Desaparición.

Se había dormido algo aturdido. Cuando se levantó a la mañana siguiente, estaba mucho peor. Sus oídos zumbaban, su cabeza daba vuelta y la garganta le picaba. Ni hay que hablar de su nariz.

-¿Harry te encuentras bien?-Preguntó Hermione al verlo bajar desganado, pálido y con unas increíbles ojeras.

-Si… solo tengo algo de sueño- Intentó tranquilizar a la chica. Aún así ella se acercó y posó una mano en su frente.

-Tienes fiebre- Vaciló unos momentos- Vuelve a la cama, te disculparé con los profesores. Pero por favor Harry si te sientes peor ve a la enfermería. Yo te llevaría pero…- El moreno dejó de escuchar a su amiga y volvió a la habitación. Ahora ya sabía porque sentía tanto frío y el cuerpo tan pesado. Se metió bajo las frazadas e intentó conciliar el sueño, no fue muy difícil puesto que no podía tener pensamientos coherentes.


Lo primero que vio al acercarse a la ventana de la habitación fue el cielo completamente gris. El mismo gris de aquel día cuando se encontró con Harry…

-Buenos días…- Le saludó Blaise. Vio entrar a su amigo por la puerta. Inmediatamente notó algo raro. Su voz era diferente y su cara tenía una expresión que no podía identificar.

-¿Qué sucede?- Preguntó rápidamente, acercándose a su amigo. Este dudo un poco.

-Pansy ha…. Terminado conmigo-Dijo con una mueca y un levantamiento de hombros.

-¿Qué? ¿Por qué lo ha hecho?-

-Recuerdas aquel chico que le gustaba desde segundo? Pues, parece que ahora es ella quien le gusta y bueno…- Sonrió levemente.

-Blaise…-

-La verdad es que no me siento para nada triste. Es decir, quedamos en seguir siendo amigo y eso, pero realmente no me molesta que hayamos terminado. Me molesta que no me moleste- Draco sonrió dándole ánimos al chico y colocó una mano sobre su hombro. Olvidaba que no era el único que sufría…


El día transcurrió sin sobresaltos, al menos por la mañana. Draco había observado que Harry no asistió ni a las clases de la mañana y tampoco al almuerzo.

Estaba algo preocupado.

Durante el almuerzo le llegó el rumor, de que la pareja Weasley-Granger había terminado. Eso lo sorprendió. Esos dos llevaban gustándose desde pequeños y aún así habían durado lo mismo que él y Harry. Algunos decían que Granger ahora estaba con un chico un año mayor, otros que el pelirrojo la había engañado con Lavender Brown.

Algo que sí le sorprendió, es que Blaise había compartido una extraña mirada con aquel pelirrojo por varios minutos. Pero al preguntarle al respecto este lo evadió.

En clase de Química, al terminar Snape le había pedido que se quedara unos minutos más. Estaba en su oficina cuando el tenebroso profesor se acercó a él, tan serio como siempre.

-Potter ha faltado a clase, porque está enfermo en su habitación. Granger me lo ha dicho- Sin más Snape volvió a salir dejando a Draco clavado en el suelo.

Su padrino realmente era raro.

Pero el moreno le preocupaba más.

Por ello se saltó la clase de la profesora Trelawney, y se dirigió al edificio de la habitación del muchacho.

Era ese momento cuando se daba cuenta que no sabía cuál era exactamente. Dio un par de vueltas, hasta que paró frente a una. No sabía si era aquella pero algo le decía que si.

Lo primero que vio al entrar fue una cama vacía algo desarreglada. Junto a ella había otra pero completamente des tendida. Ese fue el momento que eligió Harry para salir del baño.

-Draco?- Preguntó algo débil.

-Harry- El rubio se acercó a él-¿Te encuentras bien?- El moreno asintió.

Aun así, Draco repitió la misma acción que Hermione, y tras unas cuantas palabras logró convencer a Harry de llevarle a la enfermería.

Lugar donde se encontraban ahora. La enfermera Pomfrey, chequeaba a Harry, y un rato después le había inyectado algún medicamento, sin que Draco observara claro, y le recetaba unas pastillas. De vuelta a la habitación iban en silencio. No se sentía mal, Draco llevaba un brazo en la cintura del otro, que aún se sentía demasiado débil, y caminaban lentamente. Ambos sabían que al llegar tendría que separase nuevamente. Ninguno quería eso.

A unos metros de distancia Harry sintió que el abrazo de Draco se tensaba, como si aprovechara los últimos momentos y aquello realmente le gustó. Una vez dentro se dio la vuelta y miró fijamente los ojos grises.

Un segundo.

Un minuto.

Una hora.

Realmente no sabía cuánto tiempo se estuvieron observando el uno al otro. El rubio bajo su mirada. Hasta que Harry consiguió pronunciar algo.

-Te extraño…-

Draco recordó las palabras de Blaise: ¿Qué es lo que tú quieres?

-No te vayas…- Escuchó pedir a Harry.

Levantar la vista y mirar aquellos ojos tan expresivos que había extrañado tanto, le bastó para acercarse al chico y sin pensárselo unió sus labios.

Harry había comido todo cuanto tuviera sabor a vainilla en aquellos días, pero ahora se daba cuenta que nada, absolutamente nada tenía el sabor vainilla que Su rubio.

Era un beso profundo, lleno de anhelación, pero aun así tierno y algo lento. Harry aun estaba enfermo.

Se separaron unos instantes para respirar pero aun abrazados. Se volvieron a mirar a los ojos. Pero cuando el pálido rubio se acercaba a sus boca nuevamente, la puerta se abrió y ambos vieron la imagen que jamás de los jamases se les habría ocurrido. Era simplemente….ilógico. Bueno, a decir verdad ni ellos tenían mucha lógica.

Por la puerta entraron dos personas, totalmente ofuscadas en un apasionado beso y en un mar de caricias: Ron Weasley Y Blaise Zabini. ¿Cómo rayos había sucedido eso? Como ninguno de los jóvenes se daba cuenta de su presencia, Draco carraspeó un poco su voz, llamando la atención.

Ambos lo miraron tan rojos como el cabello de Ron. Draco tenía una ceja levantada en evidente sarcasmo y Harry tenía una divertida expresión de sorpresa.

-Ah… hola, Draco. Ya veo por qué no fuiste a clase- Blaise habló tan natural, como si hace dos segundos no hubiera estado besando al otro chico.

-Si…ya veo porque me evadiste en el almuerzo- Contestó el ojigris- Pero si no les importa; nosotros llegamos primero y Harry aun esta algo enfermo. Además créeme, no necesito la imagen mental de ustedes besándose-Sin más los empujo fuera de la habitación y volvió junto a Harry.

-Eso definitivamente no me lo esperaba- Pero Draco calló sus palabras con un beso. Harry le miró y sonrió.- En cambio a esto me puedo acostumbrar- Y volvió a besarle.

De alguna manera entre caricias y besos acabaron tumbados en la cama de Harry, hasta que este se durmió seguramente por efecto de los medicamentos y Draco le acompañó acariciándole el cabello.

Deseaba que de ahora en adelante, todo estuviera bien. Que nada se interpusiera, y si algo lo hacía el se encargaría de sacarlo del medio.


Un mes después, aun no volvían juntos públicamente.

Al parecer el chico con quien salía Hermione era Victor Krum, un año mayor que ellos.

Ron y Blaise aun no formalizaban, pero no era coincidencia que desaparecieran al mismo tiempo durante un par de horas. Al menos Weasley ya no podía reclamarle, ni mucho menos reprochar a Harry.

Pansy Parkinson salía con algún chico, de quien no se recuerda el nombre, y volvía a ser buena amiga de Draco y Blaise.

Un acontecimiento muy cómico fue cuando los "Drarrys" (entiéndase Nott, Giny, Dean, Seamus, Luna, Neville, y Padma Patil) había llevado a cabo su plan de "reconciliación" de Harry y Draco sin saber que estos ya estaban juntos. A decir verdad el nombre se los había colocado Hermione.

Los "Drarrys" se las habían ingeniado para encerrar a Harry y Draco en una de las salas de música. El lugar lo habían adornado como para una velada romántica. Lo cierto era que habían dado en el clavo con la fecha, ya que era el mismo día en que los muchachos se encontraron durante las vacaciones.

Esa fue una noche que jamás olvidarían y agradecerían eternamente a sus amigos.

Draco besaba a Harry mientras sus manos recorrían cada parte del cuerpo del chico. No sabía cómo había soportado tanto tiempo sin él. Bajó a su cuello, donde dejó una marca, que mostraba que el moreno era de su total propiedad. Hizo un camino de besos por el desnudo abdomen llegando hasta las caderas. Se incorporó un poco volviendo a la boca de Harry nuevamente, pero esta vez llevó una de sus manos hasta el miembro de su acompañante.

Harry comenzaban a sentir un inmenso placer, suspiraba y jadeaba el nombre del chico. Lo cual exitaba más a Draco que apresuraba sus movimientos. Dejando al moreno totalmente sorprendido pero extasiado, colocó su boca donde antes había estado su mano. La boca del rubio era cálida y minutos después Harry no pudo evitar venirse en ella. Draco le había mirado lleno de deseo mientras se limpiaba la boca. Sus labios se unieron de nuevo. Las caricias continuaron incesantes.

Llego el momento en que Harry comenzó a lubricar al rubio, que se veía adorable con las mejillas sonrosadas, con su saliva. Poco después aspirando aire profundamente, entró en él. Estuvieron un par de minutos quietos acostumbrándose a la unión, más que nada Draco. Sin embargo Harry se movía con tanto deseo, aun intentando no dañar al rubio, cada estocada enviaba corrientes de placer a sus cuerpos.

Había dolido al principio y hasta había sido embarazoso, pero ahora sentían que llegaban al cielo y volvían a bajar, para volver a subir. Con un unísono grito ambos se vinieron a la vez. Draco en el abdomen de Harry, quien le había acariciado en todo momento, y Harry en su interior. Respirando agitadamente se fundieron en un tierno beso, después del cuál, cayeron profundamente dormidos.

Nunca les dijeron a los demás que desde antes estaban reconciliados, pero tampoco daban detalles de aquella noche. Noche que repetían siempre que podían.

Todo transcurría con normalidad. Pero ya deberían saber que cuando la normalidad comienza una tormenta se avecina. Eso mismo descubrió Draco un día martes, en el que Harry no se presentó al almuerzo.

-Dijo que iba por unas cosas a la habitación, pero la verdad es que ya debería haber vuelto- Le había dicho Hermione.

Ni lento ni perezoso se dirigió a la habitación, que ahora sí conocía. Por alguna razón, con cada paso que daba su corazón latía más y más rápido. Pedía a todos los Dioses que su Harry estuviera bien, y no como presentía.

Al entrar lo que vio le heló la sangre. La habitación estaba en un completo desastre. Pero no el desastre normal que era con Weasley y Harry viviendo juntos, hablo de papeles en el piso, objetos rotos o caídos por todos lados. Había un espejo roto en miles de pedazos. Aunque sin rastro de Harry.

Le llamó, pero era el silencio quien respondía por él. Harry no estaba…

¡Maldición, Harry realmente no estaba!

Salió corriendo, buscó a Snape o cualquier profesor, a sus amigos o a quien fuere.

Harry había desaparecido.

Había desparecido y él, sabía quién era el culpable…


Lo siento, lo siento, lo siento mucho!!!!! Perdonen la tardanza, pero estaba algo bloqueada!

Pero alégrense!, Posiblemente el próximo cap. Ya sea el ultimo!

Espero ke les haya gustado y muchas gracias a todos por los rr!!

Procuraré ke no pase tanto tiempo!

Cuídense, kari