CAP 2
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ROMANO
Oyó cuando Antonio gritó su nombre pero solo sintió su ira arder más, si eso era posible, y acelerar su paso. Quería salir rápido de esa casa.
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ESPAÑA
A Romano se le veía muy afectado –pensó España un poco en lo que había hecho- No le dio su respuesta, eso era, el "muy…" en verdad creía todo lo que dijo, ¿cómo era posible? Romano era muy sensible, él no había tomado eso en cuenta, debía enmendar su error.
Probablemente estaría en la casa de su hermano. Decidió salir a buscarlo ahí.
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Decidió regresar a su casa, por alguna razón quería estar con su estúpido hermano menor, no le importaba que el bastardo patata estuviera ahí.
-¡Veneciano! ¡Responde! ¿Dónde estás, idiota?- Entró a la cocina; solo para hallar un papel en donde se leía:
"Alemania dijo que se había abierto un restaurante nuevo en su país y me invitó a cenar juntos. Hay Pizza para que comas. F. Italia Veneciano"
-¡Mierda!-exclamó Romano, lo último que quería era estar solo.
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Horas más tarde, finalmente llegó a la casa de los Italitas. Tocó el timbre y sonó una cancioncita muy divertida, probablemente idea del muy risueño hermano de Romano.
Esperó hasta que le abrieran la puerta, probablemente Lovino no querría verlo pero le explicaría todo a Veneciano.
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-¡Tocaron el timbre! -Señaló- Tiene que ser el gelato que ordene - Romano no estaba de humor para comer la comida de su tonto hermano, quizás por despecho, solo quería comer algo dulce. Se apresuro a la puerta y la abrió. Para la mayor de sus sorpresas:
-¡QUE DIABLOS HACES AQUI BASTARDO!
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Antes de que le cerrara la puerta, sin pensarlo, se abalanzó sobre Lovino y lo abrazó fuertemente, sin dejarlo escapar.
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-A-Antonio…-murmuró silenciosamente al sentir ese cálido aroma, que le recordaba a su niñez, que le hacía sentir en casa, ese aroma que era propio de España. Luego recordó lo que ese imbécil había hecho.
-¡QUÍTATE!- Le gritó mientras le empujaba- ¿¡Qué! ¿Me has confundido con mi hermano? ¡Maldición!
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-¡¿Tu hermano? No seas tonto, Romano… Perdon… No seas tontito…- Dijo España rápidamente para que el temperamental país no se enojara… mucho.
- Te buscaba a ti, Italia del Sur, y no hay forma que pueda confundirte, eres único
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-¿A mi? ¿Por qué? ¿Porqué yo? ¿Que tengo yo de bueno? ¿Porqué me buscas a mi?- Lo dejo salir todo. Y esta vez se aseguraría que Antonio le respondiera.
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¿Cómo podría demostrarle todo lo que por el sentía? ¿O cómo hacer que el otro lo entendiera de una vez?
-Te amo, Lovino, siempre lo he hecho- dijo sinceramente y se quedó callado, esperando a ver qué hacía el más pequeño
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-...-¿Entonces España si lo prefería? ¿Él era mejor que Veneciano? ¡Él era mejor que Veneciano! ¡Esa era una enorme responsabilidad! Ahora no le agradaba tanto la idea.
-...Pues qué bien-dijo con una sonrisa incomoda-Trae la paella que tengo hambre! ¿La trajiste verdad bastardo?
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¿Qué clase de persona contesta de esa manera a un "te amo"? Antonio suspiró, pero en realidad estaba acostumbrado a esta clase de comportamiento por parte de Romano; En realidad, de hecho, lo que importaba era que el otro país había regresado a la normalidad. Esto usualmente bastaría, pensó España; Pero por alguna razón esta vez no sería así, sí, esta vez sería diferente (además, no había llevado la paella así que no podía seguirle el juego).
-¿Me amas, Italia?
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-¡Ja! ¿Qué clase de pregunta es esa, imbécil?, ¡tú sabes la respuesta! Ahora a comer- Sonrió- Tengo hambre y esa paella no se comerá sola ¿verdad?-Dijo, desesperado por cambiar el tema. España estaba actuando de una manera rara y al italiano no le agradaba para nada. Simplemente es mejor no profundizar las cosas, pensó "sabiamente" según él
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- Romano, no traje la paella, pero está guardada en el refrigerador- España iba a presionar más- Dijiste que yo sé la respuesta, por favor dímela, ¿me amas?
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Acorralado como un animal indefenso, su primera reacción hubiera sido morderlo. ¿Morderlo? Eso es estúpido, se dijo a sí mismo. Y cuando se dio cuenta no le había respondido a España.
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Se estaba tardando demasiado, ¿Tan nervioso estaba?... ¿O podía ser que no lo amara?
-Eres grosero la mayoría del tiempo conmigo, yo soy quién te da abrazos y te besa siempre. Por favor Lovino, dime lo que sientes por mí. Eso me dará fuerzas para seguir siendo el que a ti se acerque. Porque si no lo haces, pensaré que no soy correspondido, y eso sería muy doloroso.
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-E-e-está bien- respondió con un nudo en la garganta-...ti amo...- le dijo en la voz más suave que logró articular. Que esto sea suficiente para el bastardo, pensó.
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¿Se lo dijo en su idioma? Al solo escuchar eso España se abalanzó sobre el italiano, lo besó apasionadamente, como solo los españoles, quienes saben muy bien sobre pasiones, pueden hacerlo.
Agarró fuertemente a Romano y lo acercó completamente a su cuerpo, cada parte de la silueta frontal del país más pequeño estaba completamente ceñida a él.
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Cuando sintió el cálido cuerpo de Antonio cerca del suyo, con ese aroma tan propio de él al que Italia ya era adicto. ¿Que pudo hacer nada más que derretirse en el beso?, mientras sostenía y abrazaba al país más grande con todo su cuerpo.
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Sintió como el otro le respondía, en ese momento no estaba pensando, solo dejándose llevar.
Romano era completamente inexperto y probablemente España era la primera persona a quien besaba de esa manera, por eso, él quería hacer las cosas bien y guiar lentamente al pequeño. Aunque…
Aunque… había pasado tanto tiempo desde que Antonio había estado tan cerca de alguien que sinceramente comenzaba a preguntarse si todo aquello había cambiado, o si era como recordaba, si es que recordaba; Prussia y Francia desde luego hicieron de las suyas, pero él pudo negarse y no lo hizo, así que no puede echarles la culpa.
Su trío de malos amigos eran 2 países, obviamente atractivos, que le atrajeron en su momento, pero nunca, nunca como este país europeo tan cerca de él.
Cuanto ansiaba obtener más de Lovino, en ese momento paró el beso y lo continuó en su cuello.
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Escalofríos subían por su espalda mientras los labios suaves y tiernos bajaban por su cuello. Sentir a España tan cerca se sentía tan surreal y abrumador, que solo se dejó llevar. Subió lentamente su mano por la espalda de Antonio acariciando suavemente encima de la ropa.
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Sentir la mano del otro hizo recorrer electricidad por su cuerpo, era éxtasis, pero ¿Cómo era posible si sólo era su espalda? Se dio cuenta que Lovino era en realidad el único que podía ponerlo de esta manera, no necesitaba saber lo que hacía, su presencia sola y el toque de su mano enviaban corrientes a todo su cuerpo que le hacían sentir la necesidad de estar más cerca de él.
Quería tocarlo.
Subió su mano a la parte superior de la espalda de Lovino, tocar su cuerpo sólo lo hacía desearlo más, dejó de pensar y recorrió todo su cuerpo con lentos movimientos bajando hasta donde su alcance le permitía.
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La palma de España en cuerpo espalda solo le producía más placer y anticipación a lo que él esperaba que sucediera. Obviamente Lovino era virgen, pero solo por la decisión de Antonio de esperar a que estuviera listo (Decisión estúpida según Romano). Así que sabía exactamente como seguir, claro y esos calientes besos de España no lo ayudaban a pensar y tampoco se daba cuenta de los gemidos suaves que escapaban de sus labios.
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Antes de continuar, hizo un gran esfuerzo por separarse unos centímetros y mirarlo a los ojos para preguntarle: - ¿Estás listo para lo que sigue? Me dijiste que me amabas y yo te he demostrado que lo hago de mil maneras diferentes, excepto de una, que es la que pienso mostrarte esta noche. Por favor dime, Lovino ¿Quieres que continúe? Y esfuérzate por contestarme prudentemente, no quiero precipitar las cosas entre nosotros, aunque sinceramente me cuesta contenerme.
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Miró fijamente los ojos de España con ojos vidriosos, a estas alturas estaba tan perdido pensando cómo se sentiría tener a Antonio así, que no le prestó la más mínima atención al país más grande.
Pero de algo estaba seguro, sea lo que sea que España estaba esperando ahora él sí se sentía listo; solo meneó su cabeza y dijo: -Te amo Antonio, y quiero mostrártelo de todas las formas que se me haga posible. - Wow, se sorprendió, esas deben ser las palabras más maduras que alguna vez le había dicho a España, o haber dicho en general. Pero sí estaba seguro de todas las palabras que habían salido de su boca.
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Eso fue maduro –pensó- Pero ya que ambos estaban de acuerdo en expresarse amor de una manera nueva, Antonio dejó de pensar como un país y se convirtió en un humano más, un humano que sentía cosas y deseaba cosas que cualquier otro español normal.
Había tanto que quería hacer, y ya no había nada que lo detuviera. Tocó con sus manos lentamente todas las zonas de Italia que había querido acariciar; Asimismo besó todos los lugares que había anhelado desde que el pequeño chico se había convertido en un adulto, pero por muchas razones no había sido el momento adecuado, claro, eso hasta ahora.
Fue muy suave con él, en todo momento, no quería lastimarlo. Utilizó sabiamente el mechón de cabello que, bien sabía, era una zona muy sensible del italiano; Lo besó y enrolló en sus dedos.
Sintió como todo se volvía borroso y cómo era la sensación de poseer a Italia del Sur.
Se aseguró que ambos estuvieran satisfechos y cayó cansado en la cama, mirando al otro jadear.
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Exhausto, se dejó caer en la cama. Toda esa sensación de la que Veneciano hablaba tanto, era...era...era alucinante, tener a España tan cerca era irreal. Pero en ese momento no quería hacer nada más que descansar y dormir un rato.
Y durmió toda la noche.
Espero haber seguido con las esperanzas que tenian en mi! :)
Falta un ultimo capitulo... mas fluf y un poco de humor... CUANDO SE DESPIERTEN!
Saludos ^^ ... reviews? alguien?
