Capitulo 18

Edward esta sirviéndose el café.

-Ed, no sabes que mito! Una leyenda, una cosa extraordinaria!-

Edward alza la cesa.

-Me trajiste sándwiches?-

-No, esos no te los traigo mas ya que no los sabes apreciar. Mira.- Le muestra el diario 'El mensajero.'

-Ya tengo el periódico.- Alza de la mesa -La Republica-,

-Ves? Mira que foto! Una leyenda… estas en el periódico.-

Edward pone la mano en la página de las crónicas de Roma. Es cierto. Ahí esta. Esta sobre su moto con Bella detrás corriendo sobre una rueda frente a los fotógrafos. Perfectamente reconocibles: por suerte fueron fotografiados por el frente. La placa no se ve, sino estaría en problemas. Esta todo el articulo. Las carreras, algunos nombres de los detenidos, la sorpresa de la policía, la descripción de su fuga.

-Leiste? Eres un mito Ed! Ahora eres famoso! Si solo tuviera un articulo así.-

Edward le sonríe.

-Tu no corres tu moto como yo. Es una buena foto! Has visto a Bella?, no crees que se ve muy bien?-

Alec asienta fastidiado. Bella no es justamente su ideal de mujer. Edward alza el periódico con las dos manos y mira extasiado la fotografía.

-Claro que mi moto es muy bella!- Exclama mientras se pregunta si Bella habrá visto ya la foto. Seguramente no. -Alec, me tienes que acompañar a un lugar. Toma, agarra un poco de café mientras me baño.- Edward va hacia su cuarto. Alec toma su puesto. Mira la foto. Comienza a leer de nuevo el artículo. Agarra la taza y se la lleva a la boca. Que asco! Es cierto: Edward toma su café sin azúcar. La voz de Edward llega lejana y mojada de debajo de la ducha.

-A que hora cierran los negocios?- Alec le echa la tercera cucharada de azúcar al café. Después mira el reloj.

-Dentro de menos de una hora.-

-Vaya, debemos apurarnos.- Alec prueba el café. Ahora si sabe bien. Prende un cigarrillo. Edward aparece en la puerta. Tiene puesto el pantalón y con una pequeña toalla se termina de secar bien los cabellos. Se acerca a Alec y mira de nuevo la foto.

-Que efecto tiene ser el amigo de una leyenda?-

-No exageres.-

Edward le quita la taza de las manos y toma un trago de café.

-Que asco! Como haces para tomarlo tan dulce? Es terrible! Por eso es que eres así gordo. Cuantas cucharadas le pusiste?-

-Yo no soy gordo. Soy un flaco falso.-

-Alec, ahora que tienes novia debes regresar al gimnasio, fumar menos, ponerte a dieta. Mira que ella te deja si no lo haces. Las mujeres son terribles, te descuidas un momento y terminaste. Ahora después de esta foto mía, mínimo debes salir tu también en el periódico.-

Edward tiene razón. Desde el lunes comienzo de nuevo a ir al gimnasio. No sabe porque, pero casi siempre todo el mundo comienza de nuevo los lunes.

Alec esta en la calle Angélico, sobre su moto parada, apoyada lateralmente. Edward se monta volando detrás de el.

-Vamos… Alec, ve lento, que metí el periódico entre nosotros.-

-Cuanto te hicieron pagar?-

-Veintidos euros.-

-Mala suerte. Donde vamos ahora?-

-A Plaza Jacini.-

-A que?-

-Bella vive ahí.-

-En serio! Y nunca la habías visto?-

-Nunca.-

-Extraña la vida, no?-

-Porque?-

-Bueno, primero no la ves nunca y después comienzas a verla todos los días.-

-Si, extraña.-

-Aun mas extraña si después de que la comienzas a verla todos los días, le haces también regalitos.-

Edward le da un pellizco al cuello descubierto de Alec.

-Ayy!-

-Terminaste? Pareces uno de esos taxistas fastidiosos que no paran nunca de hablar cuando te llevan a un lugar y te hacen un montón de preguntas. Te falta solo la radio y eres igual.-

Alec comienza a manejar alegremente, imitando la radio de los taxis.

La moto va a la subida. El portero mira esos dos energúmenos ligeramente perplejo. Alec se voltea a Edward.

-Entonces ya has venido acá, el portero te reconoció.-

-Nunca. Los porteros son todos así, basta que los saludes y ellos te dejan pasar! Parate acá y espérame.- Edward baja de la moto.

Alec la apaga. -Apúrate, el coso del pago corre…-

-Taxímetro.-

-Esta bien, como se llame. Muévete. Sino me voy.-

Edward, en el intercomunicador, consigue el apellido y toca.

-Quien es?-

-Debo entregar un paquete para Bella.-

-Primer piso.-

Edward sube. Una camarera esta en la puerta.

-Buenos días: tome, debo dejar esto para Bella. Tenga cuidado que no se rompa.- Una voz llega del fondo del corredor.

-Emily, quien es?-

-Un muchacho trajo algo para Bella.- René avanza mirando ese muchacho en la puerta. Hombros anchos, cabellos cortos, esa sonrisa. Lo ha visto, pero no recuerda donde.

-Buenos días señora. Como esta? Traje esto para Bella, es una tontería. Se lo puede dar cuando regrese de la escuela?-

René sigue sonriendo. Después recuerda todo. No sonríe más.

-Tu eres ese que le dio el cabezazo al señor Accado. Eres Edward Cullen.-

Edward esta sorprendido.

-No creí que fuera así de famoso.-

-No eres para nada famoso. Eres solo un criminal. Tus padres saben lo que paso?-

-Porque, que paso?'

'Te denunciaron.-

-Ah, no pasa nada. Estoy acostumbrado.- Sonríe. -Y soy huérfano.-

René se queda apenada por un momento. No sabe si creerle o no. Da igual.

-Bueno, igual no quiero que estés cerca de mi hija.-

-Realmente es ella la que siempre va donde estoy yo. Pero no pasa nada, a mi no me fastidia ella. Se lo pido, no la regañe, no se lo merece, yo la entiendo.-

-Yo no.- René lo mira de la cabeza a los pies tratando de hacerlo sentir apenado. No lo logra. Edward sonríe.

-No se porque, pero nunca le caigo bien a las madres. Bueno, discúlpeme señora pero debo irme. Tengo el taxi que me espera. Estoy gastando bastante.- Edward baja por las escaleras, salta los últimos escalones justo a tiempo para escuchar la puerta cerrar con fuerza. Como se parece a Bella, esa señora. Es impresionante. Tiene la misma forma de los ojos, de la cara. Pero Bella es más hermosa. Espera que sea menos molesta también. Se acuerda de la última vez que se vieron. No, se parece en eso también. Por un momento desea volver a verla. Alec toca la bocina.

-Te quieres mover? Que carajo haces, estas encantado?-

Edward se monta detrás de el.

-Es posible que no sirvas tampoco como taxista?-

-Que agallas las tuyas. Llevo esperándote una hora. Que estabas haciendo?-

-Hable con la madre.- A Edward le viene de repente un pensamiento. Alza la cabeza. De hecho, justo como lo predijo. René esta ahí, asomada fuera de la ventana. Ella da un paso atrás tratando de no ser vista. Muy tarde. Edward la vio. El le sonríe saludándola. René cierra la ventana con fuerza mientras la moto desaparece detrás de la curva. Alec se para frente a la barra. Edward saluda al portero. Es mejor hacerse amigo de alguno en ese complejo.

-Hablaste con la mama? Y que dijo?-

-Nada, tuvimos una pequeña discusión. En realidad me adora.-

-Ed, ten cuidado.-

-de que?-

-A todo! Esta es la clásica historia que termina mal.-

-Porque?-

-Tu que llevas regalos… hablas con la madre. Nunca lo habías hecho. Te gusta de verdad esta Bella?-

-No esta mal.-

-Tanya?-

-Pero que tiene que ver Tanya. Esa es otra historia.-

-Pero que, quieres ser novio de Bella?-

-Alec!...-

-Que pasa?-

-Supiste que ayer mataron a uno cerca de tu casa?-

-Pero que dices? No se nada de eso. Como paso?-

-Le cortaron la garganta.- Edward le pone rápido el brazo alrededor del cuello de Alec y se lo aprieta.

-Era un taxista que hacia muchas preguntas.

Que cara de rebelde tiene ese muchacho. René abre este extraño tubo. Un póster. Reconoce a Edward sobre una moto con la rueda alzada. Pero esa detrás es su hija. Es Bella. Quien hizo esta foto? Esta un poco distorsionada. Parece la foto de un periódico. A la izquierda arriba tiene una escritura hecha a mano con un lapicero: -Pareja mítica!-. Seguramente es de ese muchacho. Abajo a la derecha tiene una escritura estampada: 'la foto de los fugitivos'. Que quiere decir?

-Señora, esta su marido en el teléfono.-

-Alo, Charlie?-

-René!- Parece agitado. -Viste 'El Mensajero' de hoy? En la crónica de Roma sale la foto de Bella…-

-No, no lo he visto. Voy rápido a comprarlo.-

-Alo? René?' Su mujer ya colgó. Charlie mira al teléfono mudo. Su esposa nunca le da tiempo de terminar de hablar. René baja corriendo al kiosco de periódicos debajo de la casa. Agarra 'El Mensajero' y paga. Lo abre sin esperar siquiera el vuelto. Esto quiere decir que esta verdaderamente estremecida. Va a la crónica. Ahí esta. La misma foto. Lee el titulo en grande: 'Los piratas de la calle'. Su hija. La redada, la municipal, la persecución. La parada de la policía. Que tiene que ver Bella con toda esta historia? Las líneas le comienzan a bailar delante de sus ojos. Siente que se desmayara. Después respira profundamente. Lentamente se comienza a sentir mejor. Lo suficiente como para agarrar el vuelto. El vendedor, viéndola así tan pálida de repente, se preocupa.

-Señora Swan, se siente mal? una mala noticia?-

René se gira negando con la cabeza.

-No, no, nada.- Sale del kiosco. Que otra cosa podría decir? Que cosa les diría ahora a las amigas? A los inquilinos? A los Accado? Al mundo?

-No es nada, no se preocupen. Es solo que mi hija es una de los piratas de la calle.-

Le parece muy duro tener que aguantar hasta que salga de la escuela.

La voz en el intercomunicador es calida y sensual, igual que el cuerpo al cual pertenece.

-Doctor Cullen, esta su padre en la línea uno.-

-Gracias señorita.- Emmet presiona el botón.

-Alo, papá?-

-Has visto 'El Mensajero'?-

-Si, tengo la foto aquí enfrente.-

'Leiste el articulo?'

-Si.-

-Que piensas?-

-Bueno, no hay mucho de que hablar. Pienso que, antes o después, terminara mal.-

-Si, así pienso yo también.-

Una chica con 'El Mensajero' entre las manos se acerca.

-Oye Angela, esta de aquí no es Bella?-

Angela le quita el periódico de las manos. Lee el artículo de la carrera. Mira a Bella. Ya casi llego al carro de la madre. Trata de llamarla. Grita fuerte, pero el ruido del tráfico cubre su voz. Muy tarde.

Bella abre la puerta para montarse detrás del carro.

-Hola mama.- Se inclina adelante para besarla. Una cachetada la golpea en plena cara. -Ay!- Bella cae sentada sobre los asientos posteriores. Se masajea la mejilla adolorida, sin entender.

Alice también entra en el carro.

-Hey viste que genial! Bella, estas en el periódico…-

Mira alrededor. Ese silencio. La cara de René. La mano de Bella que se masajea la mejilla adolorida. Entiende todo rápido.

-Como, si nada paso.- Mientras esperan a la usual retrasada, René grita como una loca. Bella trata de explicarle toda la historia. Alice testimonia a su favor. René se molesta aun más. Angela se convierte en la culpable principal.

Finalmente llega kachiri, y con su usual 'Disculpen' se monta detrás. El carro arranca. Hacen todo el viaje en silencio. -Disculpen, pero hoy no llegue muy tarde, no?-

Alice se comienza a reír. Bella se controla un poco, después también se deja llevar. A la final, René también ríe.