Los personajes no me pertenecen, solo juego con ellos en mi cabeza
contiene temas fuertes, si eres menor de edad o no te gusta; no lo leas...
Bella Pov
Me quede pasmada, sin habla, totalmente inmóvil. Ella hablo sacándome de mi estado de shock.
- Hola hermana- dijo con una sonrisa maliciosa.
- Rebeca- susurre una vez que había encontrado mi voz.
- Pero que maleducada eres Isabella, ¿no me invitas a pasar?- pregunto con una mirada altiva, hice una mueca al escucharla decir mi nombre completo. Sin esperar a que le contestara entro rápidamente a mi departamento, mirando todo a su alrededor con evidente desagrado. – Linda casa-
- ¿Que haces aquí Rebeca?- pregunte. Ella me miro de arriba a bajo y murmuro algo que no llegue a entender.
- ¿No me invitas un trago hermanita?- dijo llegando a uno de mis sillones y sentándose cómodamente. Entrecerré los ojos, ella solo me sonrió arrogante. Suspire, este si que no era mi día. Fui a la cocina y tome una cerveza ligera. Al llegar a la sala se la entregue. – No tienes vino o champaña- dijo mirando con repulsión la cerveza, me dieron ganas de tirársela en la cabeza.
- Es lo que hay, la tomas o la dejas- dije molesta por su actitud. Ella sonrió.
- Vaya Isabella, tienes carácter-
- Deja de llamarme Isabella, sabes que no me gusta Beca- ella me miro molesta.
- No me llames así- casi gruño, quise reírme de la expresión de su rostro, pero lo soporte, una de las dos debía comportarse.
- En fin, ¿me vas a decir que haces aquí?, porque no creo que vengas simplemente a hacer las pases, después de que dejaras muy claro que no me querías en tu vida, hace dos años- dije resentida, después de que Charlie murió, decidí buscar a Rebeca, éramos hermanas, y lo mejor hubiese sido estar juntas, pero al buscarla me encontré con la arrogante que tenia ahora mismo enfrente de mi. Ella ya había hecho su vida sin mi, por lo que me pidió no muy amablemente debo decir, que desapareciera de sus vidas. Sinceramente esa actitud jamás me la hubiese esperado de ella, ya que cuando éramos niñas, éramos bastante unidas; cuando René se la llevo, me había dejado vacía, y pensé que encontrarnos seria una manera de redención. Pero me había equivocado, René después de unos años se volvió a casar con un adinerado empresario llamado Phil Dwyer, por lo que Rebeca se convirtió en una niña mimada y consentida.
- No digas tonterías- río con sorna. – Esta visita es tan desagradable para mi como se que lo es para ti- dijo indiferentemente. Estaba haciendo uso de todo mi autocontrol para no pararme y sacarla a patadas de mi casa. Pero como dije antes, alguna de las dos debía comportarse.
- Nadie te obliga a que te quedes- dije cabreada.
- Lamentablemente si tengo algo que me retiene aquí- dijo ahora seria, la mire, ¿Qué podría querer de mi si lo tenia todo?
- No veo que motivo pueda ser- dije curiosa, no sabia porque, pero tenia un mal presentimiento. Ella suspiro y se acomodo bien en el sillón, tomando un sorbo de su cerveza, haciendo una pequeña mueca.
- Te propongo un trato- dijo mirándome completamente seria.
- ¿Y quien te ha dicho que yo quiero hacer tratos contigo?- dije a la defensiva. Quien sabe que me querría proponer.
- Créeme te beneficiaria mucho- dijo segura.
- Te escuchare, pero no te prometo aceptar- advertí, la verdad es que estaba mas que segura que no aceptaría, pero me picaba el bichito de la curiosidad.
- Edward Cullen es mi marido, desde hace un año- dijo
- Gracias por invitarme a la boda, por cierto- dije sarcástica, había sabido de su matrimonio porque salió en la televisión y hasta en los periódicos, pues Edward Cullen era un empresario millonario; el playboy fue cazado, decían los titulares. Recordaba haber visto en la televisión un reportaje, por lo que sabia la boda había sido colosal. Ella me miro molesta por interrumpirla.
- Vivíamos muy bien, todo era perfecto, tenia todo lo que quería, cuando quería y como lo quería. Era atractivo, rico, joven y muy ardiente- dijo con una sonrisa de suficiencia. – Pero lastimosamente tenia un defecto; le gustaba demasiado la perfección. No es que yo no sea perfecta obviamente- otra vez me dieron ganas de tirarle la lámpara que tenia a mi lado. Gus fraba, repetía mi mente como decía el doctor en locos de ira. Respire varias veces y la mire nuevamente.
- ¿De que clase de perfección estamos hablando?- la interrumpí.
- Quería una esposa que lo despertara con el desayuno en la cama, que fuera mimosa, que lo atendiera, como si fuera una criada, y lo mas importante, que le diera hijos; como entenderás yo no estaba dispuesta a cambiar mi vida por el.- la mire asombrada.
- ¿Y para que te casaste sino querías nada de eso?- pregunte sorprendida, siempre he pensado que cuando uno llega a dar ese paso, es porque esta seguro de querer acoplar su vida a la de alguien mas.
- ¿No es obvio Isabella? Edward es el hombre mas codiciado de Los Ángeles e incluso del país, no iba a ser tan estúpida de dejarlo escapar- dijo como si fuera lo mas obvio. – Después de unos meses, las cosas empezaron a cambiar, éramos mas distantes, casi no hablábamos, había menos intimidad- la mire haciendo una mueca.
- No necesito que me des esa clase de detalles-
- Poco después descubrí que tenia una amante- dijo como si fuera un tema normal. A decir verdad me sentí mal por ella, debía ser horrible enterarse que tu esposo te engañaba.
- Eso te sacas por casarte con un playboy ¿no?- dije tratando de sonar indiferente a su problema, pero la verdad es que ya me caía gordo ese tal Edward.
- Que se revuelque con cualquiera no me interesa en lo absoluto- dijo tranquilamente.
- ¿Como puedes decir eso?, es tu esposo, lo amas ¿no?- no podía creer lo que estaba escuchando.
- No digas estupideces Bella, el me ofrecía un buen futuro y yo simplemente lo tome- dijo dando otro sorbo a su cerveza.
- ¿Como estas tan segura que te es infiel?-
- No soy ninguna idiota, llega a altas horas de la noche, diciendo que tuvo una reunión de negocios, pero al acostarse a mi lado huele a perfume barato, además le he visto labial en sus camisas, a veces ni siquiera se digna a llegar a dormir.-
- Puede ser que se haya despedido de alguna compañera de trabajo y se le haya impregnado su aroma- realmente me sentía estúpida excusándolo.
- No seas ingenua Isabella, se que tiene una amante, además fuentes cercanas me lo han confirmado-
- ¿Crees que este enamorado de ella?- tal vez temía que la dejara.
- La verdad no estoy segura, pienso que solo es un desahogo-
- Pero ¿y si esta enamorado?-
- La verdad es que no lo creo, pero la zorra no es estúpida, ella le da cuanto el desee- dijo mirando con rabia.
- Creo que eso debiste hacer tu para no estar en esta situación ¿no?- ella me miro enojada.
- ¿Para que? Ya lo tenia amarrado, se caso conmigo- dijo otra vez con arrogancia.
- Entonces no veo cual es tu problema- pregunte confundida.
- El problema es que no estoy dispuesta a que me pida el divorcio- dijo segura.
- Pero, si tu no lo amas, déjalo que sea feliz- dije molesta por su egoísmo.
- No me importa las amantes que quiera tener, o si ellas le dan los hijos que desee, pero no voy a dejar que me pida el divorcio, no voy a perder esa fortuna- no podía creer la clase de persona que tenia enfrente de mi, lo único que le importaba de esa relación era el dinero.
- No lo entiendo, ¿porque se caso contigo en primer lugar?-
- No soy ninguna tonta, tuve que fingir ser la mujer perfecta, no sabes como repudie hacerlo, pero ya sabes, para obtener resultados hay que hacer sacrificios-
- ¡Dios! ¿Como puedes ser así? Pobre hombre, no lo culpo por buscarse a otra- dije con sinceridad.
- Di lo que quieras pero así son las cosas-
- Ok, comprendo el problema y conozco tu romántica historia de amor, pero aun ay algo que no me queda claro: ¿Qué tengo que ver yo con todo esto?- la curiosidad me mataba, además ya quería que se fuera, Rebeca había cambiado tanto, me dolía ver la persona en la que se había convertido, por que a pesar de todo era mi hermana.
- Es muy fácil Isabella-
- Suéltalo de una vez- ella sonrió.
- Quiero que te hagas pasar por mi- ¿Había escuchado bien? No claro que no, mi cabeza me estaba jugando una muy pero muy mala pasada. Ella no había dicho eso, no, claro que no, me estaba volviendo loca, si, eso era.
- Me quede unos segundos procesando sus palabras, ella no podía hablar en serio. Ella carraspeo audiblemente llamando mi atención.
- Estas loca- dije bajito, todavía seguía en shock por sus palabras.
- Para nada Isabella-
- ¿Porque quieres que me haga pasar por ti?- dije ahora una octava mas alta de lo que debía, pero en este momento me sentía histérica.
- Es muy sencillo, te haces pasar por mi, lo enamoras, atiéndelo, sedúcelo; yo que se, todas esas estupideces que a los hombres les gusta- dijo tranquilamente
- Es tu marido, ¿porque no lo haces tu?- pregunte exaltada, estaba loca, ¿Cómo se atrevía a proponerme algo así?
- Porque ya estoy cansada de fingir, quiero que deje a la zorra que esta viendo, además pienso irme de vacaciones con John, un hombre de verdad- dijo soñadoramente.
- ¿Tienes un amante tu también? ¡Por Dios! Eres una bruja- dije viéndola sin poder creerme todo lo que me decía.
- Mira Isabella te estoy proponiendo el trato de tu vida-
- Estas loca, no voy a ser semejante plagio, si eres feliz con ese tal John, dale el divorcio a ese Edward y déjalo ser feliz y selo tu también-
- No Isabella, jamás dejare que sea feliz con otra, el es mío- tome un sorbo de cerveza, necesitaba calmarme sino iba a cometer un gemelisidio.
- Eres una egoísta, no te reconozco- susurre con dolor en mi pecho.
- ¿Es que no lo entiendes?, las dos podemos ganar con este trato, yo me quedo con la fortuna y con Edward, y tu recibes una jugosa recompensa- dijo con una sonrisa de suficiencia – Se nota que el dinero te hace falta- dijo mirando con desdén mi departamento
- Esa es la diferencia entre tu y yo Rebeca, a mi el dinero no me interesa- dije con convicción.
- Vamos Bella, tu solo pon el precio y será tuyo-
- No me voy a prestar para esto Rebeca, así que te voy a pedir, que salgas de mi departamento ahora mismo- dije levantándome y dirigiéndome a la puerta, abriéndola para que de una vez por todas se fuera. Ella me miro molesta, y se levanto del sillón, dejando en la mesa de al lado un pequeño papel.
- Te doy dos días para pensarlo, es un gran trato el que te ofrezco, ahí te dejo mi numero por si cambias de opinión- dijo señalando el papel en la mesa. Se dirigió hacia la puerta.
- No voy a cambiar de opinión- dije segura
- El dinero mueve a la gente Bella, y se que tu no eres la excepción, tarde o temprano te darás cuenta que es una oferta que no puedes rechazar- yo la mire cabreada, como se atrevía a decir semejante estupidez, yo no era como ella, yo no añoraba tener lujos, o dinero, yo era feliz con lo que tenia, por mis propios esfuerzos. – Adiós hermanita, piénsalo- y sin mas se fue de mi departamento.
Me quede pegada a la puerta por unos minutos, es que todavía no podía creer todo lo que había pasado en unos minutos. Rebeca se había vuelto una persona tan ruin. Es que, como podía pensar que yo aceptaría semejante trato, yo no era ella, mi padre siempre decía que el dinero es algo material y pasajero, un día lo tienes y te arregla la vida, y al otro día lo pierdes y te destruye.
La verdad hasta sentía pena por el tal Edward, con que clase de mujer se fue a casar, ahora no lo culpaba por buscar cariño en alguien mas. Es mas, esperaba que pudiese ser feliz con quien quiera que le de felicidad. Sinceramente ahora lo único que se me antojaba era un trago bien fuerte para olvidar este sabor amargo que me había dejado la visita de mi hermana.
No se porque presentía que esta no seria la ultima vez que vería a Rebeca, pero estaba decidida a no aceptar nada de lo que pudiera ofrecerme. Y con esos pensamientos me dirigí a mi cocina a preparar esa bebida para hacerme olvidar el mal rato
¿y que les parecio? la sigo? la dejo?
Reviews?
este capi te lo dedico a ti veroc cielo, gracias por tu animo besotes
dejen review porfis besotes
