Los personajes no me pertenecen, solo juego con ellos en mi cabeza
contiene temas fuertes, si eres menor de edad o no te gusta; no lo leas...
Bella Pov
Aquí estaba yo, acostada en el sillón, de la casa, no perdón, de la mansión de Cullen, ya entendía porque Rebeca no quería separarse de el, sinceramente no compartía sus ideales, pero no era difícil ver porque quería quedarse.
La casa era enorme, llena de lujos, personas que hacían el trabajo por ella, una piscina, un cuarto de ensueño… en fin, tenia todo lo que cualquiera pudiera soñar.
Pero yo podía ver mas allá de todo ese lujo. Esta casa se sentía sola, vacía, sin luz y sin gracia.
La primera vez que entre a esta casa, me dieron escalofríos, era enorme, hasta me perdí buscando los dormitorios. Sue la ama de llaves de mi hermana me miro por unos segundos, y sentí pánico, ya que creí que me descubriría y me gritaría "impostora" hasta que los demás vinieran con palos, escobas y antorchas por mi. Si soy una paranoica. Pero hacer esto se sentía sucio.
Casi me da un infarto cuando Edward me encontró de pompis para arriba, si fue vergonzoso, no era tonta, sabia que el se había quedado mirando esa parte de mi anatomía. Pero… ¿era ese el propósito no? Enamorarlo, seducirlo… y todas esas cosas.
Trate de comportarme dulce y cariñosa, atenta y servicial, hasta le prepare la cena, me dio un poco de pena el pobre, ya que no creía que yo alias "Rebeca" hubiese cocinado para el. Luego como una buena esposa le di un masaje y "oh, oh" ups, me deje llevar, y es que al tocar sus fuertes hombros y su bien esculpido y trabajado pecho, sentí mis bragas flojas, a punto de salirse solas de mi cuerpo y salir corriendo. Ok, estoy exagerando… bueno ni tanto así…
Sus besos… .MIO. sus besos eran el cielo, juro que tuve un mini orgasmo solo por tocar sus labios. Besaba jodidamente bien, jamás me habían besado de esa manera.
Todavía me preguntaba que problema tenia Rebeca, ¿acaso era tonta? Tratar mal a semejante espécimen de hombre, engañarlo… definitivamente estaba loca.
Sinceramente yo no era de las que se dejaban llevar por el físico y todo eso, pero nadie podría culparme, ese hombre parecía haber salido de mis mas salvajes y sucias fantasías.
Me había dejado llevar, casi, me acuesto con el, estuve a un pelito de nance de hacerlo. Gracias a Dios, su clienta Tanya nos interrumpió, porque sino hubiese hecho algo de lo que posiblemente me arrepentiría.
Tanya… el solo pensar en ella me hacia hervir la sangre… ok, no la conozco, lo admito, pero meterse con un hombre casado, puf, menuda zorra. Ups, lo dije. Las niñas buenas no decimos groserías. A quien engaño, no soy ni seré una niña buena.
.
.
.
- ¿Averiguaste algo?- pregunte a Jane, que se encontraba frente a mi. A la pobre ya se le salía la baba viendo admirada la mansión Cullen. Ella sacudió la cabeza y me miro.
- Encontré su dirección- dijo tomando de su cerveza. Yo enarque una ceja. – No preguntes- dijo cuando vio que quería preguntarle como carajos había logrado encontrar la dirección tan rápido.
- ¿Tienes planes para esta tarde?- pregunte sonriendo. Jane y yo éramos un par de aventureras.
- Ahora los tengo- dijo levantando su cerveza juntándola con la mía. – Vamos a cazar a la zorra- dijo feliz. Rodé los ojos divertida.
Tomamos nuestras cosas y salimos en dirección a la casa de Tanya, tenia mis serias sospechas de cómo Jane la promiscua había conseguido tan rápido la dirección, pero en fin, todo lo hacia por una buena causa ¿no?
Llegamos a un edificio lujoso, las paredes color naranja claro, dándole un toque sofisticado. Ambas estábamos vestidas de negro, ya que Jane había dicho que si íbamos a espiar debíamos hacerlo bien.
Entramos al edificio aun mas lujoso que afuera, y vimos que para entrar debíamos presentarnos con el guardia. ¡Rayos! De todos modos no teníamos el numero de departamento.
El tipo que se encontraba frente al mostrador, se veía bastante joven, usaba anteojos, y su cabello algo desordenado. Suspire y mire a mi amiga.
- Ve y has que te de el numero de departamento- dije susurrándole bajito. Ella alzo una ceja divertida y negó.
- Oh no nena, yo tuve que dejarme manosear por un viejo baboso para conseguirte la dirección, así que te toca- dijo estremeciéndose.
- Pero…- dije haciendo un puchero.
- No, nada de peros, ve y muéstrale tus bubis a ese niño- dijo divertida. Fruncí el ceño, ni que fuera exhibicionista. Pero mirando al chico, se veía bastante serio. Por lo que suspirando, baje considerablemente el zíper de mi chaqueta. Jane me había dicho que no me pusiera ropa interior bajo esta, por cualquier emergencia. Ya veía cual era la emergencia. Mis pechos quedaron levemente visibles. Me sonroje nomas al sentir el aire rosarlos. Los lentes oscuros que andaba los puse arriba de mi cabeza, con mi cabello suelto ya que Jane decía que me vería mas sexy de este modo. – Wow nena, mejor aléjate antes que yo misma me abalance sobre ti- dijo mirándome con una sonrisa, pero sabia que no estaba mintiendo, ya que sus ojos se oscurecieron viendo mis pechos.
- Deséame suerte- dije caminando hacia el mostrador. El chico no había reparado en mi aun, ya que estaba viendo una historieta. Rodé los ojos.
Me acerque con paso supuestamente seguro, parecía que mis pechos se iban a salir de mi chaqueta con el movimiento de mis pasos. Podía escuchar la risa de Jane detrás mío.
- Buenas Tardes- dije coqueta. El chico parecía aburrido, hasta pensé que me estaba ignorando, pero cuando levanto la cabeza para verme, sus ojos fueron directamente hacia donde mis pechos se asomaban coquetos.
- S-si, dígame- dijo tratando de mirarme a los ojos. Quise reírme, su rostro estaba levemente sonrojado.
- Cariño, fíjate que necesito tu ayuda, mí amiga Tanya Dénali vive en este edificio, pero no recuerdo en que numero de departamento es, ¿podrías decírmelo por favor?- dije con voz sexy, inclinándome levemente, ofreciéndole mi escote. El chico ya empezaba a soltar baba, y me sentía como una golfa ofrecida, todo por Ben, me repetía.
- Y-yo, no…- carraspeo. – No es posible señorita- dijo haciendo un enorme esfuerzo por separar su vista de mis bubis.
- ¿Y porque no?- pregunte dulcemente. Y alargue una de mis manos para acariciar su cabello. Lo vi tragar saliva, quise reír victoriosa al ver que no había perdido mi mojo, ok eso lo vi en Austin Powers, pero es la pura verdad ¿no?
- E-es que esta prohibido, si la señorita Dénali no lo dejo dicho, no puedo hacerlo- dijo firmemente. ¿Ni porque te estoy enseñando mis bubis ah?
- ¿No podrías hacer una excepción por mi?- dije haciendo un puchero, rozando con mis dedos su pecho. El se tenso visiblemente.
- Y-yo…-
- Por favor- dije mirándolo con una sonrisa coqueta. El suspiro audiblemente.
- Esta bien, pero por favor, no se lo diga a nadie- dijo
- Por supuesto- dije feliz, el comenzó a buscar en su computadora los datos. Yo quería hacer un baile de la victoria, pero me contuve, ya soy una adulta.
- Ella vive en el departamento numero 210, en la segunda planta- dijo leyendo de su computadora. Yo sonreí. yeah lo había conseguido.
- Muchas gracias cielo- dije rozando nuevamente su pecho, sintiéndolo temblar bajo mi tacto. Le guiñe un ojo, sonreí coqueta y camine en dirección apuesta, balanceando mis caderas para entretenerlo un poco mas. Cuando lo perdí de vista, camine, no, casi corrí hasta donde Jane se encontraba.
- Wow nena, no se como ese niño no se te abalanzo, yo ya lo hubiese hecho- dijo mirándome intensamente. Entrecerré mis ojos y cerré rápidamente el zíper de mi chaqueta.
- Cállate tonta, mira lo que me haces pasar- dije sintiéndome avergonzada.
- Ay ni que fuera para tanto, ¿te dio el numero?-
- Si, es el 210 del segundo piso, ahora te toca a ti ir a buscarla-
- ¿Y por que yo?- pregunto cruzándose de brazos.
- Porque puede que ella conozca a Rebeca, si me ve a mi sabrá quien soy- dije como si fuera obvio.
- Ok, ahorita voy- dijo resignadamente. – Espérame aquí- dijo y se fue alejando de mi. Me senté en una silla del pequeño saloncito. Uff, lo que se tiene que hacer por tu gemela. Va, a nadie engañaba. Pero no podía arrepentirme. Solo recordar la cara de ilusión que tenia Ángela cuando le dije que pagaría el tratamiento. Por ello es que yo estaba haciendo esto, y si bien no era la mejor manera de actuar, lo hacia por hacerle un bien a las personas que amo.
Estuve esperando unos veinte minutos. Ya me estaba preocupando porque Jane no aparecía. ¿Sería que la bruja de Tanya la había descubierto y la estaría torturando? Ok, Jane no era ninguna tonta, no debía temer por ella, ¿o si?
Yo mantenía un periódico frente a mi rostro, ya que yo no sabia como era la tal Tanya, así que no quería ser descubierta.
- Buuuuu- grito Jane, haciéndome saltar de mi lugar. Juro que casi quede con las uñas enterradas en el techo. Maldita, me las pagaría. Su carcajada no se hizo esperar. Yo la mire enojada.
- Me asustaste- la acuse. Ella siguió riendo.
- Si lo he notado gatita- dijo
- ¿la viste?- pregunte interesada, cambiando de tema.
- Si- dijo frunciendo el ceño. – No esta nada mal- dijo preocupándome.
- ¡Diablos! ¿Y ahora?- pregunte.
- Calmante, jamás he dicho que sea mas linda que tu- yo la mire entrecerrando los ojos. Jane era mi amiga, obvio que para ella yo seria mas linda y todo eso. – Además se nota que es una siliconada- siguió diciendo. – Mientras que todo lo tuyo es natural- dijo sonriendo.
- Descríbemela-
-Me robe una foto suya, para que la veas y te hagas a la idea- dijo entregándome una foto, donde salía una mujer con cabellos rubios rojizos, con un vestido rojo sangre, con un enorme escote delantero. Tenia un rostro precioso, ojos azules intensos, alta, con una figura de envidia, piernas largas, y con unos impresionantes pechos. ¡Rayos!
- ¿Cómo voy a competir con eso?- dije todavía con mis ojos clavados en la foto. Escuche un bufido de Jane.
- A veces te subestimas Bells, eres mucho mas bonita y sexy que esa plástica- dijo mirándome seriamente.
- Claro que no, esa mujer parece una diosa; ella combina mas con Edward- dije con molestia. Sentí como mi pecho se contrajo. Oh, oh ¿que fue eso?+
- ¡Claro que no! Edward es dulce, mientras que esa mujer es una insípida y fría, tu eres hermosa Bells, eres divertida y dulce; además entre tu y ella, gustosamente me echaría un polvo contigo- dijo pícaramente haciéndome reír.
- Eres una pervertida- dije. Ella sonrió. – ¿Nos vamos?- dije haciéndole señas con las manos. Ella asintió y camino delante de mi. No quería seguir viendo a esa modelo comparada con mi insípida figura. ¿Como no iba Edward a elegirla a ella antes que a mi, o mas bien a Rebeca? No debía pensar en eso, sino en el modo de que se olvidase de esa supermodelo y me desease con todas sus fuerzas. Si, tenia que hacerlo.
En el camino iba pensando el modo de hacer que Edward quisiera pasar mas tiempo conmigo o mas bien "Rebeca" que con esa Tanya. Iba callada, necesitaba estrategias, tenia que jugar sucio.
Llegamos a la mansión.
- ¿Te quedas a cenar?- pregunte apoyándome en la ventana.
- No nena, mami necesita su dosis de sexo desenfrenado, me voy a buscar algún prospecto- dijo moviendo las cejas sugestivamente. Negué con la cabeza, Jane nunca cambiaria.
- Te envidio ¿sabes? También necesito de mi dosis- dije haciendo un puchero.
- Nena, ahí tienes a Edward papacito Cullen, no puedes estar falta de sexo teniendo a ese hombre tan cerca- dijo como si fuera obvio.
- No inventes, no voy a acostarme con el, aunque ganas no me faltan- susurre lo ultimo.
- No seas tonta, de todos modos, tendrás que hacerlo, ni modo que lo seduzcas para luego dejarlo en ascuas- dijo, haciéndome tensar. Yo no había pensado en eso. Era cierto. Se suponía que eso debía pasar. Que tonta soy. Me golpee mentalmente por eso. ¡Rayos! Jane miro la hora en su reloj. – Bueno nena, me voy, necesito mi dosis ya- dijo algo histérica. – Me cuentas todos los detalles, mañana vengo- dijo despidiéndose. Yo solo atine a despedirme con la mano. Ella rápidamente desapareció de mi vista.
Entre a la casa y me cambie rápidamente mi ropa negra, por unos shorts y una camiseta, me sentía muy cómoda vistiendo así, le pesara a quien le pesara.
Decidí que seria buena idea llamar a Rebeca contándole las novedades, tal vez ella sabría que decir.
- ¿Qué pasa ahora?- contesto con voz hastiada, rodé los ojos, siempre ella regando paz y amor a su paso.
- Averigüe quien es su amante- dije sin rodeos.
- ¿Ah si?, ¿y quien es?- pregunto entre indiferente e interesada.
- ¿Te suena el nombre de Tanya Dénali?- pregunte. Un silencio se escucho al otro lado.
- Vaya- dijo al fin. – Al parecer esa zorra no pierde tiempo-
- ¿La conoces?-
- Si, estuvo tras de Edward antes que nos casáramos, se le trataba de meter por los ojos, pero como es obvio, le gane la partida- dijo arrogante.
- ¿Y que debo hacer?- pregunte angustiada, jamás había sido acomplejada en mi vida, pero me había intimidado la belleza de esa mujer.
- Tu sabrás que hacer, para eso te pago- dijo molesta.
- Pero…-
- Has lo que tengas que hacer, acuéstate con el, yo que se…- dijo con voz fría. Yo me tense. ¿Acostarme con el? ¿Rebeca me había dicho eso?
- ¿Acostarme con el?- pregunte confundida.
- ¿Te volviste una mojigata ahora?- pregunto burlonamente.
- Claro que no- rebatí molesta. - ¿Acaso me estas dando tu bendición?-
- Me importa un pepino lo que tengas que hacer para retenerlo, tu sabes que si no lo haces, te quitare el dinero, y tu amiguito no podrá curarse- dijo burlonamente. Bruja.
- Bien- dije con resignación.
- Excelente, ahora deja de molestarme- dijo colgando la llamada.
Suspire pesadamente, ahora resultaba que tenia el "permiso" para acostarme con el. ¿Y saben que es lo peor? ¿No? ¡Que mi subconsciente ya lo esta considerando!
Pero si Rebeca no tiene problema con ello, no estaría haciendo nada malo ¿cierto? Digo, lo hago por el bien de Ben ¿no?
Sacudí mi cabeza sacando esos estúpidos pensamientos de mi, lo haría si fuese necesario y nada mas…
Me dirigí a la cocina a preparar la cena, Sue, no se encontraba en casa, ya que al parecer en las noches era su tiempo libre. Mejor para mi, eso me daría tiempo de preparar la comida y ocupar mi confundida mente.
Puse música y comencé a mi labor.
Edward Pov
Había sido un día bastante pesado en el trabajo, juntas, reuniones, papeleo, balances sin revisar, ordenes que transmitir, permisos que otorgar, en fin…
Conduje tranquilamente hacia mi casa, necesitaba un baño caliente y cenar, mi estomago rugia por alimentos. Raramente estaba ansioso por llegar a mi casa y ver a Rebeca, que se había estado comportando muy bien en los últimos días. Tanto así, que había tenido la tentación de hacer el amor, y es que últimamente la veía mas sensual que nunca, mas viva y mas hermosa.
Desde la ultima vez que vi a Tanya no había vuelta a hablar con ella, y es que estar con ella no se había sentido bien, me llamaba constantemente, pero siempre rechazaba sus llamadas.
Llegue a casa, y lo primero que note fue el delicioso aroma a comida que desprendía de la cocina. Me dirigí a ella, pensando en encontrar ahí a mi esposa, pero no había nadie. Moría de hambre, pero necesitaba un buen baño antes por lo que camine escaleras arriba a nuestra habitación.
Me desnude completamente y tome una toalla rodeándola en mi cadera, abrí la puerta del baño.
Para mi sorpresa, Rebeca salió completamente desnuda, con su cabello mojado, gotas de agua cayendo por su cuerpo. No pude evitar que mis ojos vagaran por su cuerpo, sus pechos redondos, firmes y deliciosos, sus pezones erguidos y rosados, su estrecha cintura, sus largas piernas que invitaban al pecado. Inconscientemente solte la toalla de mi cuerpo, quedando totalmente desnudo frente a ella.
Mi miembro ya estaba completamente despierto. La necesitaba. Ella estaba sonrojada, cosa que era nueva para mi. Su vista viajo por todo mi cuerpo hasta toparse con mi erección. Su respiración se agito visiblemente.
Mi vista todavía estaba clavada en su cuerpo. ¿Siempre había sida así de apetecible? No, tenia que reaccionar, mis planes no habían cambiado ¿o si? No podía usarla a mi antojo para después dejarla. Porque, ¿la dejaría verdad? Sinceramente no estaba seguro.
- Y-yo lo siento- dijo completamente sonrojada. Puso una mano cubriendo sus pechos y otra cubriendo su centro, que me clamaba a gritos mis atenciones. Trato de caminar para salir del baño, yo trate de apartarme, debía ser fuerte, pero sin saber como ambos tropezamos, cayendo al suelo, yo sobre ella, mis brazos cayeron bajo su cuerpo para que no se lastimara.
Pero eso no era el detalle, sino, ambos desnudos, ella bajo mi cuerpo sin nada encima, su piel mojada, sus ojos clavados en los míos, sus pechos presionados en mi pecho, nuestros sexos rozándose levemente haciéndome tensar. Solo debía moverme un poco para poder penetrarla. Sus ojos estaban oscurecidos, al igual que los míos. No me detuve a pensar, me lance a devorar sus labios, sintiendo demasiadas emociones en mi cuerpo. Nuestras lenguas batallando por el control. Gemí sin poder evitarlo, se sentía jodidamente bien.
Mi mente sabia que debía detenerme, pero no podía pensar con su cuerpo aprisionado desnudo contra el mío…
Continuara…
Hola mis niñas, espero que les haya gustado... lamento el retraso... es que a veces se me va la inspiracion...
Gracias por todos sus review, alertas, favoritos, etc... me hacen el dia... XD
quiero agradecer a las chicas sin cuenta, que se toman el tiempo de dejarme comentarios... muchas gracias... las adoro...
a sonrisass, sistercullen(amiga XD) muchas gracias... y tambien a las nuevas lectoras...
DEJEN SUS REVIEW PLIS... LAS QUIERO
TEISHI
