Los personajes no me pertenecen, solo juego con ellos en mi cabeza

contiene temas fuertes, si eres menor de edad o no te gusta; no lo leas...

Bella Pov

Iba a subirme al auto de Jane, cuando mi celular comenzó a sonar, vi el identificador de llamadas y fruncí el ceño al ver que se trataba de Ángela. Me pregunte que podría querer si no hace poco que nos habíamos visto.

- ¿Diga?-

- ¡Bella!- dijo en un sollozo con vos entrecortada. Me tense. Miles de escenarios vinieron a mi mente, haciendo que mi pulso se acelerara y mi piel se pusiera mas pálida de lo habitual.

- ¿Qué sucede?- pregunte, teniendo la sensación que esto cambiaria mi vida para siempre…

- ¡Bella!- volvió a repetir en un sollozo atormentado. Me desespere, no me decía nada.

- Tranquila Angie, dime ¿Qué sucedió?- trate de calmarla y así que me dijera cual era el problema. Su respiración se escuchaba agitada, y podía asegurar que estaba llorando.

- Se estrelló Bella, Ben se estrelló- casi grito con la voz entrecortada. Yo por mi parte me congele en mi lugar, sentí que la sangre abandonaba mi cuerpo, mis ojos se llenaron de lágrimas. ¿Cómo podía ser que en tan poco tiempo pasara una desgracia de esta magnitud?

- ¿Dónde estas?- pregunte cuando encontré mi voz. Jane me miraba asustada, haciéndome señas que le dijera que sucedía.

- Vamos de camino al hospital del Centro Bella, h-había mucha sangre, el… el no se movía Bella, por mas que lo llame- sollozo lamentablemente. Mis lagrimas caían por mis ojos humedeciendo mis mejillas.

- Tranquila, ahorita vamos para allá- dije cortando la llamada.

- ¿Qué paso Bells?- pregunto Jane, acercándose a mí. Le conté rápidamente le sucedido mientras nos dirigíamos al hospital. Lagrimas dolidas salían sin parar de nuestros ojos. Ben siempre había sido un gran amigo. En muchos momentos difíciles había estado cerca como apoyo. Sentía tanto miedo de que algo pasara. Pero no solo temía por él, también temía por Ángela, yo sabía lo que sentían el uno por el otro, y sabia que ella no podría soportar perderlo.

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En unos minutos Jane y yo estábamos aparcando en el estacionamiento del hospital. Pude ver los autos de Jake y Mike estacionados.

Casi corriendo entramos a la recepción y preguntamos por Ben, rápidamente la chica nos dijo que estaba en el quirófano, ya que había llegado muy malherido, y que los familiares se encontraban en la sala de espera.

Sin darle las gracias a la chica salimos corriendo hacia la bendita sala de espera, en donde nos encontramos con nuestros amigos en el mismo estado que nosotras, bueno, a excepción de Ángela que estaba muchísimo peor.

En cuanto me vio llegar se lanzo a mis brazos, llorando desconsoladamente, haciéndome sollozar también, se sentía tan horrible ver como la vida podía escurrirse de tus manos en un solo instante. Ben no se merecía un final así. Ángela no merecía perder el amor de su vida de esa manera tan horrible y cruel.

La apreté contra mí en señal de apoyo, quería darle a entender que para todo lo que necesitara yo iba a estar a su lado.

Unos minutos más y ella se estaba tranquilizando y dejo de llorar. Tome su mano y la jale para que nos sentáramos, y así me contaran que fue lo que sucedió exactamente.

- ¿Cómo paso esto?- pregunte suavemente. No quería volver a alterarla.

- Fue esa estúpida carrera de la que hablaban antes- dijo como pudo. – Estaba seguro que la podría ganar. A la última vuelta iba en delantera, pero el otro conductor lo volcó haciendo que el auto se estrellara y se volcara con el choque- dijo difícilmente. Yo cerré los ojos respirando hondo. Había olvidado la estúpida carrera. Yo sabía que Ben no lo había hecho con malas intenciones. Pero era de conocimiento público que era muy peligroso y ahora estábamos viendo el resultado de su imprudencia. – Fue como verlo en cámara lenta Bells, no sabes lo que es ver al amor de tu vida en una situación así y sentirse tan impotente sabiendo que no puedes hacer nada- sollozo. Volví a abrazarla.

- No es culpa de nadie Angie, ya verás cómo se recuperara- dije acariciando su cabello, su cuerpo seguía temblando, no como antes, pero todavía no se había tranquilizado por completo.

- El dijo que con ese dinero nos casaríamos- dijo con dolor después de unos minutos de silencio. Me dolió mucho escucharla, tenía una leve sonrisa en su rostro, pero una sonrisa adolorida y con pesar. – Lo de las vacaciones era solo una excusa, me juro que si ganaba, mañana mismo nos casaríamos- dijo sollozando, partiendo consigo mi corazón. – Bella, si el muere, yo no podre soportarlo- dijo apretándose contra mí. La abrace fuerte, tenía que darle fuerzas, aunque era demasiado difícil, sabiendo que yo me sentía demasiado débil con todo esto.

- Todo saldrá bien, lo prometo- dije convenciéndola a ella y de paso a mi también.

Me mantuve acariciando su cabello por un buen rato, quería que se relajara, que estuviera tranquila. Su cuerpo empezó a relajarse, y su respiración era más acompasada, por lo que asumí que ya se había dormido.

Me fije en el rostro de cada uno de mis amigos. Jake estaba serio, cosa rara en el, su rostro reflejaba preocupación y dolor. Leah, estaba recostada en su hombre, con sus ojos rojos por aguantarse las lagrimas que estaban amenazando con salir. Jane estaba sentada frente a mí, con su mirada al techo, sus ojos estaban rojos, pues seguía derramando silenciosas lagrimas. Mike estaba sentado mirando hacia la puerta de emergencias, sus ojos mostraban culpa y arrepentimiento, ya que fue él, quien tuvo la idea de las carreras, me sentía mal por él, pues yo sabía que él no lo había hecho a propósito y no era su culpa que el otro conductor fuera un cerdo. Jess estaba a su lado, acariciando su brazo en señal de apoyo.

James llego minutos después, ya que con todo lo que paso, había olvidado avisarle, así que Jake lo hizo por mi.

Entro con cara de preocupación, luego miro la escena que tenia en frente, nuestros amigos con tanto miedo. Se acerco a mi y me dio un beso en la frente, yo le sonreí agradecida. Luego se sentó al otro lado de Ángela.

- ¿los doctores han dicho algo?- pregunto suavemente para no despertar a Ángela.

- Hace un rato salió una enfermera, dijo que estaba muy grave y que sería un milagro que se salvara- contesto Jake suspirando. Cerré mis ojos ante la tragedia que estaba sucediendo a una persona tan buena y dulce como Ben.

James asintió despacio y cerro sus ojos levemente, se le notaba cansado, bueno, en realidad todos estábamos cansados.

Dos largas horas mas tarde, salió el Dr. Thomas, que era el doctor que estaba tratando a Ben. Todos nos pusimos de pie al verlo.

- ¿Cómo esta él, doctor?- pregunto Ángela impaciente, con un hilo de voz.

- Voy a ser muy honesto con ustedes, el señor Cheney ingreso al quirófano gravemente herido, tenia múltiples fracturas en el cuerpo, un fuerte golpe en la cabeza, lo que es lo mas peligroso, ya que golpeo fuertemente el cráneo ocasionando una fisura en este. Sus pulmones recibieron un gran impacto cuando el auto rodo, por lo que no puede respirar sin aparatos, en fin, son tantas cosas que me temo que su situación es bastante complicada- dijo el doctor con pesar. Ángela se abrazo a Jane y comenzó a llorar fuertemente.

- ¿No ay algo que pueda hacerse?- pregunto James.

- Si, hay un tratamiento nuevo, es muy bueno, y ayudaría con la recuperación y desarrollo de su amigo- dijo el doctor no muy convencido.

- Bueno, entonces ¿Cuál es el problema? ¿Por qué no empezar ya con el tratamiento?- dijo Leah molesta.

- El problema señorita es que el costo del tratamiento es bastante caro, y por política del hospital, no podemos comenzar el tratamiento sin los papeles necesarios firmados y la constancia de poder pagar el costo completo- dijo apenado.

- ¿De cuanto estamos hablando aproximadamente?- pregunto Mike temeroso.

Cuando el doctor nos dijo la cifra aproximada, todos jadeamos de la impresión, era demasiado dinero, ni siquiera juntando los ahorros de toda la vida de cada uno de nosotros podríamos llegar a acercarnos a la cantidad. Cubrí mi rostro con las manos, Dios tienes que ayudarnos.

- No tenemos esa cantidad- lloro Ángela lastimeramente.

- De verdad me gustaría ayudarles, pero me es imposible- dijo culpablemente el doctor.

Yo todavía no salía del shock, era tanto dinero, no podríamos recolectarlo. ¿Cómo lo conseguiríamos? ¿Qué iba a pasar con Ben si no lo hacíamos? ¿moriría ?

Entonces unas palabras llegaron a mi mente

Vamos Bella, tu solo pon el precio y será tuyo-

Esas habían sido las palabras de Rebeca la tarde que me propuso aquel descabellado plan. Me había ofrecido poner yo misma el precio por hacerme pasar por ella, y odiaba pensar en eso, ¿pero uno debe sacrificarse por las personas que ama cierto? Ni siquiera quería pensarlo mucho, por que sabia que mi lado coherente me diría que estaba loco por siquiera pensar en aceptar, pero mi corazón me decía que debía hacerlo. Ver a Ángela desecha por la impotencia de no poder hacer nada, sabiendo que el amor de su vida esta batallando por sobrevivir, era lo único que cruzaba por mi mente.

Mi cabeza estaba teniendo una guerra de opiniones, que si era arriesgado, que si yo terminaría perdiendo, que si nos descubrían, un sinfín de contras sobre aceptar. Pero era una salida, la única que se me ocurría.

Bien, la decisión estaba tomada. Aceptaría.

Me aleje un poco de mis amigos, mientras ellos seguían hablando con el Dr. Thomas, y saque mi celular marcándole a Rebeca, cavando mi propia tumba.

- Rebeca Cullen ¿diga?- dijo con su tuno de superioridad. Tome aire.

- Soy Bella, necesito hablar contigo- dije con vos insegura.

- Vaya, vaya ¿y se puede saber para que necesitas hablar conmigo?- dijo arrogante.

- ¿Sigue en pie tu propuesta?- fui directa. Guardo silencio unos minutos pero rápidamente contesto.

- Te dije que el dinero mueve a la gente Bella- dijo burlonamente. – Y cuéntame, ¿para que quieres el dinero?- pregunto curiosamente, no quería decirle, pero tal vez se le conmovía el corazón y aceptaba ayudar. Le conte toda la situación con mis amigos y el accidente de Ben, hasta lo que nos dijo el doctor. Espere su respuesta, pero guardo silencio unos minutos, que a mi parecer eran eternos. Luego escuche una carcajada suya, haciéndome estremecer.

- ¿Y si yo te dijera que ya no hay trato?- pregunto burlona. Mi corazón comenzó a bombear mas aprisa, ella no podía ser una bruja despiadada.

- Por favor Rebeca, me hare pasar por ti, hare que Cullen te ame de nuevo, que deje a su amante, cualquier cosa que tu quieras, pero por favor, acepta- rogué irónicamente. Ahora era yo la que le suplicaba que aceptara.

- Muy bien, pero recuerda que no habrán limitaciones ni podrás arrepentirte, tendrás que hacer lo necesario para tenerlo a tus pies- dijo seria. – Quiero que nos veamos hoy por la tarde, te diré todo lo que necesitas saber para que no sospechen-

- Necesito que me des un adelanto- dije, pues el tratamiento se pagaba por partes, y para que lo efectuaran debía pagar por adelantado una de las partes.

- Cuando nos reunamos te lo daré- dijo en un bufido, - Y dime Bella, ¿todos tenemos un precio cierto?- dijo burlándose de mi nuevamente. Se que a su perspectiva yo me veía como una hipócrita después de haberle dicho que por nada del mundo aceptaría algo así, pero la diferencia es que yo lo hacia por una buena causa.

- ¿A dónde nos vemos?-

Ella rápidamente me dio la dirección de un bar un poco alejado, ya que no quería que nadie conocido nos viera juntas. Luego de eso colgamos.

Me dirigí nuevamente con mis amigos.

No les dije nada, quería tener el dinero en mis manos para comenzar y no quedar mal después.

Jale a Jane hacia un rincón para contarle las nuevas, alguien debía saberlo y ella era mi mejor amiga.

- ¿Estas segura?- pregunto

- Si- fue mi única respuesta.

- Sabes que siempre cuentas conmigo, no te dejare sola- me dijo mirándome fijamente.

- Lo se-

Un rato mas tarde Jane y yo nos fuimos a mi casa para comer algo y descansar un rato, porque en unas horas me tendría que reunir con Rebeca.

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Tres horas mas tarde me encontraba en el dichoso bar, el lugar se veía oscuro, por lo que imagine lo eligió Rebeca, así difícilmente alguien nos reconocería. Estaba nerviosa, me sentía sucia de estar aceptando este trato, pero me recordaba a mi misma que lo estaba haciendo por una buena causa.

Rebeca llego cinco minutos después, con una ropa demasiado descubierta para mi gusto, levanto muchas miradas masculinas, ella solo sonrió. Ugh, no es que no me gustara vestirme sexy, obvio, soy una chica, pero ella se veía demasiado vulgar. Bella concéntrate por favor me repetía.

- Mira no tengo mucho tiempo, aquí te traje información que te pueda servir, y aquí la primera paga, John y yo nos vamos mañana de vacaciones así que cuando yo te llame llegas a la casa- dijo entregándome un folder con fotos e información de la gente que normalmente frecuentaban, de ella y de Cullen. También me entrego el sobre con el dinero, me estremecí al sentir el grosor de los billetes, y me sentí peor que nunca, pero era una buena causa.

- ¿Y si necesito contactarte mientras no estés?- pregunte insegura.

- Ya sabrás que hacer tu en su momento, mi celular te lo dejo a ti, para no tener sospechas- dijo entregándomelo.

- Bien- dije nerviosa.

- Espero que cuando vuelva Edward me ame con todas sus fuerzas Bella, porque si caigo yo, caerás tu también- dijo mirándome amenazadoramente.

- No te preocupes- dije desafiándola con la mirada. Ella sonrió.

- Bien, ahora me voy, diviértete con mi marido hermanita- dijo burlonamente. La mire mal. Se levanto y se fue moviendo provocativamente sus caderas, llamando la atención masculina.

Suspire, acababa de hacer un pacto con el diablo, y sabia que las cosas de un momento a otro se saldrían de control…

Edward Pov

Me encontraba revisando unos balances que tenia pendientes, me sentía un poco cansado ya que no había dormido mucho. Debía admitir que Tanya era muy apasionada y ardiente, sabia lo que me satisfacía, y se dedicaba exclusivamente a hacer todo a mi gusto y agrado, esa fue una de las razones por las que estaba con ella.

A veces me sentía como la mierda, de engañar a mi esposa de esa manera, siempre pensé que después de casarme, me dedicaría enteramente a mi esposa e hijos, cuando los tuviera; lo que no sabia en ese tiempo es que Rebeca no era fan de ese tipo de cosas, y me lo hizo saber después de casarnos. Fue muy amable de su parte.

Con el tiempo nuestra relación se fue desgastando tanto, que en la cama dormían dos extraños en mundos diferentes, no era eso lo que yo había querido cuando me visualizaba mi vida después del matrimonio.

Jamás pensé en serle infiel, en su momento yo siempre había creído amarla pero con su indiferencia todo amor se esfumo, dejando simplemente la costumbre.

Tanya había estado muy insistente en que me separara de Rebeca, pues porque no se sentía bien siendo la otra. Pero sinceramente, aunque me divorciara de Rebeca, no estaba seguro de querer formalizar algo con Tanya.

Yo no era ningún imbécil, sabia que para cualquier mujer seria atrayente mi dinero y posición, pero era hombre, un ser humano que necesitaba atención, sabia que hablaba como un niño, pero era la verdad. Y Tanya me lo proporcionaba.

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Llegue a casa agotado física y mentalmente, ya me había planteado de pedirle el divorcio a Rebeca, pero aun no estaba completamente seguro.

Me dirigí directamente al baño para darme una ducha y relajarme, moría por dormir un rato y descansar.

Una vez duchado, me puse un bóxer y me dirigí a la cama, acostándome rápidamente en ella. El sueño me venció.

Me despertó el sonido de la puerta, mire el reloj, eran las dos de la mañana, gire mi cabeza y vi que Rebeca no había llegado aun, fruncí el ceño y me senté en la cama. Ella entro como si nada, vistiendo un vestido que no dejaba mucho a la imaginación.

- ¿Dónde estabas?- pregunte con la voz ronca del sueño.

- Por ahí- contesto indiferentemente tomando su ropa de dormir y entrando al baño. Gruñí frustrado.

Ella salió minutos después vistiendo un pequeño camisón transparente, voltee a otro lado, estaba demasiado molesto. Ella ignorándome se acostó a mi lado y se dio la vuelta dándome la espalda.

- Rebeca- la llame, al menos tenía que explicarme porque había llegado tan tarde.

- Estoy cansada, déjame en paz Edward- dijo fríamente, volviendo a acostarse. Me levante de la cama y Salí del cuanto tirando de un golpe la puerta. Me dirigí al cuarto de huéspedes, no era la primera vez que lo hacía. Ahora estaba más seguro, debía pedirle el divorcio cuanto antes, nuestro matrimonio se había convertido en un infierno.

Espero que les haya gustado... como la ven, Bella ya acepto el trato...

Me dejan review plisssssss

besotes...

muakkk