Los personajes no me pertenecen, solo juego con ellos en mi cabeza
contiene temas fuertes, si eres menor de edad o no te gusta; no lo leas...
Bella Pov
- ¡Bella!- la mirada de Edward era de confusión, comencé a temblar al reconocer a Jacob llamándome, ahora si estaba en problemas, era obvio que nos descubrirían, y no había nada que pudiera salvarnos.
Sabia que estábamos perdidas, que ahora mismo Edward Cullen sabría que yo no era su esposa.
- Aw que lindo, ¿enserio piensas que soy bella?- pregunto Jane mirando a Jake con una sonrisa coqueta, mas yo sabia que estaba mintiendo. Jake nos miro alternadamente con el enorme signo de interrogación en su cabeza, pero al toparse con mi mirada, algo en ella le hizo seguirnos la corriente.
- Por supuesto preciosa, ¿te gustaría bailar conmigo?- pregunto Jake hablándole seductoramente, con una sonrisa que hacia que a cualquier mujer le temblaran las piernas. Edward miro a Jake con sus ojos entornados, haciéndome tensar.
- Yo encantada- dijo fingiendo una sonrisa tranquila. Edward quedo satisfecho al parecer, por lo que dejo de prestarles atención. Entonces yo palidecí, si Jane se iba, me dejaría sola con Cullen, y yo no estaba emocionalmente preparada para semejante suceso, sentía que en cualquier momento descubriría la verdad.
Ellos se alejaron supuestamente a bailar, mas yo sabia que Jake ahora mismo la iba a bombardear con preguntas sobre lo que estaba sucediendo en este momento, y porque diablos yo estaba con un desconocido en vez de con mi novio James.
Respire hondamente para tratar de tranquilizarme, solo debía fingir un poco y con suerte podría escaparme y avisarle a Rebeca de lo sucedido, así el no sospecharía nada.
Casi vote mi bebida cuando sentí un brazo fuerte posarse ligeramente en mi cintura. Edward me miraba sospechosamente, como si algo en mi no le cuadrara. Sinceramente yo nunca había sido una gran actriz, bueno no una improvisada al menos.
- ¿Por qué no me avisaste que venias?- pregunto Edward sacándome de mis pensamientos. Tuve que pensar rápido.
- Ay amor, lo que pasa es que fue algo de improviso, y no lo pensé, lo siento- dije mirándolo fijamente directo a sus ojos. Muchas veces me habían dicho que mi mirada hechizaba; sinceramente era algo que yo no creía, pero debía intentar. El me regreso la mirada, y juro que por un momento me deje llevar, tenía los ojos más bellos que había visto en mi vida. Estas hablando del esposo de tu hermana. Me recordó mi mente. Aturdida regrese en mi, el también pareció estremecerse pero rápidamente se recompuso. Puse mi mano delicadamente en su pecho, rozándolo, sabía que este tipo de caricias hacían estremecerse a los hombres y pude comprobar que Edward Cullen no era la excepción.
- Pero igual debiste haberme avisado- dijo cuando se recupero, aunque no me paso desapercibido como sus ojos estaban levemente oscurecidos. Me molesto su acusación e hizo que mi sangre bullera, ¿es que acaso iba a encontrarse con su amante aquí?
- ¿Por qué? ¿Tienes algo que ocultar?- pregunte molesta, el me miro confundido por mi acusación, y frunció el ceño levemente.
- ¿Qué tendría yo que ocultarte?- pregunto a la defensiva. – No empieces con el drama Rebeca, no estoy de humor, si te pregunto es porque me molesta que salgas y no me avises- dijo mirándome seriamente. Yo suavice mi mirada. No quería causarle problemas a Rebeca por lo que endulce mi expresión.
- Lo siento mucho cariño, creo que tome demasiado, ¿me perdonas?- pregunte acercándome levemente a él, rozando nuestra piel, lo mire directamente a los ojos, dándole vista a mi arrepentimiento. Pareció funcionar, porque por un momento desvió sus ojos a mis labios. Sonreí mentalmente, yo podía ser muy buena actriz una ves pensado el papel.
Nuevamente volteo para conversar con los chicos, yo por mi parte me senté en la barra, estaba medio nerviosa, pues James no tardaría en ir a buscarme, y se armaría una muy grande si Edward y James se encontraban.
Recordé que debía hablar con Rebeca y contarle todo lo sucedido por lo que saque mi celular y comencé a teclear un mensaje, explicándole resumidamente lo que ahora mismo estaba sucediendo. Estaba concentrada escribiendo cuando sentí la Edward detrás de mí.
- ¿De dónde sacaste ese celular?- dijo haciendo que mi teléfono se me resbalara de las manos, lo vi con intención de agacharse por lo que rápidamente me le adelante.
- En realidad es de Jane, me dijo que se lo detuviera- dije lo más segura que pude, el entrecerró los ojos examinando mi rostro. Volvió a bajar su mirada por mi cuerpo, haciéndome estremecer. No podía ser que él pudiera notar los pequeños detalles que nos diferenciaban a Rebeca y a mi o ¿sí?
- No te había visto ese vestido antes- dijo con vos ligeramente ronca, haciéndome sentir un poco excitada, este hombre tenía una vos demasiado sexy para su propio bien.
- E-es que hace mucho que no me lo pongo- dije nerviosa, me sentía levemente sonrojada, sentía mi cuerpo desnudo con su mirada. El detuvo su mirada en mis pechos y el muy maldito se lamio los labios, haciendo que mis pezones se irguieran. Me preguntaba cómo era posible que Rebeca tuviera un amante con semejante hombre, aunque podía ser que no estuviera bien equipado, aunque dudaba eso. Volvió su mirada a mis ojos, lo sentía quemarme por completo, por lo que desvié la mirada hacia atrás de el, haciéndome palidecer aun mas. A lo lejos vi a James buscarme con la mirada. Vi a Jane acercarse nuevamente a nosotros por lo que discretamente la jale para hablar con ella.
- ¿Qué pasa Bells, estas pálida?- dijo con preocupación.
- Necesito que saques a James de aquí, me esta buscando- lo señale cuidando que no nos viera.
- ¿Qué quieres que haga?- dijo rápidamente, Dios por eso la amaba.
- Dile que me sentí mal y regrese a casa, o cualquier otra cosa, pero algo que no lo haga buscarme esta noche- dije desesperada.
- Tranquila yo le digo, ahora ve por tu marido, que nos esta viendo sospechosamente- dijo ella, fingiendo sonreír y saludarlo.
- Otra cosa- la detuve antes de que se fuera. – Te voy a necesitar después, por si quiere que me vaya con el- dije asustada, pues siendo su esposa lo mas natural era que nos fuéramos juntos a casa.
- No te preocupes amiga, mami esta aquí para lo que necesites- dijo socarronamente, haciéndome sonreír. Rápidamente se dirigió a James y yo mejor me devolví a donde estaba Edward y los chicos.
Al regresar me quede cerca de ellos, pero sin prestarles mucha atención, ya que toda mi atención estaba al otro extremo de la pista, ya no veía a mis amigos por ningún lado. Tal vez estaban bailando o se habían ido, yo prefería la segunda opción.
Los minutos compartidos con los chicos note que no eran muy unidos con mi hermana, me incluían en conversaciones triviales nada mas por cortesía, no podía culparlos, tal vez mi hermana era una bruja. Por lo que pude notar, Jasper y Emmett eran buenas personas, y muy divertidas. En mas de una ocasión me vi riendo con ellos de algún comentario.
Estaba riendo por un chiste contado por Emmett cuando me hele al ver a James acercarse a donde nos encontrábamos. Piensa Bella, Piensa.
- Amor, vamos a bailar- dije lo primero que se me ocurrió acercándome a Edward, quien por cierto no había despegado sus ojos de mi en toda la noche. El me miro como si me hubieran salido dos cabezas mas, y sentí la mirada de los chicos sobre mi poniéndome mas nerviosa de lo que estaba.
- A ti nunca te ha gustado bailar Rebeca, siempre te a parecido algo vulgar- dijo frunciendo el ceño. Vaya que Rebeca era una anticuada, pero debía alejar a Edward de ahí a toda costa.
- He cambiado de opinión cielo, realmente quiero bailar contigo- dije pegándome a el, tomando una de sus manos y guiándola hacia mi cintura. El levanto una ceja incrédulamente, pero logre notar en sus ojos cierta excitación. Pase mi mano por su pecho acariciándolo nuevamente. Lo sentí gruñir. Bingo.
El no dijo nada, simplemente me guio hasta otro extremo de la pista y para mi alivio, alejado de la vista de James. Una vez nos plantamos en un lugar cómodo, poso sus grandes y masculinas manos en mis caderas. Sabía que yo misma le había pedido que bailáramos pero me daba un poquito de pena.
Su olor vino hacia mi nariz aturdiéndome un momento, Dios esta hombre olía delicioso, hoy había comprobado que los rumores que se decían de él, cada uno de ellos era cierto.
Armándome de valor comencé a mover mi cuerpo muy cerca del suyo, no era por presumir pero siempre me habían dicho que bailaba muy sexy, por lo que esperaba que fuera verdad.
La música estaba fuerte, era una canción de reggaetón la que sonaba, una muy sexy por cierto, por lo que trate de que mis movimientos fueran al son de la música. Edward también bailaba en respuesta a mi cuerpo, y por la forma en la que tenia sus manos a mi alrededor podía decir que lo estaba haciendo bien.
Me empecé a emocionar un poco con el baile, pero nadie puede culparme, teniendo a semejante trozo de hombre bailándome y sujetándome como el lo hacia cualquiera se olvida de lo que sea que este pensando.
Quite sus manos de mi cuerpo para poder voltearme y bailarle de espaldas. Pegue mi cuerpo al suyo y comencé a mover mi trasero contra el. Me estaba comportando como una maldita, creo que los tragos se me estaban subiendo a la cabeza. Sus manos volvieron a posicionarse en mis caderas y seguimos bailando. Su cabeza estaba ligeramente apoyada en uno de mis hombros, por lo que voltee el rostro y puse una de mis manos en su mejilla, acariciándolo levemente, sus ojos estaban oscurecidos.
Me tense levemente al sentir lo excitado que estaba, su miembro se rosaba en mi trasero, sabia que era mi culpa por bailarle de esa manera, pero antes de sentirme culpable o mal, sentí mis bragas humedecerse al comprender que me deseaba, tanto como en estos momentos yo lo deseaba a el. Estaba segura que era el alcohol actuando.
Me hizo detenerme, y casi me empujo hacia una de las esquinas del antro, me acorralo entre sus brazos formando una cárcel sin dejarme como escapar. Pienso que si en estos momentos me jalara hacia los baños no pondría ninguna objeción.
Sin dejarme hacer nada, comenzó a atacar mi cuello con sus labios, succionando mi piel, sacándome jadeos de placer, sus manos ahora se encontraban en mi cintura, atrayéndome a su cuerpo, haciéndome sentir el grado de su excitación. Cerré los ojos, ante lo que estaba sintiendo, mis piernas se sentían como gelatina, sentía que en cualquier me iba a desmayar.
Comenzó a besar mi escote, haciéndome gemir, Dios este hombre si sabía usar bien esa boca, mis manos ahora lo apretaban contra mí.
De repente y sin esperármelo ataco mi boca con fiereza, haciéndome sentir una explosión en todo mi cuerpo, nunca había recibido un beso tan ardiente y delicioso, ni siquiera con James, podía decir que era el mejor que había probado por el momento. El gimió audiblemente en mi boca, nuestras lenguas se acariciaban salvajemente.
¡Para de una vez! Es el esposo de tu hermana, el mismo que le es infiel.
Lo que me hizo tensar de inmediato, y muy a pesar de lo que mi cuerpo realmente quería, no podía creer que yo misma había sucumbido a esto, era cierto que el hombre estaba yumi pero yo no era así, y el era el esposo de Rebeca. Me sentí sucia, pero raramente mi cuerpo necesitaba mas.
Lo empuje suavemente, pero era obvio que el era mas fuerte que yo por lo que no pude moverlo mucho. Cuando vi que se disponía a besarme de nuevo, coloque mis manos en su pecho deteniéndolo.
- Detente- dije casi en un susurro. Sus ojos ahora parecían negros y no los hermosos verde esmeralda que había visto anteriormente.
- Vamos a casa- dijo penetrándome con la mirada, haciéndome débil a él. – Te necesito- dijo susurrándome al oído.
- N-no puedo, Jane me espera- dije con la poca voluntad que me quedaba. El permaneció quieto recostado casi sobre mí en la pared, lo escuche respirar hondo. Y bruscamente se separo de mi, lanzándome una fría mirada.
- Es tan típico de ti- lo escuche casi murmurar al tiempo que se alejaba de mi y se dirigía a donde sus amigos se encontraban. Respire hondo, casi caigo, no podía ser que este hombre tuviera el poder de hechizarme en tan poco tiempo de haberlo conocido. Estaba molesto, lo sabía, por lo que dijo imagino que Rebeca le había dejado con ganas anteriormente. Y la verdad me costaba creerlo, pues a un hombre como el no es fácil resistírsele.
Una vez que tranquilice mi respiración y mi cuerpo, regrese con pasos vacilantes a donde ellos se encontraban. Edward solo me dirigió una mirada fría y volteo para seguir conversando con sus amigos.
Pedi otro trago para poder tranquilizarme, me sentía nerviosa nuevamente, no pensé que esto podía pasarme. Recordé que no le había podido decir nada a Rebeca por lo que rápidamente teclee un mensaje explicándole la situación y lo mande. Ni siquiera tuvo la decencia de contestar. Pero no me importo pues pienso que la que perdía era ella.
Minutos después vi a Jane acercarse a mi, fingimos conversar de trivialidades.
- ¿Y?- pregunte nerviosa.
- No te preocupes ya se fue, no me creyó, pero al no encontrarte tuvo que hacerlo- susurro.
- ¿Qué le dijiste?-
- Que te habías sentido mal y que pediste un taxi, como quiso ver como te encontrabas le dije que pensaba que era contagioso y que querías estar sola-
- Te debo una- dije respirando aliviada.
- Nena me las debes todas- dijo divertida tomando de mi trago. Mas tarde seguimos charlando que cosas sin importancia. Edward me miraba de vez en cuando pero podía notar lo molesto que se sentía. Esperaba que Rebeca lo compensara una vez que llegara a casa.
- Rebeca- llamo Edward nuevamente, asustada lo mire tratando de verme tranquila.
- ¿Si cielo?- dije con vos dulce. El hizo una mueca, pero rápidamente la cambio.
- Ya nos vamos, ¿vienes?- dijo mirándome serio. Yo trague saliva.
- No, Jane me ira a dejar después, no quisiera dejarla sola- dije lo más segura posible. El se encogió de hombros indiferente.
- Bien- dijo dándose la vuelta y caminando a la salida con los chicos.
- Vaya, al parecer, realmente tienen problemas- dijo Jane. Me encogí de hombros. Sentía que hoy había sido un día de locos. Solo quería llegar a casa y dormir.
- Vamos a casa- dije cansada. - ¿y los chicos?- pregunte de camino hacia el auto.
- Se fueron hace rato- dijo solamente.
Iba a subirme al auto de Jane, cuando mi celular comenzó a sonar, vi el identificador de llamadas y fruncí el ceño al ver que se trataba de Ángela. Me pregunte que podría querer si no hace poco que nos habíamos visto.
- ¿Diga?-
- ¡Bella!- dijo en un sollozo con vos entrecortada. Me tense. Miles de escenarios vinieron a mi mente, haciendo que mi pulso se acelerara y mi piel se pusiera mas pálida de lo habitual.
- ¿Qué sucede?- pregunte, teniendo la sensación que esto cambiaria mi vida para siempre…
Edward Pov
Estaba perdido en mis cavilaciones, esta noche había sido realmente extraña.
¿Si cielo?- ella me había llamado cielo, Rebeca jamás usaba esa clase de términos cariñosos, ni siquiera cuando estábamos de novios.
Me molesto el hecho que ni se tomara la decencia de avisarme que iba a salir. Nuestro matrimonio se estaba acabando. Pero debía reconocer que esta noche note muchos cambios en ella, se mostro más dulce y mas simpática, lo cual yo ya había perdido la esperanza. Y esta noche había usado ese pequeño vestido que apenas cubría lo necesario, de solo recordar su cuerpo y la forma en que bailaba me hacia tener un gran problema entre mis pantalones.
- Rebeca se porto bastante agradable esta noche- dijo Jasper.
- Si, ¿Qué mosca le pico?- pregunto sentado en el asiento al lado del conductor. Pues yo iba al volante y Jazz en la parte de atrás. – Hasta se veía sexy esta noche- dijo en tono sugestivo.
- Estas hablando de mi esposa imbécil- dije divertido, hace mucho había dejado de sentir celos por Rebeca
Pero era verdad, hoy había acaparado la atención de la mayoría de miradas masculinas en el lugar. Ni yo mismo había podido controlarme en su momento. Mi celular vibro, haciendo alusión a un mensaje de texto. Lo leí.
Estoy por tomar un baño caliente, ojala estuvieras aquí
Para enjabonar todo mi cuerpo, al igual que yo deseo hacer
Con el tuyo. Te extraño
Atte. Tanya.
Sonreí, ahora podría sacarme la frustración sexual que sentía. Ciertamente yo no amaba a Tanya, pero ella se había mostrado atenta y cariñosa conmigo, cosa que le faltaba a Rebeca. Al principio me había negado a serle infiel, pues creí amarla, pero con el tiempo y tras nuestras constantes discusiones nos volvimos distantes y teníamos poca intimidad. Tanya fue una manera de dejar el estrés de mi cuerpo, y al no notar cambios en Rebeca seguí frecuentándola hasta el día de hoy.
- ¿Era Tanya no?- pregunto Emmett con una sonrisa maliciosa. Mis amigos ya sabían que le era infiel a Rebeca, pero nada podían decirme, pues ellos habían sido testigos de su indiferencia.
- Si, quiere que la vea esta noche-
- ¿te divorciaras de Rebeca?- pregunto Jasper, que a pesar de no estar en contra de mi relación, prefería que me separara de una vez por todas de Rebeca.
- Es lo más probable, las cosas ya no funcionan- dije simplemente.
- ¿formalizaras con Tanya una vez que te separes?- pregunto nuevamente. Suspire audiblemente.
- No lo sé-
No volvieron a decir nada, fui a dejarlos a sus respectivas casas porque sino una par de esposas desesperadas me iba a castrar.
Pensé en dirigirme a casa, pero recordé el mensaje de Tanya. Un buen polvo no me caería nada mal, y ya que mi esposa no quiere complacerme tengo que buscar donde alguien si lo haga. Teclee rápidamente un mensaje.
Estoy ahí en diez minutos
Atte. Edward.
Y conduje rápidamente hacia su departamento. Llegue a su puerta y toque. Ella me abrió con una sonrisa, y para mi sorpresa estaba completamente desnuda. No me gustaban las mujeres sin pudor pero en este momento no estaba para clases de moral.
Cerré la puerta tras de mí, la tome de la cintura y devore sus labios, ella me recibió gustosa. Pero su boca no era ni la mitad de deliciosa de la de Rebeca esta noche.
Borre todo pensamiento que no venia al caso, yo necesitaba sexo, y la mujer frente a mi estaba dispuesta a dármelo. Sintiéndome como un bastardo me adentre en los caminos espinosos que una aventura arraigaba, sin importarme por ahora nada más que mi placer.
HOLA NENAS, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADOO..
Dejen sus review, con opiniones o sugerencias, ya saben que pueden dar ideas tambien...
Feliz Año Nuevo para todas...
Diosito las bendiga... besotes
