Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer porque aun no los pude comprar, y esta parte de esta locura me pertenece! XD
Capítulo beteado por mi querida y maravillosa Estephany Twilighter Priego Vazquez (Butterfly of Violet Wings)
y con el apoyo de Flor Carrizo de Betas FFAD.
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"Un sueño solo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad."
-Stanislaw Lem-
Canciones recomendadas:
Amazing - Aerosmith
I don't wanna miss a thing - Aerosmith
Time is running out - Muse
Capítulo 23
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El viaje fue largo y cansado, lo bueno era que ambos estaban dispuestos a demostrarse cuánto se amaban.
Los besos, caricias y mimos fueron protagonistas hasta que el cansancio los envolvió en una nube adormecedora, en donde los dos lograron dormirse.
— ¿Tenemos que tomar un taxi?
—No, cariño. He hablado con Jas, él vendrá por nosotros.
—Estás en todos los detalles, ¿no?
—Está casada conmigo, señora Cullen, ahora debo preocuparme por su seguridad.
—Suena tan lindo escucharte llamarme así.
— ¿Así: señora Cullen? —preguntó el cobrizo con una sonrisa ladina.
Bella no pudo evitarlo y besó suavemente los labios de su reciente marido.
Una alegre Alice y un sonriente Jasper, tomados de la mano, los esperaban en la zona de arribos.
—Edward, dime que lo que estoy viendo es producto de mi imaginación.
El cobrizo rio ante las palabras de su mujer.
—Nop, es real lo que ves. Parece que el haberles pedido que llevaran a Julie a pasear mientras no estábamos les hizo darse cuenta de otras cositas.
—No es que no me lo imaginara a futuro, pero… ¿tan rápido?
—Conoces a Alice, cariño. —Edward besó la mejilla de Bella y se encaminaron hacia donde sus amigos los esperaban.
Alice soltó a Jasper y corrió a abrazar a Bella.
— ¡Amiga! —gritó Alice, abrazandola—. Tienes que contarme todos los detalles —terminó de decir, dando pequeños saltitos que llamaron la atención de las personas que pasaron por su lado.
—Ya, ya…, calma, Al. Ya te contaré.
Jasper saludó a los recién casados y tomó, nuevamente, la mano de Alice.
—Veo que nos perdimos de algo mientras estábamos de luna de miel. —Edward palmeó la espalda de Jasper.
—Alice es una mujer increíble, creo que demoraron mucho en presentarnos —comentó Jasper, sonriendo a Alice.
—Sí, Bella. Nunca mencionaste que Edward tenía un amigo guapo e inteligente. Eso no hace una amiga.
— ¡Oh, por Dios! ¿Perdí a mi mejor amiga por esto?
Los cuatro rieron ante las palabras irónicas de la castaña.
—Mejor movamos nuestros traseros antes de que los malditos paparazzi noten que estamos aquí. —Edward tomó a Bella de la mano y sujetó su valija.
—Lamento decirte que ya es tarde, han estado sacándonos fotos desde que nos encontramos. —Jasper miró hacia donde se encontraban dos fotógrafos.
—Al diablo con ellos. Vámonos de aquí, tengo una hija a quien he extrañado muchísimo.
Las dos parejas se dirigieron hacia el estacionamiento, donde tomaron rumbo hacia el hogar de los recién casados.
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— ¿Me estañaste en esa izla, tía? —preguntó la pequeña, que permanecía abrazada a Bella.
—Claro que sí, cariño. Te hemos extrañado muchísimo. ¿Tú nos has extrañado?
—A veces sí, y a veces no. Abuela Ezme me daba heladoz y cadamelos.
—Oh, mejor no le cuentes a papi todo eso que te dio la abu...
— ¿Qué no tienes que contarle a papi, Julie?
Ambas mujeres se miraron y estallaron en carcajadas.
— ¿La idea es burlarse de mí? —Edward se recostó detrás de Bella en la cama y abrazó a sus chicas—. Creo que tendré que pensar bien si es cierto que me quieren.
—Sipididí. Te quedemos muchio, papi.
—Entonces, ¿me dirás qué es eso que no tienes que contarme?
— ¿Pometes no enojadte?
—Si no es tan malo, no lo haré.
—Pomételo. —La pequeña hizo un pequeño puchero con sus labios y juntó sus manitos, rogándole a su padre.
—Ok, ok. Creo que no será el crimen de nadie lo que vayas a confesar. Ahora dilo.
—Abu Ezme y abu Caslisle me dieron chocholates y cadamelos.
Edward fingió horrorizarse ante las palabras de la pequeña.
— ¿Qué han hecho? Voy a castigarte por comer tantos dulces.
Julie hizo un mohín y bufó.
—Pometizte no enojadte.
—Lo hice, pero usted, señorita —tomó a Julie en sus brazos y la sentó en su barriga—, si no quiere un castigo, deberá decirme que me extrañó muchísimo y que me ama. Ah, y exijo besos, muchos besos.
Padre e hija rieron. Bella los miraba con sus ojitos brillosos. Luego de tantas cosas malas, todo parecía encaminarse. Las dos personas que más amaba eran felices, y podía disfrutarlos. Cada momento con ellos, su familia, era increíble. Todo era en armonía. Tenían momentos de berrinche (claro está que eran escasos y entendibles cuando se tiene una pequeña de cuatro años en casa); pero, los momentos de felicidad eran los que prevalecían. Sonrió al pensar en que se confirmara lo que tanto creía. Tal vez, solo tal vez, si ese examen daba positivo, serían cuatro integrantes en la familia, y no tres, como ahora.
— ¿En qué piensas, cariño? —Edward, quien aún tenía a la pequeña sentada en su abdomen, miró a Bella, que permanecía pensativa.
—Eh, yo… En nada.
—Papi, ¿puedo pedidte adgo?
—Claro, cariño, dime.
—Teno que pedíselo tamién a Bella.
—Dinos, Jul. ¿Qué deseas pedirnos? —Bella acarició la mejilla de la pequeña y sonrió.
La pequeña miró a Bella y, con un pequeño puchero, dijo:
—Me gutadía llamadte mamá. Yo sé que Tanya es mi mamá, pedo quiedo que seas mi seguda mamá. —Julie miró, con lágrimas en los ojos, a su padre y agregó—: Soy chichita, lo sé, pedo quiedo tened una mamá y un papá en casa comigo todos los días. —Volvió su mirada a Bella—. Pod favod, tía, déjame llamadte mamá.
Edward miraba anonado la escena. Su hija, por primera vez, pedía por favor algo tan hermoso, y que ni siquiera tenía que solicitar. Su corazón lo anhelaba. Edward sabía que había cosas que nunca cambiarían, pero, el hecho de que su pequeña se lo pidiera con lágrimas en esos hermosos ojitos, lo hacía emocionarse más de la cuenta.
Bella aún no entendía si lo que había escuchado era real o producto de su imaginación. Julie, su pequeña, la hija del hombre que amaba, su sobrina, esa que tanto adoraba como si fuera su propia hija, le estaba pidiendo permiso para llamarla "mamá". Secó las pequeñas lágrimas que se habían escapado y, con una pequeña sonrisa, solo atinó a abrazar a Julie.
—Claro que sí, cariño. Puedes llamarme como tú quieras, seré lo que tú quieras. —Ambas mujeres se miraron a los ojos—. Te amo como si hubieras estado dentro de mí, te amo desde que supe que vendrías a este mundo, te amo sencillamente porque eres la niña más dulce. Te amo y aprendo a diario lo que es la responsabilidad de cuidar de ti, y juro por lo más sagrado que eres lo más importante para mí.
Julie miraba a Bella atenta a sus palabras.
—Tamién te amo, mami Bella.
Ambas se abrazaron fuertemente, entre lágrimas de felicidad. Edward, ante aquella vista, no pudo más que imitarlas y sumarse a ese abrazo familiar junto a su hija y su esposa.
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— ¿Todo listo? —El grandulón Emmett preguntó a su amigo.
—Sí. O al menos eso creo. Rendiré los exámenes y entonces, dependiendo de cómo me vaya, sabré si me gradúo o no.
—Lo harás, amigo. Sé que lo harás.
Edward se acercó a Emmett y, en un fraternal abrazo, agregó:
—Gracias por todo, McCarty, eres un amigo excelente.
—El mejor, Cullen, lo sé. —Emmett sonreía, orgulloso por sus propias palabras. Su ego lo superaba.
—Si hablan del mejor amigo, aquí estoy. —Jasper entró acompañado de Alice, quien sonreía orgullosa de su novio.
— ¿Julie está lista? —Edward le preguntó a la pequeña mujer.
—Está con Bella y Esme esperándote en el living.
—Ok, entonces, debemos salir.
Los cuatro bajaron al living, donde los padres del cobrizo, junto a Bella y a Julie, los esperaban. Edward se encaminó hacia el sofá, donde Bella permanecía sentada con la pequeña en sus piernas.
—Te ves muy… diferente —dijo Bella, mirándolo de arriba abajo.
—Lo sé —respondió sonrojado—. Casi nunca uso traje; pero, supongo que me graduaré, y quiero estar acorde a la situación.
Bella fijó su mirada en Edward, quien había tomado asiento a su lado, se giró y tomó el rostro de su marido entre sus manos.
— ¿Supones? Creo que estás errado. Te graduarás, cariño. Te preparaste mucho para estos exámenes. Sé que lo lograrás. —Miró a la pequeña que permanecía entre ellos y pidió confirmación—. ¿Verdad, cariño?
—Sipididí. Mami Bella tiene dazón.
Isabella aún no se acostumbraba a escuchar de boca de la pequeña el término "mamá". No es que no le gustara, al contrario, la hacía feliz, pero le costaba acostumbrarse a que Julie se dirigiese a ella de esa forma.
Ambas besaron a Edward en las mejillas y lo abrazaron.
Edward se sintió sostenido por su familia, su pequeña familia, y, con una sonrisa ladina, respondió:
—Las amo, chicas. Pero vamos al auto, este hombre debe intentar graduarse de una buena vez.
El viaje no duró más de unos veinte minutos, ya que el establecimiento se encontraba cerca. Edward aparcó y se despidió de quienes lo acompañaron, que esperarían hasta su salida para así ir a festejar.
Los minutos se hicieron horas, solamente unas tres, pero que hicieron de Julie una revolución. Julie era una niña muy tranquila, pero tenía momentos, como estos, donde se comportaba como una niña revoltosa. Bella no podía convencerla para que permaneciera sentada a la espera de Edward, por lo que decidió salir a caminar por los pasillos del colegio, mientras su hombre terminaba de rendir.
Pasearon por unos largos minutos, hasta que vieron a Edward caminar con soltura: su mirada reflejaba cansancio y tristeza. Bella estaba segura de que Edward aprobaría sus exámenes, ella misma lo había ayudado a prepararse. Se acercó a él, con Julie de su mano.
—Cariño…
Edward levantó la vista y una pequeña sonrisa se dibujó en su cara.
—A partir de ahora soy un hombre con estudios, mis amores. ¿Hay un abrazo para mí?
Ambas sonrieron y abrazaron al cobrizo, quien alzó rapidamente a su hija y abrazó a su esposa de la cintura.
—Lo sabía. Sabía que aprobarías tus exámenes. —Bella sonrió y besó a Edward.
—Tenías más confianza en mí que yo mismo, ¿no?
—Confío en ti más que en mí misma, cariño. Felicidades.
—Sipididí. Fedicidades, papi.
—Gracias, chicas. Las amo. —Edward abrazó nuevamente a sus mujeres y preguntó—: ¿Dónde están los demás?
Un fuerte ruido y un impacto en la cabeza de él, paralizó a la pequeña familia.
—Felicidades Mr. Nerd. Ahora tenemos un cantante con estudios completos —dijo Emmett, luego de reventar un huevo sobre la cabeza de Edward.
—Maldición, Emmett. Podrías haber esperado a que me sacara el traje.
—Tendrás que pagar la tintorería, Emmett. —Bella miró seriamente al grandote, quien sonreía con satisfacción.
—No hay problema, Belli Bell's. Ponlo a mi cuenta. —Se cruzó de brazos—. Pero ahora vamos a almorzar, que muero de hambre.
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La consulta con el doctor Finguerson era a las 15 horas. Bella no quería decirle nada a Edward para no ilusionarlo.
Hacía unos meses que tenían la ilusión de que alguna semillita germinara en su interior, pero los intentos habían sido fallidos, hasta ahora.
Las últimas semanas, Bella había experimentado varios de los síntomas de un embarazo, entre ellos, mareos, vómitos matinales y ausencia del periodo. Además, su apetito había aumentado considerablemente.
Lo sentía en su interior, el instinto materno, como muchos dicen. Lo deseaba y era el momento de confirmarlo.
— ¿Isabella Cullen?
Bella se levantó del asiento de la sala de espera y sonrió a la secretaria del Dr. Finguerson.
—El doctor la espera.
—Gracias.
Bella se encaminó al consultorio. Era hora de la verdad.
—Señora Cullen, buenas tardes, tome asiento.
Bella saludó al doctor y tomó asiento.
— ¿Qué le parece si me cuenta el motivo de su consulta? —El médico, de unos cuarenta y tantos años y con algunas canas en su abundante cabellera, sonrió cálidamente.
—Eh… Yo… Hum… —Bella estaba nerviosa. Quería que, más que un simple anhelo, su deseo fuese realidad.
—Tranquila, Isabella. Puedes empezar a contarme por el principio, ¿te parece?
Bella asintió.
—Ok. ¿Vienes a una revisión normal?
—No. —Bella juntó sus manos y, en un acto de nerviosismo, empezó a jugar con ellas, entrelazando y separando sus dedos.
—De acuerdo. ¿Vienes por algo más? —El médico intentaba persuadir a Bella para que ella le dijera el porqué de su visita.
—Yo… —Bella reunió aire y, rapidamente, continuó—: quiero saber si estoy embarazada.
El médico la miró fijamente y sonrió.
—Ok, podemos hacerlo de la forma más rápida y sencilla. ¿Estás de acuerdo?
— ¿Quiere decir que podría saber hoy mismo si estoy o no embarazada? —preguntó una ansiosa Bella.
—Así es. Podemos sacarte una muestra de sangre y controlar la cantidad de gonadotropina coriónica. Si encontramos que esta hormona está presente en los análisis tendremos la certeza de un actual embarazo —le explicaba a Bella y sonreía dulcemente—. El análisis es rápido y en una hora u hora y media tendríamos los resultados.
—Ok, ¿podría hacerme los análisis aquí mismo?
—Claro, voy a llenar esta solicitud con tus datos y pediremos a laboratorio los resultados de forma inmediata.
El médico tomó una birome que yacía en el escritorio y se puso a completar el formulario para el análisis. Bella miraba un cuadro que permanecía colgado detrás del Dr. Firguenson, en el que había una mujer embarazada y desnuda que tapaba con sus brazos sus pechos. La imagen era hermosa, natural. Intentó imaginarse a ella misma en esa posición. La emoción de lo que podría hacerlos aún más felices, a Edward y a ella, como pareja, era gigante.
La espera se hacía interminable. Había intentado pasar el rato leyendo unos apuntes de sus próximas clases, tomando té —ya no tomaría café, al menos hasta tener o no la certeza de que estaba embarazada—, pero la espera era ardua.
Edward le había enviado un par de mensajes de texto al celular, los cuales respondió con evasivas. El nerviosismo y la ansiedad no eran buenos aliados. Pero Bella pensó que, si todo salía bien, su amado esposo la perdonaría.
Se dirigió al sector de laboratorio, donde solicitó los resultados de los análisis de sangre. Rápidamente, una eficaz técnica se los entregó en un sobre cerrado.
Bella lo miró, ilusionada, durante el trayecto al consultorio del Dr. Firguenson. El sobre parecía quemarle las manos. Era imposible, lo sabía, pero la verdad que ese sobre ocultaba podría cambiar la vida de su familia. Y ella lo deseaba, lo anhelaba. Rogaba porque ese resultado fuese positivo. Se sentía preparada, lista y dispuesta.
Tocó suavemente la puerta del consultorio de su ginecólogo y después de un "adelante", abrió la puerta y entró.
Tomó asiento y, sin dejar de mirar el sobre, susurró:
—Ya… tengo los resultados.
El Dr. Firguenson tendió su mano, esperando recibir el sobre. Rasgó el mismo y comenzó a leer.
Bella lo miraba, expectante. Estaba a la espera de alguna señal que le aclarara sus dudas.
—Bueno, Isabella. Aquí tenemos la fresa del pastel. —Sonrió—. Oh, perdona, siempre intento hacer ese chascarrillo para calmar la ansiedad de mis pacientes.
Bella no emitió ninguna réplica, ella necesitaba saber los resultados de esos benditos análisis.
—De acuerdo, aquí dice que el nivel de hCG es de 134, lo que quiere decir… —El médico miró a Bella y sonrió—. ¡Felicitaciones, señora Cullen, está usted embarazada! Si le parece bien, me gustaría poder hacerle una ecografía para ver cómo se encuentra el pequeño o pequeña.
Bella se secó una pequeña lágrima que rodaba por su mejilla derecha y sonrió.
—Claro, quiero que mi bebé esté bien.
—Y lo estará, señora Cullen. Recuéstece en la camilla, por favor, y levántese la blusa.
Bella asintió y procedió a hacer lo que el médico le había pedido.
El profesional tomó el ecógrafo, apretó algunos botones, aplicó gel conductor sobre el vientre de Isabella y tomó el transductor que comenzó a desplazar sobre el, todavía, plano vientre de la mujer.
Imágenes borrosas y poco entendibles aparecieron en el monitor. El Dr. Finguerson miró atento y sonrió. Señaló un sector de la pantalla y le indicó a Bella que mirara.
— ¿Ve aquel puntito oscuro? —Bella asintió—. Ese es un bebé.
Bella sonrió, pero advirtió lo que el médico había mencionado con mayor atención.
— ¿Dijo un bebé?
—Así es, si mira aquí —volvió a señalar otra zona más oscura en el monitor—, ahí puede ver a su otro bebé. Usted está embarazada de gemelos o gemelas. Recién en la semana 16 podremos conocer su sexo, si es que nos dejan ver y no resultan ser tímidos.
Bella asintió. Sin palabras. Había deseado recibir la noticia de su embarazo, pero nunca imaginó que esperaría mellizos. Dos pequeños, o dos niñas, o tal vez una nena y un niño…, aún no lo sabía, pero, si de algo estaba segura, era de que ya los amaba.
El médico le dio las recomendaciones básicas y los pasos a seguir hasta su segundo control, también le entregó unas copias fotográficas de la ecografía para que le pudiera mostrar al futuro padre —Bella le había asegurado que Edward la acompañaría en la próxima visita—, y le aconsejó algunos cambios alimenticios que Bella tomó de manera reacia, ya que adoraba los chocolates, pero, por el bien de sus pequeños, debía cambiar ciertos habitos.
Se despidió del médico y emprendió el camino a casa, donde le daría a Edward la buena noticia.
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El show debía comenzar. El público silbaba aguardando que sus ídolos aparecieran en escena. La espera había sido ardua.
Edward sabía que la vuelta de Sunrise iba a tener a sus leales fans esperando por ellos. Lo demostraban sus gritos, su euforia pre-show.
La adrenalina corría por sus venas. Sus latidos estaban desbordados.
La gente gritaba, pedía por ellos y su música.
No hacía falta ser adivino para saber que ellos, sus fieles seguidores, aguardaban por su talento. Edward tomó un trago de agua y besó los labios de la mujer que amaba, esa con quien despertaba cada mañana, y a quien amaba como nunca lo había hecho. Sutiles movimientos se hicieron visibles en el oscuro escenario. Cada integrante tomó su lugar. Los acordes comenzaron a sonar. La melodía empezó a adueñarse del sitio. Su voz, la voz rasposa, la voz anhelada, cantaba para ellos:
—I kept the right ones out, and let the wrong ones in. Had an angel of mercy to see me through all my sins. There were times in my life, when I was goin' insane, tryin to walk through the pain, when I lost my grip, and I hit the floor. Yeah, I thought I could leave, but couldn't get out the door. I was so sick and tired, of livin' a lie, I was wishin that. I Would die. It's amazing, with the blink of an eye you finally see the light. It's amazing when the moment arrives that you know you'll be alright yeah. It's amazing. And I'm sayin' a prayer for the desperate hearts tonight…
La gente explotaba con cada frase que Edward cantaba. Era escuchar a su ídolo contarles parte de su vida real. El pasado con Tanya, las drogas, Julie, la llegada de Bella a su vida y, por supuesto, la noticia de su nueva paternidad. La canción resumía lo que intentaba transmitir a sus fans: aferrarse a la esperanza de algo mejor.
—That one last shot's a permanent vacation. And how high can you fly with broken wings? Life's a journey not a destination. And I just can't tell just what tomorrow brings. You have to learn to crawl, before you learn to walk. But I just couldn't listen to all that righteous talk. I was out on the street, just try in' to survive. Scratching' to stay alive.
Los aplausos no se hicieron esperar. La ovación fue multitudinaria. El público lo amaba, y amaba esa nueva canción. Amaba que su ídolo les estuviese confesando algunos de sus secretos, que fuese confidente con sus aliados. Cada palabra había penetrado en lo más profundo del público. Hacía años, Edward, junto a todo el grupo de Sunrise, se habían posicionado en loalto de la música local. Fue un trabajo arduo, pero lo habían conseguido. Y hoy se reafirmaba, se fortalecía esa estrecha relación entre ídolo-fans.
Lo vitoreaban, lo aplaudían, reían viéndolo brillar, y lloraban ante tal talento. Todos los sentimientos a flor de piel transmitidos por su fiel público. Y él se los devolvía, se los devolvía en cada canción, en cada show, entregándose en conjunto e individualmente. Edward revivía arriba del escenario. Llegaba a un punto de éxtasis altísimo. Pero su cuerpo se sentía en alza y su espíritu lo acompañaba.
Agradeció fijando intensamente su mirada en ellos, sus fans.
Sunrise había vuelto, y Edward también.
Él sabía que era el centro de atención de muchísimas personas. El show le daba esa adrenalina que solo el escenario podía transmitirle. Las notas empezaban a correr por su torrente. Una sola mirada bastó para sonreír de costado y lanzarse a ella. Fijó la mirada en Bella y su rasposa voz salió a flote.
—Esta canción es para ti, amor, que me acompañas en esta nueva etapa.
Quería gritar a los cuatro vientos la noticia de su nueva paternidad, pero no quería poner a Bella en un riesgo mayor. La sola idea de imaginarse a varios paparazzi acosando a su esposa por una estúpida fotografía lo enloquecía. Era mejor mantener la noticia aún en el círculo íntimo.
Los gritos de euforia por parte del público se hicieron más fuertes.
Acomodó su guitarra, Emmett golpeó tres veces la batería, Jasper deslizó sus dedos por el teclado, dándole la señal a Edward para hacer lo suyo con la guitarra.
—I could stay awake just to hear you breathing, watch you smile while you are sleeping, while you're far away and dreaming. I could spend my life in this sweet surrender. I could stay lost in this moment forever. Every moment spent with you is a moment I treasure.
Cerró sus ojos un instante y sonrió. Recordaba cada gesto de ella al dormir, al despertar. Amaba verla sonreír. La conocía como a la palma de su mano.
—Don't wanna close my eyes, I don't wanna fall asleep, cus I'd miss you baby, and I don't wanna miss a thing. Cus even when I dream of you, the sweetest dream would never do, I'd still miss you, baby, and I don't wanna miss a thing.
Dirigió su mirada al público y notó que muchas de sus fans lagrimeaban. Se preguntó si a Bella le gustaría la canción, su canción.
La había escrito pensando en ella, en su cuerpo cuando le hacía el amor. Cada palabra se había presentado en su mente para transmitirla en esa composición.
La vida con Bella era vida. Era feliz con ella, con Julie, y ahora completarían su felicidad sus pequeños gemelos, alias "repollos". Ellos eran su vida. Una familia de cinco integrantes que pronto se verían la cara.
—Loaying close to you feeling your heart beating. And I'm wondering what you're dreaming, wondering if it's me you're seeing. Then, I kiss your eyes and thank god we're together. I just wanna stay with you in this moment forever Forever and ever…
La ovación del público fue en multitud, pero su mente solo pensaba en ella. Quería saber qué pensaría Bella de la canción, si le había gustado o no. Quería abrazarla y hacerle el amor mientras susurraba esas frases con cada embestida. Quería marcar a fuego en su piel eso mismo, para que Bella supiera cada día lo mucho que la amaba.
Unas manos en su cintura y un pequeño cuerpo pegado a su espalda cumplieron su deseo. Ella estaba ahí, agradeciendo por ese regalo. Él sonrió. Era un gesto increíble de ella, nunca se hubiera imaginado a Bella tomar el valor necesario para ponerse en un escenario, pero allí estaba, demostrándole su amor frente a todos.
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Cada vez que el cuerpo de ella lo apretaba era solo comparable a los momentos de adrenalina que vivía cuando se paraba en un escenario.
Sentir la suave piel de ella estremecerse ante sus toques lo enloquecía.
Acompañó la canción que sonaba con cada embestida a punto de llegar al éxtasis.
I think I'm drowning,
Asphyxiating.
I wanna break the spell that you've created.
You're something beautiful, a contradiction.
I wanna play the game,
I want the friction.
You will be the death of me.
Yeah, you will be the death of me.
Bury it.
I won't let you bury it.
I won't let you smother it.
I won't let you murder it.
Our time is running out, and our time is running out.
You can't push it underground.
We can't stop it screaming out.
Ambos llegaron a la cima juntos. Ambos gritando el nombre del otro entre besos ardientes. Edward acarició la columna vertebral de su mujer. Esa caricia era como poner sus dedos en el mejor instrumento creado solo para él. Tocó cada parte de ella mientras le susurraba:
—I wanted freedom, but I'm restricted. I tried to give you up, but I'm addicted. Now that you know I'm trapped, sense of elation. You'll never dream of breaking this fixation. You will squeeze the life out of me.
Bella sonrió ante las palabras de Edward y besó su pecho, justo encima de su corazón. Edward tomó sus mejillas entre sus manos y la besó. La besó con amor, con dulzura. Transmitiéndole lo mucho que la amaba.
—Eres mi gran amor, Isabella Cullen.
— ¿Me amarás cuando esté tan gorda que ningún vestido me entre? —Ella hizo un pequeño mohín, esperando su respuesta.
—Te amaré aún más, simplemente porque llevas en tu vientre a dos personitas que fueron creadas con mucho amor. —Bella empezó a sollozar ante las palabras de Edward—. Ya, cariño, no llores.
—Yo… Hum… —Bella sonrió entre esos pequeños lagrimones que caían por sus mejillas—. Estas malditas hormonas me tienen estúpidamente sensible.
Edward rio por los cambios que Bella empezaba a experimentar. No eran del todo buenos los cambios, pero los amaba tan solo porque los provocaban sus pequeños torbellinos.
Volvieron a besarse dulcemente y a fundirse en un derroche de pasión.
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La entrega de los MTV MUSIC AWARDS era uno de los tantos premios a los que Sunrise había sido nominado por su último trabajo, que había superado con creces sus parámetros iniciales. "New opportunities" había estado entre los Top Ten de las radios locales, posicionándose entre los discos más escuchados por la gente, algo que le había dado muchísimas nominaciones en diversos premios.
Bella había aceptado acompañar a Edward, luego de que este prometiera volver a casa temprano y no exponerla tanto ante los medios —cosa que era ridículamente difícil ya que todos los medios querían una fotografía del rey del momento y su esposa—, pero Edward prometió intentarlo, y lo estaba haciendo lo mejor posible.
Bella llevaba un vestido de corte princesa color arena, con un listón bordó al nivel de la cintura. Su embarazo de mes y medio apenas se notaba gracias a su pequeño cuerpo. Edward iba vestido con una camisa color celeste y un traje azul oscuro, tan oscuro como la noche.
Los periodistas no hacían más que preguntar por una futura paternidad de la pareja. Ante esas preguntas, ambos morían por contar la hermosa noticia, pero sabían que debían ser cautos. El embarazo era muy reciente, y al ser mellizos era un riesgo mayor.
La pareja brillaba con luz propia. Estaban felices. Edward tomó, orgulloso, la mano de Bella frente a todos. Las muestras de cariño tampoco faltaron, aunque fueron más recatados, no dejaban de acariciarse cuando podían.
Como Bella lo había predicho, la banda se llevó todas las nominaciones. Los demás integrantes, que acompañaron a Bella y a Edward, también habían ido con sus parejas.
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Estaba Bella conversando con Rosalie cuando una mano se posó en su antebrazo. No era Edward, él le era inconfundible. Miró en dirección a la mano que reposaba en su brazo: era una mujer. Levantó la vista para ver a quién pertenecía y se llevó una gran sorpresa.
Renée Swan permanecía de pie frente a ella.
—Bella, querida, ¿cómo has estado? —Renée puso una gran sonrisa falsa, que Bella reconoció enseguida.
—No seas hipócrita, Renée. Tú y tu hija me odian, no finjas preocuparte por mí cuando no lo haces en verdad.
Edward, quien a la distancia reconoció a quien intentaba entablar una conversación, no dudó en caminar en esa dirección para proteger a Bella.
—Eso no es cierto, Isabella.
—No mientas, Renée. Has intentado mantenerme al margen de tu vida y la de tu hija desde que papá murió para hacer todo a tu conveniencia. Y estoy harta de ti y tu mierda.
Unas manos grandes se aferraron a su cintura. Era él, lo sabía, lo podía sentir antes de ser tocada.
—Renée. —Edward miró, serio, a la mujer, mientras aferraba a Bella a su lado.
—Edward, querido. Hace tanto que no te veía. Aunque seas una persona que sale constantemente en los medios es mejor verte en persona. —La mujer sonrió y volvió a mirar a Bella—. Lo has hecho bien, querida. Al final conseguiste lo que mi hija intentó evitar durante tanto tiempo.
—Renée, no entiendo qué quieres con mi esposa ni qué haces aquí, y, realmente, agradecería que me lo aclararas —preguntó, con un tono molesto en su voz, a su ex suegra.
—Oh, es que el mundo es tan pequeño que vine a acompañar a mi pareja. —La mujer señaló en dirección a Phil Firston.
Phil Firston era el guitarrista de "The Snukis", una banda con más de veinte años de carrera.
—No sabía que eras la novia de Phil, pensé que seguía casado con Lauren, ya sabes, ella es joven y bonita.
— ¿Intentas recalcar que soy mayor que él?
— ¿Cómo es posible que pienses eso, Renée? —Edward ironizó sus propias palabras.
Bella dejó escapar una pequeña risita ante lo molesta que se mostraba la mujer que tenía en frente.
—Perdóname, es que todos han preguntado por nuestra diferencia de edad. No es como si pudiera ser su madre. —La mujer con años vividos que se reflejaban en las pequeñas patas de gallo de sus ojos, puso las manos en su cadera, remarcando lo esbelta que, a pesar de los años, seguía siendo.
—Papi, mami... —La voz de la pequeña Julie distrajo abruptamente el monólogo de la mujer, que se quedó congelada al escuchar cómo la niña llamaba a Isabella—. Teno sueno, ¿podemoz id a cazita?
Renée puso una mano sobre el hombro de la nena y sonrió.
—Querida, ¿no vas a saludar a tu abuela Renée?
La pequeña la miró y se aferró a su padre. Todo lo relacionado a Tanya aún le generaba miedo, y Renée no era la excepción.
—Hoda, Dené.
Renée asintió hacia la niña y le devolvió una pequeña sonrisa. Al fin y al cabo, era su sangre la que corría por las venas de Julie.
—Renée, te he hecho una pregunta anteriormente y no respondiste. ¿Qué quieres con mi familia? —Edward ya se encontraba molesto ante la actitud de Renée. Intuía que no se había acercado solo a saludar.
—Eh... nada, solo creí correcto pasar a saludar, hemos compartido tantos momentos juntos que me pareció bien acercarme. —La mujer intentó fingir cierto desinterés en la situación.
Una pícara Julie, con una gran sonrisa, comentó:
—Dené, ¿sabíaz que voy a tened dos hedmanitos?
La mujer miró directamente a Bella, recorriendo con su vista el cuerpo de la castaña, quien había perdido el color de su rostro. Renée seguía esperando por una confirmación de lo que la niña acababa de decir.
Ante el silencio que los invadió, no dudó en hacer la pregunta del millón:
—Isabella, ¿estás embarazada?
—Yo... Hum...
—Renée, creo que eso no es asunto tuyo. Si Bella está o no embarazada no tiene por qué decírtelo. Ahora, si nos disculpas, nuestros amigos nos esperan para festejar. —Edward tomó a Julie de la mano y a Bella de la cintura, y las encaminó hacia donde se encontraba el resto de sus amigos.
Permanecieron un rato más en la fiesta post-premiación —brindada por el organizador del evento— y se despidieron, intentando controlar la verborragia de la pequeña.
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La gira de promoción de Sunrise no se hizo esperar, y, a pesar del doble embarazo, Bella había decidido, junto a su pareja, acompañar a la banda, de esa forma llevaría a Julie para compartir tiempo en familia cuando los shows lo permitieran. Esto sería momentáneo, hasta que el Dr. Finguerson lo permitiera por el bien de los mellizos… o mellizas.
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Traducción I:
"Amazing" — Aerosmith
Guardo los buenos afuera
y dejo los malos adentro.
Tenía un ángel de misericordia para verme
a través de todos mis pecados.
Hubo tiempos en mi vida,
cuando me estaba volviendo loco,
tratando de caminar a través del dolor,
cuando perdí mi poder
y yo golpeé el suelo.
Sí, pensé que me podía marchar,
pero no pude salir de la puerta.
Estaba enfermo y cansado
de vivir en una mentira.
Estaba deseando morir.
Es asombroso,
con la ceguera de un ojo,
finalmente ves la luz.
Es asombroso,
cuando el momento llega,
en el que sabes que estarás bien.
Y estoy rezando
por los corazones desesperados esta noche.
Aquel último disparo es una vacación permanente.
¿Y cuán alto puedes volar con las alas rotas?
La vida es una jornada, no un destino.
Y no puedo decir lo que mañana traerá.
Tienes que aprender a arrastrarte,
antes que aprendas a caminar.
Pero simplemente no podía escuchar a
todas las charlas virtuosas.
Estaba afuera en la calle, simplemente tratando de sobrevivir.
Rasguñando para sobrevivir.
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Traducción II:
"I don't wanna miss a thing" — Aerosmith
Podría permanecer despierto solo para escucharte respirar,
mirarte sonreír mientras duermes,
a lo lejos, y soñando.
Podría pasar mi vida en esta dulce claudicación.
Podría quedarme perdido en este momento para siempre.
Ya que, cada momento que pasé contigo,
es un momento que valoro mucho.
No quiero cerrar los ojos,
no quiero quedarme dormido,
porque te extrañaría, nena,
y no quiero extrañar nada.
Porque aun si soñara contigo,
el más dulce de los sueños no alcanzaría,
aún así te extrañaría, nena,
y no quiero extrañar nada.
Acostado cerca de ti,
siento latir tu corazón.
Y me pregunto con qué estás soñando,
me pregunto si será conmigo.
Luego, beso tus ojos y agradezco a Dios que estemos juntos.
Y solo quiero estar contigo,
en este momento para siempre, para siempre, siempre.
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Traducción III:
"Time is running out" — Muse
Creo que me estoy ahogando, asfixiando.
Quiero romper el hechizo que tú has creado.
Tú eres algo hermoso, una contradicción.
Quiero jugar el juego, quiero la fricción.
Tú vas a ser mi muerte.
Sí, tú vas a ser mi muerte.
Enterrarlo.
No te voy a permitir enterrarlo.
No te voy a permitir asfixiarlo.
No te voy a permitir asesinarlo.
Nuestro tiempo se está agotando,
y nuestro tiempo se está agotando.
No puedes empujarlo bajo tierra.
No podemos parar de llamar la atención.
Quiero libertad pero estoy limitado.
Traté de dejarte, pero soy un adicto.
Ahora que sabes que estoy atrapado,
sentido de euforia.
Tú nunca soñarás con romper esta fijación.
Tú vas a exprimir la vida fuera de mí.
Y aquí aparezco! Antes que me maten, debo confirmar que ya tengo gran parte del último capítulo escrito!
Sí, leyeron bien. El próximo capítulo es el último, llamenlo epilogo o capítulo 24, pero es el último.
Es una historia que me costó llevar, no se olviden que esto empezó como una adaptación.
También les cuento que el viernes 15 comienzo una hermosa traducción, como ya anticipe en el grupo de face (link en mi perfil) se llama "Virgenes y Villanos". Se que les va a gustar, y espero que supere mis expectativas.
Sinceramente gracias por todos sus rr, me hace feliz leer cada uno de sus mensajes, les agradezco mucho!
凸(^_^)凸
Nos leemos pronto!
๑۩۞۩๑
#Andre!#
