Capitulo 21
Bella no tiene tiempo de subir las escaleras de la escuela sin que Angela le salte encima rápidamente.
-Bueno, como te fue? Te desapareciste…-
-Bien, fuimos a Ansedonia.-
-Hasta allá, tan lejos?-
Bella asiente.
-Y lo hicieron?-
-Angela!-
-Lo siento, fueron allá lejos, estaban seguro en la playa, no?-
-Si.-
-Y no hicieron nada?-
-Nos besamos.-
-Waooo.- Angela le salta encima. -Eso! Que suerte, te conseguiste el mas bello de la ciudad.- Después se da cuenta que Bella esta un poco triste. -Que pasa?-
-Nada.-
-Vamos, no digas mentiras, di que pasa. Vamos. Confía en tu vieja y sabia amiga Angela. Lo hicieron, verdad?-
-Nooo! Solo nos besamos, y fue bellísimo. Pero…-
-Pero…?-
-Pero no se como quedamos.-
Angela la mira confusa. -Pero intento algo…? Bajo el puño dos veces hacia debajo de manera elocuente.
Bella niega con la cabeza resoplando: -No.-
-Entonces es verdaderamente preocupante.-
-Porque?-
-Le interesas.-
-Tu crees?-
-Estoy segura. Normalmente se acuesta con todas la primera noche.-
-Ah, gracias, eres un gran apoyo.-
-Quieres la verdad, no? Disculpa, debes estar feliz. No te preocupes, si este es tu problema, solo debes esperar la próxima vez, ya veras!-
Edward se levanto hace poco. Se metió bajo la ducha y se deja masajear por ese chorro fuerte y decidido. Empuja las manos contra el muro mojado y, mientras el agua le cae por la espalda, empuja hacia abajo alternando las piernas, alzándose sobre sus pies, primero el derecho y después el izquierdo. Mientras el agua se desliza por su cara recuerda los ojos chocolate de Bella. Son grandes, pulidos y profundos. Sonríe y teniendo los ojos cerrados la ve perfectamente. Esta ahí, inocente y serena frente a el, con los cabellos salvajes en el viento y esa nariz derecha. Ve esa mirada segura, llena de carácter. Secándose, regresa a pensar en todo aquello que se han dicho, a todo lo que le contó. Ella, único dulce oído casi desconocido, silencioso oyente de su antiguo sufrimiento, de su amor odiado, de su tristeza. Se pregunta si esta loco. Igual ya paso todo.
Desayunando piensa en la familia de Bella. En la hermana. En el papa de aire simpático. A esa mamá del carácter decidido y duro, de detalles similares a Bella, un poco diferentes por la edad. Se volvería ella algún día como su madre? A veces las madres son la proyección futura de la chica con la cual salimos hoy. Se acuerda de una madre mejor que una hija. Termina el café sonriendo. Suena la puerta. Es Alec. Le lanza la usual bolsa en la mesa, sus sándwiches de salmón.
-Entonces? Me debes decir que paso. Lo hicieron o no? Quien lo imagina… con ese carácter cuando lo harían? Nunca! Donde se fueron después. Los busque por todos lados. Oh, no sabes como esta Tanya. Esta envenenada! Si la ve, le cae a golpes.-
Edward deja de poner su cara divertida. Tanya, es cierto, no lo había pensado. No había pensado en nada mas después esa noche. Decide que tampoco quiere pensarlo ahora. En el fondo nunca se prometieron algo.
-Toma.- Alec saca fuera del bolsillo una hoja blanca doblada y se la lanza. -Este es su numero de teléfono.- Edward lo agarra en el aire. -Hice que Ang me lo diera ayer, sabia que hoy me lo hubieras pedido…-
Edward se lo mete en el bolsillo y después va a su cuarto. Alec lo sigue.
-Entonces Ed, me dirás algo o no? Lo hicieron?-
-Alec, porque siempre me haces estas preguntas? Sabes que yo soy un caballero, no?-
Alec se echa en la cama, doblándose de la risa.
-Un caballero… tu? Dios mío, estoy mal! lo que me toca escuchar… un caballero!- Edward lo mira agitando la cabeza, mientras se mete los jeans, también el se pone a reír. Cuantas veces no fue un caballero! Y por un momento le gustaría tener algo más que contarle al amigo.
Llueve. Bella y Alice están sentadas en el sofá de lado a los padres. Miran una película divertida y familiar.
La atmósfera parece mas tranquila.
Después un timbrazo. Alice prende el inalámbrico que tiene cerca de ella en el cojin del sofá.
-Alo?- Mira a Bella sorprendida. -Ya te la paso.- Bella se voltea tranquila hacia la hermana. -Bella, es para ti.-
Le basta ese momento, una mirada, ver su cara para entender todo. Es el.
Alice le pasa el teléfono tratando de controlarse frente a sus padres. Ella lo agarra delicadamente, casi miedosa de tocarlo, de apretarlo, como si una vibración muy fuerte pudiera hacer caer la línea, hacerlo desaparecer por siempre. Lo lleva lentamente cerca de su cara con las mejillas sonrojadas, a sus labios emocionadas aun por ese simple… -Si?-
-Hola, como estas?- La voz calida de Edward le llega directamente al corazón. Bella se mira alrededor preocupada de que alguno se haya dado cuenta de lo que siente, su corazón a dos mil por hora, la felicidad que trata desesperadamente de esconder.
-Bien y tu?-
-Bien. Puedes hablar?-
-Espera un momento que aquí no se escucha nada.- Se levanta del sofá llevándose consigo el teléfono. No se sabe porque pasa, pero siempre cerca de los padres, algunos teléfonos nunca sirven. Su mama la mira salir de la sala y se voltea sospechosa hacia Alice. -Quien es?-
Alice es rápida. -Oh, Mike Newton, uno de sus pretendientes.-
René la mira por un momento. Después se tranquiliza. Regresa a mirar la película. Alice también se voltea a la televisión con un leve suspiro. Ya paso. Si su madre la hubiese mirado aun mas se hubiera quebrado. Es difícil sostener esa mirada, parece que siempre supiera todo. Se enorgullece a si misma de la idea de Newton. Al menos ese idiota sirvió para algo.
Las luces apagadas en su cuarto. Ella contra el vidrio mojado por la lluvia, con el teléfono en la mano.
-Alo Edward, eres tu?-
-Quien quieres que sea?-
Bella ríe. -Donde estas?-
-Debajo de la lluvia. Quieres que vaya a tu casa?-
-Ojala se pudiera. Están mis padres.-
-Entonces ven tu.-
'No, no puedo. Estoy castigada. Ayer cuando regrese me vieron. Estaban en la ventana esperándome.-
Edward sonríe y bota el cigarrillo.
-Es cierto entonces! Todavía existen muchachas que las castigan…-
-Si, y tu estas con una de ellas.- Bella cierra los ojos aterrorizada por la bomba que le acaba de lanzar. Espera la respuesta. Ya paso todo. Pero no siente ningún sonido.
Lentamente abre los ojos. Mira más allá del vidrio, a un techo, la lluvia es más visible. Esta escampando. -Estas todavía ahí?-
-Si. Estaba tratando de entender que se siente ser castrado por una chica lista.-
Bella se muerde el labio, camina feliz y nerviosa por el cuarto. Entonces es verdad.
-Si fuera de verdad una muchacha lista hubiera elegido a otro a quien castrar.-
Edward ríe. -Esta bien, hagamos las paces. Tratemos de resistir al menos un día. Que harás mañana?-
-Escuela, después estudio y continuo a estar castigada.-
-Bueno, puedo ir a buscarte.-
-No es una de las mejores ideas…-
-Me vestiré bien.-
Babi ríe. -No es por esto. Es algo más general. A que hora te levantas mañana?-
-Nah, diez, once. Cuando venga Alec a despertarme.-
Bella agita la cabeza. -Y si no viene?-
-Mediodia, la una…-
-Lograrias venir a buscarme a la escuela?-
-A la una? Si, creo que si.-
-Quería decir a la entrada.-
Silencio. -Que hora seria?-
-Ocho y diez.-
-Pero porque se va a la escuela tan temprano? Y después que haremos?-
-No lo se, huimos…- Babi no cree casi sus palabras. Huimos. Debe estar loca.
-Esta bien, hagamos esta locura. A las ocho en tu escuela. Espero solo despertarme.-
-Será difícil, verdad?-
-Bastante.-
Se mantienen un momento en silencio. Indecisos acerca de que decirse, como despedirse.
-Bueno, entonces adiós.-
Edward mira afuera. Paró de llover. Las nubes se mueven veloces. Se siente feliz. Mira el teléfono. De la otra parte esta ella en ese momento.
-Adios Bella.- Cuelgan. Edward mira a lo alto. Algunas estrellas aparecen tímidas y mojadas, arriba en el cielo. Mañana será un buen día. Pasara la mañana con ella.
Ocho y diez. Debe estar loco. Trata de recordar la última vez que se despertó tan temprano. No le viene a la mente. Sonríe. Apenas hace tres días regreso a la casa a esa hora.
En la oscuridad de su cuarto, con el inalámbrico en la mano, Bella sigue mirando el vidrio por un poco. Lo imagina en la calle. Debe hacer frío afuera. Siente un escalofrío por el. Regresa en la sala. Le da el teléfono a su hermana y se sienta al lado de ella en el sofá. Alice, sin hacerse ver, estudia curiosa la cara de Bella.
Quiere hacerle miles de preguntas. Debe contentarse de esos ojos que por un momento la miran feliz. Bella regresa a ver la televisión. Por un momento, esa vieja película en blanco y negro le parece a colores. No entiende para nada de que están hablando y se aleja rápido, secuestrada por sus pensamientos. Después regresa rápidamente a la realidad. Mira alrededor preocupada, pero ninguno parece saberlo. Mañana, por primera vez, se escapara de la escuela.
Emmet esta sentado en la mesa y hojea distraído el periódico. Mira alrededor, se acuerda de un biscocho que compro para casos de emergencia. Decide que es uno de esos casos. Abre algunas gavetas. Al final lo consigue. Lo escondió bien para resistir la furia hambrienta de Edward y sus amigos.
Mientras agarra un pedazo entra Edward.
-Hola hermano.-
-Te parece ésta la hora de estar llegando… pasaras todo el día en la cama, después si te va bien iras al gimnasio y en la noche de nuevo con Alec y esos cuatro delincuentes. Para ti la vida es bella…-
-Bellísima.- Edward se sirve café, después leche. -Pero se da el caso de que no estoy llegando ahora. Estoy saliendo.-
-Dios que hora es?-
Emmet mira preocupado el reloj. Las siete y media. Un suspiro de alivio. Esta todo bajo control. Algo no esta normal de igual forma. Edward nunca sale a esa hora.
-A donde vas?-
-A la escuela.-
-Ah.- Emmet se tranquiliza. Después recuerda de repente que Edward termino el año pasado. -A hacer que?-
-Pero que son todas estas preguntas, y de madrugada…?-
-Haz lo que te parezca pero no te metas en problemas.
-Adios Emm-, me despido, nos vemos esta noche.-
Emmet mira la puerta cerrada. Su hermano siempre logra sorprenderlo. Quien sabe a donde va a esa hora de la mañana. Bebe un poco de café. Después trata de agarrar el pedazo del biscocho que dejo en el plato. Desapareció: con Edward siempre le falta algo.
-Me voy con Edward.-
-Juralo! Y a donde van?-
-No lo se. A dar vueltas. Primero a desayunar. Esta mañana estaba tan emocionada que no pude comer. Imaginate. Es la primera vez que me escapo…-
-Yo también estaba emocionada la primera vez. Pero ahora… hago mejor la firma de mi madre que ella misma!- Bella ríe. La moto de Edward se para frente a la acera.
-Nos vamos?-
Bella se despide con un beso rápido a Angela y monta emocionada detrás de el. Tiene el corazón acelerado.
Pallina mira envidiosa a la amiga ahora lejos. Esta feliz por ella. Sube los escalones hablando, sin darse cuenta que alguien la esta observando.
