Capítulo 6

Desgraciadamente………descubiertos.

-Por favor…di, que no es cierto Harry- El aludido tragó pesado mientras el pelirrojo frente a él lo asesinaba con la mirada.

-Yo…-Vaciló temeroso y automáticamente su mirada se posó en cierto rubio, que no estaba en una posición muy diferente a la suya, que se mordía nerviosamente el labio inferior. Maldijo a Howarts, a sus amigos, a sí mismo y al universo entero. Finalmente, bajó la cabeza, sin fuerzas a negar lo innegable.

-¡Maldición, Harry!-Le reprochó Ron, completamente furioso. Se alejó de él, lanzando improperios hacia la persona de Malfoy.

Draco, estaba enfrentando su mirada a su amiga de la infancia. A su lado un chico más alto observaba la escena algo preocupado. Harry, cansado de todo aquello, buscando valor tiró de la mano al rubio y ambos salieron de allí, corriendo. Mientras lo hacían podían escuchar las voces llamándoles, principalmente la de un furioso Ronald Weasley, y una histérica Pansy Parkinson.

Si tan solo Luna, no hubiera aparecido. Si Hermione no fuera tan suspicaz. Si tan solo… sus amigos no se negaran. Bufó, recordando cómo había comenzado esa fatídica escena.

-Flashback-

Hacía exactamente dos semanas, había vuelto al colegio de Howarts. Después de aquella noche, tanto él como Draco, ya no eran solo extraños amigos, como era de suponerse. Claro que no pasaban más allá de apasionados besos, pero aprovechaban cada momento que tenían a solas. A solas, ya que en la cafetería y en la calle seguían aparentando no ser más que amigos.

En fin, el día anterior al regreso de las clases habían trazado un plan. No podían ir y decirles a sus amigos, que ahora estaban juntos. No de la noche a la mañana. Ya que chocaban entre ellos. Eran como dos clanes antiguos enemigos naturales para toda la eternidad. Algo así como los vampiros y los hombres lobos. Draco hasta se había encargado de etiquetarlos; sus amigos eran los silenciosos y fríos vampiros; los de Harry, los bulliciosos y salvajes hombres lobos.

Por ese motivo no les dirían. Iban a encontrarse en la biblioteca después del fin de clases y la pasarían juntos hasta la hora de la cena. Tal vez hasta antes del toque de queda. Algo que habían prometido, era escribirse mensajes, al menos una vez al día.

Y así habían pasado casi dos semanas. Al principio sus amigos, más bien Ron, sospechaban que pasara tanto tiempo en la vieja biblioteca. Pero el conseguía calmarlos diciendo que estaba preocupados por los exámenes semestrales y por eso prefería empezar estudiando desde el principio.

Aunque algo había salido mal hace tres días, cuando iba ya tarde para encontrarse con Draco, olvidó asegurarse que ninguno de sus amigos le seguía. Él solía dejar en claro que no le molestaran mientras estaba allí. Pero Luna Lovegod, una chica algo… loca, había olvidado decirle Dios-sabe-que-cosa y le siguió. Le había perdido de vista, cuando lo vio entrando entre los últimos dos estantes donde estaban los viejos y aburridos libros de historia. Al llegar allí había soltado una pequeña y aguda exclamación. No todos los días te encuentras a Harry Potter besándose con Draco Malfoy en unos viejos estantes de la biblioteca.

Al instante dos pares de brazos, la atraparon haciendo señal de que estuviera callada. Lograron que prometiera no decir nada de aquello, solo después de que Draco prometiera ayudarla en Química, y Harry en Literatura y lengua extranjera. Vale, habían zafado de esa.

Claro, que ambos confiados, estaban seguros de que su secreto estaba a salvo. Pero ninguno contó con que Luna escribiera de ello en su diario. Ni que "accidentalmente" Seamus Finnigan lo leyera. O que Seamus le contara Dean, y éste a las gemelas Patil. Y que estas chicas, se lo dijeran a Colin. ¡Ni mucho menos que él lo publicara en primera plana en el periódico escolar! Esa mañana mientras desayunaba, observó que todos leían el periódico. Al ver la portada de este se atragantó tanto con su jugo, que empapó de pies a cabeza a Hermione sentada frente a él. No le había siquiera pedido disculpas a la chica, ya que al escuchar la voz de Ron gritar su nombre, había empalidecido y huido del lugar.

Había corrido entre las personas, que lo señalaban y murmuraban cosas, buscando la cabellera plateada. Cabellera que no encontró. Corría entre uno de los pasillos de la escuela, cuando chocó con la personas que buscaba.

-¡Draco/Harry!- Se escuchó al unísono…

La mañana de Draco no había sido muy distinta. Todo transcurría normalmente, hasta que escuchó un agudo e histérico chillido venir de la habitación de Blaise Zabini. A los dos segundos, el chico entró a su habitación con rapidez y cerrando la puerta con su peso, a la vez que la golpeaban del otro lado.

-Huye- Fue todo lo que le dijo. Draco levantó una ceja.

-¿De qué?- Preguntó desafiante

-¡¡Draco Lucius Malfoy Black!! ¡Sal de ahí en este instante, cobarde! Ven aquí y da la cara, tú, estúpido traidor, amante de los pulgosos hombres lobos, sal en este momento y explícate!!- La voz de Pansy, su querida amiga desde los 4 años, le hizo estremecerse.

-De… eso- Susurró Blaise, dudando que fuera su novia la persona del otro lado de la puerta. Observando la cara del rubio, suspiró y se alejó de la puerta mientras esta se habría golpeándose contra la pared.

-¡Vamos habla! ¿Qué rayos has hecho Draco?- Pansy estaba furiosa…

- ¿De qué hablas?-

-De esto, maldito traidor- Recibió el periódico en la cara, y frunció el seño.

-Vaya, que dejen de servir flan de chocolate en el postre de la cafetería, es una verdadera injusticia….-Dijo con voz burlesca, mientras veía confundido la señas que Zabini le hacía detrás de la chica.

-Del…otro lado…- Masculló ella.

Draco lo volteó, y quedó estupefacto…

Lo único que recordaba después de eso, eran las maldiciones e insultos que "dulcemente" le decía Pansy. Había huido de allí, directo a buscar a Harry. Maldición… debía buscar la manera de torturar a Lovegod por hablar…

Estaban en un salón desocupado, buscando la manera de solucionar aquel problema.

-¿Y si decimos que Lovegod está loca y está mintiendo?...-Sugirió el rubio.

-No funcionará, no al menos con mis amigos. Todos saben que está algo… chiflada, pero algo que la caracteriza es la sinceridad…-Dijo con voz cansada.

Sus miradas se conectaron en unos segundos. Segundos en los que olvidaron el problema y se acercaron el uno al otro peligrosamente. Sentían la respiración del otro y casi con desesperación unieron sus bocas. Al diablo con todo. Después tendría tiempo de buscar alguna excusa creíble. Estaban empezando a disfrutar de aquello cuando las dos puertas, enfrentadas del salón, se abrieron estruendosamente.

-Fin Flashback-

Y así habían acabado, amenazados por sus amigos para que dijeran la verdad. Cuando habían vuelto a sus dormitorios, ninguno de ellos les dirigía la palabra. Harry y Draco, estaban solos en todo momento. Sus amigos reían, sí. Pero sin ellos. Era como si se hubieran olvidado de su existencia. Harry, estaba potencialmente triste. Ya nadie le despertaba para ir a desayunar, ni le recordaba que estudiara e hiciera sus deberes. Algunos de los chicos, le miraban con pena al verlo tan solitario, pero una sola mirada de Ron bastaba para que le olvidaran y pasaran a su lado indiferentes.

Hermione, a veces negaba con la cabeza, como si ya hubiera esperado todo eso…

Aunque se tenían el uno al otro, les faltaba algo y los dos sabían con exactitud que era. Sus amigos….

Ahora, ya en uno de los deshabitados jardines del colegio, estaban en un completo silencio, cada uno sumido en sus pensamientos.

-Harry…- Se escuchó la aterciopelada voz, de Draco- creo… que debemos…terminar- Se mordió el labio inferior, y Harry sintió como un balde de agua fría caía sobre él.

-¿Qué…?

-Vamos, Harry.¿ Terminarás tu amistad con Weasley y Granger, solo por mi? ¿Por mi, quien te ha hecho la vida imposible desde los diez años, teniendo en cuenta que ya tenemos 16? Sabes que no lo vale.

-Pero Draco…. Nuestra amistad no terminará por eso. Ellos lo entenderán…

-No Harry. No lo harán- Harry suspiró, claro que lo sabía.- Somos Malfoy y Potter. Nuestros padres se odiaron, nosotros también deberíamos… -Dijo recordando las veces que su padre le había hablado del odioso de James Potter, padre de Harry Potter.

-No quiero que me dejes…

-Ni yo quiero dejarte…- Ambos se acercaron y se abrazaron un rato- pero, debemos hacerlo. Todo tiene que ser como antes… ¿lo entiendes, Potter?- Se alejó de él.

-Pos supuesto, Malfoy…

-Entonces, no te cruces en mi camino… estúpido…- Eso le dolía tanto a ambos, pero no podían evitarlo, era necesario. Si querían a sus amigos, debían hacerlo.

Se miraron por última vez. Draco sentía sus ojos húmedos. Pero él, era un Malfoy, y los Malfoy jamás lloran…

Eso era lo mejor ¿verdad? Vaya, después de un verano de amistad habían sido muy pocas semanas en las que habían disfrutado verdaderamente del otro.

Lo cierto era, que Draco Malfoy amaba a Harry Potter.

Harry Potter, amaba a Draco Malfoy.

Los amigos de Draco Malfoy odiaban a Harry Potter.

Los amigos de Harry Potter odiaban a Draco Malfoy.

Ambos querían a sus amigos de vuelta.

Ambos debían odiarse.

Ambos debían separarse… para siempre….

Después de todo… eso hacían los Malfoy y los Potter, ¿no..?

Antes de que decidan enviarme una bomba virtual!!! Déjenme explicarles que esto era estrictamente necesario, no les diré para ke claro.

Bueno, gracias a los ke han leído hasta aki!

Hago mi mejor esfuerzo en ke al menos kede …presentable.

Gracias a todos por sus RR!

Cuídense, kari.