, telefónicamente, se dio aviso de que la pequeña se encontraba en casa de una amiguita del colegio. Julie había caminado unas tres cuadras hasta donde vivía Alison, una compañerita del jardín de infantes. La madre de Alison fue quien llamóa la casa de la niña para dar aviso de que esta estaba ahí y la había encontrado en la casita del árbol que su hija tenía. Una cuadrilla policial fue en busca de la niña y la llevó a su casa, donde su padre y su tía, con el corazón en la boca, la esperaban, y una madre que con sus brazos cruzados sobre el pecho bufaba mientras aguardaba su llegada.

La puerta se abrió y dos agentes policiales ingresaron por esta con la niña en brazos. Edward pegó un salto desde el sillón donde permanecía sentado, esperándola.

—Julie, mi niña…

—Papi, papito. —La pequeña lanzó un gran sollozo mientras estiraba sus bracitos en dirección a su padre.

—Mi amor. ¡Gracias a Dios! Me diste un gran susto, nena. Promete que nunca más harás algo así.

—Lo pometo, papi. Es que… es que… —Entre llantos la nena miró a su madre y sus ojos parecieron abrir el caudal de lágrimas que guardaba en ellos.

— ¿Por qué lo hiciste, Julie? Creí morir cuando me enteré de que mi pequeña bebé no estaba en casa. Dime ¿por qué lo hiciste, cariño?

Bella miraba embelesada a la pareja, padre e hija, quienes se sumían en un momento de amor paternal, donde parecía que sanaban las heridas de cada uno.

—Es que… es que mamá me dijo que no te vedia nunca más. Y yo… —La niña puso sus pequeñas manitos en las mejillas de su padre y lo miró a los ojos—. Yo quiedo vete, papito. Yo no quedo que mamá me enciede en mi cuato lejos de ti y de tía Bella.

— ¿Tanya? —La voz de Edward estaba llena de odio y fastidio hacia su ex esposa—. Dile a Julie que nada de lo que dijiste es cierto. —Cada una de las palabras salieron como cuchillos lanzados hacia la rubia.

—Hija, ¿de dónde sacaste esas ideas?

—Tú, mami, me dijite eso.

—No mientas, Julie. Sabes que mentir te hará ser una niña fea. Mejor dejémonos de tanta palabrería y vete a poner el pijama y a la cama.

—Yo quedo domid con papá.

—No es día que te quedes con tu a la cama.

—Yo quedo domid con papito.

—Tanya, puedo llevar a Julie a casa y cuidar de ella —habló Bella.

— ¡Sí! Quedo domid con tía Bella.

—De acuerdo, ve con tu tía a dormir.

Edward puso en los brazos de Bella a Julie, dejó un pequeño beso en su frente y miróa las dos mujeres que lo hacían feliz.

—Te amo, nena.

Los ojos de Tanya parecían querer convertirse en un láser criminal.

—Yo tamien, papi.

—Bueno, señores, creo que nuestro rol aquí ya se cumplió. Les pedimos que cuiden de la niña. Y tú, pequeña, no huyas de casa; es peligroso. Duerme con tu tía y deja que ella te mime. —Uno de los policías se inclinó hacia la niña y la acarició sutilmente, despidiéndose de todos—. Hasta luego, señores.

—Muchas gracias por todo, oficial. —Edward agradeció a los policías y volvió hacia el living, donde besó la mejilla de su pequeña bebé y acunó el angelical rostro que aún tenía rastros de las lágrimas que había soltado al verlo.

—Iré a verla luego, Bella. ¿Puedo?

—Claro, eres su padre.

—Isabella, no tienes poder de decisión en esto. —Edward fulminó con la mirada a Tanya, pero esta no se dio por vencida y siguió con su palabrería de "hacer sentir mal a todos"—. Así que creo que soy yo quien decide cuándo y dónde Edward ve a Julie.

—Bella, busca las cosas de Julie y llévala a tu casa, por favor. Tanya, tengo unas palabras que decirte, ven. —Jaló a la rubia del brazo y la empujó hacia la cocina—. Escúchame una maldita vez, Tanya. Si lo que quieres es alejarme de Julie, estás perdiendo el tiempo. Tal vez cuando era más joven fui un simple idiota que no era capaz de defender lo que realmente quería, pero ahora soy otro, y estoy dispuesto a pelear contra el mundo por Julie, porque amo a mi hija y nunca, escúchame bien, nunca le haría daño. No soy como tú, no soy una bestia, soy su padre, y si quieres una maldita guerra exponiendo a tu hija frente a un juez daré batalla.

—Entonces es una guerra, Edward. Es una guerra que vas a perder. Y voy a disfrutar verte muy lejos de Julie. Voy a disfrutar verte de rodillas ante mí, rogando verla.

—Eres una maldita perra, pero esto recién empieza, Tanya, y no voy a dejar que me arrebates a mi hija. Nos veremos en el juzgado.

—Claro, Cullen, allí te veré. —Con una sonrisa sarcástica, Tanya despidió a Edward moviendo sus dedos, burlándose de él.

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Habían pasado tres días del incidente en casa de Tanya. Edward pasaba la mayor parte del tiempo en el departamento de Bella, junto a sus chicas. Consentía a sus amores con helado y muchos "chocholates", como decía Julie. Disfrutaba del tiempo con ellas a la vez que preparaba la defensa con el Dr. Wisley. Tanya estaba dispuesta a todo con tal de ver caer a Edward ante ella, y Julie era su punto débil.

Bella había pedido unos días en la escuela para cuidar a Julie. Tanya la había advertido de que no quería a Edward cerca de la pequeña, pero Bella hizo caso omiso a eso. Por lo tanto, el cobrizo se la pasaba en su departamento, y cuando Tanya llamaba, Julie y Bella ocultaban la presencia de Edward. Era muy lindo pasar el tiempo con su pequeña sobrina y con el hombre que amaba.

Una tarde, Tanya tocó de improviso el timbre, sorprendiendo a tía y sobrina.

—Tanya, qué sorpresa verte por acá.

— ¿Sorpresa, Isabella?

—Sí, digo, no. Es decir, yo… —Bella esperaba que Edward llegara en una hora, por lo tanto el sonido del timbre la había sorprendido—. No pensé que vendrías sin avisar, pensábamos irnos a merendar fuera.

—Bueno, soy una grata sorpresa entonces, Isabella. Además, mi hija estáviviendo contigo hace unos días así que, como madre, es normal que venga a verla, ¿verdad?

—Cla… claro. Puedes venir cuando quieras. —El titubeo de Bella era notable, rogaba por dentro que Edward no llegara antes de lo esperado, no sería nada bueno que Tanya lo encontrara ahí.

— ¿Mi hija?

—Está en mi habitación, mirando los dibujitos.

—Genial, así podremos hablar de unas cositas tú y yo.

— ¿Tú y yo? ¿De qué?

—No te hagas la idiota, Isabella. Sabes bien de qué tenemos que hablar.

—Yo… Yo… no sé de qué.

—Siéntate, Isabella. —Tanya dejó su bolso de Chanel en uno de los sillones individuales y se sentó en uno de dos cuerpos, palmeó el sillón a su lado derecho indicándole a Bella que se sentara con ella.

—Ta… Tanya, yo, recuerda que está Julie a solo unos metros de aquí.

—Óyeme, Isabella. Sé que estás acostándote con Edward. —Bella palideció ante las palabras de la rubia, intentó interrumpirla, pero Tanya la cortó con la mano—. Sí, no tienes que mentirme, sé que "lo amas" —rió sarcásticamente— desde hace muchos años, y también sé que están en una especie de relación. ¿Cómo lo sé? Fácil. Ver tu expresión el día que te mostré lo que decían los medios respecto a lo que había pasado en "Night's". Y si a esto le sumamos que, por coincidencia, tú y Edward pasaron un fin de semana juntos fuera de la ciudad…

—Yo… Tanya… no es lo que… No es así.

—Oh, sí, déjame decirte algo más. He pedido la tenencia total de Julie. ¿Y sabes qué? —Bella miraba cada vez máspálida el rostro de su hermanastra—. Edward tiene todas las de perder, Isabella. Julie no podrá verlo, y ambos sufrirán, mucho.

— ¡Dios, Tanya! No puedes hacer a Julie de Edward no es nada bueno. ¿Es que acaso no te importa dañar a tu hija?

—Nada me importa, Isabella. Pero tengo una propuesta para ti.

— ¿Qué propuesta?

—Tú te alejas de Edward y yo dejo la demanda de lado. Ambas partes salimos ganando. Te escudo ante el futuro engaño de Edward y hacemos felices a Julie y a tu amado Edward. ¿Qué dices?

—Que eres peor de lo que pensaba, Tanya.

—Y aún no conoces nada de lo que puedo ser capaz, Isabella. Entonces, ¿estás dispuesta a separarte de tu amorcito?

—Cortaré todo trato con Edward si no separas a Julie de él. Lo prometo.

—Ok, es un trato. Espero que lo cumplas. Debo irme.

— ¿No verás a Julie?

—No tengo tiempo, Isabella. Adiós.

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— ¿Están las damas más lindas por aquí?

Edward había pasado a cambiarse de ropa en su casa y luego había tenido una reunión con su abogado para poder afrontar a Tanya frente al juez. Las noticias que traía eran positivas, o al menos así trataba de verlo. Tanya tenía muchísimos derechos por ser la madre, pero él también los tenía, así que estaban, en cierta forma, en igualdad de condiciones. Él cumplía con sus obligaciones como padre, ya que todos los meses Tanya tenía el dinero depositado en su cuenta. Y muchas veces el dinero venía acompañado de algún dinero extra por si Julie quería algo en especial, aunque su hija de cuatro años difícilmente querría algo excesivamente caro.

Los últimos días, para él, fueron increíbles. Bella era la mujer que siempre había soñado, amaba pasar el tiempo con ella. Y si a eso le sumaba el poder compartir esos momentos con la pequeña Julie, no podía pedir más. Tras todos esos momentos divertidos existía una realidad, la de perder sus derechos como padre, por eso no dejaba de lado ningún punto en donde Tanya pudiera golpearlo.

Despuésde haber llamado a sus chicas y no recibir respuesta, decidió buscarlas en la habitación, tal vez estuvieran jugando o viendo alguna película. Entró a la habitación donde cada noche hacía el amor con Bella.

Una sonrisa se apoderó de él ante la imagen que estaba frente a sus ojos. Bella tenía a la pequeña Julie abrazada como una mamá osa, y su hija tenía sus bracitos enrollados en la cintura de su chica. ¿Había imagen más tierna?

Se recostó detrás de Julie y acarició la mejilla de Bella.

—Despierta, amor —decía mientras dejaba pequeños besitos en la cabecita de su hija—. Tengo métodos más eficientes para despertarte.

Bella hacía un enorme esfuerzo por despertase, pero las palabras de Tanya y la decisión que había tomado la habían dejado abatida. Sentía un hormigueo en su mejilla, pero en lo más profundo de su ser sabía que era la sensación más hermosa del mundo.

— ¿Edward?

—Shhh… Sí, soy yo. Despierta, Bella durmiente.

Bella, aún adormecida, intentaba zafarse de los brazos que se aferraban a su cintura. La pequeña Julie era igual a su padre, muy posesiva, y sus brazos se aferraban fuertemente a su tía.

—Vamos al living, tenemos que hablar, Edward. —Bella hizo un gran esfuerzo y se zafó del abrazo de su sobrina, se puso las pantuflas y se levantó.

— ¿Hablar? ¿De qué?

—Vamos, ahí te diré.

Edward pensaba que tal vez su hija había estado haciendo preguntas. Julie era una niña muy curiosa, y cuando las situaciones eran extrañas para ella, no hacíamás que calmar sus dudas preguntando.

Dejó unos cuantos besos más en la coronilla de su bebé y se levantó al encuentro con Bella.

Al llegar al living no la encontró ahí, pero el sonido de pasos dirigiéndose a él lo tranquilizó. Bella traía en sus manos dos tazas de un espumante café.

—Toma. —Le tendió una de las tazas a Edward.

—Gracias. —Edward le sonrió en agradecimiento e intentó tomar su mano para comenzar con esas pequeñas caricias que amaba compartir con ella, pero lesorprendió que Bella corriera su mano de lugar.

— ¿Cómo te fue con Tom?

—Bien, él afirma que no será tan fácil para Tanya ganar la custodia total ya que nunca dejé de cumplir con mi rol de padre. Visitaba a Julie y cumplía con todo, es decir, para la ley no hay nada en contra respecto a eso. Pero Tanya, por ser la madre de una niña de cuatro años, tiene más derechos que yo así que, en ese punto, lleva las de ganar. Pero no le será fácil, voy a pelear por Julie, Bella, voy a pelear para que seamos felices.

—Está bien que busques ser feliz, Edward. Julie y tú se lo merecen.

—Tú también, Bella.

Bella se sentía morir por dentro mientras pensaba cómo formar esa frase que diría, nada real, por supuesto. Debía ser fuerte y pensar en el bienestar de Edward y en el de Julie, y si eso implicaba dejar su felicidad de por vida, lo haría.

—Edward, tenemos que hablar. Yo… —Sus ojos se llenaron de lágrimas. Intentó resguardarlas en su interior pero una traicionera gota logró escaparse.

—Hey, amor, ¿qué pasa? —Los brazos de Edward se posaron sobre el cuerpo de la castaña, intentando contenerla.

—Yo… Edward… —Bella intentaba hablar pero el sollozo que había largado no le permitía formar una oración.

—Ya Bella, cálmate. ¿Qué te pasa, nena? Dime qué es lo que te tiene así, no soporto verte llorar. —Edward acariciaba su espalda suavemente.

—Edward… tenemos que terminar.

— ¿Qué dijiste? —Edward quería haber escuchado mal. Bella no podía estar diciendo eso—. Bella… —La apartó de su abrazo y la miró a los ojos—. Bella, ¿qué dijiste?

Bella lo miró a los ojos, e inundados estos de lágrimas, logró repetir:

—Que debemos terminar, Edward.

— ¿Qué hice mal, Bella? Anoche estábamos bien, hicimos el amor, cariño. ¿Qué es lo que cambió?

—Todo ¡Dios!... Edward, esto que pasa entre nosotros es imposible. —La mirada de Bella estaba perdida mientras Edward la observaba intentando comprender la razón del porqué Bella decía eso. ¿Es que acaso ella no lo amaba como tantas veces había dicho?

— ¡Maldición, Isabella! —Edward estaba enfadado, nunca llamaba a Bella por su nombre completo, pero en ese momento no entendía la actitud de la castaña—. ¡Dime, por lo más sagrado, que estás hablando con el corazón! ¡Dime, maldición, que todo fue un juego para entender tu actitud, Bella! —Edward había empezado a subir el tono de voz, tenía que estar soñando, esto no podía ser real, Bella lo amaba tanto como él la amaba a ella. Su voz se volvió casi inaudible—: Tú no eres así, amor.

Al escuchar que la voz de Edward se apaga, Bella volteó su mirada y sus ojos se encontraron con un rostro lleno de lágrimas. Edward estaba llorando, y ella era la culpable.

—Edward, ¡Dios! Odio hacerte daño, pero creo que esto es lo mejor, no puedo estar en medio y empeorar la situación con nuestra relación.

—Bella, solo respóndeme. ¿Me amas?

—Yo… Edward, por favor, no lo hagas más difícil. —Bella hipaba con cada palabra que salía de sus labios.

Él se acercó a ella y tomó su rostro entre sus manos.

—Solo responde, Bella. ¿Me amas o no?

—Sí. Sí te amo.

—Entonces, ¿por qué quieres dejar de lado lo nuestro, Bella?

—Yo… yo no quiero empeorar las cosas.

—Lo empeorarás si me dejas, cariño. Tú eres mi fortaleza, mi fuerza para pelear, necesito que estés conmigo. Te necesito, Bella.

—Yo necesito verte feliz. A ti y a Julie. Lo intento por los dos.

—Entonces pelea junto a nosotros, amor. Julie y yo te amamos, más de lo que imaginas.

—Yo también los amo. Y porque los amo intento no traer más problemas.

—Entonces ámame, cariño —suspiró. Y luego, como una plegaria, dijo—: Ámame y hazme feliz casándote conmigo. Sé mi esposa, Isabella Swan. ¿Quieres casarte conmigo?


Oh, sí, hubo propuesta. ¡No me maten!

En menos de lo que crean estaré subiendo la actualización.

Sinceramente gracias por todos sus rr, es divino poder leer cada uno de sus mensajes!

(^_^)凸

Empezó la votación de la queridisima gente de FFAD, "LA MUJER DEL ESPEJO" está nominada a "MEJOR ADAPTACIÓN", si quieren votar deben entrar al grupo y buscar la imagen de nominación que está marcada y darle LIKE al comentario donde aparece el Link (RECUERDEN QUE ES "MEJOR ADAPTACIÓN"). La nominaron ustedes así que, desde ya, para mi YA GANÉ! Gracias!

Nos leemos muy pronto!

๑۩۞۩๑

#Andre!#