Capítulo 3.
Rutina
Ya dos semanas. DOS SEMANAS. Y ese rubio engreído no le había escrito una sola vez. Claro, que a él aquello no le importaba. Pero los días se hacían monótonos con cada segundo que pasaba. Estúpido Malfoy.
Aún estaba en la cafetería, en su descanso. Había terminado su turno, y tenía media hora de descanso. Le hacía recordar tanto al colegio, que le recorrió un escalofrío. Faltaba poco menos de dos meses para volver al calvario, es decir, Howarts.
Fue en eso, que su celular, sonó. Era una llamada, y de Ron Weasley.
-¿Qué hay viejo?- Fue el saludo, de su amigo.
-Hola, Ron. ¿Cómo estás y Hermione?- Sus dos amigos vivían muy cerca el uno del otro, todo lo contrario a él, que vivía en la otra punta de la ciudad.
-Más tarde me encontraré con ella. ¿Cómo estás tú? Debemos juntarnos un día de estos. Claro, cuando no trabajes.-En eso escucho un pitido de su teléfono. Claro aviso de que tenía otra llamada en espera.
-Oye, Ron. Espérame, tengo otra llamada.- Apretó un botón para comunicarse a la otra línea.
-Potter, hasta que contestas. O acaso estás muy ocupado, con todas las personas que desean hablar contigo- Se escuchó una risa del otro lado del teléfono.
-Muy gracioso, Malfoy. ¿Qué quieres?-
-Vaya, ¿acaso estas enojado?-Ahí Harry se acordó de su amigo.
-Espera- Fue todo lo que dijo, y cambió de línea.
-Ron, te decía, si ya te le habías declarado a Hermione-
-¿Weasly y Granger? Vaya, eso jamás me lo había imaginado…-Se sorprendió al escuchar la voz, de Draco. Rayos, se equivocó de botón.
-CÁLLATE- Volvió a cambiar de línea, esperando no haberse equivocado nuevamente.
-¿Ron?- Preguntó antes de hablar.
-No, mi abuela. ¿Quién esperas que sea, Papá Noel?- Si, esa definitivamente era la voz de Ron.
-Lo siento, amigo. Oye, necesito contestar esta llamada, te llamo luego.- Cambió de línea, antes de que el otro contestara. Seguramente se enojaría, pero al menos no sabía que le colgaba por Malfoy.
-Y tú, maldito engreído. Claro que estoy enojado. Hace dos semanas que te tragó la tierra. ¿Cómo no voy a estar enojado?- Gritó sin reparar, en el número.
-Viejo, tranquilízate. Ni que fueras mi novia. Además hace mucho más tiempo que no nos vemos.- Rayos, no otra vez.
-Lo siento, me equivoqué de línea.- Volvió "a cambiar".
-Oye, estúpido, no sabes lo que me pasa por tu culpa, eres…- No pudo terminar, ya que le interrumpieron.
-Harry, sigo siendo yo…-Nuevamente la voz de Ron, resignada. Harry, miró al cielo, no podía creérselo, definitivamente ese no era su día.
-Lo siento, de verdad. Debe haber colgado…-Susurró, pero su amigo escuchó.
-¿Quién?
-No, nadie, no te preocupes. Escucha, te llamo luego, ahora estoy en el trabajo. Nos vemos.- Esta vez, se aseguró de haber colgado.
Suspiró. Ese día no podía irle peor. Agarro su teléfono, y buscó el número de Malfoy. Llamó.
-Se te pasó el enojo ¿Potter?
-Cállate, Malfoy, no sabes, por lo que acabo de pasar. Bien, dime. ¿Qué quieres?
-Vaya, que carácter. Escucha, adivina, donde estoy.
-QUÉ SE YO. En tu casa, tirado en el sofá, extrañando mis mensajes…
-Ya quisieras, Potter, ya quisieras. Pero no. Estoy afuera de la cafetería "Donka né". Ridículo nombre, si me dejas decirlo. Descubrí que un viejo conocido, trabajaba allí.
Harry, volteó tan rápido hacia la ventana, que aseguraba que su cuello le dolería el día de mañana. Más le preocupó la persona que vio al otro lado de la calle. Allí estaba, tan elegante como siempre. Draco Malfoy, quien le saludó con una mano, y una clara mueca de satisfacción, al ver su cara. Comenzó a cruzar la calle, y Harry a sudar.
Cuando Malfoy entró. Varias personas, incluidos algunos chicos, se le quedaron mirando y uno que otro cayéndosele la baba. Harry, rodó los ojos y se acercó a él.
-¿Qué haces aquí?- Le preguntó mientras, lo acompañaba a una mesa.
-Vengo a probar el café de aquí. El de mi cafetería habitual, ya me ha cansado.
Durante el resto del día, Draco se quedó allí, plantado. Cada media hora pedía algo del menú. Nadie le decía nada. Las demás meseras, estaban maravilladas con su presencia y el gerente del lugar, lo estaba con todo el dinero que ganaría cuando el muchacho pidiera la cuenta. Así que ni hablar. Entonces, llegó la hora de otro pedido, y esta vez fue Harry, quien le atendió.
-Ya era hora, llevo aquí todo el día, esperando que me atiendas- Harry se sorprendió- Bien, quiero… Uno de esos café espuma y unas… Donkinelas. No sé que serán, pero vamos a averiguarlo.
-¿Por qué estás aquí?
-Ya te lo dije. El café de siempre me hartó.-Harry le miro insistente- Vale. Estaba aburrido en casa, así que fui a tu apartamento y le pregunté a una de las señoras donde trabajabas. Pensé en hacerte una visita y así pasar el rato.
Harry, por alguna razón, se sintió enojado, al enterarse que solo le tenía en cuenta, durante sus días aburridos.
-Así que solo soy entretenimiento, en tus días aburridos. Te equivocas de persona, Malfoy.-Pero antes de retirarse, Draco le detuvo de la mano.
-Yo jamás dije eso. La verdad es que llevo queriendo verte hace varios días, pero he estado ocupado en otro asunto y no he podido hacerlo. Lo siento…
Harry, se relajó. Pero fue cuando escuchó, el suspiró de algunas chicas y de las mismas meseras, mirando en su dirección. Tal parece, que estaban dando una idea equivocada.
Al final del día, Malfoy al fin, se retiraba. Al pasar por la caja registradora, debía pagar una buena cantidad de dinero, y así lo hizo sin ningún problema.
-Estúpido millonario…- Masculló Harry al verle pasar. Draco solo sonrió y le guiñó un ojo. El morocho, rodó los ojos.
Y ese día se convirtió en rutina. Rutina que a ambos les gustaba. Lunes, miércoles y viernes, Draco iba al café, ya no se quedaba todo el día, pero si, varias horas. El gerente de lo más contento.
Los fines de semana, siempre se veían de alguna manera, o Draco se quedaba a comer en casa de Harry, para que éste le cocinara. Lo demás días que no se veían, escribían mensajes. De alguna forma se hicieron muy buenos amigos. Extraña amistad, decían los demás inquilinos de del edificio, las meseras, y hasta Severus Snape. Hasta los clientes, de la cafetería coincidían con los días en los que Malfoy iba, ya que siempre ocurría algo nuevo entre él y Harry. Era algo realmente entretenido de ver.
La mayor parte el tiempo, hacían bromas, o hasta se peleaban, peleas tontas de dos minutos. A veces había complicidad entre ellos, cuando veían a todos los clientes que solo iban a verles a ellos dos. Pero, en la casa de Harry, eran los momentos, en los que parecían amigos de siempre. Con solo mirarse sabían lo que el otro pensaba, a veces se entretenían mirándose el uno al otro, intentando descifrar que pensaban.
Un mes y dos semanas después de que todo comenzara, un domingo por la noche, Harry, estaba a punto de dormirse, cuando le llegó un mensaje.
Buenas noches.
Mañana iré a fastidiarte así que
No me extrañes, Harry.
D.M
Harry rodó los ojos, Ya era común que lo hiciera desde que comenzó su extraña amistad con Malfoy.
Eres un idiota.
Buenas noches, Dragón.
H.P
Dragón. Había descubierto que sus padres solían llamarle así, y desde entonces lo hace. Claro que solo en sus mensajes, o cuando estaban solos en su casa.
Definitivamente, esas vacaciones, eran de lo más anormal y entretenidas.
No quería que se acabaran, pero su mente, inevitablemente, se lo recordó.
Tres semanas…
Wi, tercer cap!!
Espero que les guste, no leemos en el prox. Cap!
Cuídense, mattane!
